Sine VOX

Por su interés recojo en mi blog este testimonio —con alguna pequeña corrección de estilo— de mi amiga Pilar, exmilitante de VOX. El lío que está montado en VOX es morrocotudo; pero por desgracia, viene a confirmar un axioma formulado por el profesor Alejandro Nieto: «Los partidos políticos españoles han nacido, por desgracia, con vocación de delincuentes y ánimo de pillaje». Y cabría añadir que algunos incluso antes de tocar cualquier migaja de poder.
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Barullo nacional 2

Voces clamantes

Sigo contándoles mis impresiones sobre el barullo nacional veraniego. Con todo, lo más representativo del barullo nacional veraniego ha ocurrido en dos de los partidos que aspiran a la regeneración política, que ya parece un mantra comercial. Pero vayamos por partes, que diría Jack el Destripador.

El más representativo ha sido el pitote que se ha armado en VOX. Partido que, de haberse desarrollado en condiciones normales hubiera supuesto una seria amenaza para el consexo socialdemócrata establecido entre PP-PSOE y sus adherencias comunistas y nacionalistas. Sería un buen candidato a ocupar el espacio vacío que el PP ha ido dejando por su «viraje a la socialdemocracia de centro». Recogían el hartazgo de muchos votantes de la derecha tradicional ante la pérdida de peso de los principios en el PP-de-Mariano, a pesar de los esfuerzos ímprobos de los tamagotchis peperos en señalarlos como unos «resentidos» y en »exigir que devolvieran el dinero» y otras tonterías diversas.

El 25 de mayo señaló el pistoletazo de salida para que los ánimos se fueran enconando. Los decepcionantes resultados electorales en las europeas deberían haber servido para que se sentaran todos a analizar conjuntamente las causas del descalabro y tomar las correspondientes medidas. En vez de eso, faltó autocrítica oficial (de forma no oficial sí hubo militantes que dejaron constancia de su propio análisis) y empezaron a surgir dos facciones que, poco a poco y modo iberico, no tardaron en enseñarse los dientes. Durante el verano los navajazos han volado como los misiles de Hamás a objetivos israelíes.

El que quiera abonarse a las teorías conspirativas tiene espacio, desde luego: desde «elementos del CNI infiltrados» hasta «elementos leales al PP que siembran cizaña y perjudican con sus actos a la imagen corporativa del partido»… pasando por «elementos de SCD que intentan fagocitar el Partido», o mezcla y/o combinación de todos ellos. Entre «negociaciones», «maniobras orquestales en la oscuridad» y otros sucedidos (ciertas cosillas que afectan a González Quirós, entre otras) la cosa, como diría Almudena Negro, está «entretenidísima»… si bien para aquellos que hemos manifestado agrado en la posibilidad de votarles es un espectáculo lamentable que a estas alturas no hayan dejado de volar los cuchillos, como si en una Nacht der langen Messer de todo un mes se tratara. Un totum revolutum que ya se ha cobrado la primera víctima: Cristina Seguí… que ya no sigue en el CEN.

Así, pues, ese partido está dividido extraoficialmente en dos: los oficialistas, que quieren modificar los Estatutos provisionales en un determinado sentido, y los voxistas, que quieren elevarlos el próximo día 20 de septiembre a definitivos, puesto que entienden que son más democráticos que la modificación que pretenden los oficialistas. Sería conveniente que ese congreso tuviera un efecto limpiador, porque en otro caso ya pueden despedirse de las elecciones municipales, que es donde en España se juega el poder de verdad. Y de las otras, no digamos.

El partido de Rosa Díez

Dejamos las espadas en alto en VOX y nos vamos al cotarro magenta. En el cotarro magenta uno se representa mentalmente a Rosa Díez e inmediatamente surge la asociación con la Reina Roja, ese personaje de Alicia en el país de las maravillas que pretendía cortarle la cabeza a todo el mundo. Porque, para empezar, a la Divina le gusta que la gente no piense. Y se ha rodeado de gente que es de su misma opinión, hasta el punto de que el partido no debería llamarse como se llama, sino «Unión, Progreso y Rosa Díez». La prueba sería el hecho de que hay más ex-afiliados de UPyD que afiliados a esa formación. Empiezas a usar la cabeza, a decir cosas sensatas y, en la mejor tradición sectaria, ¡zas!: Rosa te la corta. Que digamos que ocurre en todos los partidos de cierto fuste; pero queda más feo en un partido una de cuyas señas de identidad es —era— la regeneración política.

Hablando de cosas sensatas, sensato es lo que en UPyD va corriendo desde hace meses: la colaboración, en diverso grado según las propuestas, con Ciutadans. UPyD comparte con C’s espacio electoral y no pocos puntos de programa. Y sin embargo, mentarle eso a la Divina es, como dicen en Andalucía, «mentar la bicha». No quiere ni oír hablar de ello, con un énfasis parecido al que en la Iglesia se pone en el rechazo al sacerdocio femenino. El último en recoger esa inquietud ha sido Francisco Sosa Wagner, eurodiputado magenta y catedrático de Derecho Administrativo. Remarco lo segundo para señalar que no es un militante sin más, sino un señor con el suficiente conocimiento para saber de qué habla cuando habla.

¿Reacción del partido ante esta propuesta? As usual, los escuderos de Rosa Díez han salido en tromba contra él —ser reina es lo que tiene: tienes muchos escuderos que se dejan partir la cara por ti—. Como no podía ser de otra forma, Irene Lozano, diputada nacional, le mandó una carta que debería unirse a los anales del libelo político en la región más baja y Carlos Martínez Gorriarán, a tuitazos, se han tirado a la yugular del profesor. Nuevo y lamentable espectáculo, que desluce y mucho la “D” de sus siglas. A un batueco de a pie como un servidor de ustedes no le queda claro si el error de Sosa Wagner fue «mentar la bicha» o, además de mentarla, hacerlo «en público», que diría La Reme, aquel personaje del Mississipi de Pepe Navarro.

Lo más gracioso ha sido la elegante réplica de la formación naranja: «están esperanzados con la posibilidad de que se debata». A la Divina le sentaría como una patada, sabiendo como sabe que tanto dentro como fuera de su partido muchos aplaudirían ese pacto. Los de fuera, obviamente, eliminando de la ecuación a Rosa Díez y a sus mariachis. Como dijo Lenin, «si no eres parte de la solución eres parte del problema». Y Rosa Díez, conocida por su habilidad en el manejo de la aguja de marear, trata de transitar de su condición de problema a la de solución. Pero lo tiene complicado, porque el problema que tiene es éste, en realidad: creer que «es la única Superstar». Y al paso que va la cosa, ut supra diximus, el partido de los ex-afiliados a UPyD tendrá más afiliados que el partido de Rosa Díez.

¿Partido político o secta?

Original aquí.

 

*Por Ángel Rico

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Las declaraciones de líderes políticos, en la XIX Interparlamentaria Popular, han provocado los presentes comentarios al respecto, que pretenden ser constructivos. La Secretaria General del PP, María Dolores Cospedal, utilizó la seriedad en su discurso de inauguración para parar las opiniones de los responsables regionales que se oponen al “déficit regional asimétrico” que defiende ahora el Gobierno y que supondrá, de hecho, que unos territorios se beneficien más, en detrimento de otros que tendrían que beneficiarse menos. Por tanto las palabras de que –”no es negociable apoyar al Gobierno de Rajoy“—  obligan a releer la Ley Orgánica de Partidos Políticos que en su artículo 6, dice: –Los partidos políticos se ajustarán en su organización, funcionamiento y actividad a los principios democráticos y a lo dispuesto en la Constitución y en las leyes— Por ello, la discrepancia y el debate interno es obligatorio.

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El Presidente de Extremadura, José Antonio Monago, puso los puntos sobre las ies, al manifestar que: –“la diversidad de opiniones dentro del PP en torno a los objetivos de déficit son democráticas, porque el PP es un partido político, no una secta y, por tanto, puede haber discrepancias“— (sic) Y las palabras de Cospedal deben analizarse porque “lo que no tiene que ser negociable” es avisar al Gobierno de Rajoy que si no se cambia el actual rumbo, se provocará un mal, peor que el que se pretende evitar. Por tanto, lo que no debe ser negociable es: –defender los intereses de España, antes que  los de los dirigentes de este o aquel partido político–.

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Es un hecho comentado, sotto voce, que en el seno del PP hay una especie de concurso de jaleadores, –donde unos y otros se miran de reojo para ver quién elogia y pondera más a los dirigentes del PP para, llegado el momento, que el halago y las carocas propias sean más resplandecientes que las de los demás – Tanto rendibú podría estar justificado si, además, dentro del PP existiese un, digamos, –departamento de control de calidad— que se encargase de analizar y hacer constar, para su rectificación, aquellos defectos en el funcionamiento del partido. Pero no existe tal departamento y a aquellos que, desde la lealtad, tratamos de comentar los fallos existentes, para ser reparados, se nos encasilla en el de los enemigos más recalcitrantes.

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Pero sea como fuere, al final la “verdad es la verdad” y Cospedal cuando hace uso de la autoridad de su cargo y la palabra, para coartar la democracia interna, debería ser consciente, por ejemplo, que: –la comunidad autónoma que preside, —Castilla-La Mancha–, tiene un índice de desempleo superior a la media nacional; el PIB de 2012 fue el 1,61% menor que en 2011; y en los últimos datos de comercio exterior queda claro que en esta región no se exporta. Y cuando no se exporta ¿qué es lo que queda? Los halagos, lisonjas, requiebros, piropos, lindezas a la cúpula dirigente, para que estos (la cúpula) se mantenga en la miopía y en el error, mientras que  los ciudadanos tienen que soportar los errores del gobierno miope. Es decir, Cospedal, tiene la autoridad del cargo, pero no la autoridad del ejemplo, sobre todo en lo referido a la creación de empleo. Porque este, el empleo en Castilla-La Mancha, no está, ni se le espera a corto, ni medio plazo.

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Se pronuncien los discursos políticos que se pronuncien, después de la retórica,   los ciudadanos siguen viendo que: –En España hay gobiernos que no cumplen las leyes, ni las sentencias de los tribunales, que con la mayor deslealtad posible, encabezan un movimiento secesionista; que en el seno de sus, carísimas,  embajadas por el mundo, vilipendian a España; que un representante de estos nacional separatistas, preside la Comisión de Exteriores del Congreso de los Diputados de España; y además,
reciben de la Hacienda Pública, más dinero que el resto de territorios—  Urge recortar el gasto público, adecuado la estructura del Estado.

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Los ciudadanos piensan que –la distribución de los impuestos no debe ser ordenada entre todos los territorios, sino que, debe ser justa;  que las sentencias no se invocan, se hacen cumplir; que la igualdad en los territorios no debe ser una utopía, sino un hecho tangible. ¿Hace falta recordar los territorios donde tal igualdad no existe?

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Últimamente, algunos cargos del PP han utilizado su voz para pedir que: –no se vote a aquellos partidos que no tengan democracia interna–. La propuesta está bien, surgiendo la pregunta:–¿Mas democracia interna, significa listas abiertas, y primarias? ¿Un militante, un voto? Ningún demócrata podrá estar en contra de tales propuestas; solo se opondrán los “apparátchik” que se apoyan en la estructura partidista establecida, que impide la llegada de nuevas tendencias, oponiéndose a que se aplique la democracia en los partidos políticos, donde debiera imperar la democracia.

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Dicho lo anterior, es evidente, que debe aprovecharse la actual coyuntura para mejorar la actividad política, haciéndola más democrática y más transparente; donde primen los resultados políticos, más que las letanías de adulaciones, para desempeñar un cargo de responsabilidad política. Eso es lo civilizado, no apoyar sin justificación razonable, los desvaríos gubernamentales que mantienen a la sociedad civil al borde de la asfixia, mientras la casta política gobierna de espaldas a las necesidades de los ciudadanos, con el insaciable ministro Montoro, pidiendo más y más impuestos.

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Cuando los participantes en la mencionada Interparlamentaria vuelvan a sus circunscripciones, a curar su ronquera, de tanto ¡olé, olé, olé, olé, olé! Los votantes estarán buscando a alguien, que piense más en los ciudadanos, que en la casta política imperante, para otorgarle su voto en la próxima ocasión; para que los instrumentos que se utilicen en el inmediato futuro  para hacer política sean “partidos” en lugar de “sectas”.

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…He dicho!

Que tiro de la manta

He tardado algunos días en escribir una nueva entrada porque las noticias que han ocurrido desde la última entrada son susceptibles de provocar vómitos de diversa consideración. ¿Qué nos queda a los españoles de a pie, dada la bunkerización de la casta política-económica? A priori queda, como poco, el desencanto y la desesperanza. Pero la historia nos enseña que por mucho que a los españoles nos hayan dorado la píldora, hemos acabado recorriendo el camino de la desesperación a la ira sin dejar títere con cabeza. Sigue leyendo

Entierros

Habrán reparado ustedes en que la semana está resultando pródiga en pompas fúnebres. Los batuecos adoramos los entierros, aunque no sea una costumbre específicamente batueca. El negro es un color adecuado para los entierros: hace indistinguibles a las personas y los cuervos. Es una retorcida forma de sadismo acudir al entierro para ver (o regodearse en, según el caso) el dolor de la familia: la viuda o el viudo deshechos, los hijos llorosos, los parientes serios… Pero además, los entierros sirven también para reunir a la familia alrededor del ataúd y para que los enemigos del finado se hagan perdonar la enemistad frente a los deudos declamando un panegírico, el de «qué bueno era Fulano». A veces hay quien tiene un poquito más de lucidez y ve las cosas tal cual son. Sigue leyendo

«Coñazo» y encuesta

Ésa es la conclusión a la que llego después de hablar con mucha gente acerca de los últimos acontecimientos. La gente está muy harta y «sólo quiere salir adelante». No quiere oír nada de «política», y «quiere centrarse en su lucha diaria». Verdaderamente, los nacionalistas lo han conseguido: han sido tan «coñazo» que los que viven fuera de sus dominios han dicho «basta» y, aunque no esperan que Mariano arregle el problema (probablemente porque no son ésas sus órdenes), ya están hasta el gorro del temita. Sigue leyendo