¿Por qué ladran y rebuznan? (I)

Hace casi un mes que salió, los ladridos y los rebuznos no han cesado. Lo que salió, claro, es el famoso Manifiesto por una lengua común. Como residente en una Comunidad Autónoma oficialmente bilingüe (y pónganle toda la cursiva que quieran), tenía especial interés en leerlo, para ver por qué ha generado tanta polvareda.

Para acortar el camino, voy directamente a analizar las propuestas del Manifiesto:

A. Lengua y educación. Lo que se pide aquí no es otra cosa que se garantice el derecho de los padres a elegir la lengua en que han de ser educados los hijos. ¿O es que los padres no tienen ese derecho? Y concretamente, que el sistema educativo garantice, en todo el territorio español, el conocimiento de la lengua común, que es la castellana. Nada hay que objetar a ello, puesto que el artículo 3 de la Constitución establece que los españoles tienen el deber de conocer la lengua española y el derecho de usarla, como lengua oficial que es de la nación española.

Es decir: nada de ghettos lingüísticos, nada hay de lo que dicen los que ladran o rebuznan. El sistema educativo público debe garantizar que un/a muchacho/a (para no ser sexistas), al terminar la educación secundaria obligatoria, conoce suficientemente ambas lenguas. Si atendemos al hecho de que al menos en Cataluña es imposible hoy encontrar una escuela pública (claro que hay privadas: que se lo pregunten a Montilla, que escolariza a sus niñas en el trilingüe Colegio Alemán, no en la escuela pública, como podría deducirse de su presunta ideología) en la que se escolarice a los niños en castellano, convendremos en que esa obligación es sistemáticamente incumplida por Cataluña, en donde, además, se racanean horas de castellano.

B. Lengua, Administración y comercio. Tampoco aquí se pide nada del otro jueves. Se pide que el ciudadano entienda a la Administración cuando ésta le exige algo. También se incumple sistemáticamente esta obligación, puesto que en Cataluña los impresos oficiales suelen llegar a los domicilios exclusivamente en catalán.

Tampoco está de más sugerir que el castellano sea la lengua vehicular entre Administraciones. Lo digo más que nada para evitar el sonrojo y el ridículo de ciertos episodios ocurridos entre la Generalitat y las Juntas de Extremadura y Andalucía. La Generalitat, dando muestras de aldeanismo supino, les mandó sendos oficios en catalán fabriano sin traducción (som una nació) y las Juntas, naturalmente, respondieron en su lengua propia: castúo y andalú cerrao, respectivamente.

En cuanto a los bares… ¿qué quiere que le diga? Pues que está bien que cada propietario de bar hable como quiera: que el que quiera hacerlo en catalán, lo haga en catalán; y el que quiera hacerlo en castellano, que lo haga en castellano. Oponerse a esto significa colocar en cada bar un chivato, que informará debidamente al comisario lingüístico de turno sobre el abuso de la lengua extranjera en un determinado local; lo que, naturalmente, se traducirá en una hermosa multa lingüística de 600 euros mínimo. En el mejor estilo nazi, desde luego. Retengan esta palabra: Blockleiter.

C. Lengua y rótulos. Tampoco está fuera de razón que las señales de tráfico, los rótulos en los edificios oficiales consten en ambas lenguas. Un señor de Ciudad Real que no reside en Lleida, por ejemplo, no tiene por qué conocer lo que significan los rótulos escritos en la lengua propia (qué eufemismo) de la tierra cuando va conduciendo o cuando debe dirigirse a una dependencia administrativa para algún tipo de gestión. En otro post examinaremos motivaciones e implicaciones de lo que estamos exponiendo aquí.

D. Lengua y políticos. Bueno, hemos llegado a la madre del cordero. Ya avanzamos aquí que esto de la lengua es un problema político, no social. Pero volviendo al Manifiesto, dice así en su apartado 5º:

Los representantes políticos, tanto de la administración central como de las autonómicas, utilizarán habitualmente en sus funciones institucionales de alcance estatal la lengua castellana lo mismo dentro de España que en el extranjero, salvo en determinadas ocasiones características. En los parlamentos autonómicos bilingües podrán emplear indistintamente, como es natural, cualquiera de las dos lenguas oficiales.

Me imagino que cuando dice «ocasiones características» se refiere a la Diada «nacional», o a la de Sant Jordi. En lo demás sigo estando de acuerdo: no hay necesidad de llevar consigo un traductor de euskera cuando Ibarretxe pretenda hablar con Juan Vicente Herrera, o Touriño con Álvarez Areces: se pueden entender todos ellos perfectamente en castellano. Y en cuanto a los Parlamentos autonómicos, allí donde exista cooficialidad de lenguas no debe existir problema alguno para usar cualquiera de las lenguas cooficiales.

Emo

No hay como leer el diario para enterarse de cosas curiosas. El caso es que el otro día, hojeando El Mundo, me topé en la última página con un artículo de Raúl del Pozo. No es que sea adicto a sus artículos -como sí lo soy de los de Isabel San Sebastián o de César Vidal, o de Francesc de Carreras en La Vanguardia-; pero me llamó la atención un artículo suyo que hablaba de los emos, especie de tribu urbana que al parecer arrasa en México, D.F

¿Qué es un emo? Al parecer y según deduzco, un «emo» o «ema» posee dos vertientes inseparables: la ética y la estética. En lo ético son nietos de Sartre y Allen Ginsberg, e hijos de quienes en el romántico 68 se reunián a orillas del Sena (en la rive gauche, por supuesto), a leer esa poesía y prosa deprimentes, siempre a punto de abrirse las venas (aunque nunca llegara la sangre al río: lo importante es la pose).

¿Y en lo estético? En lo estético se les distingue al parecer porque con sus greñas se tapan media cara y se maquillan o pintarrajean. Proclaman a los cuatro vientos que el rigor mortis es la nouvelle beauté (como si no supiéramos que el mal du siècle es una moda que tiene ya 200 años) y su emblema es la calavera de Yorick. Ser feliz es facha: ¡viva la depresión! Por eso y en todo caso, visten mayormente de negro, muy al gusto gótico-ochentero-punk. Lo curioso es que la familia de éstos que así desfilan por este mundo variopinto resulta ser de proletarios venidos a más y así se puede profesar el ideario que uno quiera (incluso el anarquista). Vamos: que la depresión con dinero siempre es más consoladora que la depresión sin dinero (de toda la vida, oiga…)

En fin. Aquí les dejo un ejemplar (el único que yo conozco), aunque seguro que hay que añadirle una M…

Adiós, Fernando

Se nos va otro clásico de y entre los clásicos. Fernando Argenta ha decidido echar el cierre a 28 años de Clásicos Populares (que ya son años). 28 años que seguramente le habrán deparado montones de satisfacciones, la mayor de las cuales habrá sido el reconocimiento. No sólo a nivel público (tanto su programa radiofónico como el televisivo, El Conciertazo, han ganado cantidad de premios internacionales), sino también a nivel privado. Muchas personas que tal vez creyeron que la música clásica era algo arcano y recomendable sólo para snobs y carcas, encontraron en Fernando y su programa una excelente introducción a ese mundo. Y Fernando se fue metiendo en el corazón de todas esas personas… hasta la fecha.

Seguramente, los fieles de Clásicos Populares coincidirán conmigo en que el programa ya sufrió una más que sensible amputación con la marcha de Araceli González Campa. Ellos dos eran el alma del programa y de hecho, ya sin Araceli el programa no era lo mismo. Aunque Fernando es mucho Fernando, ciertamente, como no podía ser menos del hijo del que pudo haber sido el Karajan español, don Ataúlfo Argenta. Que habrá opiniones para todos los gustos y a algunos les habrá gustado Fernando y a otros no. Pero para presentar (o «conducir», como se dice ahora) un programa que dura ya 28 años se entiende que no vale cualquiera.

La razón de tan sensible marcha: el famoso ERE de RTVE, que en esa terminología pseudo-científica nos habla de «abaratar costes» y «externalizar servicios». Que aclaremos una cosa: «externalizar» quiere decir «encargar las tareas de la empresa a gente que no es de la empresa». Y eso, según decía mi abuelita, resulta más caro que hacer el trabajo uno mismo. Claro que mi abuelita a lo mejor estaba anticuada para estos tiempos que corren. Pero reflexionando un poco (y yéndome tal vez del tema principal), lo que quieren es que la calidad descienda para que al mismo tiempo descienda su rentabilidad. Y de esta forma, justificar con el «descenso de rentabilidad» su privatización, insertada en un plan más vasto de aculturación de las masas.

Retomo nuevamente el tema. Y me sobreviene una punzada melancólica al acordarme también de otro programa de Radio 2 (ahora Radio Clásica) que yo escuchaba lloviese, tronase o hiciese un calor de mil pares de narices: A contraluz, con José Luis Téllez (por cierto: lanzo un SOS por si alguien tiene la grabación del Boris Godunov en la que Téllez intervenía como comentarista) y Olga Barrio. Todo era oír el vals de Masquerade, de Khachaturian y prepararme para dos horas de diversión nocturna. Parece ser que cometieron el error de exagerar un tanto su sentido del humor y les quitaron (más bien les arrancaron) el programa. Pero es sabido que el poder suele andar escaso de sentido del humor. Lejano ya ese año 1987…

Ahora sólo falta que «me quiten» a José Luis Pérez de Arteaga y su Mundo de la fonografía. Como dice el firmante de este artículo, «si a este hombre también lo van a despedir, que me lo metan en formol y me lo manden a casa».

Los verdaderos herederos de Franco

«España era en 1978, tras aprobarse la Constitución, y sobre todo a finales de 1982, tras el fracaso del Golpe de Estado del 23F y la llegada en andas del PSOE al Poder, la fantasía de cualquier político con ganas ilimitadas de ser obedecido, que es algo más que las simples ganas de mandar. Era el «Vivan las caenas» pero Made in Germany. Era el casticismo tripero de toda la vida pero pasado por Uropa, vuelta y vuelta, y adobado por el inglispichinglis. Además, triunfaba el destape y las grandes revelaciones del tebeo anatómico. Había Zerolos, que no se llamaban así porque eran más inteligentes: Bibi Andersen, Pavlosky, Almodóvar y muchos otros, otras y otres. Pero entretenía mucho al pueblo aplebeyado el secreto sexual de Polichinela. Y como se eternizó el PSOE en el Poder, las costumbres pancistas del rebaño se rehicieron rápida y duraderamente. Ayudó mucho la inacción acomplejada de la Derecha, que tardó cuatro legislaturas en volver a la Moncloa.

Y es que el PSOE supo heredar el Movimiento, es decir, el franquismo sociológico en lo que tenía de inmóvil, de cartilla ideológica y de racionamiento político. Más de un cuarto de siglo lleva la media España del Sur –Andalucía, Extremadura, La Mancha– abonada a esa pitanza. Y la otra media no anda demasiado lejos de imitarla, con la excepción de la Comunidad de Madrid, una especie de exilio de la España menos sumisa o más reluctante al corral, al pienso y al pastoreo».

(Visto aquí)

El otro Congreso

Pues nada. Ha terminado el Congreso del P(SOE), que por cierto, ha pasado con mucho menos ruido que el del PP. No ha habido dimes y diretes, candidaturas alternativas, etc. Está clarísimo que eso de los congresos a la búlgara le sale mucho mejor al P(SOE) que a la derecha (mayor experiencia, por supuesto). Como dice la canción…

Y créanme, gente, que aunque hubo ruido nadie salió.
No hubo curiosos, no hubo preguntas, nadie lloró.

Sin embargo, a pesar de las diferencias de forma, uno encuentra similitudes de fondo. El congreso del PP se montó para escenificar la glorificación de Rajoy (uno se imagina a Cospedal, Soraya y Mato vestidas de blanco, en plan chorus angelicus, entonando extáticamente Te, Rajoie, laudamus…) y la liquidación del pasado ganador de Aznar, que como todo el mundo sabe rima con no estar (y aún así, todavía le hizo arder las orejas). El del P(SOE), en cambio, se ha montado simplemente para la reelección de ZP. Lo de menos han sido las temáticas externas; pero de eso hablaremos más abajo.

Contrasta, pues, la diaria y ruidosa atención mediática que concitó el congreso del PP (si Rajoy hubiese llevado en el congreso un calcetín de cada color, los medios lo hubiesen repetido veinte mil veces) con el tratamiento recibido por el congreso socialista. ZP (al que cualquier día tendremos que llamar Zetapov por lo peligroso que es aunque parezca inofensivo), ha utilizado su Congreso para hacerse el partido a medida, sin rémoras de viejas guardias. El único que se mantiene es Manoliyo Chaves; pero es que, claro: al Gran Despensero Electoral y virrey eterno (mucho nos tememos que a Arenas le pasará como a Moisés, todo lo más) de la tercera parte de España no se le puede mandar a casa así como así.

En cuanto a las temáticas del Congreso, la verdad: a los españoles nos preocupan más bien poco en estos momentos. No creo yo que «el aborto» sea un asunto de interés nacional. Además, ya conocen ustedes mi opinión sobre ese asunto: es un asesinato y hay maneras de evitar tener que llegar a él. Pero por lo visto, en el P(SOE) han determinado que favorecer el aborto es progre y eliminado el feto se elimina el problema. Además, hay que incentivar el turismo adoptivo a Pekín para quedar bien con el poderoso oso panda (¿quién sabe si alguna vez haremos buenos negocios con él?).

Lo de la eutanasia ya empieza a ser preocupante. Nada objetaríamos si coincidiese con el ars bene moriendi de toda la vida: los enfermos terminales son acompañados humana y filosóficamente (digo filosóficamente por no decir «cristianamente», por si algún lector es indiferente o contrario al hecho religioso) hacia esa puerta que es la muerte, con cariño y sensibilidad, haciendo todo lo posible por paliar su sufrimiento corporal. Pero hay algo más: la muerte es un asunto privado. Puesto en manos del Estado, éste puede acabar decidiendo cuándo, cómo y por qué debemos morir, nos guste o no. No sería la primera vez que ocurre.

El laicismo… ése aún es más preocupante, porque se dirige a los vivos. De entrada, chocaría frontalmente con la Constitución, que configura nuestro Estado como aconfesional sin más (16.3 CE). Supongo que aquí jugarán con el diccionario, como siempre; pero a los efectos prácticos que estamos manejando, véase la diferencia:

  • aconfesional: el Estado no tiene religión oficial, aunque se permiten todos los cultos.
  • laico: el Estado no sólo no tiene religión oficial, sino que prohíbe toda manifestación religiosa.

Para poner el ejemplo de una república decididamente laica, tomemos a Francia. El artículo 1 de su Constitución reza como sigue:

La France est une République indivisible, laïque, démocratique et sociale. Elle assure l’égalité devant la loi de tous les citoyens sans distinction d’origine, de race ou de religion. Elle respecte toutes les croyances. Son organisation est décentralisée.

Para lo que nos interesa, Francia es una república laica, pero que respeta todas las creencias. En Francia, pues, lo mismo se puede no creer en nada como ser adepto al culto de Akher-Beltz o ser católico. En España no estoy tan seguro, después de lo que están diciendo, que siga siendo así.

Finalmente, la inmigración. Está claro que a ZP le preocupa que los que van llegando huidos de sus países de origen le voten. E igualmente por eso Calderilla gritaba a pleno pulmón «¡Papeles para todos! ¡Vente pa’ España, amigo!». ¿Que los nacionales se tienen que joder? Bueno, eso se arregla con una buena programación televisiva y todos contentos. Y se seleccionan cuidadosamente las noticias para que en el pueblo «no arraigue la xenofobia». Y se coloca siempre al inmigrante en posición de víctima para evitar que crezca el enfado ante la discriminación positiva de que son objeto los inmigrantes frente a los nacionales.

De la cri… digoooooooooo… intensa desaceleración, parece que no hay mucho que decir. Solamente, que se están tomando serias medidas (por ejemplo, ¿las que no se tomaron antes del 9 de marzo porque no convenía que el ciudadano visualizara la crisis?).

Finalmente y a los efectos organizativos, un dato que me llama la atención. El nombramiento de Leire Lerele Pajín como Secretaria de Organización y el correlativo ascenso de Pepiño a Vicesecretario General, un cargo que sólo había ocupado en los tiempos gloriosos del P(SOE) Alfonso Guerra. Lo que creo que significa: que o pasmo de Palas do Rei es atado más en corto por ZP y que la que a partir de ahora va a llevar el cotarro es Pajín. Que si ZP la ha elegido es porque es como él: aparentemente inofensiva, pero con las garras muy afiladas. Y aparte, mujer, que eso hoy vende mucho. Y si no, que se lo digan a la Bibiana, que de cuello para abajo está más que bien, pero de cuello para arriba sospechamos que tiene el fistro un tanto averiao

Por fin

Por fin ha sido liberada Ingrid Betancourt. Después de largos años de cautiverio, el Ejército colombiano ha conseguido arrancarla de las garras de ese cáncer llamado FARC. Ni qué decir tiene que nos unimos sin reservas y con entusiasmo al coro de todas las personas de buena voluntad que se alegran y celebran la liberación de esta política colombiana, símbolo de la postración de un país. Un país que quiere avanzar en el progreso y el bienestar y que por eso, al parecer, molesta a sus vecinos.

Esperamos ansiosos las declaraciones del mono rojo (si es que no opta por la callada) y del ecuatoriano Correa, que ha empezado la semana dando la murga con la «autenticidad» de los archivos encontrados en el portátil de «Raúl Reyes». Pero, sea como sea, nos alegramos porque cada paso que se da es un paso más en la deslegitimación de la narcoguerrilla, pues a falta de legitimación política en su lucha armada (Colombia es hoy una democracia), de algo tenían que vivir si querían seguir siendo guerrilleros. Sólo que ahora no son otra cosa que vulgares mafiosos. Exactamente igual que los de la ETA, al parecer amigos íntimos de las FARC.

¿Dónde están ahora los amigos de las FARC?