¿«16 años de libertad»?

De estuco me he quedado al leer que Pepe Bono, cristiano y socialista, pero antes lo segundo que lo primero, ha dicho que entre 1812 y 1978 los españoles hemos disfrutado solamente de «16 años de libertad». Continuar leyendo «¿«16 años de libertad»?»

«Generar confianza»

En la anterior entrada examinábamos brevemente el «discurso» de ZP, si es que a ese conglomerado de vaguedades y bravuconadas que soltó se le puede llamar «discurso». Rajoy tronaba y tronaba… pero ZP se puso de perfil y como quien oye llover. Y le restregó la prerrogativa de convocar elecciones exclusiva del Presidente. Con lo cual, aunque la tronada fue importante, realmente pareció más bien pólvora en salvas. Continuar leyendo ««Generar confianza»»

El debate de la debacle

Para explicar «lo de ayer» acudiremos al símil pugilístico. Imaginemos al campeón actual, alias Puños de Humo, en la final del campeonato de pesos mosca. Como tiene casi 700 asesores (644, si no vamos equivocados), le habrán aconsejado bien, encabezados por Pepiño. Él no quería subir al cuadrilátero; pero claro, como las masas enfervorizadas se lo piden…

Xosé Luis, ti o que tés que facer só é xogo de pernas.
– ¿Estás seguro? ¿Se verá así que soy una persona de talante, abierta al diálogo?
Seguro. Ti move as pernas, sen achegarche. Esgótalle, cánsalle e o combate está gañado.
ZP no es que se fíe mucho, porque la realidad es la que es y le ha arreado golpes más duros que los de Rajoy; pero al fin entra en razón.

Del otro lado, Kid Rajoy, el aspirante. Tiene un asesor que vale mucho y confía mucho en él:
– A ver, Pedrito, dime cómo debo plantear el combate.
– De acuerdo, Mariano –responde Arriola–.
El asesor saca su ordenador portátil, el único que no le robaron de su casa la otra vez porque lo llevaba encima.
–Según las encuestas, Mariano, lo que debes hacer es ir directamente al hígado y después, con un buen uppercut –de derecha, naturalmente– noquear a ZP.

Rajoy se queda pensativo un momento y después dice:
–Pedrito, ¿no te parece que esho esh muy duro? Quiero decir, muy dráshtico. ¿No hay otra manera? Esh que quiero conshervar el perfil bajo, ¿shabesh?
Arriola teclea frenéticamente en su ordenador y dice, después de examinar su pantalla:
–Mariano, de acuerdo con la raíz cuadrada de la covarianza de la muestra y sumándole la desviación típica del cuadrado de la mediana, sólo tienes dos opciones: o el uppercut y un crochet de izquierda –lo siento, Mariano–, o no entrar al trapo y hacer juego de piernas sacando mucho pecho. La probabilidad combinada de que él haga juego de piernas, que no te tire al pecho y que salgas ganando es de un 92%. Por lo tanto, lo aconsejable es que no le entres.
–Muy bien, Pedrito, muy bien. Ashí me gushta, que hagash tu trabajo, que para esho te pago.

Llega el gran día del combate. El árbitro anuncia a los contrincantes y ahí están Soraya Sáenz de Santamaría y Dolores de Cospedal de cheerleaders con su grito de guerra:

¡Mariano va a ganar!
¡Mariano es el mejor!
¡Mariano! ¡Contigo!
¡Toda la afición!

Del otro lado la no menos aguerrida afición socialista, capitaneada por Leire Pajín, Bibiana Aído y Pilar Bardem. Han tenido que contratar a los Rubytos de cheerleaders, a 7 euros la hora. Fue un simple problema de logística: Leire se probó todos los trajes y no le entraba ninguno (qué dura la vida del senador, siempre senando). Pilar está mayor y sólo enseña las piernas para el Goya (y por buen dinero, faltaría plus) y Bibiana no quiere enjercé d’ojebto (u ojebta) sesuá…

¡Machácale la cabeza!
¡Machácale los pulmones!
¡Dale con el Prestige
en todos los c…ajones!

Si fuera por las respectivas aficiones, el combate no se podría prever más emocionante. El árbitro presenta los púgiles a las respectivas, que enloquecen de entusiasmo. «En estos tiempos de paz y concordia, he decidido dar un impulso al diálogo y al pacto…», empieza. Pepiño y Arriolín se impacientan y hacen señas al árbitro para que abrevie y que empiece el combate.

Suena la campana. Y nuevamente el entusiasmo se desborda. ¿Pero qué ocurre en el ring? Kid Rajoy está practicando un juego de piernas muy elegante y vistoso. ¿Y ZP? Puños de Humo está utilizando una táctica nueva. Dando siempre la espalda a Rajoy, se dedica a propinar ganchos y uppercuts al aire. Por un momento la afición socialista está en suspenso. La Bardem se acerca al cuadrilátero y, prudentemente, pregunta qué táctica está usando.

–Estoy… luchando… contra… ¡la crisis! –ahí un buen gancho de izquierda–. Y no me descon… ¡centres!… que estoy… ¡ganando!…

La Bardem exhibe un momento de perplejidad, pero vuelve a su sitio y dice a los suyos: «El jefe está practicando una nueva y muy efectiva técnica contra la crisis. Así que sigamos apoyándole con entusiasmo». En esto que uno levanta la voz y dice:

–Ah, ¿pero el combate no era contra Rajoy?
–¡Tú, facha trotskista! ¡Quedas expulsado! –grita, enfadadísima, la Pajín. A ella le van a decir contra quién era el combate.
–Pero si yo ni siquiera soy del PSOE. Yo soy «de izquierdas»…
–¡Es igual! ¡Quedas expulsado y te prohíbo que te afilies!
El otro se calla, pero piensa: «Joé con estos hijos del prohibido prohibir…».

Del otro lado las cosas no van mejor. El aspirante Kid Rajoy sigue con su juego de piernas y las chicas siguen animando, pero el público se impacienta: «¡Al hígado, Mariano, al hígado!». Rajoy se dirige a su afición y le dice: «Shí, shí… al hígado, pero esh que el juego de piernash esh también importante..».

En el estadio alguien grita: «¡Tongo, tongo!» y ese grito recorre como una descarga eléctrica todo el público. ¿Es posible? Pues sí. Dos días antes del combate los púgiles, sus asesores y el árbitro se reunieron en secreto para discutir cómo iba a ser el combate y las técnicas que iban a usar, especialmente para que el público percibiera que allí había un combate.

«¡Tinggggggggggggg!». Fin del primer asalto.

¡Todos a la calle!

A estas alturas de la película ya sabemos muchos que La Casta es políticamente irresponsable en ambos sentidos de la palabra: ni cuida con esmero las funciones que la Constitución y las leyes le encomiendan (se ciscan en ella todos los días y algunos días, además, varias veces) ni, al parecer, se le va a exigir cuentas de ello. Se han preocupado ya de que no sea así: o bien son todos unos, o bien esa exigencia de responsabilidad se toma como un paripé y nada más. Y si alguno tiene la desfachatez de pedir responsabilidades en serio, lo facturan a toda velocidad a su casa o a un cementerio de elefantes (Bruselas, Senado, Consejo de Estado o similares). ¿Que cómo es eso? Aplicación pura y simple del españolísimo usted no sabe quién soy yo-usted no sabe con quién esta hablando (en su versión educada, por supuesto: para algo estamos hablando de altas instituciones de la Nación).

La Casta está bien protegida. ¿Y ustedes, ciudadanos? Ustedes (y yo, naturalmente) están inermes. Si un extranjero les atraca por la calle, hay que dejarle ir porque «somos un país multicultural» y además, pobrecillo. Si es un menor, «hay que comprender que viene de una familia desestructurada y que además no ha conocido otra vida que ésa; pobrecillo«. En las escuelas hay que quitar los crucifijos «porque molestan a los musulmanes». Ellos han logrado que en España las mujeres musulmanas puedan ir a trabajar en burka, que es humillante, ¿y nosotros tenemos que quitar crucifijos en nuestra propia casa? ¿Dónde está nuestra libertad religiosa? Y además, ¿pobrecillos de nosotros? Claro que no.

Ya saben, pues: si quieren vivir del cuento sin que les toquen las narices con exigencias de responsabilidad, háganse políticos. Eso sí: preparen su lengua (tendrán que lamer mucho) y su zona lumbar (otro tanto en bisagrazos)…

«Lea el artículo»

Lea el artículo, joven, y déjese de mítines. Que ya es bastante aburrido tener que oír a la muchachada recitando unos artículos más vistos que el tebeo (aunque de algunos no me acuerde y de otros no me quiera acordar). Esto se lo voy a restregar a Bono cuando vuelva del puente. Y me da igual que me ponga muchas jotas; yo es que no me voy a aguantar. ¡Me va a oír el Pepe Bono éste! Si tan católico dice que es, no le importará recibir una hostia (pero de las de verdad).

Lea el artículo, joven, y no me joda la marrana por la mañana. Los mítines se los deja usted a los políticos, que para eso somos profesionales de la cosa y usted un simple pipiolo, un mindundi, un mitja-merda y no entiende de estas cosas. Que la Constitución es una cosa muy seria y no se presta a que alguien y menos usted trate de añadir cosas que no le corresponden. La política hay que dejarla para los políticos, no para los ciudadanos. Porque si no fuera así, ¿para qué haríamos falta los políticos?

Lea el artículo, joven, y limítese a hablar del derecho de huelga de los trabajadores. Usted no es trabajador y no conoce la dura vida del sindicalista subvencionado. Es cierto que si gobernara la derechona trabajarían mucho más; ¿pero sabe usted lo que cuesta levantarse cada mañana para ganarse la subvención de cada mes? Es verdaderamente muy duro. Y claro, de vez en cuando tienen derecho a hacerse un homenaje. ¿Y qué pasa si es en un restaurante de nouvelle cuisine, donde la deconstrucción de un bistec de ternera te puede costar tranquilamente 50 euros? Trabajan mucho, se lo merecen ¡y vale ya!

Lea el artículo, joven. O le acusaré de pertenecer al pepé y no va a tener ni para pipas. En este augusto hemiciclo borderías las justas, ¿estamos? Y las únicas borderías que voy a permitir son las mías, como debe ser. Le acusaré de ser pepero y usted no podrá defenderse, porque como los del pepé ya no se defienden, le negaré ese derecho directamente. Y lo que no voy a permitir es que la realidad me estropee una jornada que ha de ser festiva y de «consexo»… digo, consenso. Si es que ya no sé ni lo que digo. ¿Ve usted lo que pasa cuando nos salimos del guión? Ahí tiene el ejemplo de la Ministra de Cultura. Nuestro bienamado presidente se ha salido del guión y ella ha quedado como un trapo sucio.

Ande, lea el artículo y no se meta en problemas. De otro modo, me acordaré de usted y tendrá noticias mías.

En estos tiempos de paz y concordia…

Ésta es una de las muletillas más famosas de los discursos del Rey, junto con aquella de «La Reina y yo» (que ahora no viene al caso). Suele dejarla caer en tiempo de Navidad, cuando a mucha gente se le reblandece el seso y te saluda en vez de clavarte los dientes en la yugular, por aquello de que en Navidad «somos todos buenos».

Pero qué duda cabe que éstos no son tiempos de paz y concordia, por mucho que lo diga el Rey. A pesar de ello, su discurso de apertura de la IX Legislatura abundaba en ésa y otras ideas. El Rey pedía «consenso a los grandes partidos», como si fuera posible que éstos pudieran ponerse de acuerdo en los grandes temas de Estado. Las palabras del Rey sonaron a «menos crispación y más consenso», en el sobreentendido de que quien «crispa» es el PP.

Extraña postura la del Rey, que toma partido por quien desearía darle la patada. Toma partido el Rey por quien desea retomar la II República, aquella que prácticamente echó a patadas a su abuelo. Y ZP, sonriente en la forma y malvado en el fondo —ha demostrado sobradamente que de tonto no tiene un pelo—, le deja hacer lo que quiera. A cambio, le pide discursos favorables al Gobierno, como el que comentamos. Y el Rey cumple, por la cuenta que le tiene.

Y la confirmación de que no son tiempos de paz ni de concordia nos ha venido por dos vías: la primera, la polvareda levantada por el trasvase-que-no-es-trasvase para Barcelona (que no Cataluña), mientras el mismo remedio se deniega a las sedientas huertas valenciana y murciana. ZP ha demostrado sobradamente también que no gobierna para todos los españoles, sino sólo para aquellos que le han votado. Y la segunda, más terrible si cabe, ha sido la aparición en escena de ETA, con un atentado en Bilbao contra la sede del P(SOE).

El Rey pedía «unidad de los demócratas contra el terrorismo». Unidad, sí. Pero «unidad» no significa apoyo incondicional al Gobierno. No significa acompañar al Gobierno en la aventura del «proceso de paz». No significa ausencia de crítica ante una política antiterrorista que ha supuesto hasta hace bien poco clamorosas bajadas de pantalones. Otra cosa no se le puede pedir a los demócratas. Claro que de una unidad así conformada el PNV se desmarcará con cualquier excusa, porque ya es notorio que el PNV necesita a ETA para llegar al «fin común», que es la independencia.

Nos hubiera gustado oír decir al Rey algo como esto: «Que sea ésta la Legislatura en la que, a través de medidas contundentes en lo legislativo, lo policial y lo judicial, se ponga fin a la barbarie terrorista, y se desenmascare a quienes han dado todo tipo de cobertura al terrorismo». Claro que para decir eso se tiene que ser libre… ¿y qué libertad se tiene cuando los discursos te los escribe un negro a sueldo del Gobierno?

En fin, pues. Queda abierta la IX Legislatura. El 9 es un número de finales. En el terreno musical es de todos conocido que nueve sinfonías escribió Beethoven. (Bruckner y Schubert no terminaron sus respectivas Novenas). Mahler dejó apuntes para una Décima. Sin duda, algo importante acabará para España en estos cuatro años que tenemos por delante. Esperemos que no sea la propia España.

El 6

Artículo 6

Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.

Esto, que debería ser frontispicio y principio de actuación de los partidos políticos, es el primer conjunto de palabras olvidadas por los mismos. Sobre todo, la última frase. Se suele decir que «cuando entras en un club, aceptas sus normas; y que cuando no las aceptas, te das de baja». Pero oiga: entonces, ¿esto qué es? ¿Un club o, directamente, una secta? Aleix Vidal-Quadras lo explica de forma impecable en su artículo de hoy en La Razón:

Sin entrar en cuestiones de más hondo calado, existe un aspecto a considerar de carácter puramente metodológico. En el actual sistema español de partidos se hace extraordinariamente difícil el debate interno y los mecanismos por medio de los cuales, ante estrategias o medidas tan inequívocamente contraproducentes como las dos descritas, aquellos que se dan cuenta de lo inadecuado de un determinado enfoque pueden intentar influir en la marcha de los acontecimientos, o están inutilizados o carecen de verdadera efectividad. Las reuniones de los máximos órganos de dirección consisten en una serie de informes a cargo de los responsables ejecutivos que, si son contestados, contradichos o discutidos por los asistentes, la subsiguiente filtración a la prensa implica la transmisión de una imagen de división de la que nadie quiere ser responsable. Además, el papel de crítico o discrepante se paga caro en un esquema de listas cerradas elaboradas férreamente por el aparato.

Por consiguiente, al igual que en las monarquías absolutas del pasado, es indispensable tener acceso al oído del líder supremo a través de canales oficiosos y discretos. Y ahí los cortesanos, los aduladores, los augures de cámara y los gabinetes personales juegan con ventaja en relación a dirigentes menos dispuestos a complacer a toda costa al mando. Las consecuencias están a la vista: no hay manera de evitar los disparates por clamorosos que éstos sean.

La lección a aprender por parte de los números uno es que hay que ser permeable a las opiniones externas al círculo más próximo e íntimo y que no siempre aquello que nos gusta oír es lo que nos conviene conocer. Lo digo por si a alguien le puede aportar algún provecho y, de cara a los mal pensados, no tengo en mente a nadie en particular. Pues eso, que ya nos entendemos.

Pues sí, don Aleix: ja mos antenem. El certero análisis que hace Vidal-Quadras del funcionamiento interno de un partido (y él puede hablar por experiencia propia) se compadece mal con lo de «su estructura y funcionamiento deberán ser democráticos»

Pero formar parte de un Título Preliminar de una Constitución es lo que tiene. Esa ubicación sistemática impide que el artículo pueda ser alegado en sede alguna jurisdiccional, por aquello de que es un «principio filosófico», más que un derecho fundamental. Además, la expresión que utiliza el constituyente, «deberá ser», nos lleva al imperativo categórico kantiano; imperativo que, reinterpretado en clave carpetovetónica significa: «deberá ser; pero si no es, tampoco pasa nada». La norma fundamental lo menciona, en fin, porque había que mencionarlo; pero lo han colocado en el lugar donde menos daño podía hacer.

Así, pues, si el funcionamiento de los partidos políticos, grandes o pequeños no es democrático, tampoco pasa «gran cosa». Sólo pasa que el sistema político se pervierte y cala en el pueblo la convicción de que la política sólo sirve para llenarse el bolsillo. Sólo pasa que «se deja la política en manos de los políticos» y que la política se convierte en un «club privado» al que tienen acceso «los de siempre». Sólo pasa que los políticos acaban pareciéndose como gotas de agua a los boyardos rusos o a los mandarines chinos.

Ésta es la importancia que tiene el artículo 6, que obligaría a los partidos a no considerar como traidor a quien ejerce la sana crítica. Eso ya sería un buen principio de cultura democrática.

No es por nada que una señora llegó al Registro Civil y expresó al funcionario su deseo de cambiar de nombre:

—¿Y cómo quiere llamarse usted? —le preguntó el funcionario.
—Me quiero llamar Constitución.
El funcionario, un tanto sorprendido, le preguntó el porqué de tan curiosa elección.
—Pues verá —respondió la señora, toda sofocada—. Me quiero cambiar el nombre a Constitución porque hace muchos años que no me como una rosca. En cambio, ¡a la Constitución se la follan todos los días!

La ocasión la pintan Calvo

Pues sí. Creíamos que ahora la ex-menestra se dedicaría a cantar lo de «I will always love you», a dúo con Whitney Houston. Pero parece que no quiere tener vacaciones y que puede seguir trabajando. Digamos que por la tarde se dedicará a sus gorjeos amoroso-culturales. ¿Y por la mañana? La ex-menestra Pixidixi echará las mañanas en el Congreso, de vicepresidenta. Eso suena como muy importante, vamos; como que se es segunda de a bordo de uno de los grandes poderes de la nación.

El caso es que, según hemos visto a su predecesora, otra Carmen (en este caso sin «n», porque ahora hasta los socialistas catalanes quieren tener pedigree), la función de la vice es repartir juego: o sea, decir cuándo y cuánto puede hablar cada señoría que suba al estrado. Claro que no es una tarea tan fatigosa como repartir subvenciones a los titiriteros de la cosa. Y tiene además una ventaja, eso sí: no hay que hacerlo de tapadillo, como lo de las subvenciones. Que eso de las subvenciones, como es una millonada, no puedes agarrar micrófono y decir que das a los titiriteros «5.000 millones de las antiguas pesetas» por la cara. ¡Cómo se hubiera puesto la derecha! ¡De soponcio, vamos! Por eso había que disfrazarlo de ley y darle un título genérico, así como «del Cine», para que por lo menos los tontos dijesen «hay que ver cómo promociona este Gobierno la cultura». Menudo paripé había que montar para que pareciese legal. La verdad que era cansado aquello. Y aún así, no se lo agradecieron. ¡Miserables roedores…!

Ah, pero ahora de vice ya no hay que hacer paripé ninguno. Bueno, sí, lo hace la Maritere, pero es que ser vice del Gobierno comporta esa responsabilidad. Como cuando tuvo que defender que se seguía manteniendo la paridad y eran nueve de un lado y siete del otro. La ex-menestra de Al-Kurturah no tendrá ese problema. Simplemente tendrá que decir: «Ahora hablas tú» o «Espérate, que a ti no te toca aún». Eso no tiene peligro ninguno de meter la pata. No hay que hacer paripé ninguno. Y no es difícil imaginar cómo disfrutará el día que un señoría le suelte un latinajo, tal que así: «De minimis non curat lex», que ella traducirá como «A la mínima te mando al cura» y responderá al señoría: «Oiga, que yo soy muy socialista y no quiero saber nada de los curas, ¿vale? Y me habla usted en cristiano».

Y bueno, como eso de repartir juego y soportar los latinajos de sus señorías es un trabajo tan cansado, qué menos que un buen sueldo, ¿no? Por eso los 11.000 leuros (que diría mi admirado Carlos Herrera) son una justa retribución a trabajo tan penoso. Aunque tengo entendido que no son todos para ella: el partido le puede pegar un buen mordisco a esa retribución. Porque así es como se financian los partidos: a base de las cuotas de los militantes (poquita cosa), la parte alícuota en el caso de los cargos del partido (por un estilo) y las donaciones oh-pacas (sobre todo). De todos modos, que le quede un sueldo de 6.000 leuros tampoco es moco de pavo.

Y si encima te hacen un pleno extraordinario de bienvenida, en medio del verano (les partes las vacaciones a los señorías, aunque no vengan todos), ¿qué más se puede pedir? Lástima que quedara un poco deslucido por la muerte de Gabriel Cisneros (ese señor podía haber palmado otro día, ¿no?). A ver quién se acuerda ahora del pleno veraniego. Bueno, como diría el nuevo presidente del Congreso: Ejque la política ej así.

El estado de la canción

Ayer fuimos testigos ausentes del Debate del estado de la canción. Digo ausentes porque el bajo perfil de los políticos que dizque nos gobiernan ha conseguido que el común de los ciudadanos se desinterese de lo que ayer se estaba dilucidando en Cortes. También obró a favor del desinterés el hecho de que las posturas que se iban a enfrentar estaban perfectamente claras:

a) El optimismo filosófico de Zapo, tan aparentemente incurable como una de esas enfermedades raras a las que todos los días se enfrenta el doctor Gregory House en la tele. Para Zapo todo estaba sencillamente «perfecto». Claro, tomando la parte por el todo. Así, si el número de millonarios en España ha crecido, significa que la situación económica es «de cine». Si la ETA no ha matado más que a 3 personas en lo que va de año, se trata de «un éxito en la política de Interior del Gobierno». Etcétera.

b) La catástrofe-hecatombe de Rajoy. Bueno, en realidad no tanto así, porque a fin de cuentas, aunque el país va más o menos mal, todavía tiene posibilidades de ser encarrilado. Pero Rajoy sí señaló las falacias de la versión zapateril de los hechos. Machacó uno por uno los argumentos de Zapo y su visión «aliciana» de la realidad española. Y consiguió situar la credibilidad de Zapo por debajo de cero; al punto de que incluso la claque especializada enmudeció cuando Rajoy se dirigió a ella específicamente.

Normalmente, se debate para llegar a un punto determinado de encuentro, porque quienes debaten están buscando una solución a unos problemas que son el fondo del debate y quienes debaten. Pero ayer no vimos nada de eso. Que esto iba a ser un diálogo de besugos estaba cantado. Que Zapo no iba a contestar a nada de lo que Rajoy le preguntara, también. Uno se pregunta para qué se hacen estos debates, si para quien debe someterse a control y rendir cuentas de su gestión no son más que un puro formalismo.

Digamos, pues, que nada ha cambiado tras el debate del estado de la canción. Si acaso, se han enconado más las posturas del Gobierno y de la oposición. Lo que a los ciudadanos nos queda claro es que Zapo aguantará hasta el final de la legislatura. Y aguantará sin explicar que tratos tiene con ETA o en qué pasos anda con lo de la «Alianza de Civilizaciones», que bien cara nos está costando a los españoles (sin que sea el menor de ellos el ridículo internacional y la esperanza de nuestros amigos extranjeros de que la etapa zapateril se acabe cuanto antes). Aguantará porque no tiene otra opción. Como el púgil que, castigado prácticamente en todas las partes de su cuerpo, sigue presentando el rostro para que se lo martilleen una vez más. Cabría preguntarse por qué o por quién ha decidido aguantar hasta el próximo marzo en vez de marcharse. Sea cual sea la respuesta, como siempre, las patadas se las van a dar en nuestro agónico y sangrante culo.

Pensamientos al vuelo

Ideas, intuiciones y otras cosas que se me pasan por la cabeza

starcrazypie astrology

the astrology blog | sara shipman

Las cuatro esquinas del mundo

Nadie entre sin aumentar la entropía

Mirando hacia arriba...

Reflexiones sobre cosas que pasan en los cielos

El vuelo del albatros

Pensamientos diversos a vista de pájaro

Cuatro amiguetes y unas jarras

Ya que no podemos arreglar el mundo, hablaremos de lo que nos interesa: la política y los políticos, el fútbol, el cine, y todo lo que nos molesta, acompañados por unas jarras de cerveza. Bien fresquitas, por supuesto

General Dávila

Nada hay como el soldado español y mi única aspiración siempre ha sido estar a su altura

VIA LIBRE

Escribo y difundo lo que me interesaría leer. Para todos los públicos

Verdades Ofenden

"Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga" Diderot. / "El que tiene la verdad en el corazón no debe temer jamás que a su lengua le falte fuerza de persuasión" Ruskin – (Bitácora-Biblioteca virtual y PERSONAL, recopilatória de aquellos artículos que despiertan mi interés)

C Y K L O S

Asociación de Astrología de Cataluña

Queremos salir de la Crisis

¿Los políticos Tambien?

Galicia Futura

Blogazine Independiente / Abierto 24 horas

La Imagen Reflejada

El Patito se vió reflejado en el agua, y la imagen que ésta le devolvía le cautivó por su hermosura: era un magnífico Cisne

Es war einmal...

"Los dogmas del quieto pasado no concuerdan con el tumultuoso presente." (Abraham Lincoln)