Palabras sabias

«Una comunidad que ha sucumbido a esta grave enfermedad espiritual [el nacionalismo] tiende a resentirse por su deuda cultural con la civilización de la cual ella misma no es nada más que un fragmento, y en esta disposición moral dedicará gran parte de sus energías a crear una cultura nacional restringida, a la que se pueda proclamar libre de influencias extranjeras. En sus instituciones sociales y políticas, su cultura estética y su religión intentará recobrar la pretendida pureza de una era de independencia nacional previa a ésta en que se encuentra incorporada a la sociedad, más amplia, de una civilización supranacional».

(Arnold J. Toynbee, Estudio de la historia, donde se define el nacionalismo como «una forma arcaica de utopía»; cursiva nuestra).

Un paseo matinal

Para quien no lo sepa, la Rambla Nova de Tarragona es la main street de la ciudad. Cualquier manifestación importante empieza, continúa o termina en ella. El kilómetro largo que va desde la Plaza Imperial Tàrraco hasta el Balcó del Mediterrani, barandilla desde la cual se atisba el Mare Nostrum en toda su inmensidad y lejanía, sirve lo mismo para ubicar el mercadillo los martes y los jueves como para todo otro tipo de actos, autorizados o no.

Ha sido el caso de esta soleadísima mañana de sábado. Hallándome de paseo en la citada vía, han aparecido unos defensores del aborto libre y gratuito. Atronaban con la versión Communards de la canción Don’t leave me this way, (No me abandones así), bastante en contradicción con lo que andaban predicando. Me he convencido de que no sabían inglés; de otro modo no habrían puesto esa canción. Y desde luego, desconocían que la canción había sido o es un icono musical de la cultura gay (como gays eran Jimmy Sommerville y Richard Coles), con lo cual en absoluto la canción tenía que ver con sus reivindicaciones.

Despropósitos musicales aparte, no eran una manifestación multitudinaria, ni mucho menos. Y me dio pie a la reflexión que va en estas líneas. ¿Por qué o para qué el aborto libre? Ya hemos hablado del aborto como delito aquí y aquí, así que no repetiremos argumentaciones que van en esas entradas. En mi opinión, quien pide el «aborto libre» es alguien que pretende ser irresponsable. Es decir: hemos aceptado que la carne es débil (¿?) y que el goce del sexo debe ser inmediato y no se puede prohibir o limitar (como cualquier goce en nuestra sociedad hedonista). Cuesta menos decirle a una adolescente «toma un par de condones y confío en tu buen juicio» que tomarse la molestia de educar en los valores de una sexualidad responsable y respetuosa con el propio cuerpo, habitualmente tachada de rancia por las autoridades progres de las Consejerías de Educación.

Así, pues, la mujer —o lo que es peor, la adolescente— se acuesta con quien le parece, porque el ambiente invita a ello y se recita como un mantra «lo que da placer no puede ser malo». Como ya hemos quitado la barrera del autodominio y la educación sexual, hay que fiarse de elementos externos. Si tras el fornicio la mujer no se queda embarazada, miel sobre hojuelas. Puede buscar otra ocasión de placer con el mismo u otro compañero. Si el condón falla o era de mala calidad, siempre nos queda la pastilla del día después. Y si la pastilla falla, bien porque no se tomó a tiempo, bien porque «falló» por cualesquiera otras causas, ¿qué nos queda?

La ley es muy clara: y si el producto de la concepción o fornicio no lo es por causa de violación (presumamos aquí el consentimiento), ni hay peligro para la madre ni ha de nacer con algún tipo de malformación, no permite el aborto. Ni tampoco, aun cuando concurra cualquiera de las tres circunstancias, si el aborto se practica tras el plazo de 12 semanas. En todos esos casos el aborto es delito (correctamente entiende la ley que se trata de un delito equiparable al asesinato).

Pues bien: quienes defienden el aborto libre y gratuito pretenden, simplemente, «evitar las desagradables consecuencias del fornicio», para que «lo que da placer siga siendo bueno». En una palabra, eludir la responsabilidad del nacimiento y educación del ser que llevan en el vientre. Rasgo que, en mi opinión, no denota sino inmadurez, puesto que la persona madura acepta y sobrelleva las responsabilidades de la vida y las consecuencias de sus actos, mientras que la persona inmadura rechaza unas y otras, amparándose en vanas excusas, que encubren el imposible deseo de seguir siendo puella aeterna

-¿Qué pasa? -volvió a exclamar.
Ella tuvo que decírselo.
-Soy mayor, Peter. Tengo mucho más de veinte años. Crecí hace mucho tiempo.
-¡Prometiste que no lo harías!
-No pude evitarlo. Soy una mujer casada, Peter.

(James M. Barrie, Peter Pan)

Qué duda cabe que para algunas es un trauma salir a la fuerza del País de Nunca Jamás.

Pero no solamente eso. Pretenden además que la tal práctica médica abortiva, contra la cual yo me declaro, sea financiada con dinero público. O sea, con dinero mío y de usted, señora, que también se opone al aborto. Lo cual es el colmo de la irresponsabilidad: ni me hago cargo de mi bebé porque es un engorro, «no estoy preparada» o simplemente porque no me da la gana, ni hago el desembolso necesario para que me lo quiten de la barriga porque mamá Sanidad pública me lo va a quitar gratis.

Pues miren ustedes, señores y señoras abortistas: yo digo NO. Con mi dinero NO.

Visca Sant Jordi :P

De risa, ¿no? La foto está tomada en la playa «de la Comandancia» en Tarragona. Por si quedaran dudas, vamos a actualizar un texto que ya tiene algunos años y que con frecuencia citan quienes hablan de la «represión» lingüística ocurrida en aquellos llamados años (por cierto, copiado y pegado en varios blogs con errores gramaticales incluidos):

Restin a la recòndita intimitat els coqueteigs lingüístics, l’expansió més o menys romàntica o més o menys reticent d’altres llengües. Però en presència d’un català, davant els seus compatriotes i davant el món -i vostè, senyor de la fleca, es presenta davant el món i els seus compatriotes quan ven el seu pa-, tingui vostè la dignitat de la seva pròpia redempció i honori degudament al seu redemptor. La consigna és clara i no és defugible: si volem ser dignes d’aqueixa redempció i honorar qui ens ha redimit, tots els catalans hem de fer tres coses: pensar com en Carod, sentir com en Carod i parlar com en Carod, que, parlant, naturalment, en l’idioma nacional, ha imposat la seva Victòria…»

(«Quédense para la recóndita intimidad los coqueteos lingüísticos, la expansión más o menos romántica o más o menos reticente de otras lenguas. Pero en la presencia de un catalán, ante sus compatriotas y ante el mundo —y usted señor de la guantería, se presenta ante el mundo y ante sus compatriotas cuando vende sus guantes— tenga usted la dignidad de su propia redención y haga usted el honor debido a su redentor. La consigna és clara y no tiene efugio: Si queremos ser dignos de esa redención y honrar a quién nos ha redimido, todos los catalanes debemos hacer tres cosas: pensar como Carod, sentir como Carod y hablar como Carod, que, hablando, naturalmente, en el idioma nacional, ha impuesto su Victoria…»)

¿Verdad que suena actual? Pues eso. Ni «trescientos años de resistencia», ni mucho menos «trescientos años de ocupación». En todo caso, treinta años largos de coñazo identitario (y lo que te rondaré, morena, si siguen los que ahora están…)

P.D.- El texto original es de Luis de Galinsoga, director de «La Vanguardia Española«, aparecido el 8 de agosto de 1939. En todo caso, si uno es de nacionalista de derechas puede sustituir a Carod por Pujol. El sentido del texto no cambia sustancialmente (incluso gana en expresividad).

¿Trasva… qué?

Y no hace ni dos meses que lo dijo… y ya tenemos trasv… digoooo… «captación puntual de recursos hídricos». Claro que si tan «puntual» es, no se monta una estructura que vale 180 millones (más otros 20 millones para tener contentos a los agricultores). Y siguiendo la máxima de Antonio Gramsci de que «la primera perversión es la del lenguaje», vemos retorcerse a la Voguemomia cual rabo de lagartija para encontrar un término equivalente a trasvase que no contenga la palabra maldita.

Ya lo han intentado antes. Valga una enumeración somera. Así, la rendición del Estado a las pretensiones etarras se llamó (se sigue llamando aún) «proceso de paz». La legítima defensa ante la provocación gubernamental y/o socialista se llama «crispación». La imagen de ZP, abandonado prácticamente de todos sus colegas, se llama «breve e informal encuentro» (con la soledad, suponemos, porque los otros no le hicieron ni puñetero caso).

Pero es que hay más. Resulta que cuando hay que dar agua a otras regiones, el trasv… digooooooo… «captación puntual» es malo malísimo de toda maldad y forma parte del «expolio permanente al que Madrit somete a Cataluña». Sin embargo, en dirección inversa, la «captación puntual» es un bien necesario que Cataluña merece por su aportación al triunfo zetapero. Pero coño, si hasta Marcelino Iglesias ha abierto la boca (él, que casi siempre la ha tenido cerrada cuando se ha tratado de ZP) y ha dicho que nombraría una comisión de expertos para estudiar si lo que se ha hecho en Cataluña es o no es «trasvase».

Añádase un segundo agravio. Pese a que se ha vendido como trasvase «a Cataluña», en realidad es una «captación puntual de recursos hídricos» reservada exclusivamente a Barcelona. A los agricultores leridanos o tarraconenses para quienes el agua es tan vital como para los demás, que les vayan dando. Esto es solidaridad y lo demás, puñetas y ganas de marear.

Termino con una pregunta «del millón». Hace ya un par de años (o tres), ZP dio a la Generalitat 649 millones de euros (ahí es nada) para obras públicas, obras que ni siquiera se han empezado. No me extrañaría enterarme de que se han gastado en promoción de la lengua catalana en Baleares o Valencia. O en embajadas catalanas en Helsinki. O que se los hayan repartido como las comisiones del AVE (el mantenimiento del sacrosanto oasi necesita de estos repartos). Pero no dude nadie que nos acabaremos enterando. Vaya que sí.

Aigo

Resulta un tanto gracioso que el ex-PSUC (comunista) Francesc Baltasar se encomiende nada menos que a la Moreneta a los efectos de la solución del problema del agua. Se conoce que le han fallado Marx, Lenin, Stalin y Zapatero, todos juntos. Es gratificante ver cómo algunos, que en su juventud fueron jóvenes greñudos y airados, han ido perdiendo por el camino las greñas y el cabreo, habiéndose convertido en calvos devotos de la fe del poble català. Es lo que tiene ser el rey negro.

Es que, claro: cuando te fallan el tren y el barco para transportar el precioso líquido, mal vamos. Cuando te falla la desaladora, que aquí no la quieren porque en Almería no funciona, mal vamos. Cuando se descubre una fuga muy cerca de la empresa concesionaria del servicio de aguas (Agbar) por una cantidad que podría haber abastecido a Barcelona durante un siglo, mal vamos. La empresa está estudiando plantear acciones legales contra El Mundo por aquello de «proteger el buen nombre de la empresa», así que el lío se prevé para largo. Y si encima en Madrit, por aquello de sostenella y no enmendalla, te deniegan categóricamente un trasvase de lo más justo y puesto en razón, peor andamos. Natural: los trasvases son cosa de la derecha y por tanto la palabra es tabú (creo que ahora lo llama cesión puntual de recursos hídricos, que es más largo pero no contiene la odiada palabra).

Como la bronca entre las Administraciones central y autonómica es monumental, hasta el punto de que Baltasar esperará a un cambio ministerial para poder tratar el asunto con la debida calma, sólo cabe deducir que la cosa está que arde. Incluso los vecinos (también los que han votado P(S)C) y regantes del Segre, el río que quiere trasvasar el conseller, están que arden.

Pues verán ustedes. Como no me creo eso de la Moreneta y el conseller, me permito recomendarle al señor Baltasar, en un esfuerzo laico y pancatalanista y demás, que cuando alce la vista al cielo cante Aigo, de la cataprogre Maria del Mar Bonet. También valdría la de Planeta agua, la versión española del original de Guilherme Arantes cantada por Ana Belén, otra progre. Sólo que esa hermosa canción tiene un pequeñísimo defecto: está versionada en español castellano.

Y no sería nada edificante que después de la millonada que se ha gastado la Generalitat en eliminar el castellano de Cataluña (perdón, en promoción del catalán allende sus fronteras, desde la India hasta Finlandia), saliese un conseller cantando en la aborrecida lengua. Así que nosotros, bons catalans, echaremos una mano al conseller y sacaremos de nuestro cántaro el Aigo de la Bonet, que seguro cantará con más deleite (máis de leite e menos de café…). Podría ser que Dios le hiciera más caso que Zapatero, lo cual, por lo que sabemos, no es nada difícil.

Aigo, vos demanam, aigo
i vós, senyor, mos dau vent
i mos girau ses espatlles
i fais com qui no mos sent.

A s’hort sa terra és eixuta,
s’ha mort tot el que hem sembrat,
es tarongers s’han ‘secat,
es blat és mort i no és nat.

Abans, senyor, éreu flors,
ara, senyor, sols sou cards.
Abans, senyor, éreu amor,
ara s’amor s’ha assecat.

Abans, senyor, éreu horts,
ara, senyor, pols i vent.
Abans, senyor, éreu gent,
i ara, on és, on és sa gent?

Agua os pedimos, agua,
Y vos, señor, nos dais viento,
Y nos dais la espalda
Y hacéis como quien no nos oye.

Seca está la tierra en el huerto,
Murió todo lo que hemos sembrado,
Los naranjos se han secado
El trigo no ha nacido, está muerto.

Antes, señor, erais flores;
Ahora, señor, sólo cardos.
Antes, señor, erais amor.
Ahora el amor se ha marchitado.

Antes, señor, erais huertos;
Ahora, señor, polvo y viento;
Antes, señor, erais gentes,
Y ahora, señor, ¿dónde está, dónde está la gente?

Con afecto para mi amigo Daniel.

Una de Unamuno (vasco, liberal y republicano)

Hay otro problema que acucia y hasta acongoja a mi patria española, y es el de su íntima constitución nacional, el de la unidad nacional, el de si la República ha de ser federal o unitaria. Unitaria no quiere decir, es claro, centralista, y en cuanto a federal, hay que saber que lo que en España se llama por lo común federalismo tiene muy poco de federalismo de The Federalist o New Constitution, de Alejandro Hamilton, Jay y Madison.

La República española de 1873 se ahogó en el cantonalismo disociativo. Lo que aquí se llama federar es desfederar, no unir lo que está separado, sino separar lo que está unido. Es de temer que en ciertas regiones, entre ellas mi nativo País Vasco, una federación desfederativa, a la antigua usanza española, dividiera a los ciudadanos de ellas, de esas regiones, en dos clases: los indígenas o nativos y forasteros o advenedizos, con distintos derechos políticos y hasta civiles. ¡Cuántas veces en estas luchas de regionalismos o, como se les suele llamar, de nacionalismos, me he acordado del heroico Abraham Lincoln y de la instructiva guerra de secesión norteamericana! en que el problema de la esclavitud no fue, como es sabido, sino la ocasión para que se planteara el otro, el gran problema de la constitución nacional y de si una nación hecha por la Historia es una mera sociedad mercantil que se puede rescindir a petición de una parte o de un organismo.

Aquí, en España, este problema se ha enfocado sentimentalmente y sin gran sentido político, por el lado de las lenguas regionales no oficiales, como son el catalán, el valenciano, el mallorquín, el vascuence y el gallego. Por lo que hace a mi nativo País Vasco, desde hace años vengo sosteniendo que si sería torpeza insigne y tiránica querer abolir y ahogar el vascuence, ya que agoniza, sería tan torpe pretender galvanizarlo. Para nosotros, los vascos, el español es como un máuser o un arado de vertedera, y no hemos de servirnos de nuestra vieja y venerable espingarda o del arado romano o celta heredado de los abuelos, aunque se los conserve, no para defenderse con aquélla ni para arar con éste.

La bilingüidad oficial sería un disparate; un disparate la obligatoriedad de la enseñanza del vascuence en el país vasco, en el que ya la mayoría habla español. Ni en la Irlanda libre se les ha ocurrido cosa análoga. Y aunque el catalán sea una lengua de cultura, con una rica literatura y uso cancilleresco hasta el siglo XV, y que enmudeció como tal en los siglos XVI, XVII y XVIII, para renacer, algo artificialmente, en el XIX, sería mantener una especie de esclavitud mental el mantener el campesino pirenaico catalán en el desconocimiento del español – lengua internacional -, y sería una pretensión absurda la de pretender que todo español no catalán que vaya a ejercer cargo público en Cataluña tuviera que servirse del idioma catalán, mejor o peor unificado, pues el catalán, como el vascuence, es un conglomerado de dialectos.

La bilingüidad oficial no va a ser posible en una nación como España, ya federada por siglos de convivencia histórica de sus distintos pueblos. Y en otros respectos que no los de la lengua, la desasimilación sería otro desastre. Eso de que Cataluña, Vasconia o Galicia, hayan sido oprimidas por el Estado Español no es más que un desatino. Y hay que repetir que unitarismo no es centralismo. Más es de esperar que, una vez desaparecidos los procedimientos de centralización burocrática, todos los españoles, los de todas las regiones, nosotros los vascos, como los demás, llegaremos a comprender que la llamada personalidad de las regiones -que es en gran parte, como el de la raza, no más que un mito sentimental- se cumple y perfecciona mejor en la unidad política de una gran nación, como la española, dotada de una lengua internacional. Y no más de esto.

(Miguel de Unamuno, El Sol, 14 de mayo de 1931)

Visto en Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y Guardia Civil.

Comentario nuestro.- O salió don Miguel profeta, o es que conocía demasiado bien a sus paisanos nacionalistas… y por extensión, a los catalanes y gallegos.

Agresión nacionalista a Dolors Nadal 2


A mayor abundamiento de lo que dábamos cuenta y razón ayer, me detengo hoy en una Carta al Director de El Mundo, escrita por doña Olga González Chacón, que escribe desde Mollet del Vallès. Desconozco cuál sea su ideario o si está de acuerdo o no con las ideas de Dolors Nadal; pero sea cual sea éste, parto de la base de que suscribo su carta desde la primera letra hasta la última.

De su carta especialmente entresaco dos párrafos y expresiones que me llaman la atención. Nos dice doña Olga, con toda razón:

En ésta, como en otras ocasiones, los individuos que se rebelan a favor de la libertad de expresión y contra el fascismo han quebrado con la violencia que tanto dicen detestar el derecho de palabra indiscutible de una persona, en un lugar en que ecologistas acérrimos reparten publicidad inservible que en pocas horas se convierte en cientos de folios de papel malgastados y donde no es difícil encontrar a quien defienda la prohibición de fumar en un bar mientras reivindica el derecho al libre consumo de drogas.

Doña Olga denuncia aquí el memorable ejercicio de tartufería moral y política practicado por los violentos que ayer agredieron físicamente a Dolors Nadal. Tartufería moral y política que está siempre en el centro del pensamiento totalitario de todo tamaño o pelaje cuando éste no domina al completo una sociedad. Que lo de acabar con un sistema político usando el mismo sistema político no es nuevo. Ya lo practicó Hitler en los años 30 con «notable éxito» y el resultado que todos conocemos.

Pero no acaba aquí doña Olga. Sigue diciendo algo interesante (en realidad está en el primer párrafo, pero a los efectos de mi comentario no creo que afecte mucho al resultado final):

De entre los estudiantes que se supone, como yo, estaban atendiendo las clases, cerca de unos 50 se han decantado por dedicar su valioso tiempo al magnánimo acto de hacer el ridículo en público y tacharse a sí mismos de intolerantes, en lugar de quedarse en el aula preparando su futuro, que es (en principio) el objetivo de todo universitario.

No estoy muy de acuerdo (léase en clave irónica) con la segunda de las afirmaciones. Para unos cuantos (o dejémoslo en más de uno), la participación en algaradas, manifestaciones, reventado de actos «del enemigo fascista», etc., supone un caudal muy importante «de méritos» que son «valorados adecuadamente» a los efectos de designación para cargo público. Eso es, por desgracia, labrarse un futuro en la política catalana. En una universidad «normal», en cambio, estos alumnos serían objeto de expediente disciplinario con resultado de expulsión fulminante e inapelable. ¿Quiere algún ejemplo? El del propio vicepresident Carod-Rovira, que militó en tiempos en el PSAN (el alliberament nacional a bombazo limpio). O el de Xavier Vendrell, ex-militante de Moviment de Defensa de la Terra (MDT), que si no eran terroristas poco les faltaba. Ahora es Vicesecretari general de Coordinació Interna i Acció Electoral (2007). No me dirá, doña Olga, que no es «buen futuro» ése…

¿Estudiar seriamente para ser alguien de provecho en un futuro más o menos lejano y nebuloso (tanto más nebuloso cuanto más dure la troupe nacional-socialista en la poltrona)? Qué va. Eso queda para la gente «sin conciencia revolucionaria y de país». Como usted y como yo.

Agresión nacionalista a Dolors Nadal

Hoy en Barcelona se ha producido una agresión nacionalista contra la persona de Dolors Nadal, candidata del PP por Barcelona.

Los agresores han sido los de siempre. Los que hablan de «libertad» para los asesinos etarras y se la niegan a una ciudadana con unas convicciones políticas determinadas y que no están de moda en esta Catalunya de mis pecados. La actuación de los Mossos también ha sido la de siempre: «recomendar» al agredido que se vaya a su casa «por su propio bien», en vez de contener y/o en su caso reprimir a los violentos.

Y mucho nos tememos que la actuación de la Universidad será también la de siempre. Se «lamentarán los incidentes» oficialmente; pero se tardará convenientemente en identificar culpables y, desde luego, no se les expulsará. Porque, seamos realistas: ¿quién se arriesga a montar un sarao como éste sin tener garantizada la impunidad? Igual que ocurrió en la visita de Aznar a la Universitat de Lleida en 1994. Recuerdo que en aquellos días la visita del ex-presidente levantó una polvareda considerable, si bien no llegarón a considerarle aún persona non grata (eso llegaría en 1999 y lo haría la UB). Recuerdo muy bien que «no se descubrió» a los culpables de forma inmediata. Y también, que a las pocas semanas salieron orgullosos confesando su gracia en el diario Segre (el mayoritariamente leído en Lleida), reconociendo incluso que la propia Universidad les había facilitado «un pequeño apoyo logístico».

Lo hemos dicho ya más de una vez. Los nacionalistas no toleran que alguien se atreva a discutir el dominio sobre su «feudo», particularmente la Universidad, que fue una de sus primeras conquistas. ¿Qué sería de sus trasnochados conceptos si la Universidad no sirviese para formar a quienes han de mantener viva la tradición mítica (el engaño burdo, en realidad) que justifica este statu quo y la muerte civil, cuando no la eliminación física, del que piensa distinto? La Universidad española, para su desgracia, se ha visto convertida en sierva y puta de intereses bastardos que nada tienen que ver con la expansión de la luz del conocimiento. En ningún otro lugar han crecido las covachuelas como en la Universidad española. En ella se utiliza el conocimiento para negar el conocimiento a quienes no son de la cuerda. Y en la Universidad nacionalista todo eso se puede multiplicar por diez.

En la Universidad nacionalista (o situada en territorio nacionalista) nadie puede expresar otro ideario que no sea el nacionalista. Es de suponer que para esto pedían los nacionalistas la democracia en 1976. Para que podamos constatar, 30 años después, que han conseguido montar su taifa donde no vive nadie que ellos no quieran que viva. Pero ustedes tranquilos. No se tomarán «serias medidas» mientras en el mundo universitario las cosas estén como están. Y personas como Dolors Nadal seguirán siendo agredidas por pandillas de becerros teledirigidos que han identificado correctamente al enemigo. Y los que teledirigen, cómodamente sentados en sus despachos, recogiendo las nueces del sarao.

Personajes 1

Hoy seré breve porque el post de hoy hay que verlo y oírlo, más bien, jeje.

Aquí están los links para descargarlo:


DivShare File – Montilla_97_2003.pps

Calvin TTF (tipo de letra CALVIN, imprescindible para leer los bocadillos).

Otros tipos de letra usados: Arnold Boecklin TTF, Cooper Blk TTF(suelen estar presentes ya en paquetes ofimáticos tipo Office o OpenOffice.

Que lo disfruten…

Hay motivo para la vergüenza

Me decía hace ya algunas fechas mi amigo Daniel que «no tenía por qué avergonzarme de sentirme catalán». Pues va a ser que no. O sea, que hay que avergonzarse. Y el miércoles pasado tuvimos la prueba más palpable de esta lamentable verdad. Llegó Francisco Caja al venerable Parlament de Catalunya, avalado por las 50.000 firmas necesarias en las autonomías para cursar una iniciativa legislativa popular. Y en cuanto subió al estrado a defender dicha iniciativa, los diputados de ERC, IC-V y CiU abandonaron la sala.

¿Cómo es posible tamaña grosería? Pues porque dicha iniciativa trataba simplemente de promover el bilingüismo en Cataluña y, en especial, la educación bilingüe. Trataba de recordar a los diputados catalanes que la UNESCO pone énfasis en que la primera enseñanza se dé en la lengua materna, con independencia de cuál sea ésta. Recomendación o precepto que el miércoles pasado los diputados catalanes (cuando menos, los 111 que se fueron) tiraron por el retrete, porque «no convenía». Y así, Francisco Caja se tuvo que enfrentar a un Parlament casi vacío. Solamente permanecieron en sus escaños los diputados del PP y los de Ciutadans.

Si alguien dudaba del divorcio entre la clase política catalana y la ciudadanía que le vota, a partir de hoy no quedará ninguna duda. A los señorías de estómago agradecido no les interesa lo que el pueblo vaya a decirles, sobre todo si es en contra de sus «principios». Está claro que se consideran «políticos profesionales» y que creen firmemente que no hay que dejar la política en manos del pueblo.

Pero lo más chusco llegó a la hora de los argumentos para rechazar dicha iniciativa:

  1. La diputada convergente Irene Rigau (estómago muy agradecido por haber sido consellera en el último gobierno Pujol) rechazó la iniciativa porque, según ella, «crea guetos»… justo lo que está haciendo la normativa actual.
  2. La diputada republicana Maria Mercè Roca abundó en la posibilidad de la «segregación».

Y al final, la traición. Concretamente, la del PSC. Del PSC se dijo siempre que su base era el cinturón rojo de Barcelona, que es de donde viene la mayoría de sus dirigentes: Manuela de Madre, Celestino Corbacho, el propio Montilla… Dicho cinturón se nutre de la emigración de los años 60: andaluces, extremeños, murcianos… todos ellos castellanoparlantes. Antes, a Montilla le bastaba con ponerse la chaqueta de pana y desgañitarse con aquello de «¡¡Zomo de lo vueztro!!» en Cornellà, al igual que Chaves en Sevilla (o en Iznájar). Se supone, pues, que el PSC iba a defender los derechos de estos castellanoparlantes. Pues no. Votaron en contra de la iniciativa legislativa popular.

Francisco Caja, aparte de ser una persona respetable y catedrático, ha devenido en símbolo de lo que ocurre en Cataluña desde hace bastantes años. Representa a la Cataluña agredida (verbal y físicamente) e ignorada, inexistente en los medios de comunicación; a esa Cataluña que no tiene sitio porque prefiere que sus hijos sean educados en lengua castellana aun siendo ésta lengua materna.

Porque, ¿creen acaso ustedes que la comparecencia del señor Caja fue registrada por algún medio de comunicación de ámbito general catalán? Como mucho, mereció sueltos para que no se dijera que «no se había registrado la noticia». Pero, como todos los avisados saben aquí en Cataluña, la prensa es una fiel aliada del poder político, de tal forma que lo que al poder político no le interesa que se sepa difícilmente se encontrará en los diarios o en las emisoras de radio o televisión (salvo en los medios no directamente vinculados, como la COPE o La Razón, que aquí son el nom del porc y que muchas veces acarrean el apóstrofe de «facha de mierda» a quien los lee o escucha). Y cuando no hay forma de escurrir el bulto se recurre al suelto, ese recuadrito ínfimo que lo mismo sirve para anunciar crecepelos que para dar noticias incómodas.

Cataluña está gobernada por una clase política que considera la política como su «coto privado», repetimos. Una clase que expulsa al pueblo de los ámbitos en los que éste tiene algo que decir porque normalmente no coincide con lo que ellos quieren escuchar. Una clase política que ejecuta sus juegos de ingeniería social sin contar para nada con la sociedad a la que se dirigen. Eso sí, se autodenominan orgullosamente «representantes del pueblo»; expresión que, hoy por hoy, es tan gaseosa como aquella de «ámbito de decisión vasco».

Pero los políticos han tomado ya una decisión. Han decidido que «no se les moleste más» y están viendo las posibilidades de limitar la iniciativa legislativa popular. Todo para el pueblo, pero sin el pueblo, en el mejor de los casos. Constatamos, finalmente, que la Cataluña educada y tolerante, tal vez la Cataluña evocada con nostalgia por Jiménez Losantos en aquellos turbulentos setenta ha desaparecido y ha sido sustituida por la Cataluña del batlle, el hereu i la pubilla, que a ratos cantan el Virolai, a ratos Els Segadors y a ratos y con la boca muy, muy pequeña, La Internacional.

Actualización 26 diciembre 2007.- Siempre es bueno que de la vergüenza quede constancia. En el vídeo se ve claramente cómo abandonan el Parlament el de Iznáha y Miquel Iceta, «socialistas». Y algunos de los que se quedan tampoco es que tengan una actitud muy respetuosa que digamos. ¿Para esto les pagamos? Por otro lado, Francisco Caja no está muy distanciado del personaje de Amerigo Bonasera (cuando menos, en lo iluso de creer que «el sistema americano» iba a hacerle justicia..).

Pensamientos al vuelo

Ideas, intuiciones y otras cosas que se me pasan por la cabeza

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Ya que no podemos arreglar el mundo, hablaremos de lo que nos interesa: la política y los políticos, el fútbol, el cine, y todo lo que nos molesta, acompañados por unas jarras de cerveza. Bien fresquitas, por supuesto

General Dávila

Nada hay como el soldado español y mi única aspiración siempre ha sido estar a su altura

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El Patito se vió reflejado en el agua, y la imagen que ésta le devolvía le cautivó por su hermosura: era un magnífico Cisne

Es war einmal...

"Los dogmas del quieto pasado no concuerdan con el tumultuoso presente." (Abraham Lincoln)