El verdadero recorte

Recordarán ustedes a la indiota de Marta Garrote acusando al Gobierno del accidente del Alvia gallego debido a los recortes del Gobierno. Como desde hace mucho ocurre en las Batuecas, la demagogia grita más que la verdad y parece que no hay más “verdad” que la demagogia. Hace apenas dos semanas la bancada “socialista” (y lo pongo entre comillas porque han vaciado de contenido esa palabra) se llenaba la boca con los “recortes del Gobierno”, que fueron “los causantes de la catástrofe ferroviaria”. Con eso habían creado el gancho para colgar todas sus mentiras, insultos, intoxicaciones o inshidiash, que diría Mariano. No es muy diferente a como actúa un troll a sueldo de ellos; pero claro, ellos hilan más fino. Sigue leyendo

Sueldos aéreos

Ya con ocasión de una huelga anterior de controladores, dimos nuestra humilde opinión acerca de la oportunidad, fondo y consecuencias de dicha huelga. Prácticamente nada que añadir a aquellas palabras, salvo un detalle.

Es verdad que algunas personas o incluso colectivos (por ejemplo, el de los que podríamos denominar periodistas estrella) pueden cobrar más que los pobres y superexplotados controladores aéreos, siendo su responsabilidad definitivamente «menor» (como por ejemplo, la responsabilidad de los medios en la manipulación del 11-M, ¿verdad?). Sin embargo, ¿a nadie se le ha ocurrido decir que los Ministros cobran menos que ellos y su responsabilidad es definitivamente mayor? Dejemos para otra entrada la discusión de si están ejerciendo correctamente su responsabilidad o no. Pero si ellos no funcionan, la «nave del Estado» se va literalmente a la mierda. Entiendo que es una responsabilidad mayor que la de un controlador aéreo.

Sin contar también con que, en un momento en que se anuncian recortes sociales (sí, ésos que ZP dijo que nunca haría) y muchas familias perderán el respirillo de los 426 euros, ellos siguen con su chulería insolidaria de clase alta y de pijopavo, de mantener sus privilegios aunque el resto del mundo se vaya al carajo. ¿No debieran acaso mostrar un poco más de solidaridad en unos tiempos difíciles como éstos, en que el Gobierno se ha especializado en apretarnos los c…inturones?

Igual que en la ocasión agosteña, ya saben ustedes cuál es una parte del problema. Un Gobierno que hace muchas cosas menos lo que tiene que hacer, para que no le tachen de reaganista.

Actualización

El Gobierno ha decretado el estado de alarma, previsto por el art. 116 CE y regulado por la Ley Orgánica 4/1981 de 1 de junio,  apoyándose en el art. 4.c:

Paralización de servicios públicos esenciales para la comunidad, cuando no se garantice lo dispuesto en los artículos 28.2 y 37.2 de la Constitución, y concurra alguna de las demás circunstancias o situaciones contenidas en este artículo.

Todo hubiera estado mucho más claro si tuviésemos si la ley orgánica correspondiente regulara el derecho de huelga. Pero por no tocar las narices  a los sindicatos andamos huérfanos de la misma y siempre pendientes de estar de rehenes de esos colectivos. En fin: a buenas horas mangas verdes…

Éste es el decreto:

Actualización

El mejor análisis que he leído de esta «crisis» pueden ustedes leerlo aquí.

¡Berrea, berrea!

Tranquilícense ustedes, que no les voy a traer a la memoria el espantajo del Rodolfo Chiquilicuatre ése (personaje, por cierto, interpretado por un xarnego, que dirían los catborregos hoy). Hoy, precisamente, ésa es la moda entre determinados colectivos de trabajadores que ejercen una función en régimen de monopolio debido a los conocimientos específicos que se necesitan para ejercerla. Sigue leyendo

La macarra


No es cuestión de acento: es cuestión de actitud. Chulería, prepotencia, incompetencia, todo en una pieza. El misterio: por qué, después de haber demostrado sobradamente esas tres cualidades sigue en el ¿gobierno? (prueba evidente de que no es un gobierno “normal”). Lo que no es misterio: que salga al ruedo para que la gente no hable de la crisis. Y en el próximo post hablaremos de Supermontse.

Actualización 16 enero.- Como colofón a este post, se me ocurrió incluir esta canción de los ya fenecidos “Toreros Muertos”. Porque obviamente Maleni se llama Maleni y no Javier, ni tiene la culpa del monumental atasco en las carreteras, ni de lo de Iberia, ni de… Lo que le debe fastidiar una jartá es no poder echarle las culpas al PP, eso seguro. Por eso va a por su séptimo director de comunicación (no se ha enterado aún de que su imagen no la arreglan ni en Lourdes).

EL PUZLE



PUZLE: 1. m. rompecabezas ( juego).

Conozco a un tipo que tiene dos pasatiempos: colecciona contadores de luz y monta puzles. El primero de sus entretenimientos me resultó curioso, meine Damen und Herren. Incluso llegué a pensar que era una mentira; pero en una ocasión me invitó a su casa y puede observar la colección de contadores, que el coleccionista me mostró con explicaciones técnicas de cada ejemplar mientras la satisfacción de haber conseguido algo codiciado esmaltaba su mirada. Es innecesario que les aclare, estimados parroquianos, que mi interés por semejante compilación es equiparable al que tengo por la vida sexual de las gaviotas: ninguno. Más tarde, el individuo me confesó su auténtica pasión: los puzles compuestos por 8.000 piezas. Yo no pude dejar de asombrarme, queridos lectores, soy un tipo al que doblar un mapa ya le cuesta trabajo y que cuando logra despegar una bolsa de supermercado la contempla con la mirada altiva del vencedor. Sin embargo, y a pesar de mi evidente incapacidad y desinterés, admiré el trabajo paciente, la imaginación y la concepción abstracta de las imágenes que demostraba ese hombre tan peculiar. Fue una tarde tediosa, repleta de disimulos y con sempiternas miradas a mi reloj. Sea como sea, salí airoso del trance, y dos hechos así me lo confirmaron: la expresión henchida de orgullo del amante de los rompecabezas y el regalo que he hizo antes de partir: un puzle de 1.000 piezas acompañado con un dictamen: «Es lo mejor para iniciarse; no tengas prisa». Hasta hoy ése momento no había llegado, meine Damen und Herren; pero mi rito iniciático no será con el rompecabezas regalado sino con otro más interesante: el puzle que forma la actuación de José Luis Rodríguez, el Puma.

Ignoro si a ustedes les ocurre lo mismo que a mí, pero no puedo esquivar la idea de que ZP es un hombre fúnebre (él, porque la esquela de su inteligencia y capacidad ya fue publicada), un repartidor diplomado de entierros, funerales y desgracias; aunque la auténtica desgracia está en observar una y otra vez que no sabe estar a la altura de las circunstancias: siempre será un paleto ansioso por demostrarlo. No seré yo el que culpe a ZP de nada referente al accidente del avión de Spanair, ya que los aviones, de vez en cuando, sufren accidentes, el problema es que lo hacen con la misma cadencia de un grupo de olas: de tres en tres. No obstante, sí puedo opinar sobre la gestión que ZP y su equipo ministerial realizan sobre el hecho. Para mi perplejidad y regocijo, la primera en saltar a la arena de la imbecilidad fue nuestra querida Maleni Álvarez; ya saben, meine Damen und Herren, esa mujer que eleva el lenguaje verdulero a la categoría de género literario y la ignorancia a la de sacramento al que seguir. Entre seseos, ceceos, apócopes, onomatopeyas y toda la polivalencia lingüística que la chabacana arrogante es capaz de demostrar, la flamante ministra nos descubrió que su talento sólo es válido para ser «una toca campanas». No me defraudó. Estuvo en su línea: tan serpenteante como un meandro.

Después, al panal de inoperancia acudió la abeja reina —De la Vega—, que fundó una nueva compañía aeronáutica: «McDonald», ya que según ella ésa era la empresa constructora del avión siniestrado.

Yo observé con interés las piezas defectuosas que conforman el puzle de ZP. estaba ansioso por escuchar las declaraciones del iluminado, porque sé que un tonto con iniciativa no pierde ninguna ocasión, aunque tengan que lanzarle hacia ella a empujones. Mi paciencia se vio recompensada con las primeras declaraciones del siempre admirado José Luis Rodríguez, el Puma: «Vengo a coordinar…». Meine Damen und Herren, ¿qué puede coordinar ése esperpento humano? Todavía recordamos su «magnífica» labor durante los incendios forestales de Guadalajara y Galicia, que consistió en mentir, falsear y enterrar a los muertos con la premura por mortaja; costumbre ésta a la que el Gobierno de ZP es muy dado, siempre, claro está, que no puedan obtener beneficios políticos del difunto. No obstante, y con el ánimo de no ser crítico, debo reconocer que ZP aprende rápido, muy rápido, y si logró estudiar Economía en dos tardes, los conocimientos de ingeniería aeronáutica los adquirió en 40 segundos: «El piloto apuró demasiado la pista». Afortunadamente, estimados parroquianos, ZP no quiso legar más frases a los anales de la gansada y regresó a su retiro estival.

Por otra parte, no debemos olvidar que un puzle está compuesto por varias piezas; nos faltan dos: Alfredo P. Rubalcaba y Bernat Soria. Ambos demostraron, al igual que el resto, que su irresponsabilidad les inhabilita para ocupar el cargo de ministro. Rubalcaba prometió lo imposible a los familiares—identificar a todos los fallecidos en 48 horas—, pero ése discurso no estaba dirigido a ellos, sino a conseguir la portada de los periódicos para contrarrestar cualquier comparación que se estableciera con el accidente del Yakovlev 42.

Llegado este punto, meine Damen und Herren, debo plantear una cuestión: el accidente del Yak 42 se produjo en una zona remota de Turquía, de difícil acceso y sin los medios forenses de los que dispone el ministerio del Interior en Madrid; sin embargo, eso no fue óbice para que el PSOE lanzara toda una campaña de desprestigio contra el PP, que llegó, incluso, a introducir familiares de los fallecidos en el Congreso de los Diputados para azuzarlos contra el entonces ministro de Defensa. ¿Qué deberíamos exigirle ahora a Rubalcaba?, ¿sería licito lanzar contra el embustero oficial del PSOE las vísceras de los familiares? El PSOE y su eterno doble rasero. Respecto al inefable Bernat Soria sólo puedo expresar alabanzas por su sinceridad: apareció por los hospitales para conseguir la fotografía de rigor y poco más; aunque creo que el resto también hicieron lo mismo. De eso se trata, meine Damen und Herren, de «chupar» cámara y aprovechar la incertidumbre para tapar otros asuntos; ya saben: «si es necesario, hundimos otro Prestige».

Estos muchachos nunca cambiarán, estimados parroquianos, siempre se mueven entre las paralelas de la ignorancia y la mentira: socialismo en estado puro.
Me temo que no terminaré el puzle de ZP, es aburrido, la imagen me desagrada y es como él: incompleto, le faltan piezas.

Foto: Puzle chusco.

Esta interesante entrada fue publicada en el blog de mi estimado Freiherr Van Orton. El original se puede leer aquí.

Preguntas incómodas

1) ¿Por qué los responsables de Spanair no comparecieron ante los medios ni dieron ninguna clase de explicación pública el día del siniestro?

2) ¿Por qué las autoridades mantenían la cifra de siete muertos en un momento en que todas las redacciones del país habían obtenido ya cifras muy superiores mediante sencillas indagaciones?

3) ¿Por qué Spanair y AENA tardaron tantas horas en proporcionar una información tan simple como la lista de pasajeros?

4) ¿Qué actos y omisiones concretas de la dirección de Spanair hicieron afirmar a sus pilotos, en un comunicado hecho público horas antes del siniestro, que estaban recibiendo “continuas presiones y amenazas por parte de la dirección para que los tripulantes y el personal de mantenimiento transgredieran las normas, incluyendo vulneración de límites de actividad, violación del régimen de día libres y vacaciones, de los convenios colectivos y de la legislación vigentes”?

5) ¿Qué medidas concretas ha tomado el Ministerio de Fomento ante las denuncias de falta de personal de mantenimiento en Spanair que el SEPLA ha venido realizando durante este verano?

6) ¿Está la Dirección General de Aviación Civil en condiciones de asegurar que Spanair, en contra de las denuncias de muchos de sus empleados, respetaba escrupulosamente las normas, incluyendo las de seguridad y mantenimiento?

7) ¿Qué equívocos y ambigüedades han provocado que muchos medios de comunicación se refirieran a una supuesta “solución” al problema detectado en primera instancia por el piloto (y que le hizo abortar el primer despegue), cuando lo cierto es que el problema no se resolvió?

8) ¿Con que otros fallos sin solucionar le está permitido volar a una aeronave de Spanair?

9) ¿Tiene algo que ver la fecha escogida por Spanair para “jubilar” sus aeronaves del modelo siniestrado (a partir del 15 de septiembre) con un último aprovechamiento masivo durante las vacaciones de verano?

10) ¿Por qué el consejero delegado de Spanair ha descartado revisar, uno por uno, todos los aviones del modelo siniestrado aduciendo que al fabricante no le parece necesario? ¿Es sensato derivar esa decisión precisamente al fabricante?

+1) ¿Por qué el Consorcio de Compensación de Seguros se ha dado tanta prisa en declarar que en ningún caso se hará cargo de las indemnizaciones?

Estas preguntas incómodas, que Juan Carlos Girauta se formula hoy en Libertad Digital, deberían ser contestadas a la mayor brevedad posible por quien corresponda: los responsables de Spanair, AENA, la Dirección General de Aviación Civil y/o el Ministerio de Fomento. En otro caso, podría entenderse que los hechos son causa de responsabilidad administrativa e incluso, jurídico-penal.

Estaría bien que los medios de comunicación insistiesen en ese tipo de preguntas, más que en mostrar a las familias destrozadas por el horror de haber perdido a sus seres queridos en el trágico accidente. Que a mí eso, si me lo permiten, me parece pornografía sentimental que sólo busca la reacción emocional y en ningún caso la actuación de la razón investigadora. No es solamente «tiempo de llorar», como decía un contertulio esta mañana en Punto Radio. Es «tiempo de saber» y tiempo de «exigir responsabilidades a quien corresponda». Y que aquél o aquellos que sean verdaderamente responsables, carguen con esa responsabilidad. Que nadie que sea responsable se vaya de rositas.

Entretanto, vayan mis condolencias y mi más sentido pésame para los familiares de las personas que han fallecido en el accidente, así como mis deseos de pronta y total recuperación a aquellas personas que resultaron heridas.

Mandatela

Qué le vamos a hacer: me cae gordísima Magdalena Álvarez, Maleni para los amigos. Que aparte de no ser ninguna belleza (eso Dios lo da; y si lo da mal, no lo arregla ni el Vogue, mire usted), su única utilidad demostrable es la facilidad con que se pueden sacar titulares de lo que dice o lo que hace. Su capacidad de gestión, ateniéndonos a los hechos, es razonablemente nula. Pero es lo que tiene ser ministrilla de cuota: el mayor trabajo es figurar y sobre todo, tener la boca cerrada.

Ah, pero es que el primer problema de Maleni (que no es nombre de tango, sino de tanguillo remojao) es que no sabe tener la boca cerrada. Su incontinencia verbal hubiera sido un buen motivo para haberse caído en la última crisis del Gobierno. No debería ser posible que alguien tan lenguaraz como Maleni tenga responsabilidades de gobierno. No es posible que alguien que desea que una persona —aunque se trate de Esperanza Aguirre— esté «colgada de la catenaria» de una estación ferroviaria siga siendo ministra del ramo después de soltar esa barbaridad. Ese tipo de manifestaciones restan toda dignidad a quien las realiza y equipara a esa persona a una verdulera (con perdón de las verduleras: al menos, éstas venden honradamente su mercancía).

Examinando el currículum de Maleni que luce ostentosamente en la página del Ministerio, nos damos cuenta de una cosa: que no tiene una formación específica para el ramo del que ha sido nombrado menestra. A diferencia de lo que ocurría con la menestra Pixidixi, que por lo menos había sido consejera de Al-Kurturah en la Junta andaluza. También a diferencia de su antecesor en el cargo, Francisco Álvarez Cascos, no es ingeniera de Caminos. Maleni entiende, como mucho, de dineros e impuestos, pues ésa es su formación.

Tampoco es que en la Junta, donde sí trabajo de lo suyo, le fueran las cosas muy allá, que digamos: para ponerla nerviosa sólo hay que mencionar la palabra Cajasur y el nombre de un personaje que seguramente se le atravesó en el hígado, Miguel Castillejo. Por cuatro veces intentó Maleni calzarle la Ley andaluza de Cajas al cura y el TSJA le dijo que nones. Con lo de Benjumea y Beneroso, en cambio, parece que sí se salió con la suya: paró la fusión de ambas cajas y consiguió que los dos presidentes saliesen por piernas de sus cargos.

Dicen, empero, que el saber no ocupa lugar y que todo conocimiento revela en algún momento su utilidad. Así, pues, el conocimiento hacendístico de Maleni le sirve para irlas dejando caer. Como en diciembre pasado, tras la crisis de Air Madrid: 300.000 personas se quedan en tierra y Maleni, a fuer de ahorrativa, sentencia que «en España no estamos para pagarle las vacaciones a nadie». No importa que se trate en su mayoría de personas que quieren regresar a sus países de origen: Maleni los mete a todos en el mismo saco y en la comparecencia posterior, se dedica a marear la perdiz, sin que la oposición consiga que reconozca el fracaso de su gestión de la crisis.

Lo que para la nación en general ha sido mala suerte, para ella fue buena suerte, sin duda. Apartada de las listas autonómicas del PSOE por no querer ser cabeza de lista por Málaga, Chaves la incluyó en las del Congreso, en las que aparentemente estaba muy cruda la victoria. Pero no: Zapo ganó las elecciones aquellas contra todo pronóstico y Mandatela se vio aupada al cargo de ministra. Desde entonces, si ha hecho algo es ir a remolque de la herencia de Álvarez Cascos: bien inaugurando obras que él dejó pendientes, bien cortando de cuajo las que le pareció.

Queda apuntada su gestión en el caso de Air Madrid: todos recordamos que se actuó tarde y mal. Falta por saber —debería determinarlo la justicia— si esa actuación tardía y nefasta fue, además, interesada (se señalaron algunos lazos entre cargos del Ministerio de Fomento y la empresa y de ese asunto no hemos vuelto a oír nada). La segunda, en la frente: la falsa inauguración de la rehecha T-4, con Rafael Simancas y Miguel Sebastián («Me llaman el desaparecido / Que cuando llega ya se ha ido…») y las deleznables declaraciones de las que nos hacíamos eco más arriba.

La última de Mandatela ha sido ya la gota que ha colmado el vaso: la gestión de la crisis de las infraestructuras catalanas. Dejando al margen que el Ejecutivo catalán gasta millones de euros en implantarse en Valencia y Baleares en vez de tener unos servicios decentitos, chirría la actitud de Mandatela frente a las justificadas demandas del Parlamento catalán (a lo que parece, el PSC no se sumará a la reprobación de la ministra: por eso, no se entiende para qué pedía Maragall «grupo propio» en el Congreso).

A Mandatela no le ha gustado que en Cataluña le recuerden que el Ministerio de Fomento no es su cortijo particular. Atendiendo siempre a cómo se ha manifestado, sus maneras han sido más propias de una señoritinga cortijera que no las de una ministra que debe velar por el bienestar de sus administrados. Me perdonarán mis lectores andaluces, pero en Mandatela se observa bien a las claras el rastro dejado por el caciquismo secular andaluz: por delante siempre el sostenella y no enmendalla, envuelto en un verbo hiriente y desconsiderado y coronado por una gestión totalmente ineficaz. De nada sirve que se le recuerde que el PSOE gobierna desde hace tres años y que sus dos predecesores han sido catalanes: la culpa la tuvo el PP en la persona de Álvarez Cascos por no haber invertido. Ni una palabra de Montilla (que además es paisano), ni de Clos, que hace honor a su apellido cantando a boca closa.

Con todos estos antecedentes sorprende que Zapo, tras la última crisis de gobierno, no recolocara a Mandatela en algún otro lugar donde hiciese menos daño (no solamente por sus hechos, sino y sobre todo por sus dichos). ¿Realmente no hay en todo el organigrama administrativo estatal una subsecretaría, una covachuela en donde ella pueda estar a sus anchas sin que la tenga que sufrir el común de los españoles? O, tal vez, apuntando más a mi deseo particular: ¿no hay en toda España un peaje donde ella pueda dar servicio? Sin duda, quienes pasaran por su caseta tendrían que aguantar su mala leche; pero al menos no saldría en los periódicos.Pues eso: que Arza y olé.