¿Hay alguien ahí?

No se crean ustedes que es una pregunta retórica. Quizá debiera preguntar si «hubo alguien alguna vez» allí donde debieran vigilarse los dineros públicos y su uso. Yo creía que se trataba de sitios como el Banco de España, o la Intervención General del Estado. La lectura del artículo del maestro Carrascal en el ABC de hoy, aunque sea poca la sangre que ustedes tengan en las venas, se la hará hervir. Como se la hará hervir el «cuadro de honor» de los diezmileuristas de ZP que publica ABC en sus páginas 26 y 27 de su edición de hoy. Leer más “¿Hay alguien ahí?”

¿ZP es facha?

Vía mi compadre Noatodo me entero de que ZP reconoce que no estaríamos como estamos «si hubiéramos gastado menos de lo que ganábamos y hubiéramos tomado prestado menos del exterior». Da sencillamente grima ver el cinismo con el que admite, tras haberle dejado el marrón a su sucesor, que gastaban más de lo que ganaban (¿en qué, ZP, en qué?). Pero no solamente hay que poner en su cuenta que gastaban más de lo que ganaban, sino que:

  1. Dilapidaron dinero en ingeniería social utilizada contra la nación española.
  2. Dilapidaron dinero en promover el separatismo y el cuarteamiento de la nación española.
  3. Dilapidaron dinero en los asuntos más peregrinos (supuestamente), como «la corrección del pie zambo en el Congo» y otras cosillas.

 Pero y sobre todo, ZP no escuchó a nadie. No escuchó a los que ya en 2006, como Gestha (el sindicato de los técnicos de Hacienda, que no aprendieron economía en dos tardes y que si de algo saben es de números), avisaban de que no se podían atar los perros con longaniza. O Manuel Pizarro, que en el debate pre-electoral de 2008 con el Profesor Siesta dijo cosas que se han ido cumpliendo punto por punto. La reacción de ZP fue taparles la boca, envolverse en la bandera y llamar antipatriotas a quienes, aun sabiendo poco (como es el caso de un servidor de ustedes) o mucho (caso de Gestha o de Manuel Pizarro), decían que íbamos derechitos a la crisis. Quienes en la blogocosa no nos alineábamos con las tesis de ZP tuvimos que soportar el inmisericorde chorreo de los cyberpepiños y otras hierbas, que nos llamaban fachas (estoy seguro de que si la mitad de esos cyberpepiños supieran exactamente lo que nos llaman cuando dicen fachaaaaaaaaa, se callarían la boca) lo más bonito.

Y ahora va ZP y dice esto. Así, pues, ¿ahora ZP es facha-pepero-ultramontano-proinquisidor y no sé cuántas cosas más (parte de todo lo que a nosotros nos llamaban)? Pues véanlo y juzguen ustedes mismos:

De paso, habría que preguntar dónde estaba Rubalcaba en aquellos entonces. Ah, sí, ya me acuerdo: en el Gobierno. O sea: que pudo haber tomado unas medidas distintas de las que tomó. O sea más: que no lo hizo. Pues hay que verle hoy hinchado el pecholata contra los «errores de Rajoy» (que no serían distintos de los suyos porque ambos, con matices, harían la misma política económica).

Creo sinceramente que toda a esa troupe tendríamos que exigirles daños y perjuicios por mentir tan descaradamente (a los hunos por acción y a los hotros por omisión). Lo de devolver la comisioncita por cada subvención que concedieron… mejor que nos olvidemos. Devolver el dinero y dimitir son dos expresiones de nuestra rica lengua española que la casta política que soportamos desconoce absolutamente.

Finalizo con una pregunta (y ojalá no sea retórica): ¿habrá algún político que alguna vez y por una vez nos cuente toda la verdad? Espero que la respuesta no sea no, porque entonces dejaría de ser un político

La O y el canuto

Por mi amiga Candela acabo de confirmar algo que ya sospechaba: que las Cajas de Ahorros, como el Senado, como el Consejo de Estado, como el Parlamento Europeo… han sido otro yacimiento de elefantes. Aquellos fiables hombres de partido, que salían de algún cargo público porque el Partido había perdido las elecciones o porque las había ganado y había que meter a alguien con más servicios prestados al Partido méritos que el saliente.

Imagen actual de lo que puede ser el Consejo de Administración de una Caja cualquiera…

En este baile andábamos cuando resulta que un señor llamado Salvador Piles da algunas pistas sobre el funcionamiento de las reuniones de las Cajas, que en circunstancias normales debía de ser algo parecido a esto:

10.30: Llegada a la sede de la entidad, tras un largo y reparador sueño.

11.00: Lectura de la prensa (deportiva), comentando el partido del día anterior con algún otro consejero que haya tenido el detalle de llegar con antelación. Cosa lógica si tienen ustedes en cuenta que en estos últimos tiempos hay empacho de fúrbo y si no se puede hablar de los de arriba porque la competición se acabó matemáticamente, se puede de los que están en los play-offs de ascenso-descenso, que eso da mucho juego con los maletines y otras OMDs (Orchestral Manoeuvres in the Dark)…

11.45: Comparece el presidente de la Entidad con el Secretario y lee el orden del día. No suele plantear problemas porque consta de unos apartados que, ésos sí, se los conocen de memoria:

a) Comprobación del quórum. Es sencillo. Y es aún más fácil dar una excusa para no asistir: «Ha llamado la secretaria de Pérez para decir que no podrá asistir porque tiene hora con el dentista (o el ginecólogo, si se trata de una señora)». Al cabo de unos días se entera uno que el señor Pérez estuvo en el Santiago Bernabéu o que la señora Pérez fue vista en el Cortinglé de compritas a la hora de la reunión. Pero bueno, ser consejero es lo que tiene: qué vida más sacrificada y qué responsabilidades tan pesadas, oigan. Hay que relajarse todo lo que uno pueda.

b) Lectura y aprobación del acta de la sesión anterior. Sin problemas porque salvo pequeños detalles son todas iguales. O a veces, ni eso: precisamente porque son prácticamente todas iguales las aprueban el Presidente y el Secretario. ¿Para qué iban a molestar al resto de los consejeros y así tenerles que pagar las dietas de asistencia (¡horror!)?

c) Nombramiento de cargos. Éste es un punto que sucede una vez cada… bueno, puede ser hasta cada cuatro años. Si los consejeros de la Entidad han sido políticos en ejercicio representando a la Nación, no pierden las buenas costumbres, se excusan diciendo que van al baño y aprovechan para llamar a la sede de su Partido al efecto de decidir cuál sea el sentido de su voto:

–Hola, soy Fulano, consejero de la Caja XXX y quiero hablar con el Secretario de Organización.

–¿Para qué quiere hablar con el jefe? –responde una voz que por las trazas ha de ser de algún becario/a–.

–Tengo que consultarle un asunto personal y urgente.

–El jefe ahora está reunido (jugando una partida de minigolf con un pez gordo). Si quiere le dejo un…

–¡Que no, coño! Dile que soy Fulano y que es urgente. Ur-gen-te. ¿Lo has entendido?

–De acuerdo, señor. No se enfade. Le paso.

–Bien.

(musiquita de transferencia de llamada, normalmente el himno del partido. El consejero masculla: «Estos becarios… Cada día más tontos»).

–¿Diga?

–Hola, Pepe. Perdona que te llame así, pero…

–Espero que sea importante, Paco. Estoy con Mr. Fulanish-Fulanson, un pez gordo de los british y estoy vengando con creces el honor español en Gibraltar. Venga, desembucha.

El consejero traga saliva:

–Este… bueno, que en la Entidad se va a nombrar nuevo presidente por el Consejo y llamo por si tenéis alguna orientación sobre a quién hay que votar.

–No me jodas, Paco. ¿Para eso me llamas? –sulfurado a medias–.

El consejero iba a replicar algo, pero en ese momento el Secretario se acuerda de una cosa.

–Ah, ahora recuerdo que el Presi dijo que había que llamar para que os diésemos indicaciones de voto. Mira, a quien tenéis que votar es a Mengano, que se ha hecho muy amigo del Presidente y además le ha prometido unos dinerillos para su chalet en la playa y prácticamente sin intereses. El que tenéis ahora no es muy recto, pero no nos conviene porque le negó precisamente esos dinerillos, y es lo que el Presi dice: «Yo soy rencoroso, pero a mí el que me la hace me la paga». Así que ya sabes lo que tienes que hacer, ¿vale?

–De acuerdo –suspira el Consejero–. Joder, esto es más difícil que en el Congreso. Allí sólo tenías que aguantar los coñazos de los discursos y recordar qué botón tenías que apretar.

–¿Pero qué dices, Paco? En una Caja sólo tienes que hacer dos cosas: asistir a las reuniones del Consejo dos veces al año y cobrar cada fin de mes 12 veces al año. Y para esto último ni siquiera tienes que moverte de casa.

–Claro, claro. Visto así… Pues lo dicho, Pepe. Perdona que te haya llamado así y sigue humillando a los british.

–En realidad es majete, pobre. Ya te presentaré al bombón de su secretaria otro día que vengan.

–Hecho. Hasta luego.

–Adiós, adiós.

d) Proposiciones. Aquí cabe de todo. Si el Presidente actual es desalojado por votación, la cosa traerá cola en próximas reuniones del Consejo. Si es de otra naturaleza, normalmente hay poco que decir…

–Mirad, quiero proponer a mi sobrina Fulanita Fulánez y Fulánez para un puesto de administrativa en esta misma sede, con el sueldo que corresponda a su categoría. Es Licenciada en ESADE y ha hecho un máster en Harvard o como se llame esa universidad americana que cuesta un pastón. Quiero echarla una mano, pero le he dicho que si quiere aprender de verdad el oficio, tiene que empezar desde abajo y conocer todos los escalones.

Murmullos de asentimiento y sonrisas entre los consejeros más viejos. Se acuerdan del padre del actual presidente (entre paréntesis un cabrón, pero que hizo el mismo recorrido que ahora se propone para la sobrina). Ya se sabe: tiempos pasados…

El presidente, tribunicio, mira a los vocales representantes de los trabajadores. Uno de los asientos está vacío. Mira al representante que sí asiste.

–Ehhh… sí, sí… –consigue farfullar el otro– Ejque los compañeros de su sindicato l’han requerío pa que presida una marcha sindicá contra er gran capitá… M’ha delegao er voto.

–Entonces no es contra nosotros, que no somos gran capital y además hay una larga y comprobada tradición de servicio a las clases populares, ¿verdad? –sonríe avieso el Presidente, mientras piensa «a ése en Deusto no le hubieran admitido»–. Y bien, querido compañero, ¿qué le parece la propuesta del consejero?

–Eeeeh… buenooo– vuelve a farfullar el sindicalista–… Nozotro teníamo un… ezteee… candidato… joé, que no me zalía er palabro… É mu buen shavá. Y mu honrao. Como que le ofrecimo, y diho… «¿Pero cómo me vai a poné ahí zi yo no zé de eza coza?». Y que no quería. Ar finá, le convencimo y le dijimo: «Ea, tú no te preocupe que ya te irá enterando». Y como mi compañero m’ha delegao er voto, mi voto vale por dó.

El consejero que propuso a la sobrina está que echa chispas, pero se aguanta. Finalmente, el que sale elegido es el candidato del sindicalista porque el voto de éste vale por dos y porque nadie quiere enemistarse con los representantes de los obreros. Es duro que unos obreros te esperen a la puerta de tu lugar de trabajo y te manchen con huevos podridos el carísimo traje de Emidio Tucci que vistes para la ocasión.

e) Aprobación del acta, si procede. Esa es la parte más placentera para los consejeros. Normalmente antes se declara un receso de media hora en la que además de un café puede caer una cañita. También lógico: si los obreros tienen la media hora del bocadillo, ¿por qué ellos no iban a tener la hora del receso? No es tan placentera para el Presidente si se ha votado y le han botado o para algún Consejero si han rechazado una proposición en la que tenía interés.

13.30: Se levanta la sesión.

Bueno, pues ya está. ¿Ya está? No. Falta algo que no hemos mencionado y sí lo hace el señor Piles. Nadie se lee nada. Los dossiers que suelen entregarse al principio de las reuniones, o con vistas a una reunión posterior, no son objeto de una lectura atenta y reposada. Nada de nada. Porque si lo hicieran, resultaría que se darían cuenta para sus adentros, de que les han dado un cargo que les viene grande. Como dice el Consejero de nuestro ejemplo, «todo era más fácil en el Congreso». Y además, para eso están los técnicos en las Cajas. Esas personas que sí están preparadas y saben de qué va la cosa.

Con estos mimbres, ¿cabe extrañarse de lo que está ocurriendo en el sector Cajas de Ahorros español?

Más madera

No ganamos para sustos en materia económica. Desde que el 20-N España cambió de color político (y antes, el 22-M, sus Ayuntamientos y algunas Comunidades), los españolitos de a pie hemos asistido impávidos al espectáculo de ver cómo el déficit real español aumentaba a ojos vistas. Leer más “Más madera”

De cómo ocupar el tiempo en estupideces (y cobrar por ello)

Bien dice el dicho tradicional que «cuando el diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo». Eso han debido de pensar en el PSOE de Elenita Valenciano: perdidas las elecciones y a punto también (esperamos) de perder las subvenciones, aprovechan para gastar los últimos petardos. Y ella y sus cuatas se han puesto con ardor renovado y acrisolado fervor a la insigne tarea de feminizar el lenguaje español (aunque éstas ya no sé si lo que pretenden es «feminizarlo» o amariconarlo). Resulta que ahora, hasta las canciones de Fofó («¿Cómo están ustedeeeeeeeeeeeeees?») son «machistas», «perpetúan los asquerosos roles sociales tradicionales» e «incitan a la violencia de género» (que todavía no lo han dicho, pero no tardarán, ya verán ustedes).

Veamos. En el auto de papá… Pero bueno, ¿por qué tiene que ser el papá el que conduzca? ¿No sería mejor que condujera la mamá? Porque hay que enseñar a los niños, las niñas y les niñes que las mujeres también pueden conducir aunque sea en una canción. Además, no son «papá y mamá», sino «progenitor A y B». Eso de «papá y mamá» es «rancio, burgués y en la nueva sociedad que estamos intentando crear (pelea por lo que quieres) no tiene cabida». Naturalmente.

Pongamos otro ejemplo: Susanita tiene un ratón… será una ratona, digo yo. Vale, admitamos que sea un ratón. Pues la cancioncita de marras «incita al maltrato animal», ¡hombre! ¿Qué es eso de darle «chocolate y bolitas de anís»? ¿Es que quieren convertirlo en diabético y romperle la dentadura, animalico mío? Claro que, como es ratón (o sea, pertenece al odiado género masculino), que se joda. Surge otra pregunta, no obstante: ¿el «chocolate» es fondant o «del otro»? Porque, vamos: que a un ratón que «le guste el fútbol, el cine y el teatro y que baile tangos y rocanrol», sin olvidar que «sueña con ser un gran campeón de ajedrez» es la prueba evidente de que al animalito le drogan y le provocan un colocón de dar la vuelta al mundo en ochenta minutos y sobrarle la mitad. Y encima lo tienen al lado del radiador: ¡para quemarlo, vamos!

Además, aquí les dejo una crítica desde el otro lado, para que vean ustedes que en esa casa se es plural

Pero la mayor víctima de las tesis de Elenita Valenciano y sus cuatas es, curiosamente, La Internacional, el himno oficial de la pesoe y compartido con IU (lo comparten porque no les cuesta dinero. seguro). Aquí la comparativa de versiones, vía Elentir (con alguna adaptación nuestra):

Versión sexista actual, escrita en 1871:Arriba los pobres del mundo
En pie los esclavos sin pan
alcémonos todos al grito:
¡Viva la Internacional!

Removamos todas las trabas
que oprimen al proletario,
cambiemos el mundo de base
hundiendo al imperio burgués.

Agrupémonos todos,
en la lucha final,
alzan la voz los pueblos con valor
por la Internacional. (bis)

El día que el triunfo alcancemos
ni esclavos ni dueños habrá,
los odios que al mundo envenenan
al punto se extinguirán.

El hombre del hombre es hermano
derechos iguales tendrán
la Tierra será el paraíso,
patria de la Humanidad.

Agrupémonos todos
en la lucha final.
Y se alzan los pueblos con valor
por la Internacional.

Versión ajustada a las tesis feministas de Elena Valenciano:
Arriba las personas pobres del mundo
En pie las personas esclavas sin pan
alcémonos todas y todos al grito:
¡Viva la Internacional!

Removamos todas las trabas
que oprimen a las personas proletarias,
cambiemos la tierra de base
hundiendo la opresión burguesa.

Agrupémonos todos y todas,
en la lucha final,
y se alzan las naciones con valentía
por la Internacional. (bis)

El día que el triunfo alcancemos
ni personas esclavas ni dueñas ni dueños habrá,
las cruces que la tierra envenenan
al punto se extinguirán.

La ser humano del ser humano es hermano y hermana,
derechos iguales tendrán
la Tierra la gloria será,
patria de la Humanidad.

Agrupémonos todos y todas,
en la lucha final,
y se alzan las naciones con valentía
por la Internacional. (bis)

Que en la versión elenística haya patadones al diccionario de la RAE es cosa que la ínclita y las cuatas no podían prever (más o menos como la crisis). Pero seguro que les da igual: lo importante es el mensaje. Y, naturalmente, el cuarto de millón largo de leuros que han recibido para promocionar semejante estupidez.

Nada sorprendente es que los geniales Monty Python previesen todo este maremoto de estupidez allá por el año 1979…