Haití

Interrumpo la serie del balance para dar un salto a la actualidad en cuanto que el caso lo merece.

Vaya por delante que lamento muchísimo la catástrofe de Haití. Que incluso para el país más pobre de América, 100.000 muertos son muchos muertos de una sola vez. Es una catástrofe humanitaria y es necesario ayudar, cuando menos, a encontrar los muertos y enterrarlos debidamente.

Pero también me gustaría decir que ésta ha sido una catástrofe evitable. No tanto por el terremoto, que por ahora son impredecibles, sino por el hecho de que se ha cebado –como era de esperar– con los más pobres entre los pobres. Pone de manifiesto, de paso, que el 70% de la gente vive en la pobreza más absoluta, que sólo tenían la vida para entregar.

Bien está que la mal llamada «comunidad internacional» haya puesto medios y recursos diversos para ayudar. No faltan personas de buen corazón que se movilizan para que allí donde se produce una catástrofe lleguen alimentos, primeros auxilios y personal experimentado para las tareas de ayuda que se requieran.

Sin embargo, una cosa me ha sorprendido: en las noticias que he leído o he visto sobre la catástrofe, todavía no he oído nada acerca del gobierno haitiano. ¿Existe ese gobierno? ¿Dónde está su presidente? Buscando en la Wikipedia, me encuentro con que es un tal monsieur René Preval, secundado por un primer ministro llamado monsieur Jean Max Bellerive. En las noticias ni siquiera aparecen «coordinando las tareas de rescate y salvamento», que es para lo que aparecen los dirigentes locales en estos casos.

La historia de Haití no es muy diferente de la de otros países de su área. Abolieron el asqueroso sistema colonial esclavista francés (siendo Francia la metrópoli, no me extraña)… para caer en las garras de los Estados Unidos, tras una serie de vicisitudes históricas que son el resultado del enfrentamiento entre la clase dirigente mulata y las clases populares afrodescendientes.

Haití no parece haberse recuperado de la dictadura de los Duvalier (padre e hijo), a través de los cuales los USA controlaban el país, ni del subsiguiente caos posterior, provocado por una sucesión de golpes de Estado. Con estas peripecias es imposible que se asiente un gobierno, que éste pueda allegar inversión extranjera y que, además, exista una acción institucional tendente a mejorar las condiciones de vida de los habitantes del país. Ésa es la verdadera catástrofe, sin desmerecer el terremoto. La que les impide salir adelante, sin olvidar la jodida y siempre pendiente deuda e(x)terna, que es un pie en su cuello.

No obstante, quédense ustedes tranquilos. No faltará quien, siendo causante directo o indirecto de la verdadera catástrofe, pretenda colgarse la medalla solidaria. Yo no aplaudiré, desde luego.

El balance (III)

Dirían los cantares de ciego: «Y sigue la relación». Hoy trataremos uno de los indicadores más importantes de la salud (conjuntamente con la sanidad, la vivienda, las obras públicas y la seguridad ciudadana) de un Estado, a saber: la educación. Puede decirse no hay tema más maltratado, desde que estamos en democracia, que la educación de nuestros niños y jóvenes. Decía Pitágoras (sí, el del teorema): «Preocúpate de los niños y no tendrás que preocuparte de los mayores».

La educación es uno de los pilares de la hegemonía política, como ya escribió en su momento Antonio Gramsci. Por ello, aunque por ahora España no es «de izquierdas» (lo es su Gobierno), sí lo es su educación, que no tiene en cuenta la realidad y pretende imponerse a ella. Últimamente el PSOE ha perdido la vergüenza y en vez de la lluvia fina a la que nos tenía acostumbrados, pretende ahora adoctrinar directamente en el izquierdismo más rancio (el soviético de los años 50, extendido, como se sabe, a todo el Este europeo). Lo que significa que el PSOE pretende fabricar nuevos votantes de izquierda; o por lo menos, votantes que se sientan muy culpables de no votar o votar a «la derecha», de la misma forma que la publicidad pretende formar consumidores conspicuos desde la más tierna edad. En ninguno de los dos casos, pues, pretende formar ciudadanos o hombres libres, sino súbditos. Súbditos de sus pulsiones, sus pasiones y sus reflejos condicionados a lo Pavlov.

Se cargaron la educación anterior por franquista, sin considerar si bastaban unas adaptaciones al nuevo estado de cosas en vez de desmantelarlo todo sin más. Por ejemplo, la educación básica obligatoria finalizaba a los 14 años, momento en el cual el joven ya tenía que decidirse por seguir hasta la universidad o aprender un oficio. Hoy se está hablando de prolongar la educación obligatoria hasta los 18. ¿Por qué? Eso está bien para los chicos que quieran llegar a la universidad. Pero aquellos que a los 14 ya han decidido que no quieren volver a tocar un libro, ¿por qué tienen que aguantar 4 años –hoy dos– más en una situación que saben de sobra que no es la suya? Del aburrimiento al conflicto no hay más que un paso y así es como lentamente se va degradando la calidad de la educación. Padres dimitidos y profesores sin autoridad (pobre de aquel que pretenda ejercerla) hacen de los chavales unos tiranuelos consentidos por la gracia del dios de los progres y de su ley, la LOGSE.

Llegar a la Universidad no es mejor. Una institución que en su conjunto debía ser faro de la sociedad, está cegada por el oscurantismo, la envidia y la mediocridad, cuando no contaminada políticamente hasta la médula. De eso se libran –no mucho– las enseñanzas científicas porque por algo son más neutras. Pero las humanísticas dan grima. ¿Cómo se pueden dar vivas en una Facultad de Políticas al tirano compañero Evo Morales, discípulo del tirano compañero Fidel?

Pero esto no es todo. Resulta que aprovechando que la Constitución reconoce la existencia de «nacionalidades y regiones» y que el Pisuerga pasa por Valladolid, algunas comunidades han hecho lo propio y han adoctrinado en sus fabulaciones míticas y/o pseudohistóricas a multitud de jóvenes, con el importante resultado de la desafección nacional a la patria real y la adoración a un fantasma. Fantasma sangriento en algunos casos, conocidos de todos, que exige incluso sacrificios humanos.

He aquí, pues, el papel que le corresponde a la educación en cuanto cohesionadora de la nación. Y la dejación correspondiente en nombre de lo políticamente correcto que se ha ejercido desde que estamos en democracia. Cuando Esperanza Aguirre fue ministra de Educación, consciente de lo anterior, quiso promulgar un Decreto de «unificación de las Humanidades», las primeras que se le tiraron a la yugular fueron obviamente las comunidades nacionalistas, que vieron peligrar su obra de desafección y de reeducación.

Tampoco el ministro actual del ramo, Ángel Gabilondo, que ha sido fraile antes que ministro, está por la labor de arreglar el entuerto –los de siempre le habrán dicho «no nos toques las narices si quieres tener la fiesta en paz»–. No parece importarle mucho que un chaval catalán entienda que más abajo del Ebro y más a la izquierda del Noguera Ribagorzana no hay más que el caos o, en el mejor de los casos, el extranjero. Pero lo cierto es que sin una educación de calidad, un país está abocado al desastre. Y diríase que hay interés en ello, aunque quien lo sabe calla. Y cuando sobrevenga el desastre hará las maletas.

Quisiera terminar con una cita, aviso para navegantes, del escritor William Drummond:

Quien no quiere razonar es un fanático; quien no sabe es un tonto; quien no se atreve es un esclavo.

El balance 2009 (II)

Seguimos con el balance del llamado annus horribilis para la mayoría de los españoles (y sobre todo para ese mogollón de parados reales, que no son los de la Casa Real, por supuesto).

La Justicia española ha visto ZP ha cambiado en un pispás al titular ministerial (dábamos cuenta aquí de ello). El camarada Bermejinsky, el que soltó la estupidez ésa de «luchamos contra los padres y ahora tenemos que luchar contra los hijos», estaba preso de un profundo complejo freudiano (el ansia de «matar al padre», ya saben, en sentido figurado). El mismo que dijo que moverían ficha contra ETA «cuando la jugada lo aconseje» y otras lindezas. El caso es que se lo llevó por delante una fotografía, de la cual su padre, jefe local del Movimiento (Nacional, claro) de su pueblo, hubiese estado plenamente orgulloso. «Mi hijo, cazando como Franco. ¡Presente!», hubiese dicho el prócer, poniéndose firmes y levantando el brazo derecho. Diríase que el subconsciente fue el que le jugó una mala pasada, porque además, alguien tuvo la genial idea de acordarse de La escopeta nacional, genial película de Berlanga, de ésas que ya no se harán porque nuestra casta política no tiene sentido del humor. Todo junto mandó al carajo al camarada.

Y cambió el titular ministerial, pero el ramo no cambió en absoluto. Desde el punto de vista del usuario, la justicia que llega tarde no es justicia y sólo puede esperar quien tiene dinero. Todavía algunos jueces valerosos denuncian la clamorosa falta de medios personales y materiales en la que tratan de desempeñar con alguna dignidad la función que pomposamente les encomienda el artículo 117.3 de la Constitución: «juzgar y hacer ejecutar lo juzgado». Recordemos que el instructor del caso Filesa, D. Marino Barbero Santos, tuvo que hacerlo con una maquinilla de escribir de mala muerte. Pero el ¿Gobierno?, más atento a sus prioridades que a las de los jueces y aún de los usuarios, pasa olímpicamente. Diríase que le conviene más una justicia lenta, aleatoria y cara que no una rápida, económica y ajustada a la ley bien hecha. Por eso hay personajes como Garzón que, por desgracia para la Justicia, siguen viendo amanecer.

Y cuando el juez despertó, Caamaño ya estaba allí. Ya en su momento dijimos que nos parecía sospechoso su entusiasta apoyo al Estatut (los hermanos deben ayudarse y tal y tal… ¿pero por encima de la ley y de la justicia? Parece que sí). Aparte de eso, no le hemos oído mucho de «planes de modernización de la justicia», por lo dicho en el párrafo anterior: bien les va a ellos que a la criminalidad del siglo XXI se enfrente un aparato judicial del siglo XIX. Tomen nota de este detalle: la Ley de Enjuiciamiento Civil era de 1881 (la vieja) y, como muchas otras leyes venerables de nuestro ordenamiento, sobrevivió con innumerables parches y contrahechuras hasta el 2000, año en que el PP se las compuso para aprobar la vigente. A ésa ley tendrán que sujetarse ustedes, por ejemplo, si quieren recabar indemnizaciones de daños y perjuicios privados o reclamar cantidad cierta a otra persona privada. Sin embargo, la Ley de Enjuiciamiento Criminal (la que se ocupa de enjuiciar delitos y faltas) es de… 1882. Han pasado 128 años. Es también una viejecita venerable y sobrevive desde luego con diversos parches y contrahechuras… ¡pero ni siquiera el PP quiso meterle mano! ¿No les parece sospechoso el detalle a ustedes?

La cascada es sumamente predecible. Las Asambleas legislativas aprueban leyes técnicamente deficientes (por error o a sabiendas). La Administración las aplica en unos casos como puede y en otros aprovechando el margen para favorecer al amigo, al conocido o al conseguidor. De eso se siguen problemas porque hay damnificados que no se resignan a estar callados y a aguantar la injusticia. El juez, dado el esqueleto de la ley, se ve atado de pies y manos las más de las veces si quiere hacer las cosas bien. Para hacerlas mal, por desgracia, siempre hay mucho más margen. Si a ello agregamos el proverbial atasco judicial que las leyes y las tácticas dilatorias de los abogados experimentados crean (entre otros), comprenderemos que es imposible que exista una Justicia rápida funcionando dentro de unos carriles normales. De esa imposibilidad nacieron las astillas y otras corruptelas que gozan de buena salud en los juzgados. Son las rémoras que impiden que la Justicia vaya como debe. Y dudamos mucho de que Caamaño pueda o quiera arreglar el panorama.

El balance 2009 (I)

Prometí a ustedes, lectores, que en este blog haríamos un balance de ese annus horribilis que acabamos de dejar atrás. Y lo haremos dando un repaso a la actividad ministerial, que es un barómetro tan bueno como cualquier otro para medir el año…

Comenzando por el Ministerio de Medio Agrario, Marino y Ambiente
(es que tiene un nombre tan largo que no soy capaz de recordarlo), el departamento de la Espinosiña no cuenta en su haber logros resonantes. Para resonantes, en cambio, las protestas de los agricultores por sus condiciones laborales. La menestra no ha arreglado ni tanto así la injusticia que supone el precio que reciben los agricultores respecto del precio que pagamos los consumidores por sus productos, que es endémica. Se conoce que los agricultores no forman parte del pueblo, porque si formaran parte de él, ZP lo escucharía (se corren apuestas al respecto). Y por si fuera poco, nos enteramos hace unos días de que se ha pretendido introducir productos marroquíes de segunda haciéndolos pasar por «españoles de primera». Dado que el Ministerio es de los de perfil bajo, poco nos vamos a enterar (parece que lo que interesa a los agricultores no interesa al resto de la gente, que somos quienes comemos lo que ellos producen). Y no olvidemos que el sainete Vuelve a casa, Aminatu nos ha traído también consecuencias (muy feas) en este ramo.

Otro que también se ha cubierto de gloria es Manuel Chaves (Manoliyo er Shiquiyo), titular de la vicepresidencia primera y del Ministerio de Cooperación Territorial (antes Ministerio de Administraciones Públicas). Había que buscar una jubilación dorada para el mayor dispensador de votos socialistas… ¿y qué mejor un ministerio? Claro que como pasa con ZP, no está muy clara su utilidad; máxime cuando una porción de España (o más exactamente, sus desgobernantes) ha votado una norma de legitimidad irrisoria pero que es una zancada inmensa hacia una quimérica independencia en la cual volverán a existir los seys malos usos (actualizados, claro, para que no se pueda decir que la independencia haya de ser un retroceso). Y lo peor es que nada más acceder al cargo, le tiran una pedrá: Ridao, que es el que va a Madrit a negociar la pela de l’Estatut, dice que con él no quiere hablar, sino con su colega la menestra Salgadiño (alias Die Märschallin), que es la que maneja los dineros. Aparte de eso, poco más y lo de «tó er mundo hace cozah por suh hijoh», que la niña se llama Paula Chaves y borra ya de una mardita vé tó lo que ehtán diciendo.

En esta primera remesa del balance no podía faltar Beatriz Corredor, alias La Corredora. Vamos, que si Girón de Velasco levantara la cabeza y viese en qué le han convertido su veneranda creación, le daba tal soponcio que no volvía a levantarla en toda la eternidad. La menestra Corredora se ha caracterizado por un perfil discreto, como corresponde a una Registradora (curiosamente, la misma profesión de Rajoy, que al parecer no piensa ejercer nunca). No obstante, cuando ha abierto la boca… ¡huy, cuando ha abierto la boca! Vean ustedes aquí cuál es el mayor mérito de la ministra y entenderán por qué ha dicho que «los españoles no compran viviendas por precaución». Como buena menestra socialista, a La Corredora se le olvida que en España hay 5 millones de parados reales (los que no trabajan + los que están «formándose») y una buena cantidad de mileuristas, que con una eme de sueldo llegan ahogados a final de mes. Si todos ellos hacen malabarismos para pagar el alquiler, poder vestirse y comer de vez en cuando, ¡cuánto más los harían por pagar una hipoteca! O sea: que malo si pagas un alquiler; y peor si te conviertes en esclavo del Banco gracias a una hipoteca…

Y ya llegamos al colofón de los ministerios inútiles, al menos dentro de una lógica newtoniana (la de toda la vida: acción-reacción, gravedad y todah ezah coziyah anticuáh): el Ministerio de la Iguar-dá. Ojú y qué arte tié mi Bibiana pa definí loh conceptoh. Mía tu que dice der feto: que dice que «é un zer vivo, pero que no podemoh decí que zea humano, que ezo no tié nenguna baze decientífica». ¡Ole, ole y ole er fihtro de mi Bibiana! ¿Poh no le va emendá la plana a loh miembroh y miembrah de la Reá Cademia? (que ya te diho tu peluquera Manoli que er femenino de miembro no é «miembra», que é shosho) ¡Y la gracia que tié mi niña levantando er puño ante loh mineroh leoneseh, con zu trahecito y zu pañolín! ¡¡Ohssssssssss!! Que zí, que mi Bibiana tié una gracia que no ze pué aguantá (de lo cara que nos cuesta, oiga).

Estamos seguros de que si la Bibiana fuese madre de una criatura no tendría tanto interés en favorecer una ley tan absolutamente contraria a lo que podríamos denominar ley natural. Pero eso no entra en la lógica claramente zapatera-einsteniana de la Bibiana, en la que todo es relativo, todo depende del observador y de su punto de vista. La especie humana es la única que mata a sus criaturas por un más que discutible provecho económico.

Yo también soy hijo de ZP

Para mí éste es el mejor vídeo de Los Clones del año. Ya sé que en el ranking oficial el vídeo ganador es otro; pero respetando al respetable, mi opinión es otra. Así que disfrútenlo ustedes como mejor puedan (y que los Reyes les hayan traído buenos regalos).

Red de mentiras

Con cariño, para mi amiga Isabel

Ver la televisión no siempre es un ejercicio edificante. Vean ustedes, queridos lectores, la cantidad de malas noticias con que nos bombardean: secuestros, asesinatos, robos, corrupción. Veamos lo que nos dice Ray Bradbury al respecto (Mr. Bradbury resultó profeta en este aspecto):

Si no quieres que un hombre se sienta políticamente desgraciado, no le enseñes dos aspectos de una misma cuestión para preocuparle; enséñale sólo uno, o, mejor aún, no le des ninguno. Haz que olvide que existe una cosa llamada guerra. Si el Gobierno es poco eficiente, excesivamente intelectual o aficionado a aumentar los impuestos, mejor es que sea todo eso que no que la gente se preocupe por ello.

Tranquilidad, Montag. Dale a la gente concursos que puedan ganar recordando la letra de las canciones más populares, o los nombres de las capitales de Estado, o cuánto maíz produjo lowa el año pasado. Atibórralos de datos no combustibles, lánzales encima tantos «hechos» que se sientan abrumados, pero totalmente al día en cuanto a información. Entonces, tendrán la sensación de que piensan, tendrán la impresión de que se mueven sin moverse. Y serán felices, porque los hechos de esta naturaleza no cambian. No les des ninguna materia delicada como Filosofía o Sociología para que empiecen a atar cabos […].

Ray Bradbury, Crónicas marcianas (¡1953!)

Que me aspen si no es eso lo que hacen la mayoría de los informativos (no los conozco a todos). Formulada esta diatriba en contra de los desinformativos (que no nos hablan de lo que nos importa y nos hablan de lo que no nos importa), anotemos que de vez en cuando hay alguna noticia curiosa. Tal es el caso de una empresa digital cuyo objeto social consiste en «contrarrestar con noticias positivas» las posibles difamaciones, rumores o injurias y calumnias, ciertas o no, que circulen en la Red contra aquellas personas que soliciten sus servicios.

Cierto es que su elevado precio (4.000 leuros del ala por hacerse con esos servicios) limitan drásticamente la posible clientela a altos ejecutivos, profesionales liberales de altos vuelos y políticos de todos los tamaños y pelajes, que suelen ser víctimas habituales de este tipo de comportamientos. La pregunta que me surge es: ¿tendrá alguna importancia que el «rumor» sea cierto? Es decir: pongamos el caso de una persona a quien su pareja le ha dado la patada y le ha cambiado por otro (o por otra, que hoy en día también podría darse). El despechado podría colgar fotos de su ex (o montajes de ella) y decir a todo el mundo: «Mirad, ésta es la guarra de mi ex». En este caso queda bastante claro el comportamiento y todos podemos ver que es, cuando menos, moralmente reprobable (además de delictivo).

Pero demos una vuelta más de tuerca. ¿Aceptará esta empresa el dinero de un señor que, habiendo sido descubierto como lo que no es, se ve todos los días en la Red acusado («calumniado», desde su punto de vista) y expuestas sus trapacerías a la pública contemplación? Me imagino que dicha empresa, antes de emprender las correspondientes acciones defensivas, realizará una investigación exhaustiva para no encontrarse con que está defendiendo a un bergante. Podría ser el caso de este señor. Cabrá preguntarse si la empresa citada accedería a defenderle poniendo suficiente dinero en la mesa, con independencia de que las imputaciones fuesen verdaderas o falsas (dadas las agarraderas que tiene este señor).

Los abogados de oficio no siempre tienen la escapatoria de defender a alguien de quien saben que es culpable. La ley les obliga y eso suele provocarles un conflicto moral, a veces importante. Pero la empresa privada ya es otra cosa. La única barrera en estos casos es el estándar ético de esa empresa. Veremos cómo se desarrolla el asunto.

Fianza

La fianza es esa institución procesal penal a la que muy probablemente ustedes y yo no tengamos derecho si un mal día las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado nos echan el guante. La fianza parece ser un privilegio reservado a delincuentes de altos vuelos, así que si a ustedes o a mí nos trincan, nos meten sin remisión en el maco, que dirían los habituales de ese tipo de establecimientos.

Digo esto porque, al parecer, si uno ostenta un cargo público y además tiene buenas agarraderas (los bien conocidos «amigos del alma»), no pisa el calabozo ni por casualidad. O, en el peor de los casos, pasa un par de noches para que la ciudadanía estabulada entienda que «se ha dado su merecido a los delincuentes». Tal fue el caso de los senyors Alavedra y Prenafeta, vacas sagradas (y gordas y lustrosas) del nacionalismo más ceballut. O de Bartu Muñoz, de cuyo caso nos ocupamos ya en otra entrada y que ahora, por una módica cantidad –100.000 leuros de nada– no pisará la cárcel. Fianza que, por si faltara algo, le han pagado sus amigos del alma del PSC según cuenta su abogado, el catedrático Fermín Morales Prats.

Pero en éste y en casi todos los demás casos, para los que somos legos en temas de casta, sobrevuela una pregunta: ¿dónde está el dinero robado? Es decir, a un señor le juzgan por, pongamos, malversación de caudales públicos (delito propio de los políticos y altos cargos de la Administración) y, previo el pago de una fianza, es puesto en libertad provisional porque, como establece el art. 492 LECr, la fianza se paga como medio de evitar la detención. Por eso Bartu puede celebrar las Navidades tranquilamente, como los senyors Alavedra y Prenafeta. Y del dinero nunca más se supo. Estará a buen recaudo, eso sí: en un paraíso fiscal o en manos de quien corresponda dentro de la organización beneficiaria de dicha malversación; pero ni ustedes ni yo volveremos a oler dicho dineral.

Creo sinceramente que en estos casos el Juez aprecia con demasiada ligereza la concesión de la libertad con fianza. La casta mueve los hilos para que sus recaudadores no caigan en prisión y el Juez, al final, es ese funcionario comprensivo que asegura al presunto: «Mira, me ha llamado Fulano de Tal, que es nosequénosecuántos (pez gordo, por supuesto) del partido y hemos quedado en que con una fianza arreglamos el asunto». Y tot queda a casa porque todos somos arrieros y nunca sabe uno en qué recodo del camino nos podemos volver a encontrar. Y si no, que se lo pregunten a Pascual Estevill; o también a Garzón, cuya toga está por ahora más que cuestionada.

En cambio, queridos lectores, prueben ustedes a cometer un delito medianamente parecido al que acabamos de describir. Pongamos por caso: rompan ustedes un cajero automático y llévense 500 euros. Caerá sobre ustedes todo el peso de la ley (y posiblemente, por su condición plebeya, un poco más). Seguramente les salvará que si es la primera vez que delinquen o que la pena que se les imponga sea inferior a 2 años de privación de libertad no olerán los barrotes (se les suspende la ejecución de la pena: art. 81 CP). Y la aplicación de la ley para su caso será estricta al milímetro, como no lo ha sido para estos senyors (¿dónde iríamos a parar si la justicia no funcionase para nadie?). Tendrán ustedes que devolver hasta el último céntimo de lo robado y además, pagar las costas del juicio, que todo tiene que seguir el cauce procesal adecuado.

Pero oiga, ¿y el artículo 14 de la Constitución? Bueno, este… ha sido sustituido de facto por este otro: «Todos los españoles son iguales ante la ley… pero algunos españoles son más iguales que otros». Y cabría añadir incluso que algunos españoles que no se sienten tales son también más iguales que otros.

Les confesaré algo: si yo pudiese legislar, la fianza en estos casos sería el montante de todo lo robado. Sería una medida inaudita, porque en todo lo que llevamos de dictadura parlamentaria (31 años, ni más ni menos) ningún bergante, condenado o no, ha devuelto la total cantidad de lo robado (creo que el único que devolvió algo fue Roldán, y aún ése sólo devolvió un mísero 25%). Pero tal vez contribuyese a que los políticos, ésos que dicen que «nos arreglarán nuestros problemas» (y luego arreglan el suyo y poco más), tuviesen un poco más de cuidado en administrar lo que es de todos y no del viento.

Papa, jo vull ser torero

Qué duda cabe que Albert Pla es un mostruo de la canción satírica (descanse en paz la canción protesta: sus mitos ya no tienen de qué protestar, bien porque están muertos, bien porque están bien colocados).

Así, pues, la canción que hoy les traigo viene a cuento de la última votación de un asunto superimportante en el Parlament: ¿hay que permitir las corridas de toros en Catalunya o no hay que permitirlas? El asunto se las trae, ¿a que sí? Lástima que no nombraran una comisión de estudio y pagaran unos informes que estudiasen el verdadero arraigo del festejo en la población catalana. Si pagan informes sobre el seguimiento de la almeja brillante, entre otras genialidades, qué menos que pagar por una información de mayor utilidad como ésta, ¿no? La crisis es culpa de Madrit; la culpa de que el refotendum no saliese todo lo lucido que debería haber salido –hasta el punto de que los convocantes consideraran un éxito el que votara alguien– es de los fachas, porque hicieron una rogativa para que hubiese mal tiempo, ¡por supuesto! Es decir: que en los asuntos importantes la Generalitat no puede hacer nada.

Pues nada. Els nostres polítics, decididos a matar el tiempo justificar el sueldazo, se ponen manos a la obra. Apasionadas razones a favor y en contra… hasta que al final, el Parlament aprueba debatir la decisión. A nadie se le escapa en el Principat que la única razón para prohibir las corridas de toros es política: es un festejo espanyol y eso, claro, no tiene cabida en Catalunya, como no lo tiene el castellano en la escuela (hay que barrerlo sin prisa, pero sin pausa). Todo eso que se dice del maltrato de los animales estaría muy puesto en razón… si los que defienden la supresión de las corridas la defendiesen igual en el caso de ser una tradición catalana.

El poble català es más sabio que sus gobernantes (por desgracia para ellos). Por ello, pese a que existe un conglomerado de asociaciones antitaurinas que ha ejercido su derecho a la iniciativa legislativa popular (como en su día lo ejerciera Francisco Caja, y no le hicieron ni puñetero caso) y el monstre de tres caps ha rechazado todas las enmiendas que hubieran impedido su debate, la gente sigue llenando la Monumental cada vez que viene un primer espada como José Tomás, para desesperación de los ¿ecologistas?, rabiando porque el poble català «no evoluciona» y «es tan bruto por lo menos como el espanyol».

Volviendo a la canción, ¿se imaginan el disgusto que se llevarían Pujol o Carod si alguno de sus nietos dijera esa frase maleïda? Digo nietos porque a los hijos, educados en la ortodoxia nacionalista y colegio trilingüe, como está mandado entre la burguesía catalana (la del viejo y la de nuevo cuño), ni siquiera se les ocurría tal barbaridad. Pero la segunda generación ya es otra cosa. En cualquier caso, les dejo aquí con la canción. Tengan cuidado, porque si no prestan atención, el toro nacionalista les puede

…arrencar els collons d’una cornada…

Alta traición

¿Se puede juzgar a un Gobierno saliente por alta traición? Yo creo que se debería. Por lo menos, a los gobiernos de ZP. Razón: gobernar contra los intereses de España y los españoles.

Mantengo mis dudas de que el PP-de-Rajoy llevase a cabo algo semejante si una especie de milagro colocara a Marianiño o cortiño en el sillón de Moncloa. En cualquier caso, es lo que muchos españoles desearíamos. Es decir, que la responsabilidad de un gobierno no terminara en la fosa electoral, «pelillos a la mar» (lo que en su tiempo hizo Aznar) y «pasemos página, que hay necesidades más perentorias».

Pero volviendo al gobierno zetapero, recordemos que su gobierno en la sombra ya mentía incluso antes de tomar al asalto el poder en 2004. ¿Recuerdan ustedes aquello de «los españoles nos merecemos un gobierno que no nos mienta, que nos diga siempre la verdad»? La voz engolada de Rubalcaba nos mentía desde ese mismo instante (aunque a más de uno no nos engañó totalmente). Luego, una vez instalado ZP en Moncloa vino todo rodado. Y desde entonces, los sucesivos gobiernos de ZP nos han mentido y no nos han dicho jamás la verdad. Siempre nos hemos tenido que enterar por terceros o leyendo al revés los «mensajes» del gobierno.

La última traición ha tenido lugar en el área de Exteriores. Ya éramos un país ridículo desde que ZP no se levantó en 2004 al paso de la bandera estadounidense (aquí reconoce el gobierno de ZP que la guerra de Irak era legal, por más que los voceros y agitadores de cuarta a sueldo de Ferraz dijeran otra cosa y mucha otra gente tenga aún aquella sucia mentira como verdad revelada); pero es que últimamente nos llueven los palos hasta en el DNI.

Ahora, por si nos faltaba algo, nos chulean los llanitos, los ingleses juegan al tiro al pato con nuestra bandera y Marruecos obtiene trato preferencial en la UE pasando como una apisonadora por encima de los intereses españoles a cuenta del sainete Vuelve a casa, Aminatu. Es de esperar que los progres hagan una peli de ese sainete, a la cabeza de cuyo elenco se colocará sin duda Pilarín Bardem, Juan Diego volverá a hacer de Franco (en una película progre no faltarán alusiones a lo malo malísimo que era Franco, faltaría más) y será producida por Almodólar. Aunque no la verá ni el tato fuera del círculo de íntimos, nadie perderá un céntimo porque el aborto cinematográfico será caudalosamente regado con subvenciones de la ministra Sindescargas (que incluso y como divertimento, redactará el guión).

Dedicaremos un post a hacer balance de este annus horribilis para la mayoría (no para ellos, ciertamente). Pero por ahora, de muestra tengamos este botón.

Pensamientos al vuelo

Ideas, intuiciones y otras cosas que se me pasan por la cabeza

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Las cuatro esquinas del mundo

Nadie entre sin aumentar la entropía

Mirando hacia arriba...

Reflexiones sobre cosas que pasan en los cielos

El vuelo del albatros

Pensamientos diversos a vista de pájaro

Cuatro amiguetes y unas jarras

Ya que no podemos arreglar el mundo, hablaremos de lo que nos interesa: la política y los políticos, el fútbol, el cine, y todo lo que nos molesta, acompañados por unas jarras de cerveza. Bien fresquitas, por supuesto

General Dávila

Nada hay como el soldado español y mi única aspiración siempre ha sido estar a su altura

VIA LIBRE

Escribo y difundo lo que me interesaría leer. Para todos los públicos

Verdades Ofenden

"Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga" Diderot. / "El que tiene la verdad en el corazón no debe temer jamás que a su lengua le falte fuerza de persuasión" Ruskin – (Bitácora-Biblioteca virtual y PERSONAL, recopilatória de aquellos artículos que despiertan mi interés)

C Y K L O S

Asociación de Astrología de Cataluña

Queremos salir de la Crisis

¿Los políticos Tambien?

Galicia Futura

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La Imagen Reflejada

El Patito se vió reflejado en el agua, y la imagen que ésta le devolvía le cautivó por su hermosura: era un magnífico Cisne

Es war einmal...

"Los dogmas del quieto pasado no concuerdan con el tumultuoso presente." (Abraham Lincoln)