Delenda est Ecclesia!

Éste parece ser le dernier cri en materia de creencias religiosas en Europa. Por supuesto, los que lo profieren ni tienen la misma estatura moral ni la cultura de Catón el Viejo cuando, allá por el año 150 a.C., en el Senado romano insistía machaconamente en su Delenda est Carthago. Sin embargo no cejan en su matraca, convencidos de que «una mentira, repetida mil veces (y por procedimientos goebbelsianos) puede ser verdad».

Sí hay verdadero odio a la Iglesia Católica. No está muy claro aún por qué, puesto que quienes lo propagan no se molestan en dar explicación alguna y los demás tenemos que esforzarnos en intuir por qué (esa pregunta que a los bomberos de Fahrenheit 451 les asustaba tanto) hacen lo que hacen y dicen lo que dicen. En este post intentaremos reflexionar en voz alta acerca del particular.

El porqué

De entrada, pues, ¿por qué ese odio a la Iglesia Católica? Hay un razón fundamental, a mi entender. La Iglesia Católica es, para empezar, un grano en el culo de todos aquellos que piensan que «no existe la verdad absoluta» y que «los principios no son máximas que puedan usarse en todo tiempo y lugar», ni mucho menos deben condicionar la presunta «libertad» de la persona. Es decir, de los «relativistas» y demás adictos al «depende». La Iglesia Católica proclama la existencia de principios como respeto a la vida, tanto en su inicio como hasta su final. Proclama la protección a la familia como célula fundamental de la sociedad. Proclama la dignidad de la persona por encima de todas las cosas.

Sin embargo, quienes atacan a la Iglesia saben muy bien por qué lo hacen. Sin principios, sin raíces (familia) y sin autoestima (conciencia de ser libre, verdadero y autónomo), una persona no es muy diferente a un simio que acaba de bajar del árbol. Es decir, perfectamente manipulable y esclavizable. Un pelele, vamos. Llama la atención que los anticlericales acusen a la Iglesia de «haber manipulado durante siglos», cuando ellos, en el fondo de su corazón desean hacer eso mismo (pero sin crucifijos, naturalmente), cuando ellos desean esclavizar moralmente al hombre, algo que ya estaba presente en las peores pesadillas de Orwell y Huxley. El lamentable quítate tú pa ponerme yo de toda la vida.

Por ello, la Iglesia se yergue todavía como un muro frente a tales bastardas pretensiones. No es de extrañar que esas pretensiones, además, se tiñan de color rojo. La izquierda se la tiene jurada a la Iglesia Católica prácticamente desde su aparición. Posteriormente, con el protagonismo de la Iglesia en Hungría (en la persona del cardenal Mindszenty, que denunció los abusos del totalitarismo comunista). Y finalmente y de forma no menos importante, en Polonia, a través de Juan Pablo II, cuya enérgica actuación en combinación con Margaret Thatcher, Ronald Reagan, Mijail Gorbachov y Otto de Habsburgo (entre los del más alto nivel), consiguió que cayese el muro berlinés de la vergüenza y el posterior derrumbe del Imperio soviético por colapso. Eso no se lo han perdonado nunca los comunistas a la Iglesia. Por eso cuando le preguntan a un cantamañanas de la izquierda, invariablemente la respuesta es ésta: «Yo no tengo nada que celebrar el 9 de noviembre».

Demostrado el fracaso del comunismo (que, no olvidemos, es una variante o rama del árbol socialista) como sistema político y económico, y huérfanos de patria terrenal (la URSS) e ideológica (Marx-Lenin), la izquierda se echó en brazos de cuanta otra ideología le permitiera disfrazar sus verdaderas intenciones: la paz, el medio ambiente, la mujer, la defensa de los derechos de los homosexuales (que le pregunten a Fidel Castro si cuando era él quien mandaba respetaba mucho esos derechos)… etc. En España, además (desconozco lo que ocurre en otros países), el socialismo desnortado se ha echado en brazos de la masonería, por ser ésta una «creencia» con la que tienen un punto muy especial en común: el odio a la Iglesia Católica.

El cómo

Los ataques a la Iglesia han asumido variadas formas en el tiempo. Sin voluntad de ordenación cronológica, veamos unos cuantos:

a) Se ha intentado el ataque a través del borrado. Es decir: la negación de la influencia eclesial en cantidad y calidad en el proceso de formación de Europa. Esto ocurrió en la tristemente famosa no-Constitución Europea, para cuya redacción se comisionó al masón de grado 33 Valéry Giscard d’Estaing, viejo conocido de los Gobiernos españoles por el cariño que siempre profesó a los etarras. Conociendo este dato, nada tiene de extraño que ese texto ignorase tal influencia. Mucho más chirría la omisión cuando en un período de la Historia existió un Sacro Imperio Romano Germánico, del que fue máximo representante Carlomagno, ¡un francés! Pero eso no pareció importarle mucho al Hno.: Giscard.

b) Como ese ataque no funcionó (es del género tonto negar esa influencia y el peso de la tradición católica en Europa), intentaron otras vías. Una de las que más juego parece estar dando es la de la pedofilia sacerdotal. Al final, es verdad que hubo sacerdotes afectados y que hasta la llegada de Juan Pablo II no se empezó a afrontar el problema. La Iglesia ha pedido profusas disculpas y ha ido entregado a los responsables a la justicia civil; pero para los laicones-con-grelos no es bastante. Ha afectado el problema a un 1% de sacerdotes; pero de acuerdo con las reglas goebbelsianas, ellos magnifican el asunto de tal manera que parece que toda la Iglesia está podrida, en medio de lo que se podría llamar una Operación Tujachevski 2.0. Sobre este particular hemos hablado aquí y a ello nos remitimos.

c) El estado actual de la cuestión nos remite a una doble campaña: desde arriba y desde abajo.

  1. Desde arriba: el favorecimiento legal (y sobre todo económico) de una religión como el Islam, que considera a Al-Andalus (que no es solamente Andalucía, sino toda España) como «paraíso perdido a reconquistar». Creen quienes así lo hacen que podrán usar a los moros contra los cristianos. Lo cual es un peligrosísimo error, porque los musulmanes tienen sus propios objetivos. De cualquier modo, piensen ustedes en este detalle: en Cataluña, durante la etapa tripartita, el número de musulmanes censados ha aumentado hasta colocarse entre 300.000 y 400.000. Sonaría extraño, si no fuera porque en el Tripartit mangoneaba un hermano: nada menos que José Luis Pérez Díez, aka Carod Rovira. Por supuesto, no sólo él; pero él fue el más importante de todos ellos.
  2. Desde abajo. Personas «del pueblo», debidamente aleccionadas, hacen el trabajo sucio que hacían antes los anticatólicos de posición respetable. Personas (al menos las que yo he podido tratar) que muestran mucho odio y ningún respeto a lo que huela a religión, particularmente a religión católica. Unos pocos años de deseducación laicista han bastado para que aparezca esta especie de criaturas de Saruman, cuya agresividad verbal e incluso física sobrepasa lo tolerable en lo que se pudiera llamar convivencia pacífica en sociedad. El mayor argumento que presentan –en España– es «lo que nos cuesta la Iglesia a los españoles». Argumento fácilmente desmontable, porque la mentira tiene las patas muy cortas. Para ello les remito a ustedes a este artículo, para que como muestra tengan un botón.

Finalmente, y para no hacerles más largo el cuento, les remito a este artículo de Juan Manuel de Prada, que tal vez a algunos les suene muy «esotérico», pero que da cuenta de que «algo se está moviendo en el fondo del mar» y de que si no estamos preparados, el maremoto se nos llevará por delante:

http://es.scribd.com/doc/62241746/Y-AHORA-QUE

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Cremada Familia

Acaba de saltar la noticia de que un perturbado ha intentado incendiar la Sagrada Familia. No hay que extrañarse gran cosa. Algunos se han especializado en crear un clima de agresión permanente contra la religión católica, repitiendo como loros las consignas que se repetían durante las quemas de iglesias y conventos en tiempo de la República. Lo cual, por otro lado, demuestra que esas personas no son ateos (he conocido ateos más respetuosos con las creencias de los demás que esa chusma), sino anticatólicos. Continuar leyendo «Cremada Familia»

Acontecimiento planetario

Por más que a unos cuantos les duela, es una evidencia palmaria que la visita del Papa es un acontecimiento planetario. Continuar leyendo «Acontecimiento planetario»

Quien esté libre de pecado…

Demagogia barata la que está gastando el Gobierno contra una institución que no le gusta sencillamente porque es una formidable barrera de resistencia frente a las pretensiones de dominación ideológica y económica de este antigobierno. Y digo bien: es un «antigobierno» porque desde que se subió a la poltrona no ha hecho más que gobernar contra los intereses de España, tanto interiores como exteriores.

El antigobierno socialista ha cargado contra el PP pese a que éste le ha hecho propuestas de soluciones que podría haber aceptado ZP. Naturalmente, ZP ha rechazado de plano las sugerencias para poder acusar a renglón seguido al PP de que «no arrima el hombro», acusación jaleada por todos los paniaguados y tontos útiles del socialismo antigobernante.

El otro «enemigo» del PSOE (que no es ni S, ni O, ni E) como ya queda dicho, es la Iglesia. Y es enemigo ideológico y por definición, lo que significa que haga lo que haga, incluso si es bueno para el Estado, estará mal. Por eso hoy que me ha llegado por correo (gracias, Lupus) esta lista de cosas, cabe preguntarse de cuánto sería el déficit si la Iglesia no se encargara de todo lo que a continuación relaciono a ustedes:

5.141 Centros de enseñanza; 990.774 alumnos. (Ahorran al Estado 3 millones de euros por centro al año)

107 hospitales (Ahorran al Estado 50 millones de euros por hospital al año)

1.004 centros; entre ambulatorios, dispensarios, asilos, centros de minusválidos, de transeúntes y de enfermos terminales de SIDA; un total de 51.312 camas (Ahorran al Estado 4 millones de euros por centro al año)

Gasto de Cáritas al año: 155 millones de euros (salidos del bolsillo de los cristianos españoles.)

Gasto de Manos Unidas: 43 millones de euros (del mismo bolsillo)

Gasto de las Obras Misionales Pontificias (Domund): 21 millones de euros (¿Imaginan de dónde sale?)

365 Centros de reeducación para marginados sociales: ex-prostitutas, ex-presidiarios y ex-toxicómanos; 53.140 personas. (Ahorran al Estado, medio millón de euros por centro)

937 orfanatos; 10.835 niños abandonados. (Ahorran al Estado 100.000 euros por centro)

El 80 % del gasto de conservación y mantenimiento del Patrimonio histórico-artístico. (Se ha calculado un ahorro aproximado al Estado de entre 32.000 y 36.000 millones de euros al año).

A todo esto tenemos que sumar que casi la totalidad de personas que trabajan o colaboran con Manos Unidas, Cáritas, etc… son voluntarios ‘sin sueldo’ (aunque a algunos les extrañe es cierto, hay personas que trabajan por los demás sin pedir a cambio un salario), realizando su labor para ayudar a los demás sin pedir nada a cambio. ¿En cuánto podríamos cuantificar su trabajo?

Lo asombroso es que nadie (o muy pocos) saben de este ahorro esencial para que la economía española ‘vaya bien…’.

A la vista de estos datos, una pregunta más: ¿cómo se atreve el antigobierno socialista a atacar a la Iglesia, con el ahorro que proporciona al Estado? Yo tengo una ligera idea de por qué lo hacen. Y si ustedes tienen desarrollado el sentido del olfato, percibirán inmediatamente a qué huelen esos ataques gratuitos e innecesarios, por Jakin y por Boaz…

«Dejad que los niños se acerquen a mí»

Con la mayor repugnancia doy mi opinión sobre un tema que no hubiese querido tener que tocar. Sin embargo, la realidad es la que es, y sabiendo como ustedes saben que me he definido siempre como católico, es lógico que no escurra el bulto.

Lo primero de todo, vaya toda mi repugnancia hacia esos hechos, que ofenden todas las leyes divinas y humanas. Me resultan incomprensibles teniendo en cuenta que quien los ha perpetrado ha hecho tres votos (juramentos): de pobreza, de obediencia y, sobre todo, de castidad, entendida como prohibición de acceso carnal a personas de ambos sexos.

Pero hay otra cosa que me extraña (me indigna, en realidad) más aún. Y es que existan obispos y cardenales que tapen, compren silencios y permitan que estos hechos se produzcan en seminarios y colegios. No me entra en la cabeza cómo ha habido y hay obispos (no todos son iguales, por supuesto) que han incurrido en lo que penalmente se puede llamar «encubrimiento de delito».

Desde luego, la solución inmediata es la de expulsar al sacerdote infractor y a la autoridad eclesiástica encubridora y entregarlos al brazo secular, para que sea la justicia ordinaria quien se pronuncie e imponga la pena que legalmente corresponda. Semejantes personas no deben manchar ni un minuto más el nombre de todos los mártires que han dado su vida por su fe, ni el de otros hermanos que llevan a cabo en territorios lejanos un muy meritorio trabajo en condiciones durísimas. En eso la Iglesia no debería tener contemplación alguna.

En segundo lugar, una solución a largo plazo. Vean ustedes lo que dice el canon 241.1 del Código de Derecho Canónico:

Canon 241.

1. El Obispo diocesano sólo debe admitir en el seminario mayor a aquellos que, atendiendo a sus dotes humanas y morales, espirituales e intelectuales, a su salud física y a su equilibrio psíquico, y a su recta intención, sean considerados capaces de dedicarse a los sagrados ministerios de manera perpetua.

Cuesta de creer que siendo tan explícito el canon, no se vigilaran estos detalles en los lugares donde han ocurrido estos hechos. Tengamos en cuenta que un mal sacerdote es un arma cargada no solamente contra la Iglesia, de quien es imagen ante la sociedad, sino también contra la sociedad misma, por el daño que hacen a esos jóvenes.

Véanlo ustedes con este ejemplo. Si uno de ustedes decide un día que quiere aprender a disparar un arma, no podrá simplemente a la tienda y comprarla. Tendrán ustedes que superar un examen psicológico, que diga que ustedes están lo suficientemente bien de la azotea como para poseer un arma y que no se les ocurra un mal día subirse a la terraza de un local y empezar a disparar contra los transeúntes.

Lo mismo ocurre si ustedes quieren formar parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Además de la preparación física y el estudio de un temario respetable, serán ustedes vigilados continuamente al efecto de mantener en buen estado su equilibrio psicológico. No pasará las pruebas o no continuará en el cuerpo aquella persona que sea detectada como psicológicamente inestable (por ejemplo, que pudiera responder con un disparo a una mentada de madre).

Se explica así en el vigente Plan de Carrera Sacerdotal de la Archidiócesis de Madrid (NN. 159-161, pp. 39-40), por si ustedes quieren echar un vistazo y comprobar, de paso, que no en todas las diócesis se actúa igual.

De otro lado, también hay que considerar otro detalle. Es curioso que cuando los USA declararon la guerra a Irak, todas las confesiones radicadas en ese país aprobaron dicha declaración. Bien, todas no. La Iglesia Católica se opuso (algo que, también curiosamente, los progres han borrado de su mente). ¿Recuerdan ustedes el escándalo de la diócesis de Boston? Parece ser que no media mucha distancia temporal entre el escándalo y la negativa de la Iglesia católica a bendecir dicha invasión. Hay quien sostiene que existe una relación; pero nosotros nos abstendremos de opinar sobre ello. Lo peor, en todo caso, es que existiesen esos trapos sucios que sacaron.

Por lo tanto, júzguese a estas personas conforme a las leyes humanas y retíreseles todo beneficio o ministerio sacerdotal, y por supuesto, todo contacto con muchachos jóvenes. Ya bastante mal quieren algunos a la Iglesia Católica, como para justificar encima su inquina.

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Comedores socialistas

Esta legislatura, aparte de ser la legislatura «de la mujer» (por eso se ha «concedido» el derecho a abortar a las niñas de 16 años sin necesidad de permiso paterno) y de los discapacitados (aunque no se sabe de qué depende que los afectados reciban la ayuda a la que tienen derecho), está siendo la del ataque a la Iglesia, aunque ahora están más o menos tranquilos.

Se ríen los perroflautas presuntamente de izquierdas de los católicos. Las «acusaciones» son las de siempre: que si tanta riqueza tienen, que si el Papa esto, que si tal cardenal lo otro… Últimamente se ceban con lo de los sacerdotes pedófilos. Ésa es una realidad desgraciada, ciertamente, aunque la Iglesia, a Dios gracias, ya no tapa los asuntos y actúa con la firmeza necesaria; pero los perroflautas sociatas, acostumbrados a los modos goebbelsianos de propaganda, dan a entender que «todos son iguales».

Se ríen los perroflautas sociatas de que los católicos tengamos reparo moral en liberalizar el aborto y la eutanasia. En el primer caso ya nos hemos extendido en otras entradas y no volveremos sobre ello. En el caso de la eutanasia –en una próxima entrada hablaremos sobre el asunto–, no solamente porque creamos que sólo Dios puede dar y quitar la vida y no podemos jugar a ser dioses. Ya tenemos una idea de lo que ocurre cuando el Estado se arroga la «facultad» o «derecho a decidir» quién debe morir (los comunistas y los nazis saben eso muy bien), que es a lo que podría llegarse si la idea fructifica y echa raíces.

Sin embargo, no oigo a los perroflautas sociatas comentar nada acerca de los comedores sociales que Cáritas Diocesana tiene habilitados en las capitales españolas (no sé si en todas) para proporcionar sustento a aquellos que, por las circunstancias que sean, no se lo pueden procurar por sí mismos. Tampoco les oigo comentar nada acerca del «perfil» de los usuarios de dichos comedores. Porque estos usuarios, que antes eran los de siempre (entre ellos, los perroflautas verdaderos), hoy presentan un perfil más variopinto. Empiezan a ser familias de clase media-baja que, ahogadas por la hipoteca o el alquiler y el despido (procedente o no), ya no pueden dar de comer a sus hijos. Familias cuyos miembros están todos en paro, aspecto que ya se anunció hace tiempo como uno de los más graves de la crisis, la que antes negara ZP con tanto ahínco.

Y frente a este panorama, ¿qué hace el «Gobierno de España»? Pues… bueno, está la iniciativa deletérea ésa del «Plan E» (será E de «estamos jodidos»). ¿Iniciativas «sociales»? Si se refieren a las huelgas que ahora quieren montar los sindicatos contra… la Banca (contra el Gobierno no: no hay que morder la mano que da de comer), creo que va a ser que tampoco. El Gobierno precisamente ha acudido en ayuda de la Banca, que es lo que hace un Gobierno… de derechas. Aunque mucho me temo que la crisis conseguirá que mandemos esas categorías políticas al carajo, de puro anquilosadas.

Ah, eso sí. De comedores socialistas nada de nada. ¿Darle de comer a usted cuando se halla en situación de necesidad? Se conoce que el credo perroflauta-sociata no contempla lo de «dar de comer al hambriento» y por eso hacen como que no ven. El perroflauta sociata está muy comprometido con «la liberación de la mujer en Timor Oriental»; pero lo de aquí es otra cosa. El pobre de aquí es de carne y hueso, y eso siempre tiene más peligro. El «Gobierno de España», todo lo más, le regalará a usted una bombillita (y después le subirá la luz para compensar el supuesto ahorro que generará el uso de dicho artilugio: apañados estaríamos si el Gobierno no recuperara su inversión). Timeo danaos et dona ferentes, ya saben.

Y miren: ya que hemos mencionado a los sindicatos, tal vez a Cándido Méndez le convendría darse una vuelta por algún comedor de ésos. Con lo que dan de comer allí tal vez pudiese rebajar un poco ese orondo barrigón de aristócrata obrero que muestra en las manifas y en las ruedas de prensa (y que tan mal le sienta, claro…)

Otra vez

Hace un par de días me he enterado de que en un programa de ¿humor? de La Sexta (que algunos llaman La Secta), ha aparecido un sketch en el que un señor se confesaba de una supuesta lista de pecados con varios confesores y luego en el programa se burlaban de las diferencias de penitencias entre unos y otros confesores.

Sigue estando muy claro que en este Estado, antes conocido como España, supuestamente laico (en realidad anticatólico), no solamente sale gratis insultar y burlarse de la Iglesia Católica —al socaire, eso sí, de una supuesta «libertad de expresión»—. Es, como hemos dicho alguna vez en este blog y seguramente otros compañeros blogueros lo han expresado también, un mérito computable a la hora de recibir la correspondiente subvención o un papel protagonista en una serie o película.

En mi modestísima opinión, alguien tendría que recordar a estos individuos (por no llamarlos de otra manera, que hay un artículo del Código Penal «de la democracia», el 525, que dice así…

1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.

2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.

Y tal vez habría que recordárselo a la Iglesia, para que el insulto no saliese tan gratis como hasta ahora. Que mejillas, los cristianos sólo tenemos dos.

Otra reflexión que me surge es: ¿harán lo mismo con el islamismo? ¿Se presentarán en una mezquita con la intención de hacer burla, befa, mofa y escarnio de los dogmas, creencias, ritos o ceremonias musulmanes? Tal como están las cosas, la respuesta parece bastante clara: no hay cojones, que dirían mis amigos Harto o Braincrapped. Y eso me inspira un comentario: cobardes de mierda. Porque aquí, o nos burlamos todos de todos, o nadie de nadie. Incluso en el caso de estos señores, yo propondría que la «pena de multa» a la que se refiere el citado artículo lo fuese de suspensión del programa (o de las personas que intervienen en él, para no ser tan duros).

La Iglesia tiene derecho a defenderse cuando la atacan. ¿O no? ¿Acaso no es éste un país «libre»?

Teologías

Vaya con los progres. Ahora resulta que porque un obispo se permite una cierta licencia (tal vez no demasiado afortunada), los progres se creen con derecho a lanzársele a la yugular y a hacerse los ofendidos.

Monseñor Fernando Sebastián, arzobispo emérito de Pamplona dijo, durante el sermón de las siete palabras de Valladolid, que «Cristo murió sin cuidados paliativos, lo cual no empaña para nada la nobleza de su muerte» (no fueron ésas sus palabras exactas, pero sí la idea). Desconozco el contexto completo de la frase. Conocer el contexto completo de la frase ayudaría a evitar la utilización torticera de las palabras de Monseñor. En cualquier caso, si nos atenemos a lo publicado, quizá la referencia no fue muy afortunada en sus palabras y dio pie a la «gracia» de la señora Valenciano.

Qué duda cabe que los cuidados paliativos son una parte importante y necesaria del tratamiento para los enfermos terminales. Es deber humanitario y cristiano procurar que aquellas personas que están sufriendo una cruel enfermedad sufran lo menos posible, que puedan tener aquellos cuidados que la ciencia médica, en su estado actual, puede ofrecer. Nadie duda eso.

Ahora bien, sea como sea, el uso por Elena Valenciano de esas palabras para atacar con uno de los tópicos de siempre de la izquierda cuando se pone anticatólica es totalmente inadecuado. Pero seguramente ahora que hay baile de ministrables, eso de atacar gratuitamente a la Iglesia dará puntos. Quién sabe: a lo mejor la señora Valenciano aspira a un mayor poder que el que tiene desde su Secretariado de (R)elaciones Internacionales del P(SOE). Le recomendamos encarecidamente que, así como ella y sus conmilitones exigen a la Iglesia «que se calle y no se meta en política», se dedique a lo suyo y no se meta ella en teologías de las que no entiende y sólo usa para atacar a quien se ha posicionado en contra de las ansias espiritualmente totalitarias de su partido.

Por cierto, que esa señora, «luchadora de la libertad» (que es como se autodenominan los progres para admiración de indocumentados y escarnio de la verdadera libertad), me censuró un comentario en su blog, a pesar de que no era éste un comentario obsceno o lleno de palabras insultantes.

Con lo cual me queda claro, diáfano y demostrado que a los progres la libertad (de pensamiento, palabra u obra) verdadera les sienta como una patada en el bajo vientre. Y ya que estamos, tanto «respeto» que piden los anticatólicos, podrían empezar por respetar ellos y no meterse en camisa de once varas. Y digo bien: anticatólicos, porque mi amigo Daniel es laico (que es lo que dicen los progres que son) y jamás le he leído burlarse de la religión católica (y estoy seguro de que, de hacerlo, lo haría con más gracia que la señora Valenciano). Podrían algun@s tomar ejemplo de ese detalle, para variar…

La corrección política ataca de nuevo

He de confesar a ustedes que no conozco Holanda. La primera imagen que saltará a muchos en la cabeza es futbolística, sin duda: desde el Barça Naranja de Cruyff y Neeskens, pasando por la naranja mecánica de Rinus Michaels, hasta llegar a los más actuales Koeman o Seedorf. Otros recordarán las libérrimas costumbres que en Holanda permiten ciertas prácticas íntimas que aquí son cosa de extraterrestres. Algunos nos acordamos de la Historia (la que ZP no borra porque a lo mejor no recuerda que los españoles pusimos una pica en Flandes): los grandes pintores (Vermeer de Delft o Rembrandt), los científicos (Huygens, Snell), los filósofos (Erasmo, Spinoza y el precursor del Derecho Internacional actual, Hugo van Groot). Y naturalmente, un rico pasado colonial que se inició con nuestro declive (a través de la famosa Compañía de las Indias Orientales).

Es muy notable que a pesar de su orientación laica-calvinista (interpretación rigorista de las Escrituras), pensadores de todo tipo se dieran cita siempre en Holanda. Libertad de pensamiento y religión que, hasta donde conocemos, ha sido siempre preservada. Muchos judíos que fueron expulsados de España acabaron en Holanda y, en su momento, Holanda se convirtió en una potencia mundial.

Con este brillante pasado, cabría esperar que Holanda fuese una luz en la confusa Europa de la UE. Y al parecer lo es, pero de esa peste llamada corrección política. Los musulmanes fanáticos han declarado «sentirse heridos» por las películas de Theo van Gogh (biznieto del genial pintor), «ofendidos» por la persona y las opiniones de Ayaan Hirsi Ali y «soliviantadísimos» con las propuestas políticas de Pim Fortuyn y de su sucesor Geert Wilders.

¿Resultados? A Van Gogh lo asesinó un musulmán radical de origen marroquí en plena calle. Pim Fortuyn fue asesinado por un ¿ecologista pro-derechos humanos? Hay quien opina que Fortuyn estaba adquiriendo demasiada popularidad y que su irrupción en el Parlamento holandés podía romper el statu quo en el seno de la clase política holandesa, burócrata y adicta al «consenso» y a «no enfadar a nadie». Algo parecido al atentado que sufrió Aznar en 1995, cuando ya se sabía fijo que a Felipe le quedaban dos telediarios. Y Ayaan Hirsi Ali, tras participar en el corto que costó la vida a su amigo y realizador Theo Van Gogh, ha puesto tierra de por medio y vive en los USA, donde obviamente está menos amenazada.

Y no se crean que este culebrón holandés ha terminado. Me acabo de enterar por mi amiga Lady Vorzheva de que la empresa que alojaba la página sobre Fitna, la película de Geert Wilders, ha cancelado dicho hosting. ¿Razones? Las que dicta habitualmente el miedo: en el caso particular de esta página, «que consumía demasiados recursos, bla, bla, bla». Curiosamente, esa empresa de hosting mantiene una porción de páginas islámicas muy radicales. Pero nadie quiere enfrentarse a una fatwa. Hay miedo. Aun cuando el libre pensamiento e incluso la religión cristiana son moralmente superiores al Islam, éste está aprovechando muy bien los resquicios de «libertad» y de «respeto» que las legislaciones del área cultural europea dejan para inocular la corrección política que los convierte en víctimas, cuando en realidad son agresores.

A quienes discrepen de esta opinión les invito a que repasen la geografía islámica actual. Creo que comprobarán que allí donde rige la shari-a no hay sitio para nada más, ni en lo religioso, ni en lo civil. Y que quien intente que haya algo más puede ser, de acuerdo con la shari-a, azotado, mutilado o colgado en la pública plaza, para ejemplo y escarmiento de todos. Los musulmanes que se convierten al cristianismo son perseguidos y sobre ellos pesa automáticamente una fatwa. Lo que implica, como todos saben, que cualquier «buen islamista» puede pegarles un tiro allá donde les encuentre porque tendrá el perdón de Alá al haber eliminado a un apóstata, a un traidor.

Mi pregunta es: ¿es esto lo que queremos para Europa? ¿Para España? Robert Spencer ha sugerido varias maneras para combatir la corrección política pro-musulmana:

1. Centrar su indignación en los musulmanes que cometan actos violentos en el nombre del Islam, no en no-musulmanes que informen sobre esos actos.

2. Renunciar definitivamente no ya al terrorismo, sino a cualquier intención de reemplazar la Constitución de los EEUU (o las constituciones de cualquier estado no musulmán) por la Sharia incluso por métodos pacíficos.

3. Enseñar a los musulmanes el imperativo de coexistir pacíficamente como iguales con los no-musulmanes de modo indefinido.

4. Comenzar programas internacionales en las mezquitas de enseñanza contra las ideas de la jihad violenta y la supremacía islámica.

5. Cooperar activamente con las fuerzas de la ley occidentales para identificar y detener a los jihadistas dentro de las comunidades musulmanes occidentales.

No sé si en otros países se ha seguido alguna directriz de las mencionadas. Pero en España podemos decir que no se ha seguido ninguna. Ni se está por la labor de hacerlo, no sea que Mohamed VI se nos cabree… Es más, se ha atacado y ofendido gravemente a la religión católica, sin que nadie haya denunciado judicialmente a los autores de cada atropello. Ni mucho menos se ha dictado anatema contra ellos.

Finalizaremos con una referencia a uno de nuestros más ilustres vates: José de Espronceda. Si leemos con atención su Canto del cosaco, puede ponernos los pelos de punta su actualidad

¡Hurra, cosacos del desierto! ¡Hurra!
La Europa os brinda espléndido botín:
sangrienta charca sus campiñas sean,
de los grajos su ejército festín.

¡Hurra! ¡a caballo, hijos de la niebla!
Suelta la rienda, a combatir volad:
¿veis esas tierras fértiles?,
las puebla gente opulenta, afeminada ya.

Casas, palacios, campos y jardines,
todo es hermoso y refulgente allí:
son sus hembras celestes serafines,
su sol alumbra un cielo de zafir.

¡Hurra, cosacos del desierto! ¡Hurra!
La Europa os brinda espléndido botín:
sangrienta charca sus campiñas sean,
de los grajos su ejército festín.
..

El resto, aquí.

El caldito


Después de 39 días de ataques prácticamente ininterrumpidos a la Iglesia (la jerarquía sociata comprobó con horror que «la secta de la cruz» tiene más pegada y más poder de convocatoria que el «clan de la rosa»), Z ha invitado al Nuncio Apostólico a «un caldito».

Según tengo entendido, existen varias clases de caldo: de gallina, de pollo, de verduras… Se corren apuestas acerca de la variedad de caldo que Z va a servir a Su Eminencia. O tal vez sea un caldo «especial», quién sabe.

De lo que sí estamos seguros es que la Iglesia ya le ha dado dos tazas de caldo a Z y a su gobierno. Los propagandistas se esfuerzan en presentar a la Iglesia como «heredera de Torquemada» (también lo es de Fray Bartolomé de las Casas, de Francisco de Vitoria, de Teresa de Jesús o de Ignacio de Loyola, por citar solamente a los españoles; pero está claro que esto no interesa resaltarlo). La primera la recibió el 30-D, que valió a los monseñores Rouco Varela y García Gasco el apelativo de «fascistas» y de «brazo eclesiástico del PP» y algunas otras barbaridades más. La segunda, con motivo de las «orientaciones electorales», tildadas de «interferencia intolerable» y de «petición velada de voto para el PP». Sobre éstas ya hemos hablado, así que sólo recordaremos un detalle. En 2004 la Iglesia se posicionó en contra de la guerra de Irak. ¿Por qué entonces no tacharon ese posicionamiento de «intromisión intolerable»? Ningún miembro del Gobierno o del PP se rasgó públicamente las vestiduras, porque entendieron que la Iglesia, como parte de la sociedad española, tenía derecho a opinar en ese momento trascendente. Y el P(SOE), que pasa por «laico», se calló. Qué muestra de talante, oiga.

Interesante también el cabreo que han pillado los ultras rojos al ver que la selección española ganaba (en un amistoso claro, que a España los amistosos se le dan de miedo) a la francesa con los colores del Vaticano…

Nos preguntamos si el resto de esa tercera taza de caldo se la dará la Iglesia al P(SOE) el 9-M…

Pensamientos al vuelo

Ideas, intuiciones y otras cosas que se me pasan por la cabeza

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Las cuatro esquinas del mundo

Nadie entre sin aumentar la entropía

Mirando hacia arriba...

Reflexiones sobre cosas que pasan en los cielos

El vuelo del albatros

Pensamientos diversos a vista de pájaro

Cuatro amiguetes y unas jarras

Ya que no podemos arreglar el mundo, hablaremos de lo que nos interesa: la política y los políticos, el fútbol, el cine, y todo lo que nos molesta, acompañados por unas jarras de cerveza. Bien fresquitas, por supuesto

General Dávila

Nada hay como el soldado español y mi única aspiración siempre ha sido estar a su altura

VIA LIBRE

Escribo y difundo lo que me interesaría leer. Para todos los públicos

Verdades Ofenden

"Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga" Diderot. / "El que tiene la verdad en el corazón no debe temer jamás que a su lengua le falte fuerza de persuasión" Ruskin – (Bitácora-Biblioteca virtual y PERSONAL, recopilatória de aquellos artículos que despiertan mi interés)

C Y K L O S

Asociación de Astrología de Cataluña

Queremos salir de la Crisis

¿Los políticos Tambien?

Galicia Futura

Blogazine Independiente / Abierto 24 horas

La Imagen Reflejada

El Patito se vió reflejado en el agua, y la imagen que ésta le devolvía le cautivó por su hermosura: era un magnífico Cisne

Es war einmal...

"Los dogmas del quieto pasado no concuerdan con el tumultuoso presente." (Abraham Lincoln)