MAZP MAX II



¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¿Es la capota de Rigodón?

¡¡NO!!

¡Es… MAZP MAX, que inicia su Segundo Año Triunfal!

Si todavía crees en la libertad, únete a nuestro Capitán TRISTE ROMEO. Prepárate a RESURGIR Y RESPONDE A LOS GILIPROGRES antes de que ESTE PAÍS SE VAYA A LA MIERDA.

¡VIVA EL MAZP!

¡VIVA LA FUNESTA MANÍA DE PENSAR!

Infraestructuras «de primera»

Pues en Cataluña estamos de enhorabuena. Zapo allá que se ha ido cual raudo corcel, y aparte de entonar un falso mea culpa, ha prometido infraestructuras «de primera» a los catalanes. Qué bien. Los catalanes saldremos adelante «al paso alegre del progreso», con unos trenes que nunca descarrilarán, que siempre llegarán a su hora, cuyos maquinistas nunca harán huelga. Tendremos un país en el que por siempre brillará la luz (eléctrica), donde nunca se pondrá el sol (eléctrico también, no faltaba más). Los catalanes vamos a ser la perla de la corona (huy no, que a Juanito el día menos pensado le van a dar la patada), y aquí se atarán los perros con longaniza y…

A ver, espera un momento. Empiezas a padecer una alarmante falta de contacto con la realidad. En primer lugar, de todas las cosas que dice Zapo tener la culpa, son verdad. Recuerda al pobre John Kerry, dedicado a tiempo completo a crear nuevas mayonesas y que no quiere saber nada de Zapo. Luego lo que él hace o dice tiene influencia en los Estados Unidos. En segundo lugar, si no hubiese mencionado a la selección española de baloncesto en su «alocución», probablemente ahora estaríamos disfrutando del oro y no de la plata. La de voleibol, mira tú por dónde, sí se alzó con el oro, porque Zapo se olvidó piadosamente de ella.

Está fuera del entendimiento humano cómo una selección española en la que militan Gasol, Navarro o Calderón se ha de contentar con la plata al enfrentarse a una selección rusa que no incluye en sus filas a los temibles Sabonis, Homicius o Kurtinaitis (de hecho, al viejo Gomelski le hubiese dado un soponcio al comprobar que en las filas rusas juega un estadounidense, Holden). Si, como es de ley, los nuestros se han dejado la piel en la cancha, el desastre sólo puede explicarse por la presencia de Zapo apoyando (palabra clave) a la selección. Apoyando como apoyó a Ségo. A Schröder. A Sebastián. A Puras. A Maragall. Al Barça. Hombre, hubiese sido un feo apoyar en público a la selección rusa; pero a los efectos prácticos seguro que nos hubiese ido mucho mejor. Espero que ahora no se le ocurra decir que «va a promocionar el deporte», porque seguro que eso es lo primero que se irá al garete. O mejor aún: pedirle que no esté presente cuando las selecciones españolas jueguen un partido importante.

Pero volvamos a Catalunya. Zapo promete infraestructuras «de primera». Lo malo es que él parece ignorar que sabemos dos cosas: la primera, que se le agota el tiempo; la segunda, que se le agotan los conejos en la chistera. Ya pueden tronar las marmolejas de turno que esto es «propaganda facha pepera». Pero lo cierto es que se le acaba. Ya puede desgañitarse Chaves prometiendo pisos gratis (el súmmum de la demagogia: desde lo de los «800.000 puestos de trabajo» de Felipe no habíamos oído una tontería semejante).

Ahora bien: lo peor no es eso. Lo peor es que la gente de la calle está empezando a notar los efectos del desgobierno zapateril. Las hipotecas son más caras y eso que Zapo dijo que el Euribor no iba a afectar. Pero claro, cuando quien te corrige a las pocas horas es Trichet y tú has presumido de unos conocimientos en economía que no tienes, hay que callarse. También la bolsa de la compra es más cara: algunos productos suben de forma estratosférica. Y para colmo de males, Argelia nos cierra el gas y se lo da… a Francia. No debe de ser por nuestra «peligrosa amistad» con Marruecos, puesto que hasta el tato sabe hoy que Marruecos siempre pudo acudir al cher ami français cuando tuvo problemas. Algo más ha tenido que haber para que esto ocurriese, aunque no nos enteraremos enseguida, claro.

Mientras tanto, Zapo sigue vociferando a diestro y siniestro que «jugamos en la Champions League de las naciones». Si fuera eso cierto, estaríamos en el G-13 (la ampliación del G-8), codeándonos efectivamente con la élite mundial y nuestro inefable tendría alfombra roja allá donde fuese. Pero da la casualidad de que no estamos en ese selecto club. No sólo no tenemos alfombra roja, sino que hasta se le nota a Condoleezza Rice que cuando viene a Madrid preferiría estar en una sala de conciertos interpretando a Brahms que aguantar impertérrita las bobadas solemnes de nuestro inefable. Lo que indica bien a las claras que no estamos en la Champions de las naciones sino jugando, tal vez, en Tercera Regional…

En fin, con este panorama, ¿cómo quieres que Zapo no prometa «infraestructuras de primera»? Tiene que hacernos olvidar el desastre del básquet, la subida de la cesta de la compra (eso es difícil, pero seguro que lo intenta), la subida estratosférica de las hipotecas, lo del gas (que ahora, como probablemente vendrá de Rusia, será bastante más caro y también eso será difícil de ocultar)… Pero fíjate: en realidad, no hace falta que prometa eso. Bastaría que las infraestructuras fuesen «decentitas» y que funcionasen medio bien. Bastaría que no fueran unas infraestructuras de-primentes. Incluso diré más: no estaría mal que la mediación de Zapo sirviese para cancelar el contrato de ACESA que permite a esta empresa cobrar por transitar en autopistas catalanas… Que total: eso lo podría prometer. Para llenarse la boca de palabras y después no cumplir lo que dice, según su costumbre, no le cuesta nada.

A nosotros sí, pero eso a él le da igual. Y lo que nos queda hasta marzo… y lo que te rondaré, morena…

Sin comentarios


Debo a mi amiga Martha Colmenares estas imágenes. Las imágenes hablan por sí solas. Esto es lo que algunos jóvenes descerebrados entienden por democracia, bien aleccionados por gente que nunca aparecerá en un vídeo de éstos, que nunca se manchará las manos. Todavía no han entendido que así es como llegamos a la dictadura franquista. Y luego pasarán otros cuarenta años lloriqueando. Eso sí, desde México o Venezuela… Frente a estas imágenes, uno se avergüenza de sentirse catalán y no se siente representado por estos energúmenos. No menos lamentable es la pasividad de la policía, aunque eso sería merecedor de otro post.

De Diadas y otros menesteres pequeños

Anteayer se celebró la Diada Nacional de Catalunya. Siempre es agradecido hablar de un acto institucional de esta envergadura, porque todos los años se producen incidentes a cuenta de los exaltados. La «novedad» es que este año les ha tocado también recibir a los de CDC, reconocimiento implícito de que unos y otros no viajan en el mismo barco. Pero lo lamentable no ha ocurrido donde estaban los políticos, aunque el hecho de que el PPC se personara ante el monumento a Rafael de Casanova para la ofrenda floral ya era motivo suficiente para soliviantar a los exaltados. Lo lamentable ha ocurrido de la mano de ese agitador vocacional y actor a ratos perdidos Joel Joan, que se ha sentido obligado a tomar el testigo de mossèn Xirinacs y se ha declarado «amigo de ETA», motivo de sobra para aplicarle la legislación antiterrorista. Continuar leyendo «De Diadas y otros menesteres pequeños»

Tibetanos

Qué manía, pero qué manía de identificarse con alguien tienen estos nacionalistas de vía estrecha. Los nacionalistas vascos, en el siglo pasado —yo creo que todavía hay quien lo cree— cogieron la perra de identificarse con Irlanda. A pesar de que existieron pocos o ningún punto de contacto entre las situaciones de partida de ambos territorios, los nacionalistas vascos se sentían unidos a los sinnfeiners, en los que reconocían a una especie de «hermanos liberados», mientras ellos seguían soportando la «esclavitud española». Razonamiento incomprensible, porque gracias a la explotación de las minas de Somorrostro, el país vasco llegó a ser una de las regiones más ricas y pujantes de España.

Algo parecido (mutatis mutandis) se puede decir que ocurrió en Cataluña. El mito nacionalista catalán, deudor como el vasco de las ensoñaciones literarias románticas, del romanticismo filosófico de Herder, nace durante la Renaixença, y es más o menos coetáneo de la desamortización eclesiástica de Pascual Madoz. Se construye, como el vasco, a partir de una falsedad histórica (la actuación de Rafael Casanova durante la Guerra de Sucesión: que, por cierto, se murió de viejo y cobrando una pensión que le otorgó Felipe V) y también parte de una situación de riqueza de la región. De algún modo, el nacionalismo en este momento es una «ensoñación burguesa». A diferencia, no obstante, de los vascos, el nacionalismo catalán parte con una ventaja respecto de éste: la lengua catalana es hablada por muchísima más gente que el euskera en Vascongadas por la misma época y la recuperación cultural avanza más rápido.

Plantémonos ahora en la época actual. Pujol, tratando de identificar(se) con alguna nación sin estado, vuelve los ojos hacia el Quebec, la región francófona del Canadá. Se puede decir que hay una cierta semejanza. Sin embargo, los referéndums por la independencia han fracasado estrepitosamente: por muy hartos que estén de Ottawa, los quebequeses quieren mayoritariamente seguir siendo canadienses. Lo curioso era ver aquí a Pujol, como en uno de esos anuncios de «Antes y después»: antes del referéndum, se desgañitaba afirmando que Cataluña se parecía mucho a Quebec; después, cuando el referéndum se estrellaba, Pujol rectificaba: «bueno, no se parece tanto».

Y ahora, Carod, a quien sus propios acaban de llamarle espanyol —manda huevos: llamar «español» a uno de los políticos más independentistas que hemos tenido que soportar—, como lo de Quebec no ha funcionado (diríase que los propios quebequeses pidieron al Govern que no los volviesen a mencionar), ha vuelto sus ojos al Tíbet, nada menos. No se puede concebir una situación política más alejada de la nuestra. Claro que Carod, con la manía de identificación que padecen los nacionalistas, tenía que ir más a la izquierda que Pujol. O simplemente, que ha aprovechado la visita del Dalai Lama para soltar esa memez, que sólo a él se le podría haber ocurrido. Porque en el Tíbet, como sabe cualquier persona medianamente informada, se persigue y se mata a los budistas tibetanos (los comunistas chinos no se andan por las ramas). Algo que, por suerte para Carod, no ocurre con los independentistas catalanes.

Y como Carod ha dicho que el 2014 es un buen año para plantear el referéndum sobre la independencia, vamos a aguantar siete años de coñazo identitario. Pero esta vez, además, aderezados con mantras y plegarias del Bardo Thôdol (el libro tibetano de los muertos). Eso sí, traducidas a un correcto y exquisito catalán estándar (o séase y para que nos entendamos, catalán de Barcelona). Me imagino que el Dalai Lama, además de aconsejarle sobre la paz —ése es el mensaje que al parecer traía—, le indicaría sobre cómo practicar los mantras. Algo parecido a esto…

ommmmmmmmmmmmm

d’aquí a set anys seré president de la República Catalana

ommmmmmmmmmmmm

Y bueno, que el día que lo sea no solamente impondrá la lengua catalana como ahora, sino que impondrá también la túnica naranja y la cabeza pelada al rape y… (hay que joderse lo tozudos que son estos maños…)

La paliza

Bueno, esto tenía que llegar alguna vez. Después de tres años —como mínimo— de dirigirse improperios y amenazas, llegó el tiempo de «pasar a la acción». Y así, unos mozalbetes cuya cabeza está vacía de cerebro y llena de «odio a la derecha», propinaron una paliza a un militante de Nuevas Generaciones del PP de Alcorcón. El mensaje subyacente es muy claro: el PP ya no es un mero adversario político, sino el enemigo. Y al enemigo se le puede ignorar, se le puede insultar, se le puede vapulear dialécticamente… y físicamente, como acabamos de comprobar. No esperamos sino que se detenga a los culpables y que el peso de la ley caiga sobre ellos, pero la reflexión nos impone dar un paso más.

Parece ser que quienes administraron la paliza a ese muchacho son miembros de un colectivo «antisistema». No tengo nada en contra de los colectivos antisistema, siempre que manifiesten sus convicciones pacíficamente, puesto que estamos en una democracia y todas las ideas son respetables mientras se respete la integridad física de los demás. Ahora bien: estos gamberros —pues ése y no otro calificativo es el que merecen—, con su estética skin, son cualquier cosa menos pacíficos opinantes. Son personas violentas, que creen en la acción directa como único medio de resolver problemas.

Este último detalle es muy español. Como diría Fernando Díaz-Plaja, es una manifestación de la Ira española, sin contemplaciones ni paliativos. Cuenta el autor en su obra El español y los siete pecados capitales —de lectura recomendable—, el siguiente sucedido. «De cómo muchos españoles entienden la discusión política da idea la historia que ocurrió en un discurso de propaganda electoral durante la República. Un orador estaba exponiendo sus puntos de vista y era interrumpido continuamente desde la galería: «¿Quieres controversia?». A la quinta interrupción, el orador se encaró con el espectador y dijo:

—Sí, acepto la controversia. No me da miedo la discusión y estoy dispuesto a escuchar los argumentos de ese señor.

Hubo un silencio. Todos estaban pendientes de lo que iba a alegar el interruptor. Y éste soltó, de pronto:

—… ¡Mamón!

Es lo que muchos españoles entienden por controversia.» (F. Díaz-Plaja, op. cit, 2ª ed., pp. 80-81. Alianza, 1992).

Tampoco tiene nada de extraño que el anarquismo prendiese con fuerza en España. Pero no tanto por su contenido político (abolición de la propiedad, uniones libres, etc.) como por lo que implica el anarquismo (y por extensión para los españoles, el izquierdismo) de poder hacer lo que a uno le dé la gana, cuando le dé la gana, con quien le dé la gana y tantas veces como le dé la gana. De igual manera, mucha gente creyó que ser «buen anarquista» o incluso «buen comunista» implicaba «matar al cura, al maestro y al guardia civil del pueblo». De ahí la extrañeza y el enfado del personaje de Gironella, el comunista Gorki, ya exiliado en París, cuando un correligionario francés le explica, en Ha estallado la paz, que cuando Marx dijo que «la religión es el opio del pueblo», se refería al opio como tranquilizante, no como veneno.

Éstos son, al parecer, los referentes literarios de los gamberros que agredieron al joven de Nuevas Generaciones del PP en Alcorcón. También debo decir que me sorprende que fueran simplemente miembros de un colectivo antisistema. La prensa más informada y la justicia, sobre todo, dirán la última palabra; pero ese hecho me huele muy mucho a «encargo», algo del estilo de «hacedlo vosotros para que a nosotros no nos señalen». Los colectivos antisistema son, hasta donde tengo entendido, anticapitalistas, pero no suelen atacar necesariamente a una determinada formación política. Es decir: un antisistema ocupará un inmueble vacío, o incluso puede incendiar un banco, el representante más conspicuo del capitalismo opresor, antes que agredir a un miembro de una tendencia política concreta. O también puede ser un montaje: elementos de extrema izquierda «disfrazados» de skins y contentos porque iban a cobrar por sacudir a un fascista. A lo mejor resulta que existe relación entre esta paliza y la profanación de las tumbas de Paracuellos, acto vandálico que no deja duda de la filiación política de los vándalos.

Pasando al capítulo de reacciones, la cosa se pone espesa. ¿Qué hacer? Donde hay un Estado de Derecho, sin duda lo primero es acudir al Estado de Derecho, que es lo que ha hecho NN.GG. de Alcorcón: presentar la correspondiente denuncia y dejar que la policía y la justicia hagan su trabajo. Ahora bien: ¿qué ocurre si no pasa nada? Si la justicia impone unas penas pequeñas o, peor aún, deja en libertad a los agresores por considerar que los hechos son «irrelevantes», ¿acaso el joven agredido no verá burlado su derecho a recibir una justa compensación por la agresión sufrida? Igualmente significativa ha sido la reacción del alcalde y de la delegada del Gobierno: mirar hacia otro lado. Según ellos, en Alcorcón no pasa nada que rebase los límites tolerables. También durante la República se actuó por omisión y se permitió que ocurriesen barbaridades, que llevaron al paredón a esos que las permitieron (o a muchos de ellos).

Entonces, ¿tiene o no tiene derecho el PP a defenderse? Desde luego, la corta historia de la democracia española nos dice que no, que «la derecha no tiene derecho a defenderse». Primero AP y después el PP han soportado en silencio toneladas de provocaciones de todos los tamaños y pelajes por parte del PSOE, porque lo importante es preservar la paz social. Pero esta situación no se prolongará indefinidamente. Si llega un momento en que media España se ve indefensa ante los ataques y las provocaciones de la otra media, se estarán gestando las mismas condiciones, el mismo caldo de cultivo que provocó la guerra de 1936. Y es una extraña coincidencia que el artículo en que Larra insertó el epitafio español, ese díptico doliente…

Aquí yace media España:

murió de la otra media

lleve por título La Nochebuena de 1836. Exactamente cien años antes de que estallase la guerra civil.

Addio, Luciano!


Tronaba su voz que nadie durmiese y se durmió él. Él, que tantas noches de gloria dio a los escenarios que pisó: La Scala, San Carlo, el Coliseo… Se nos fue una de las glorias del canto. La noche estrellada recibió el mensaje que contenía cada nota, cada silencio, cada compás. Y se nos fue también un pedazo de humanidad. Su oronda figura ya no se paseará por las páginas de los diarios, que anhelarán poder anunciar un concierto, una sola aria…

Il principe ignoto
Nessun dorma! Nessun dorma!
Tu pure, o Principessa,
Nella tua fredda stanza
Guardi le stelle
Che tremano d’amore e di speranza.
Ma il mio mistero è chiuso in me,
Il nome mio nessun saprà!
Solo quando la luce splenderà, (Puccini: Sulla tua bocca lo dirò)
Sulla tua bocca lo dirò fremente!… (Puccini: Quando la luce splenderà!)
Ed il mio bacio scioglierà il silenzio
Che ti fa mia!…

Voci di donne
Il nome suo nessun saprà…
E noi dovremo, ahimè, morir, morir!…

Il principe ignoto
Dilegua, o notte!… Tramontate, stelle! Tramontate, stelle!…
All’alba vincerò!
vincerò! vincerò!

Riposa in pace, Maestro.

TBAperezoso

Con toda razón podéis llamarme «perezoso», si así lo deseáis. Hace la tira de días que me concedieron un TBA y aún no he pasado a «recogerlo». Incluso, no hace muchos días, un usuario llamado nefar —a quien mando un saludo desde la discrepancia ideológica— parecía echarme en cara que estos premios se conceden de forma «viral» y a los amiguetes. Bueno, pues sí. Mantengo lo que le dije: concederé antes un TBA a Martha Colmenares, o a Monsieur de Sans-Foy, o a los amigos Asomado, Gazulin, Decentes o Daniel que a la ínclita Ruby Marmolejo.

No es que esté en contra de los premios, ni mucho menos. De vez en cuando viene bien sacar un poco de brillo al ego y ver que lo que tú haces es reconocido por otras personas. Y de verdad que agradezco de todo corazón el ver que mis escritos son leídos, comentados y apreciados. Sin despreciar de ningún modo los TBA que amablemente me otorgáis, siento que mi verdadero premio está en que las ideas circulen. Que se comente, se discuta (civilizadamente, por supuesto) y se extienda allende la mar océana la funesta manía de pensar y de no aceptar porque sí ideas ajenas. ¡Quién iba a decir que, con los años, la izquierda progre que nos desgobierna (y por desgracia también en Venezuela, querida Martha) iba a convertirse en digna heredera de los persas del Manifiesto de 1823!

Con este calor que todavía hace debido al veranillo de San Martín, comprenderéis que el nivel de pereza me ha aumentado alarmantemente. Y que eso de buscar cinco blogs e individualizarlos con unas líneas de agradecimiento se me hace tremendamente cuesta arriba. Por otro lado, no comparto la opinión de Oscar Wilde de que «para hacer la crítica de un libro no es necesario haberlo leído». Me gusta saber de qué hablo cuando comento algún blog; pero el hecho mismo de buscarlo me obliga a leerlo a fondo… y de esta forma, estaría permanentemente amarrado a mi monitor, lo cual es una opción de vida cuando ésta está resuelta, pero no cuando no lo está. En esto me comprenderá bien el amigo Daniel, ahora que se echa al monte.

En fin, que espero que nadie se enfade si me tardo en recoger el TBA que me corresponda, pero creo que el mejor TBA que podéis darme es leerme y expresar vuestra opinión a través de un comentario, aunque sea en contra. En esto espero mantenerme fiel a Voltaire, cuando dijo aquello de «Detesto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo». Esto y no otra cosa es el fundamento de la libertad de expresión. Y si este blog, que nació sin ambiciones —cosa que os puedo prometer— sirve para que otras personas despierten y empiecen a pensar por cuenta propia, para que otras personas se sientan apoyadas en su acción más directa, habrá cumplido con creces su finalidad. Pienso en este momento en Martha Colmenares, a quien cerraron un blog con las excusas habituales de cualquier dictadura: contenido subversivo, etc. El próximo paso será, seguramente, declararla enemiga del pueblo y ahorcarla en efigie o quemar fotografías suyas… La típica escenografía nazi o estalinista para los políticamente irrecuperables como Martha. Así, pues, si mi blog ayuda a que personas como Martha puedan desempeñar su labor en contra de la tiranía, cumple de sobras su función.

En cuanto al TBA que me ha concedido Lobeznox, le estoy muy agradecido y por mi parte, señalo a todos los colegas del MAZP como merecedores de un TBA y, más ampliamente a la red Anti-ZP, en la que cualquiera que no tenga un bloque de cemento en la cabeza podrá encontrar contenidos interesantes.

Por último y al menos por hoy, me declaro oficialmente TBAperezoso. Hace muchísimo calor en mi ciudad y dejo para otro momento menos caluroso la tarea de señalar los blogs…

Curiosa geografía

Resulta curioso ver cómo los acontecimientos del mundo ponen en solfa lo que sabíamos —o lo que creíamos saber— de éste. De entrada, que estamos en una nueva época histórica es algo que no creo dude nadie. Nuevos intereses, nuevos miedos, nuevos anhelos hacen acto de presencia en nuestras vidas, algunos de ellos inimaginables hace apenas 10 años.

Concretamente, hay que ver lo que han cambiado las cosas en el tema geográfico. Sin ir más lejos, bien poca cosa sabíamos de Afganistán, un país que si es primero en algo, es en aparecer en las listas desplegables de cualquier relación de países de cualquier página web. Nos pillaba lejos Afganistán y de pronto se hizo terroríficamente presente en 2001. Nos enteramos de que allí no solamente hay cuatro pastores analfabetos con sus rebaños de yaks y poco más. Supimos que Bin Laden, el escurridizo jefe de Al-Qaeda, podía haberse escondido por allí, aunque nada era seguro. Supimos que había afganos, señores de la guerra y bastantes talibanes (el vestido nacional parece ser el burka). Y que el uso del teléfono móvil se extiende como la pólvora (se calcula que existen tres millones de usuarios). En todo caso, a Bush, Jr. le sirvió para dejar de confundir España con México.

El segundo país del que damos noticia en este artículo sobre «geografía curiosa» es el desconocido país de Kazajistán, cuya mención más moderna es el hecho de haber sido una de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, en ese gran imperio que fue la URSS (y que o mucho me equivoco o Putin está tratando de reunir otra vez). Obviamente, Kazajistán no es famoso hoy por eso, qué va. Lo es porque un cómico de origen judío, Sacha Baron Cohen, decidió situar la patria chica de su personaje Borat Sagdiyev en un pueblo de la citada ex-república soviética. Si la película se hubiese quedado en retrato de costumbres, tal vez no hubiera pasado nada; pero Cohen echó mano de su humor más zafio y más salvaje (palabra que he intentado ver esa película y en el minuto 20 la he tenido que dejar por imposible), a tal punto que faltó el canto de un papel de fumar de provocar un conflicto diplomático entre Londres, Washington y Kazajistán. El resto de los mortales, no obstante, nos enteramos de que dicho país existe —o mejor dicho: subsiste—…

El tercer territorio que me viene a la memoria es la también ex-república soviética de Yakutia. Integrado en la zona económica del «Lejano Oriente», su tamaño comprende como 6 veces el de España. Nada hacía presagiar que este ignoto territorio iba a ser portada algún día de los diarios españoles. Pero ya avanzábamos que los nacionalistas —en este caso catalanes—, si de algo carecen, es de sentido del ridículo. Se enfadan cuando Telemadrid va a «espiarlos» a cuenta de la discriminación lingüística y seguro que por eso escogieron esa ignota región del planeta para que la «selección catalana» de fútbol jugase un partido… contra la española. Que el ridículo es menor cuanto más lejos se hace de casa, según parece. Todo tiene las trazas de un sainete de Arniches o de los hermanos Álvarez Quintero. Veremos en qué acaba y de paso comprobaremos la seriedad de las autoridades deportivas españolas.

Finalmente, terminamos con una nota «romántica», centrada esta vez en Mongolia. El ciudadano chino Bao Xishun, que con sus 2,36 metros de altura es el segundo ciudadano más alto del mundo tuvo que poner un anuncio en un diario buscando esposa. Me imagino que el dato de la altura sería de los de «luego te lo cuento» y las candidatas, al ver a ese hombre, se asustarían. Pero hubo una mujercita (Xia Shujuan) a quien no le arredró ese «pequeño detalle» y se avino a prometerle amor y respeto eternos. Tampoco pareció arredrarle otro pequeño detalle: el satisfecho novio la dobla en edad (ella, 29; él, 56). No nos queda sino desearles de corazón que su matrimonio sea largo y lleno de felicidad. ¿Pero qué sabíamos nosotros de ese país, aparte de ser limítrofe con China, de régimen comunista, con capital en Ulan-Bator y que fue la patria de Gengis Khan? Pues… aparte de que «mucho mogol en Mongolia», poca cosa más. Gracias a estos novios tan atípicos, en cambio, hemos podido echar un vistazo a las tradiciones nupciales mogolas, que ni siquiera la pátina comunista ha conseguido cubrir.

Benditos nuevos tiempos. Hay que estar preparados para cualquier cosa, ya lo ven, queridos lectores. O para descubrir más allá de las apariencias lo que siempre estuvo allí.

Envidia

No lo puedo evitar. Ahora mismo me dan envidia los franceses —en rigor, el Gobierno francés—. No solamente porque el eje París-Berlín ya es algo a tener en cuenta en el mundo (adiós a Niza), no solamente porque Sarko ha llegado a presidente de Francia desde su condición de hijo de inmigrantes (ricos, sí, pero inmigrantes). Y me provoca sana envidia a los franceses la dureza con que éstos tratan a los etarras detenidos allí: les van a pedir nada menos que cadena perpetua, que es lo que nosotros deberíamos hacer con los susodichos y con quienes «alientan, comprenden y promueven» ese sentimiento de que quienes no piensan como ellos tienen derecho a morir, a largarse o a callarse.

Ya desde su puesto de Ministro de la Surété (nada que ver con el Inspector Clouseau), Sarko demostró no tener complejo alguno en colaborar con los vecinos del sur en detener etarras y de esa época datan los triunfos más resonantes de las FCS españolas frente a la barbarie terrorista. Yo era de los que saludaba con alegría ese cambio en la política francesa y, por el contrario, odiaba a Giscard y a Miterrand por mantener el santuario francés. Con Aznar de la mano de Jaime Mayor Oreja, ese vasco tranquilo pero no blando, terminaron los «años de plomo», los de los entierros de las víctimas a medianoche, el silencio mediático y sobre todo, el sentimiento de tener que dejarse matar porque la policía, «aunque sabían dónde estaban, no podían hacer nada». Mal que les pese a los progres.

Zapo está decidido a convertir a España en una potencia de cuarto orden, de un poder equiparable al de Angola o Uganda (con perdón de los angoleños o ugandeses), con el inestimable apoyo de los hermanos catalanes y de otros que tanto aquí como incluso en Galicia, jalean eso de la «nacionalidad regional». Han conseguido que, al menos de puertas adentro, mucha gente se avergüence de los símbolos patrios favoreciendo la detestable multiculturalidad. Entiéndaseme bien: no soy racista, pero las culturas y las personas —sobre todo éstas—, prefiero que se inserten en España con un orden.

Claro que teniendo a alguien como Zapo que le ha hecho el trabajo sucio (la España de hoy es irreconocible cuando se la compara con la España de Aznar, que aspiraba en Niza a mayores cuotas de poder), le petit Nicolas podrá sacar pecho ante nosotros durante muchos, muchos años.

Y el que venga detrás (sobre todo si es Rajoy), que se j…

Pensamientos al vuelo

Ideas, intuiciones y otras cosas que se me pasan por la cabeza

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Las cuatro esquinas del mundo

Nadie entre sin aumentar la entropía

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Pensamientos diversos a vista de pájaro

Cuatro amiguetes y unas jarras

Ya que no podemos arreglar el mundo, hablaremos de lo que nos interesa: la política y los políticos, el fútbol, el cine, y todo lo que nos molesta, acompañados por unas jarras de cerveza. Bien fresquitas, por supuesto

General Dávila

Nada hay como el soldado español y mi única aspiración siempre ha sido estar a su altura

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La Imagen Reflejada

El Patito se vió reflejado en el agua, y la imagen que ésta le devolvía le cautivó por su hermosura: era un magnífico Cisne

Es war einmal...

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