Entrevista imposible a Enano Oregón

Hola a todos,

la entrevista que podéis leer a continuación viene como respuesta a un progre impresentable, quien, como muchos otros, tiene su blog a disposición de la voluntad de nuestro desgobierno socialista. Su nombre es José A. Pérez, columnista del panfleto Público y creador del blog Mi mesa cojea.

Este graciosete de pacotilla tiene por costumbre burlarse de todo aquello que molesta a los progretas de este país: políticos de derechas dentro y fuera de España, cadenas de televisión y de radio no amigas, periodistas críticos, la iglesia católica y, en definitiva, todo aquello que incomode este pensamiento único y supuestamente «super guay y moderno» que intentan imponernos estos sinvergüenzas.

El tal José A. Pérez realiza periódicamente entrevistas ficticias, siempre en la misma línea y con la misma falta de escrúpulos. Hace un par de días realizó su hasta la fecha última entrevista. El entrevistado fue, ni más ni menos, el periodista de Telemadrid, Hermann Tertsch, víctima de una paliza hace poco. Lejos de darnos una grata sorpresa, José A. Pérez le ridiculizó vilmente, sin importarle que éste aún sigue en la cama de un hospital a causa de sus lesiones.

Por todo ello, he aquí la entrevista que debería haber publicado este desgraciado y no lo que hizo.

Kike: Buenos días.

Wyoming: ¿Pero tú quién eres? ¿De dónde eres? ¿Cuál es tu ideología? ¿En qué bando de la Guerra Civil luchó tu padre?

K: Esto… no sé a qué viene tanta pregunta, pero bueno, yo soy de Madrid y de derechas. Siento decirle que mi padre no había nacido cuando tuvo lugar la Guerra Civil. El caso es que yo le iba a realizar una entrevista para mi blog, si le parece bien…

W: O sea: un facha, ¿no? ¡Conmigo no te me andes con rodeos, que os conozco a todos! Panda de intolerantes hijos de puta. Bueno, ¿qué decías?

K: Nada, nada… Por cierto, ¿le puedo llamar José Monzón? Es que, honestamente, lo de Wyoming me parece el nombre artístico más lamentable que he oído nunca.

W: ¡Ni se te ocurra! A mi llámame por mi nombre artístico y punto. ¡Vosotros, los fachas, es que os pensáis que la libertad de expresión es ilimitada! Mira, hijo, ten cuidado que vas a acabar como Losantos.

K: ¿Se refiere a con un tiro en la pierna?

W: ¡Ya estamos otra vez con el victimismo! Tiro en la pierna, dice… ¿Y las fosas comunes con republicanos muertos durante la Guerra Civil qué? Esas son las víctimas y no el fascista, ultraconservador y talibán de Losantos. Los rojos sólo agredimos si es necesario, en una revolución popular y esas cosas.

K: Sí, claro… Bueno, sigamos. Hablando de agresiones, ¿qué opina de lo que se comenta de su supuesta culpa en la paliza que sufrió Hermann Tertsch?

W: Oye, mi secretaria ya te ha dicho antes que nada de preguntas sobre el indeseable ése.

K: ¿No te referirás a aquella que gritaste e insultaste en el plato de tu programa de La Sexta?

W: ¡Pero que eso era un montaje que le colamos a los franquistas de Intereconomía! ¡Que no te enteras, joder! Vaya idiota…

K: Tranquilo, tranquilo. Estaba de broma. Si lo sé no se lo digo. ¡Vaya humos! Pero volviendo a lo de Hermann, haga una excepción y cuénteme: ¿cuál es su opinión al respecto?

W: Lo primero y único que tengo que decir es que se cayó de un taburete y esa fue la razón de sus heridas, así que a ver si deja de llorar ya.

K: Costillas fracturadas, encharcamiento de los pulmones… ¿No le parece demasiado para un simple tropezón?

W: A mí no me lo parece. A ése le soplas y vuela de lo débil que es.

K: Eh… sí, bueno. Pero, de todas formas, ¿no cree que es de muy mal gusto hacer un video en el que atribuye palabras a una persona según las cuales el susodicho estaría dispuesto a matar inocentes?

W: Eso depende.

K: ¿De qué?

W: De si al que se lo hacen es de los nuestros o no. Y Hermann no es de los de la ceja. De hecho, es un judío nazi, ¿no lo sabías? Y a nosotros no nos gustan los judíos porque apoyamos a los terroristas de Hamás. Ni tampoco los nazis porque mataron a 10 millones de judíos.

K: ¿10 millones?

W: O más, quién sabe, una barbaridad.

K: Pero si dice que no le gustan los judíos, ¿qué más le da?

W: A ver chico, eso depende del momento de la historia. Hoy toca pensar una cosa; sin embargo, quién sabe lo que va a ocurrir mañana. Mira, por ejemplo, qué bien nos cae EEUU desde que Obama es presidente, y hace un par de años odiábamos a los americanos y toda su cultura. Y aquí seguimos…

K: Ajá. Ya veo.

W: Entiendes de qué va esto, ¿no? Luego los medios de comunicación progres ya nos encargamos de darle alguna estúpida razón a la gente para que siga votando a la izquierda.

K: Ya, ya… He de decirle que me parece repugnante.  

W: Y a mi tú y toda la escoria facha que pulula por España y no digo nada.

K: Bueno, relájese. Por cierto, ¿se ha enterado de lo que le ha ocurrido a Iñaki Gabilondo?

W: ¿A Iñaki? ¿Qué ha pasado?

K: Pues al día siguiente de lo de Tertsch, estaba en un bar tomando una copa y le han roto las piernas y la nariz, está en el hospital.

W: ¿CÓMO? Estoy seguro de que han sido unos fascistas de mierda por el único hecho de decir verdades como puños, de criticar al PP, que se lo merece, y de atizar a la Iglesia. ¿Serán hijos de puta? ¡Se van a enterar de la que vamos a armar!

K: ¡Wyoming! Que era coña, sólo quería ver su reacción.

W: ¡Manifestaciones! ¡Barricadas! ¡Vamos a barrer la ciudad de toda esta escoria! ¡Vamos a empapelar las calles con fotos de Iñaki, caceroladas frente a la sede del PP…!

K: ¡Que no ha ocurrido nada! Que me lo he inventado para ver qué decía. Ya puede parar de sulfurarse.

W: Ah, vale. ¿Por dónde íbamos?

K: Le veo un poco alterado, así que creo que ya es suficiente por hoy. Gracias por atenderme.

W: Bueno, sí, lo que tú digas ¿Y mi dinero?

K: Perdone, pero dijo que venía gratis.

W: ¿Lo dije? Ups… vaya olvidadizo que estoy hecho, je, je, je…

K: Sí, seguro, será eso. Adiós.

(visto aquí. Sin desperdicio xDDDDD)

Mafias del pinchito moruno: el CAIR investigado en los USA

(Aquí el original. Se ruega encarecidamente a los lectores que comuniquen cualquier fallo de traducción. Muchas gracias).

El Consejo para las Relaciones con los Musulmanes Americanos (CAIR en sus siglas inglesas), desde hace mucho tiempo aliado del FBI en los esfuerzos de éste por tender la mano a los musulmanes americanos, es objeto de una investigación criminal por el propio FBI. Es un esperanzador avance del sentido común en la estrategia contra el terrorismo doméstico, tras salir a la luz justo cuando parecía que el CAIR iba a obtener otra victoria en su campaña de acoso e intimidación contra cualquiera que se atreva a llamar la atención sobre la actividad yihadista en los Estados Unidos.

El CAIR –Consejo para las Relaciones con los Musulmanes Americanos–, no está acusado formalmente por un caso de financiación de terrorismo de Hamás (así lo ha denominado el Departamento de Justicia). Los representantes de CAIR se han negado repetidas veces a considerar a Hamás y a Hizbolá como grupos terroristas. Algunos antiguos funcionarios de CAIR han sido condenados por delitos relacionados con el terror yihadista. El cofundador de CAIR y durante mucho tiempo Presidente de su Consejo de Dirección (Omar Ahmad), así como su primer portavoz (Ibrahim Hooper, Ibe el Honesto), han afirmado la supremacía del Islam. A pesar de tantos indicios de que el CAIR no era precisamente un dechado de patriotismo y lealtad a los valores constitucionales, el FBI trabajó estrechamente con ellos durante años (hasta que su condición de virtual impunidad fue demasiado incluso para los políticamente correctos agentes del FBI y éste dejó de trabajar con el CAIR a finales de 2008).

Ni siquiera entonces hubo indicio alguno de que el CAIR estuviese siendo investigado. Este hecho salió a la luz a través de una serie de hechos injustificables. Un joven llamado Chris Gaubatz, haciéndose pasar por un converso al Islam con el nombre de David «Dawud» Marshall, fue contratado como interino en el CAIR en 2008, se llevó 12.000 páginas de documentos del cuartel general del CAIR e incluso cintas magnetofónicas de los funcionarios de éste.

Este material constituye la base documental del explosivo libro Muslim Mafia: Infitrados en los secretos de los bajos fondos que conspiran para islamizar América, por Chris, padre de David Gaubatz y Paul Sperry. Este libro contiene numerosas revelaciones acerca de los oscuros pactos internos del CAIR y confirma lo que los veteranos observadores del CAIR sospechaban: el CAIR es parte integrante del aparato de la Hermandad Musulmana de los USA.

Dicha Hermandad es un una organización islámica internacional, matriz tanto de Hamás como de Al-Qaeda, que se dedica, según sus propias palabras, a «una especie de gigantesca Jihad consistente en eliminar y destruir la civilización occidental desde dentro y a sabotear su miserable hogar». El libro contiene detallada información acerca de cómo el CAIR ha intentado bloquear las investigaciones antiterroristas, al tiempo que insinúa que éste se ha infiltrado en las más altas instancias de poder en Washington.

Como resultado de las revelaciones del libro, los congresistas Sue Myrick (Carolina del Norte), Trent Franks (Arizona), Paul Broun (Georgia) y John Shadegg (Arizona) han enviado una misiva al Fiscal General Eric Holder solicitando que «proporcione a todos los miembros del Congreso un resumen de las pruebas y hallazgos del Departamento de Justicia y del FBI que les llevaron a definir el CAIR como conspirador no acusado de delito de terrorismo». Holder no ha respondido públicamente, pero eso no significa de ninguna manera que el CAIR esté a salvo.

Tras el bombazo en las librerías del libro, el CAIR no negó ninguna de las acusaciones. En vez de eso, utilizó la siempre eficaz táctica de «matar al mensajero», intentando difamar a los Gaubatz y a Sperry: les acusó de «instigar al odio» y les demandó para tratar de recuperar los documentos, llegando a afirmar que el material de que disponían fue robado e incluso que Chris Gaubatz allanó su propiedad.

Un tribunal falló a favor del CAIR; pero justo cuando el CAIR iba a recuperar el control de dichos documentos, el FBI intervino en la causa a través de una orden judicial y retuvo los documentos para incorporarlos a la –hasta entonces– desconocida investigación sobre el CAIR.

Dicha investigación estaba en marcha hace ya mucho. La reputación y accesibilidad de que ha disfrutado el CAIR tanto por parte del gobierno y los organismos de orden público como por parte de los principales medios de comunicación han estado en abierta contradicción con la firme oposición del CAIR a casi cualquier medida antiterrorista adoptada después del 11-S, con la ayuda a quienes quisieron denunciar a pasajeros de líneas aéreas por informar de actividades sospechosas de musulmanes en aeropuertos y con la constante demonización de cualquiera que hable sin tapujos sobre la amenaza yihadista en los USA.

El CAIR debe ser clausurado y sus funcionarios procesados respecto de aquellas actividades que lo justifiquen. A partir de que eso ocurra, los americanos podremos convencernos de que la resistencia a la actividad yihadista en los USA está en marcha.

Los obreros pijos se van de marcha

Ayer la patética legión proporcionó un gesto de cariño al ¿gobierno? «de España». Se fueron todos (ja) a Madrid, a protestar. ¿Contra la crisis? No. Eso les hubiera obligado a protestar contra el gobienno y claro, eso no se podía. Fueron a protestar contra los empresarios, contra el «capitalismo opresor», del que ellos precisamente viven de puta madre, por cierto.

Dicho y hecho: se pusieron sus mejores galas obreras (que guardan sólo para estas ocasiones, naturalmente) y allá se fueron a la Villa y Corte. Reunidos todos, fue el momento de los «grandes discursos». Discursos de rancio olor decimonónico, que poco o nada tenían que decir a unos señores que viven a nuestras espaldas y cuya mayor lucha obrera resulta ser la de conservar sus privilegios.

He aquí uno de los principios de propaganda Goebbels (¿un nazi inspirando a los obreros pijos? Sí. Aunque es probable que lo aprendiera de los comunistas soviéticos, mucho más avanzados en eso de la agit-prop): reunir a todos los enemigos bajo un solo rótulo. El enemigo es «el empresario», sin matices. Así, un señor que se siente en el consejo de administración de un banco es un «capitalista opresor», salvo cuando se trata de alguien del PSOE (pongamos Juan Pedro Hernández Moltó, ex de Caja Castilla-La Mancha).

Y por esa misma regla de tres, «capitalista opresor» es también un autónomo que tenía un taller con no más de cinco trabajadores. Poco importa que, gracias a la «política» del ¿gobierno? de reventarlo todo, se haya visto en la necesidad de cerrar su negocio y de poner de patitas en la calle a sus trabajadores. Al parecer, eso a los «revolucionarios de ayer» no les interesa.

De las soflamas precisamente no vamos a hablar. Sí llama poderosamente la atención que un tal José Miguel Monzón Navarro, alias Dispositivo Señalador y Enano Oregón, echara una arenga a aquellos miembros y miembras de la aristocracia obrera (término que utilizo en su acepción anarquista y que procede directamente de Bakunin, nada menos). Es curioso que cuando somos unos cuantos los que pensamos que gracias a su montaje televisivo alguien pensó que era buena cosa mandar al hospital a un periodista independiente, aparezca ese señor en la manifa. Más bien parece un acto de desagravio. Pero el progrerío tiene estas cosas: la impunidad te avala cuando te dedicas a criticar a los enemigos del Régimen.

Ayer, por fin, quedó clara una cosa: la reencarnación del «sindicato vertical franquista» en sindicato vertical zapaterista. Y dentro de él, la citada aristocracia obrera, con la cual el Gobierno condesciende a pactar y negociar (incluso contra el interés de los representados) en vez de tratar directamente con la apestosa chusma. Está clarísimo: si lo hizo Franco, es malo; pero si eso mismo lo hace el PSOE (que ni es «O» ni es «E»). ¿Modos dictatoriales? ¿Suspiros de la España franquista? Desde luego que sí. Los del alto cargo franquista y padre de la Voguemomia.

Ya lo dijo Federico –y éstos lo están demostrando con creces–: el PSOE es el verdadero heredero del franquismo sociológico en lo que tuvo de peor.

Paradojas progresíes

(visto en Batiburrillo).

Los progres pueden ser cualquier cosa menos tolerantes, que es justo de lo que presumen. Es más, se muestran siempre dispuestos a legislar en contra de todo lo que no les guste, despreciando las demás opiniones e imponiendo las propias. Otra característica progre es el uso descarado del dinero público, al que siempre recurren cada vez que sus incompetentes profesiones o actividades les dejan en la miseria. Veamos unos cuantos ejemplos de comportamiento progre respecto a los conservadores, gente que, por el contrario, posee una marcada tendencia a valerse por sí misma:

-Si a un conservador no le gustan las armas, no se compra una. Si a un progre no le gustan las armas exige que se prohíban.

-Si un conservador es vegetariano, no come carne. Si un progre es vegetariano pide que sean prohibidos todos los productos cárnicos.

-Si un conservador detecta una amenaza contra su país piensa en cómo derrotar al enemigo. Un progre se pregunta cómo podría rendirse con elegancia para que se viera bien.

-Si un conservador es homosexual maneja su vida sin alboroto. Si un progre es homosexual demanda que se legisle al respecto.

-Si un negro es conservador se ve a si mismo como independiente exitoso. Sus homólogos progres, en cambio, se ven a sí mismos como víctimas necesitadas de protección gubernamental.

-Si un conservador está en bancarrota y sin trabajo piensa en cómo mejorar su situación. Un progre se pregunta quién se hará cargo de él.

-Si a un conservador no le gusta lo que se dice en un show de TV, cambia de canal. Los progres exigen que sean cerrados los shows que a ellos no les gusten.

-Si un conservador es no creyente, no asiste a la iglesia. Un progre no creyente quiere que se prohíba cualquier mención religiosa o de Dios.

-Si un conservador cree que necesita un plan de salud lo compra o busca un trabajo que lo ofrezca. Un progre exige que el resto de nosotros paguemos por el suyo.

-Si un conservador está en una tienda se resbala y cae, se levanta, ríe y se siente avergonzado. Si es un progre quien resbala y cae, se lleva las manos al cuello, comienza a lamentarse y luego pone una demanda al dueño del establecimiento por «no mantener el suelo en las debidas condiciones de adherencia pédica».

-Si un conservador lee esto lo difundirá a sus amigos para que todos tengan algo de qué reír. Un progre tratará de entrar aquí a insultar porque «ha sido ofendido».

Sin comentarios



A juzgar por los últimos acontecimientos, en estos 20 segundos se encuentra la opinión actual sobre nuestro Ejército, otrora glorioso, más allá de nuestras fronteras…

Maldito(s) bastardo(s)

Tranquilícense ustedes: este post no se refiere a cierta película dirigida por Quentin Tarantino. Aunque quizá aquello de lo que voy a hablar sí debería pasar únicamente en las películas y no en la realidad. Así que, sin más dilación, vamos a ello.

La noticia es que a Hermann Tertsch alguien le ha dado una paliza. Según ha contado Intereconomía, a Hermann Tertsch le han propinado una patada en la espalda que le ha roto una costilla, le ha dañado un pulmón y posiblemente le habrá añadido unos cuantos puñetazos de guarnición, que han requerido hospitalización. El pronóstico de Hermann Tertsch es ahora mismo «reservado», así que no nos queda sino rezar –los religiosos– o desearle –los no religiosos– una pronta recuperación y una estadía lo más breve posible en el hospital.

En este país es fácil meterse en problemas si: a) hurga uno donde no debe (por ejemplo, en los asuntos del Rey y de su familia) o b) se distingue en denunciar las cacicadas y desmontar los embustes de la izquierda y/o nacionalismos desgobernantes. Normalmente esos asuntos suelen terminar sin ruido: por ejemplo, si un plumilla mete las narices en los asuntos del Rey o de su familia, atendiendo a la gravedad del asunto, dicho plumilla puede darse por contento si acaba en la sección de necrológicas de un oscuro diario de provincias, por decir lo menos.

El segundo caso es significativamente distinto, sobre todo porque distintas son las consecuencias de un tal comportamiento. Pensemos por un momento en Federico Jiménez Losantos, al que un desalmado y descerebrado disparó en una pierna porque se atrevió a cuestionar el modelo catalán de inmersión lingüística puesto en práctica nada más llegar Pujol al poder. En el mismo grupo colocaré a Antonio Herrero, que falleció en extrañas circunstancias en 1998. Parece ser que practicando uno de sus deportes favoritos, el submarinismo, la botella de oxígeno  de su equipo falló misteriosamente; no obstante, yo pienso que era un hombre que se distinguió por su beligerancia (verbal, por supuesto) contra las patrañas de la izquierda, los olvidos de la derecha y la corrupción de ambas orillas, lo cual le granjeó la ojeriza del Poder (de cualquier tipo). Y ahí fue que alguien decidió que había que callarle porque estaba haciendo mucho daño a la causa.

Han pasado los años y parecía que, a pesar de lo revuelto que está el patio, los periodistas únicamente debían temer su inclusión en el supuesto a). Así, por ejemplo, tenemos en Cataluña el caso del redactor Josep Clemente, que por levantar un poco la tapa de ese wáter aquí conocido como oasi català tuvo que exiliarse nada menos que a Murcia. No sé si mediaron amenazas físicas; pero ya es bastante que en tu propia casa alguien te niegue el pan y la sal porque le has descubierto haciendo guarrerías y encima negándolo.

Pues hoy se confirma que los periodistas que luchan por dignificar la denostada profesión, que no son lameculos, ni correveidiles ni bufones del Poder, pueden ser acallados con algo más que un simple despido o acoso administrativo. Un maldito bastardo (o malditos bastardos, me da lo mismo) han decidido bien por sí mismos, bien por orden superior, que había que acallar a Hermann Tertsch. Y lo menos que se puede decir es que al menos temporalmente sí lo han conseguido.

No se puede acusar a nadie (sobre todo cuando no se tienen pruebas); pero no nos cuesta imaginar que la nómina de enemigos de Hermann Tertsch en la izquierda es lo suficientemente larga como para que un descerebrado o desalmado (o ambas cosas) propinase o ordenase propinar una paliza a Hermann Tertsch.

Y será casual o no, pero Hermann Tertsch tenía muy dicho que iba a denunciar a Gran Wyoming, que más bien debería llamarse Enano Oregón. De verdad: me gustaría que alguien me explicara dónde está la «grandeza» de un señor que, a través de un vil montaje, tilda de asesino a un periodista cuyo pecado mortal es salir en la tele no siendo progre. Y no solamente no ser progre, sino no callarse y ser muy crítico con el ¿gobierno? de ZP.

Y será también casual o no, pero Hermann Tertsch se había distinguido –y mucho– en afear a los representantes sindicales de Telemadrid las huelgas políticas que organizaron no solamente contra su programa, sino también contra el de Curry Valenzuela, la cual, al parecer hablaba demasiado alto y demasiado claro para el gusto del camarada Gómez y sus obreros especializados.

Parece, pues, que Hermann Tertsch tenía muchos números para que le ocurriese la desgracia que le ha ocurrido. Hermann Tertsch no se ha contentado con hablar de temas espinosos en tono menor y comedido, sino todo lo contrario: llamando a las cosas por su nombre. Por eso, para alguien la verdad que contaba Hermann Tertsch era intolerable y había que acallarle. Por eso, algún maldito bastardo le ha roto una costilla y agujereado un pulmón.

Repetimos nuestros deseos de que Hermann Tertsch se recupere pronto de la paliza y siga al pie del cañón. Y desear también –o mejor aún: exigir– que sobre ese maldito bastardo caiga todo el peso de la ley.

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«Lea el artículo»

Lea el artículo, joven, y déjese de mítines. Que ya es bastante aburrido tener que oír a la muchachada recitando unos artículos más vistos que el tebeo (aunque de algunos no me acuerde y de otros no me quiera acordar). Esto se lo voy a restregar a Bono cuando vuelva del puente. Y me da igual que me ponga muchas jotas; yo es que no me voy a aguantar. ¡Me va a oír el Pepe Bono éste! Si tan católico dice que es, no le importará recibir una hostia (pero de las de verdad).

Lea el artículo, joven, y no me joda la marrana por la mañana. Los mítines se los deja usted a los políticos, que para eso somos profesionales de la cosa y usted un simple pipiolo, un mindundi, un mitja-merda y no entiende de estas cosas. Que la Constitución es una cosa muy seria y no se presta a que alguien y menos usted trate de añadir cosas que no le corresponden. La política hay que dejarla para los políticos, no para los ciudadanos. Porque si no fuera así, ¿para qué haríamos falta los políticos?

Lea el artículo, joven, y limítese a hablar del derecho de huelga de los trabajadores. Usted no es trabajador y no conoce la dura vida del sindicalista subvencionado. Es cierto que si gobernara la derechona trabajarían mucho más; ¿pero sabe usted lo que cuesta levantarse cada mañana para ganarse la subvención de cada mes? Es verdaderamente muy duro. Y claro, de vez en cuando tienen derecho a hacerse un homenaje. ¿Y qué pasa si es en un restaurante de nouvelle cuisine, donde la deconstrucción de un bistec de ternera te puede costar tranquilamente 50 euros? Trabajan mucho, se lo merecen ¡y vale ya!

Lea el artículo, joven. O le acusaré de pertenecer al pepé y no va a tener ni para pipas. En este augusto hemiciclo borderías las justas, ¿estamos? Y las únicas borderías que voy a permitir son las mías, como debe ser. Le acusaré de ser pepero y usted no podrá defenderse, porque como los del pepé ya no se defienden, le negaré ese derecho directamente. Y lo que no voy a permitir es que la realidad me estropee una jornada que ha de ser festiva y de «consexo»… digo, consenso. Si es que ya no sé ni lo que digo. ¿Ve usted lo que pasa cuando nos salimos del guión? Ahí tiene el ejemplo de la Ministra de Cultura. Nuestro bienamado presidente se ha salido del guión y ella ha quedado como un trapo sucio.

Ande, lea el artículo y no se meta en problemas. De otro modo, me acordaré de usted y tendrá noticias mías.

«Flexibilidad laboral»

Pero a ver. A mí que me expliquen qué significa eso de «reforma laboral». Sobre el tema de la moderación salarial ya hablamos, y la cosa está fatal. Ya ni siquiera cabe acudir al tópico de que «a los españoles nos gusta ver la media botella vacía» o, peor aún, «a los españoles nos gusta podernos quejar».

Decíamos, pues, que la cosa está fatal. Vamos, que ni siquiera siguiendo el consejo del gran Antonio Molina nos libramos de la crisis:

Cocinero, cocinero enciende bien la candela
y prepara con esmero un arroz con habichuelas.
Cocinero, cocinero aprovecha la ocasión
que el futuro es muy oscuro,
que el futuro es muy oscuro,
ayyyyyyy, trabajando en el carbón.

Trabajando y sin trabajar en el carbón, el futuro ahora mismo es de color negro lignito. Y de nuevo los sesudos especialistas, ésos que se sientan allá en sus torres de marfil manejando sus datos y estadísticas –¿qué sería de ellos sin sus estadísticas?–, han encontrado la solución. Hablan a troche y moche de «reforma laboral». Los telediarios repiten la fórmula, aunque no explican demasiado bien de qué se trata, como eso que ZP nos va a explicar mañana de la «economía sostenible».

Yo no soy economista y por lo tanto, no puedo hablar con demasiada autoridad sobre el tema. Pero sí tengo dos ojos y trato de mantenerlos tan abiertos como sea posible. Y estos ojos míos ven cada cosa… Mis ojos ven que cada día se alargan las colas del INEM (o su equivalente autonómico). Ese INEM que a día de hoy sólo sirve para cobrar la prestación por desempleo (valdría más llamarlo «limosna») que el gobierno de Su Graciosa Inanidad ZP regala a algunos españoles (cabe que alguien haya encontrado trabajo a través de ese organismo, pero me gustaría que me presentaran a esa persona: me la llevaría a un congreso de antropólogos y lo presentaría como un raro ejemplar de homo laborans).

Mis ojos ven también que los comedores de Cáritas van aumentando su demanda, pese a que los progres de salón (de los de a 20.000 leuros de sueldo mensual, claro) no paran de criticar a la Iglesia como institución y sin matices. Ayer eran pobres «sin techo»; hoy, además, son padres o madres de familia obligados a vivir con un sueldo de mierda, que para poder comer han de acudir a estos comedores, mucho más «socialistas» que el Gobierno, que tanto presume de rojo.

Entonces, ¿de qué hablamos cuando hablamos de «reforma laboral» o de «flexibilidad laboral»? Hablamos básicamente de recortar gastos empresariales. ¿Y cuál es el primer gasto que se recorta? Lo han adivinado ustedes: el social. En cada empresa se buscará una razón distinta; pero según los sesudos expertos, resulta que desprendiéndose del lastre de la fuerza laboral, el panorama general de las empresas mejora. En un banco, por ejemplo, le dirán que están «buscando una nueva imagen, más joven» y que por eso usted, que lleva 25 años en la empresa, tiene antigüedad consolidada y además ha de mantener una familia, «no da el perfil que buscamos ahora». Y le ofrecerán una alternativa: prejubilación ahora por las buenas o jubilación en su momento y por las malas. Y a usted no le queda más remedio que tomarlo por las buenas. ¿Para qué? Para que su sitio lo ocupe un pipiolo de 25 años recién salido de la Universidad, al que pagarán notablemente menos que a usted y explotarán notablemente más que a usted. Usted tiene a su familia detrás y no puede permitir que lo exploten; pero el joven arde en deseos de quedarse y de agradar para que le renueven el contrato, de forma que tragará con casi todo. Eso, suponiendo que aguante los seis meses que firmó de contrato (no como el de usted, que fue fijo e indefinido) y no se queme antes de tiempo.

El despido es hoy ya, de hecho, más fácil. En vez de mandarle a usted un burrofax (que se decía en tiempos), le mandarán un e-mail que cumplirá todas las condiciones legales, eso sí. Incluso es posible que su puesto de trabajo se oferte antes de darle gentilmente la patada. Si su situación en la empresa es difícil, busque su puesto en las bolsas de trabajo electrónicas más frecuentadas: es posible que lo encuentre.

Es decir: menos salario por el mismo trabajo, aumento ostensible de la presión en el medio de trabajo (todos se vigilan unos a otros, a ver quién es el que va a caer), abusos por parte de quienes ostentan una posición de autoridad… Es campo abonado para ello. Y luego: bajas por depresión (causadas por mobbing), síndromes del quemado (burn-out)… Y en esta situación, que es sólo una parcela de la crisis que padecemos, ¿dónde están los sindicatos, tralará? No están, ni se les espera. Al Gobierno se le llena la boca con las limos… esteeeeeeeeeee… subsidios que da (las perras gordas son para Jaume Roures, por supuesto). Corbacho chalanea con las cifras del paro; pero si aceptamos que parado es simplemente «quien no trabaja», la cifra sobrepasa los 5 millones de parados. Y no hay una revolución en la calle. Sorprendente, ¿no? No solamente depende de quién gobierne (a «los otros» ya les hubiesen montado 20 huelgas generales), sino de que haya más fúrbo y más programas parideros tipo Noria. No parece interesarle otra cosa al respetable. Me pregunto cuánto más nos tenemos que hundir en la mierda para que el pueblo reaccione…

"Beneficios" del Gobierno socialista

¿Vas a tener relaciones sexuales? El Gobierno te facilita los preservativos.
¿Ya las tuviste? El Gobierno te ofrece la píldora del día después.
¿Ella se ha quedado embarazada? El Gobierno garantiza el aborto.
¿No has abortado y has tenido el niño? El Gobierno te regala el cheque bebé.
¿Estás desempleado? El Gobierno te paga el paro.
¿Eres vago y no te gusta trabajar? El Gobierno te concede el mínimo de subsistencia.

AHORA………… PRUEBA A ESTUDIAR, A TRABAJAR, A PRODUCIR… A VER QUÉ OCURRE.

EL GOBIERNO TE SUBE LOS IMPUESTOS PARA PAGAR TODO LO ANTERIOR

(visto en Facebook: Gracias, Gaby)

Pensamientos al vuelo

Ideas, intuiciones y otras cosas que se me pasan por la cabeza

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Las cuatro esquinas del mundo

Nadie entre sin aumentar la entropía

Mirando hacia arriba...

Reflexiones sobre cosas que pasan en los cielos

El vuelo del albatros

Pensamientos diversos a vista de pájaro

Cuatro amiguetes y unas jarras

Ya que no podemos arreglar el mundo, hablaremos de lo que nos interesa: la política y los políticos, el fútbol, el cine, y todo lo que nos molesta, acompañados por unas jarras de cerveza. Bien fresquitas, por supuesto

General Dávila

Nada hay como el soldado español y mi única aspiración siempre ha sido estar a su altura

VIA LIBRE

Escribo y difundo lo que me interesaría leer. Para todos los públicos

Verdades Ofenden

"Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga" Diderot. / "El que tiene la verdad en el corazón no debe temer jamás que a su lengua le falte fuerza de persuasión" Ruskin – (Bitácora-Biblioteca virtual y PERSONAL, recopilatória de aquellos artículos que despiertan mi interés)

C Y K L O S

Asociación de Astrología de Cataluña

Queremos salir de la Crisis

¿Los políticos Tambien?

Galicia Futura

Blogazine Independiente / Abierto 24 horas

La Imagen Reflejada

El Patito se vió reflejado en el agua, y la imagen que ésta le devolvía le cautivó por su hermosura: era un magnífico Cisne

Es war einmal...

"Los dogmas del quieto pasado no concuerdan con el tumultuoso presente." (Abraham Lincoln)