¿Trasva… qué?

Y no hace ni dos meses que lo dijo… y ya tenemos trasv… digoooo… «captación puntual de recursos hídricos». Claro que si tan «puntual» es, no se monta una estructura que vale 180 millones (más otros 20 millones para tener contentos a los agricultores). Y siguiendo la máxima de Antonio Gramsci de que «la primera perversión es la del lenguaje», vemos retorcerse a la Voguemomia cual rabo de lagartija para encontrar un término equivalente a trasvase que no contenga la palabra maldita.

Ya lo han intentado antes. Valga una enumeración somera. Así, la rendición del Estado a las pretensiones etarras se llamó (se sigue llamando aún) «proceso de paz». La legítima defensa ante la provocación gubernamental y/o socialista se llama «crispación». La imagen de ZP, abandonado prácticamente de todos sus colegas, se llama «breve e informal encuentro» (con la soledad, suponemos, porque los otros no le hicieron ni puñetero caso).

Pero es que hay más. Resulta que cuando hay que dar agua a otras regiones, el trasv… digooooooo… «captación puntual» es malo malísimo de toda maldad y forma parte del «expolio permanente al que Madrit somete a Cataluña». Sin embargo, en dirección inversa, la «captación puntual» es un bien necesario que Cataluña merece por su aportación al triunfo zetapero. Pero coño, si hasta Marcelino Iglesias ha abierto la boca (él, que casi siempre la ha tenido cerrada cuando se ha tratado de ZP) y ha dicho que nombraría una comisión de expertos para estudiar si lo que se ha hecho en Cataluña es o no es «trasvase».

Añádase un segundo agravio. Pese a que se ha vendido como trasvase «a Cataluña», en realidad es una «captación puntual de recursos hídricos» reservada exclusivamente a Barcelona. A los agricultores leridanos o tarraconenses para quienes el agua es tan vital como para los demás, que les vayan dando. Esto es solidaridad y lo demás, puñetas y ganas de marear.

Termino con una pregunta «del millón». Hace ya un par de años (o tres), ZP dio a la Generalitat 649 millones de euros (ahí es nada) para obras públicas, obras que ni siquiera se han empezado. No me extrañaría enterarme de que se han gastado en promoción de la lengua catalana en Baleares o Valencia. O en embajadas catalanas en Helsinki. O que se los hayan repartido como las comisiones del AVE (el mantenimiento del sacrosanto oasi necesita de estos repartos). Pero no dude nadie que nos acabaremos enterando. Vaya que sí.

Navarra en venta

Leo en El Mundo, entre asombrado y asustado, que «el Gobierno ofreció a ETA un órgano común vasco-navarro con poderes ejecutivo y legislativo» después del atentado de la T-4. Se amplía, pues, el agujero de la mentira. Porque, recordemos: se nos dijo, repitió y machacó hasta la saciedad que el proceso estaba roto, etc., etc., durante un año. A los que no nos fiábamos de las palabras de ZP y de Rubalcaba se nos llamó fachas, peperos, agoreros, catastrofistas… y algunas otras cosas «menos lindas».

Luego, ZP no tuvo empacho alguno en reconocer ante PedroJota que «no había dicho la verdad de aquello», es decir: que mintió. A los que señalamos la gravedad del hecho, prácticamente se nos contestó con un «¿Y qué?», cuando no con el silencio absoluto, como si el hecho de que todo un Presidente del Gobierno mintiese al pueblo y a sus representantes en un asunto como el terrorismo no tuviera la más mínima importancia. Cuando quisimos saber de qué habrían hablado los representantes del Gobierno con ETA, se nos dio la callada por respuesta. La burla, también: «Mira a éstos que pretenden saber de qué hablamos con los etarras, ji-jí, ja-já». La risa floja, vamos. Es decir: no teníamos derecho a saber lo que una banda asesina y mafiosa, que tiene como objetivos a todos los españoles, negociaba (sí, con todas las letras) en esos momentos con el Gobierno.

Pues bien, ahora ya nos empezamos a enterar: el Gobierno ofreció a ETA ese llamado órgano común vasco-navarro para, digámosle así, «entrar fuerte en la negociación». Obviamente, allí todos son vascos y no hay ningún navarro en la negociación. Patxi Nadie, José Antonio Pastor, Jesús Egiguren, Arnaldo Otegi, Josu Ternera… A no ser que se haya colado Uxue Barkos en dicha negociación (la única política navarra que a mi parecer podría estar en una tal negociación), con lo cual se presupone incluido el sentir de una parte de los navarros.

La oferta, no obstante, presenta un problema de legalidad constitucional: significa pasarse por el forro del arco de triunfo la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución. Dicha disposición establece la necesidad de un referéndum entre los navarros (no los vascos) para ratificar la decisión del Órgano Foral en el sentido de querer unirse a los vascos. Por lo tanto y de acuerdo con esa oferta, a los navarros que les den.

Y sin embargo, a pesar de ofrecerle las dos terceras partes del pastel (competencias legislativas y ejecutivas en ambos territorios), ETA ha dicho no. Ellos piden lo de siempre, desde hace 40 años: independencia de España y anexión de Navarra, un trocito de Santander, el trocito llamado País Vasco-Francés (que a Monsieur Le Président no le hará ninguna gracia), el trocito hoy llamado La Rioja, y un trocico de Aragón. Que viene a ser lo mismo que pide el PNV adaptándose al paripé democrático, no lo olvidemos.

El P(SOE) se lo daría de mil amores si eso no supusiera que iba a ser visualizado —palabra clave— como una traición a la Constitución y específicamente a los navarros, a los que se vendería como vendieron Chamberlain y Daladier Checoslovaquia a Hitler en 1938. Vamos, que no importaría si no se viese tan claro o se pudiese vender como algo parecido a «un éxito resonante del federalismo asimétrico», por poner un ejemplo. Y todos contentos como Chamberlain y Daladier: «Se ha preservado la paz». La historia de los siete años siguientes demostró cuán equivocados estaban.

Y lo que es muy lamentable de este asunto es que haya sido ese «no» de ETA lo que haya salvado la honrilla del presidente que va a ser embestido pasado mañana. O sea, que no prosperó la negociación porque los etarras se ciñeron exclusivamente a sus inasumibles pretensiones. De haber dado su visto bueno los etarras se hubiera dado el primer paso para el Anschluss euskalerríaco: anexión de un territorio hermano, ayudada desde dentro y sin disparar un solo tiro.

Y ahora, ¿dónde están los que nos llamaban agoreros por decir que «con ZP España se rompe»?

Aigo

Resulta un tanto gracioso que el ex-PSUC (comunista) Francesc Baltasar se encomiende nada menos que a la Moreneta a los efectos de la solución del problema del agua. Se conoce que le han fallado Marx, Lenin, Stalin y Zapatero, todos juntos. Es gratificante ver cómo algunos, que en su juventud fueron jóvenes greñudos y airados, han ido perdiendo por el camino las greñas y el cabreo, habiéndose convertido en calvos devotos de la fe del poble català. Es lo que tiene ser el rey negro.

Es que, claro: cuando te fallan el tren y el barco para transportar el precioso líquido, mal vamos. Cuando te falla la desaladora, que aquí no la quieren porque en Almería no funciona, mal vamos. Cuando se descubre una fuga muy cerca de la empresa concesionaria del servicio de aguas (Agbar) por una cantidad que podría haber abastecido a Barcelona durante un siglo, mal vamos. La empresa está estudiando plantear acciones legales contra El Mundo por aquello de «proteger el buen nombre de la empresa», así que el lío se prevé para largo. Y si encima en Madrit, por aquello de sostenella y no enmendalla, te deniegan categóricamente un trasvase de lo más justo y puesto en razón, peor andamos. Natural: los trasvases son cosa de la derecha y por tanto la palabra es tabú (creo que ahora lo llama cesión puntual de recursos hídricos, que es más largo pero no contiene la odiada palabra).

Como la bronca entre las Administraciones central y autonómica es monumental, hasta el punto de que Baltasar esperará a un cambio ministerial para poder tratar el asunto con la debida calma, sólo cabe deducir que la cosa está que arde. Incluso los vecinos (también los que han votado P(S)C) y regantes del Segre, el río que quiere trasvasar el conseller, están que arden.

Pues verán ustedes. Como no me creo eso de la Moreneta y el conseller, me permito recomendarle al señor Baltasar, en un esfuerzo laico y pancatalanista y demás, que cuando alce la vista al cielo cante Aigo, de la cataprogre Maria del Mar Bonet. También valdría la de Planeta agua, la versión española del original de Guilherme Arantes cantada por Ana Belén, otra progre. Sólo que esa hermosa canción tiene un pequeñísimo defecto: está versionada en español castellano.

Y no sería nada edificante que después de la millonada que se ha gastado la Generalitat en eliminar el castellano de Cataluña (perdón, en promoción del catalán allende sus fronteras, desde la India hasta Finlandia), saliese un conseller cantando en la aborrecida lengua. Así que nosotros, bons catalans, echaremos una mano al conseller y sacaremos de nuestro cántaro el Aigo de la Bonet, que seguro cantará con más deleite (máis de leite e menos de café…). Podría ser que Dios le hiciera más caso que Zapatero, lo cual, por lo que sabemos, no es nada difícil.

Aigo, vos demanam, aigo
i vós, senyor, mos dau vent
i mos girau ses espatlles
i fais com qui no mos sent.

A s’hort sa terra és eixuta,
s’ha mort tot el que hem sembrat,
es tarongers s’han ‘secat,
es blat és mort i no és nat.

Abans, senyor, éreu flors,
ara, senyor, sols sou cards.
Abans, senyor, éreu amor,
ara s’amor s’ha assecat.

Abans, senyor, éreu horts,
ara, senyor, pols i vent.
Abans, senyor, éreu gent,
i ara, on és, on és sa gent?

Agua os pedimos, agua,
Y vos, señor, nos dais viento,
Y nos dais la espalda
Y hacéis como quien no nos oye.

Seca está la tierra en el huerto,
Murió todo lo que hemos sembrado,
Los naranjos se han secado
El trigo no ha nacido, está muerto.

Antes, señor, erais flores;
Ahora, señor, sólo cardos.
Antes, señor, erais amor.
Ahora el amor se ha marchitado.

Antes, señor, erais huertos;
Ahora, señor, polvo y viento;
Antes, señor, erais gentes,
Y ahora, señor, ¿dónde está, dónde está la gente?

Con afecto para mi amigo Daniel.

Una de Unamuno (vasco, liberal y republicano)

Hay otro problema que acucia y hasta acongoja a mi patria española, y es el de su íntima constitución nacional, el de la unidad nacional, el de si la República ha de ser federal o unitaria. Unitaria no quiere decir, es claro, centralista, y en cuanto a federal, hay que saber que lo que en España se llama por lo común federalismo tiene muy poco de federalismo de The Federalist o New Constitution, de Alejandro Hamilton, Jay y Madison.

La República española de 1873 se ahogó en el cantonalismo disociativo. Lo que aquí se llama federar es desfederar, no unir lo que está separado, sino separar lo que está unido. Es de temer que en ciertas regiones, entre ellas mi nativo País Vasco, una federación desfederativa, a la antigua usanza española, dividiera a los ciudadanos de ellas, de esas regiones, en dos clases: los indígenas o nativos y forasteros o advenedizos, con distintos derechos políticos y hasta civiles. ¡Cuántas veces en estas luchas de regionalismos o, como se les suele llamar, de nacionalismos, me he acordado del heroico Abraham Lincoln y de la instructiva guerra de secesión norteamericana! en que el problema de la esclavitud no fue, como es sabido, sino la ocasión para que se planteara el otro, el gran problema de la constitución nacional y de si una nación hecha por la Historia es una mera sociedad mercantil que se puede rescindir a petición de una parte o de un organismo.

Aquí, en España, este problema se ha enfocado sentimentalmente y sin gran sentido político, por el lado de las lenguas regionales no oficiales, como son el catalán, el valenciano, el mallorquín, el vascuence y el gallego. Por lo que hace a mi nativo País Vasco, desde hace años vengo sosteniendo que si sería torpeza insigne y tiránica querer abolir y ahogar el vascuence, ya que agoniza, sería tan torpe pretender galvanizarlo. Para nosotros, los vascos, el español es como un máuser o un arado de vertedera, y no hemos de servirnos de nuestra vieja y venerable espingarda o del arado romano o celta heredado de los abuelos, aunque se los conserve, no para defenderse con aquélla ni para arar con éste.

La bilingüidad oficial sería un disparate; un disparate la obligatoriedad de la enseñanza del vascuence en el país vasco, en el que ya la mayoría habla español. Ni en la Irlanda libre se les ha ocurrido cosa análoga. Y aunque el catalán sea una lengua de cultura, con una rica literatura y uso cancilleresco hasta el siglo XV, y que enmudeció como tal en los siglos XVI, XVII y XVIII, para renacer, algo artificialmente, en el XIX, sería mantener una especie de esclavitud mental el mantener el campesino pirenaico catalán en el desconocimiento del español – lengua internacional -, y sería una pretensión absurda la de pretender que todo español no catalán que vaya a ejercer cargo público en Cataluña tuviera que servirse del idioma catalán, mejor o peor unificado, pues el catalán, como el vascuence, es un conglomerado de dialectos.

La bilingüidad oficial no va a ser posible en una nación como España, ya federada por siglos de convivencia histórica de sus distintos pueblos. Y en otros respectos que no los de la lengua, la desasimilación sería otro desastre. Eso de que Cataluña, Vasconia o Galicia, hayan sido oprimidas por el Estado Español no es más que un desatino. Y hay que repetir que unitarismo no es centralismo. Más es de esperar que, una vez desaparecidos los procedimientos de centralización burocrática, todos los españoles, los de todas las regiones, nosotros los vascos, como los demás, llegaremos a comprender que la llamada personalidad de las regiones -que es en gran parte, como el de la raza, no más que un mito sentimental- se cumple y perfecciona mejor en la unidad política de una gran nación, como la española, dotada de una lengua internacional. Y no más de esto.

(Miguel de Unamuno, El Sol, 14 de mayo de 1931)

Visto en Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y Guardia Civil.

Comentario nuestro.- O salió don Miguel profeta, o es que conocía demasiado bien a sus paisanos nacionalistas… y por extensión, a los catalanes y gallegos.

Una amenaza… y un atentado

Vaya final de campaña. Creíamos que iba a ser tranquilito, pero no.

Empecemos por lo más leve. Me entero, a través de los blogs de los amigos Elentir y Lady Vorzheva, de que Ignacio Arsuaga, de HazteOir.org ha sido amenazado. En el blog de Ignacio tenéis el texto de la amenaza. Ignacio se felicitaba en un post de la sentencia del TSJA favorable a los intereses de la objeción contra la EpC. Pues bien, un tal sinsentido (le cae como anillo al dedo el apodo), le dice esto:

sinsentido. Jueves 6 de Marzo de 2008 | 12:21 h

No controléis vosotros indeseables las mentes de los niños en vuestros colegios del OPUS. El tiempo os pondrá en vuestro sitio y sino (sic) un tiro de gracia en la nuca.

Es de alabar la diligencia de Caja de Navarra (pues a ella señalaba en un principio la IP capturada de ese sujeto) en ponerse a disposición de Ignacio para todo lo necesario y en facilitar datos a las FCSE para la localización del bastardo que ha osado amenazar a Ignacio. Esperamos que sobre él caiga todo el peso de la Ley. Con estas cosas no se juega, «no se hacen bromas». Y si «se va en serio», habrá que atenerse a las consecuencias. Espero que a ese mozalbete (no se me ocurre que esa persona pueda tener más de 25 años) se le quiten las ganas de gastar ese tipo de bromas. Entre tanto, todo nuestro apoyo para Ignacio Arsuaga, un verdadero «luchador por la libertad» (otros que presumen de ello no lo son).

* * *

Y un atentado. Todos tenemos derecho a «decir la nuestra» y ETA, cómo no, ha hablado con su lenguaje de toda la vida: la bomba y el tiro en la nuca. Esta vez le tocó la lotería (¿dónde estás, Sorrocloco? ¿De éste también te vas a burlar?) a Isaías Carrasco, vecino de Mondragón, de 42 años de edad, padre de tres hijos. El asesino le esperó a la salida de su casa y le descerrajó cinco tiros. Más allá de las cuestiones personales y humanas, toca reflexionar sobre los hechos.

Lo primero que salta a la vista es que el asesinato era un mensaje para el P(SOE), puesto que el asesinado pertenecía a ese partido y había ejercido de concejal en su localidad. Como si Josu Ternera le mandara recado a Z: «Recuerda lo que nos debes». De lo cual deducimos también que para ETA es preferible que gane el P(SOE) y no el PP. Pero no solamente por los compromisos contraídos, de los cuales conocemos algo por la boca de los terroristas, no de Z. Z se ha callado como un muerto y aunque ha reconocido que mintió cuando dijo que «el proceso estaba roto», no ha dicho aún de qué hablaron los representantes del gobierno y de ETA cuando se reunieron. Y, por otro lado, la «autorización para negociar» que se concedió a Z en 2005 sigue vigente. Nada se ha derogado, con lo cual, pese a lo que diga Z, «el proceso sigue en pie».

No hace muchas fechas, en el re-bate, Z se ufanaba ante Rajoy de los «pocos muertos» que ETA ha causado en esta legislatura. Normal. Si se consigue lo que se quiere sin disparar un solo tiro, las armas y los muertos sobre la mesa ya no son necesarios. Volvemos a la pregunta de Rajoy de la que Z se escabulló como pudo: ¿A qué Z hay que creer: al que zascandileó tres años y medio con ETA o al que, ante la proximidad de las elecciones y viendo que la cosa va mal, enchirona etarras a carretadas para dar una imagen de firmeza?

Por si fuera poco, la cadena SER vuelve a enredar con el tema. Pero no le saldrá bien.

No es de extrañar que el PSE sufra una sangría de capital-prestigio. Se han ido Rosa Díez, Rubén Múgica, no dudo que Gotzone Mora también dará un paso adelante… Se van los que tenían un poco de honradez. Se quedan los Patxis, los Elorzas y otros a quienes con tal de tocar algo de poder no les importa hacerle el juego al PNV.

Volverán a escucharse las consabidas frases («El Gobierno enfrentará el problema con serenidad y firmeza» y otras chorradas semejantes, sinónimas en los tiempos actuales de no hacer nada). Volverán a verse las lágrimas y la solidaridad sincera del PP, las lágrimas de cocodrilo y la contemporización del PNV (que no es parte de la solución, como se cree, sino del problema) y del P(SOE), así como el coro de lloronas de los demás partidos, que han de simular que les interesa cuando en realidad están pendientes de la fecha del domingo, en la que se juegan sus suculentos sueldos futuros en caso de salir elegidos. Pero el alma de Isaías Carrasco, vasco honrado y valiente (se necesita ser valiente en Euskadi para ser concejal de un partido constitucionalista), ésa, como decía Bécquer, no volverá.

Y a ver qué correligionario explica a las hijas de Isaías que el partido del que era militante su padre permitió que ETA volviera a los ayuntamientos, que volviera a tener voz y voto y, sobre todo, a manejar millones de euros con los que se ha financiado y entrenado a los asesinos de su padre.

Falsos mitos vascos 4

Falso mito vasco núm. 4.- El País Vasco está en conflicto con España desde hace 160 años.

Otro mito vasco que se repite de tiempo en tiempo es el del llamado «conflicto vasco» con España, existente al menos desde hace 160 años. Nos encontramos otra vez ante un dogma vasco según el cual las guerras carlistas fueron la primera manifestación de «la lucha del pueblo vasco en busca de su liberación nacional».

Las guerras carlistas fueron, en el fondo guerras civiles: media España luchó contra la otra media, esta vez por razones de ideología y dinásticas. Fernando VII, el Deseado (valiente mariconazo, por cierto), murió en 1833 sin dejar descendencia masculina. Con ello —y debido a la existencia de la Ley Sálica, que prohibía reinar a las mujeres— plantó la primera semilla de las guerras carlistas. Los partidarios del mantenimiento del Antiguo Régimen, con sus fueros y privilegios, se unieron en torno a la figura del pretendiente Carlos María Isidro, mientras que los partidarios de la abolición de éste abogaron por Isabel II y por su regente madre, María Cristina. No hubo enfrentamientos entre regiones, pues, sino enfrentamientos entre españoles en el marco de una dinastía española: catalanes, vascos, andaluces… en ambas trincheras.

Los carlistas nunca tuvieron como objetivo ninguna reclamación secesionista. Una de sus cantinelas era «Cueste lo que cueste hay que conseguir que venga el Rey a la Corte de Madrid»). El único punto en común entre los carlistas era su adhesión al pretendiente, que siempre hay que colocar en un marco más amplio: la lenta transición de la economía española, antes agraria, hacia una economía industrial. De ahí que el carlismo prendiera con fuerza en las zonas rurales (especialmente del País Vasco y Cataluña), que veían con desconfianza los modos y maneras liberales, al igual que la liquidación de las instituciones del Antiguo Régimen. Pero no es menos cierto que las ideas liberales prendieron con igual fuerza en las ciudades ilustradas. De hecho, Bilbao sufrió dos intentos de asedio carlista (el de 1874 fue narrado plásticamente por Unamuno).

La historiografía nacionalista separatista insiste en presentar las guerras carlistas como la lucha de los vascos por «defender sus leyes e instituciones, así como por su liberación nacional». No obstante, queda fuera de toda duda que fue un largo y sangriento enfrentamiento entre españoles, en un país que se resistía a recibir una tardía influencia liberal.

Agresión nacionalista a Dolors Nadal 2


A mayor abundamiento de lo que dábamos cuenta y razón ayer, me detengo hoy en una Carta al Director de El Mundo, escrita por doña Olga González Chacón, que escribe desde Mollet del Vallès. Desconozco cuál sea su ideario o si está de acuerdo o no con las ideas de Dolors Nadal; pero sea cual sea éste, parto de la base de que suscribo su carta desde la primera letra hasta la última.

De su carta especialmente entresaco dos párrafos y expresiones que me llaman la atención. Nos dice doña Olga, con toda razón:

En ésta, como en otras ocasiones, los individuos que se rebelan a favor de la libertad de expresión y contra el fascismo han quebrado con la violencia que tanto dicen detestar el derecho de palabra indiscutible de una persona, en un lugar en que ecologistas acérrimos reparten publicidad inservible que en pocas horas se convierte en cientos de folios de papel malgastados y donde no es difícil encontrar a quien defienda la prohibición de fumar en un bar mientras reivindica el derecho al libre consumo de drogas.

Doña Olga denuncia aquí el memorable ejercicio de tartufería moral y política practicado por los violentos que ayer agredieron físicamente a Dolors Nadal. Tartufería moral y política que está siempre en el centro del pensamiento totalitario de todo tamaño o pelaje cuando éste no domina al completo una sociedad. Que lo de acabar con un sistema político usando el mismo sistema político no es nuevo. Ya lo practicó Hitler en los años 30 con «notable éxito» y el resultado que todos conocemos.

Pero no acaba aquí doña Olga. Sigue diciendo algo interesante (en realidad está en el primer párrafo, pero a los efectos de mi comentario no creo que afecte mucho al resultado final):

De entre los estudiantes que se supone, como yo, estaban atendiendo las clases, cerca de unos 50 se han decantado por dedicar su valioso tiempo al magnánimo acto de hacer el ridículo en público y tacharse a sí mismos de intolerantes, en lugar de quedarse en el aula preparando su futuro, que es (en principio) el objetivo de todo universitario.

No estoy muy de acuerdo (léase en clave irónica) con la segunda de las afirmaciones. Para unos cuantos (o dejémoslo en más de uno), la participación en algaradas, manifestaciones, reventado de actos «del enemigo fascista», etc., supone un caudal muy importante «de méritos» que son «valorados adecuadamente» a los efectos de designación para cargo público. Eso es, por desgracia, labrarse un futuro en la política catalana. En una universidad «normal», en cambio, estos alumnos serían objeto de expediente disciplinario con resultado de expulsión fulminante e inapelable. ¿Quiere algún ejemplo? El del propio vicepresident Carod-Rovira, que militó en tiempos en el PSAN (el alliberament nacional a bombazo limpio). O el de Xavier Vendrell, ex-militante de Moviment de Defensa de la Terra (MDT), que si no eran terroristas poco les faltaba. Ahora es Vicesecretari general de Coordinació Interna i Acció Electoral (2007). No me dirá, doña Olga, que no es «buen futuro» ése…

¿Estudiar seriamente para ser alguien de provecho en un futuro más o menos lejano y nebuloso (tanto más nebuloso cuanto más dure la troupe nacional-socialista en la poltrona)? Qué va. Eso queda para la gente «sin conciencia revolucionaria y de país». Como usted y como yo.

Agresión nacionalista a Dolors Nadal

Hoy en Barcelona se ha producido una agresión nacionalista contra la persona de Dolors Nadal, candidata del PP por Barcelona.

Los agresores han sido los de siempre. Los que hablan de «libertad» para los asesinos etarras y se la niegan a una ciudadana con unas convicciones políticas determinadas y que no están de moda en esta Catalunya de mis pecados. La actuación de los Mossos también ha sido la de siempre: «recomendar» al agredido que se vaya a su casa «por su propio bien», en vez de contener y/o en su caso reprimir a los violentos.

Y mucho nos tememos que la actuación de la Universidad será también la de siempre. Se «lamentarán los incidentes» oficialmente; pero se tardará convenientemente en identificar culpables y, desde luego, no se les expulsará. Porque, seamos realistas: ¿quién se arriesga a montar un sarao como éste sin tener garantizada la impunidad? Igual que ocurrió en la visita de Aznar a la Universitat de Lleida en 1994. Recuerdo que en aquellos días la visita del ex-presidente levantó una polvareda considerable, si bien no llegarón a considerarle aún persona non grata (eso llegaría en 1999 y lo haría la UB). Recuerdo muy bien que «no se descubrió» a los culpables de forma inmediata. Y también, que a las pocas semanas salieron orgullosos confesando su gracia en el diario Segre (el mayoritariamente leído en Lleida), reconociendo incluso que la propia Universidad les había facilitado «un pequeño apoyo logístico».

Lo hemos dicho ya más de una vez. Los nacionalistas no toleran que alguien se atreva a discutir el dominio sobre su «feudo», particularmente la Universidad, que fue una de sus primeras conquistas. ¿Qué sería de sus trasnochados conceptos si la Universidad no sirviese para formar a quienes han de mantener viva la tradición mítica (el engaño burdo, en realidad) que justifica este statu quo y la muerte civil, cuando no la eliminación física, del que piensa distinto? La Universidad española, para su desgracia, se ha visto convertida en sierva y puta de intereses bastardos que nada tienen que ver con la expansión de la luz del conocimiento. En ningún otro lugar han crecido las covachuelas como en la Universidad española. En ella se utiliza el conocimiento para negar el conocimiento a quienes no son de la cuerda. Y en la Universidad nacionalista todo eso se puede multiplicar por diez.

En la Universidad nacionalista (o situada en territorio nacionalista) nadie puede expresar otro ideario que no sea el nacionalista. Es de suponer que para esto pedían los nacionalistas la democracia en 1976. Para que podamos constatar, 30 años después, que han conseguido montar su taifa donde no vive nadie que ellos no quieran que viva. Pero ustedes tranquilos. No se tomarán «serias medidas» mientras en el mundo universitario las cosas estén como están. Y personas como Dolors Nadal seguirán siendo agredidas por pandillas de becerros teledirigidos que han identificado correctamente al enemigo. Y los que teledirigen, cómodamente sentados en sus despachos, recogiendo las nueces del sarao.

Falsos mitos vascos 3

Falso mito vasco 3.- Los Fueros son la prueba de la existencia de una nación y Estado diferentes.

La vigencia de los Fueros desde el siglo XIX ha sido presentada por los nacionalistas como la prueba de la existencia de un estado vasco separado del español. De acuerdo con esa afirmación, el Estado español «invadió» a los vascos en 1839.

Los Fueros son la expresión, por su origen medieval, de la pluralidad jurídica que caracterizó al Antiguo Régimen. Estas leyes especiales rigieron en toda Europa durante siglos y ni España ni el País Vasco fueron una excepción. Pero la diferencia fundamental con el resto de Europa es que mientras que en ésta se produce la unificación legislativa como consecuencia de la industrialización y el «movimiento codificador» iniciado por la Revolución Francesa, en España no ocurrió así en su totalidad debido a los acuerdos y pactos forzados por las guerras carlistas (1833-1874).

Fueros los hubo en toda Europa. Su carácter podía ser muy variado: territoriales, corporativos, estamentales o sólo para aquellos que pertenecieran a un determinado estamento (nobleza, clero, comerciantes, pueblo llano, militares…). Así, es «estamental» el Fuero Viejo de Vizcaya, aplicable exclusivamente a los nobles del Señorío de Vizcaya.

Basar la existencia de una nación en la supervivencia de peculiaridades internas que existieron hasta la Revolución Francesa es, cuando menos, una referencia insensata. Tanto como lo sería, basándose en el hecho de que cada estamento social estaba sometido a una jurisdicción diferente, afirmar que cada estamento conformaba una nación diferente…

Falsos mitos vascos 2

Falso mito vasco número 2.- El Euskera (lengua vasca) es la prueba de la existencia de una nación diferente.

Los nacionalistas vascos declaran orgullosamente: «Tenemos una lengua distinta. Luego somos una nación». Esta es una afirmación que no resiste apenas tres segundos de análisis. Si equiparamos «lenguaje» a «nación», resulta que Suiza no existiría, dado que en ella se hablan cuatro lenguas, todas ellas oficiales. Francia, modelo de estado unitario y centralizado, tampoco existiría, puesto que aparte del francés, se hablan lenguas como el bretón, italiano, vasco, alsaciano o diversas variantes del francés (la «langue d’oc» y la «langue d’oil»)

Por otra parte, si lenguaje es igual a nación, un inglés, un estadounidense, un jamaicano o un nigeriano (¡o incluso yo!) compartirían la misma nacionalidad. Y lo mismo se diga del español: el español, el mexicano, el uruguayo o el guatemalteco serían compatriotas. En cambio, un señor de Madrid no sería compatriota de un gallego, o un andaluz de un vasco, por hablar una segunda lengua distinta.

Siguiendo con la reductio ad absurdum, flamencos y valones ya no serían belgas (de hecho, ya se han visto los primeros garrotazos por esta cuestión), sino quizás, franceses y alemanes. Por otro lado, los austríacos serían alemanes por hablar la misma lengua (curiosa coincidencia entre Sabino Arana y Hitler). Y siguiendo ese mismo principio, habría que iniciar la segregación de la Val d’Aran del territorio catalán, porque en esa comarca no se habla catalán, sino aranés, que tiene reconocida la condición de lengua.

Incluso, dentro del País Vasco habría que dividirlo en tantas partes como dialectos tiene el euskera. Las variaciones entre dichos dialectos eran tales en un momento determinado que los lingüistas nacionalistas (empezando por el propio Sabino Arana) tuvieron que crear de la nada una variedad standard, que desconocía por completo la variedad y riqueza de los dialectos vascos.

Añadamos que existen zonas donde el euskera no se había hablado nunca, como buena parte de Álava o las Encartaciones de Vizcaya. Si «lengua» es igual a «nación», ¿se puede considerar que estos territorios son «menos vascos» que el resto?

Pensamientos al vuelo

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La Imagen Reflejada

El Patito se vió reflejado en el agua, y la imagen que ésta le devolvía le cautivó por su hermosura: era un magnífico Cisne

Es war einmal...

"Los dogmas del quieto pasado no concuerdan con el tumultuoso presente." (Abraham Lincoln)