Le petit Fouché

Nuestros peores temores han sido confirmados. Ya en este blog anunciábamos las semejanzas de Joseph Fouché, tenebroso personaje que contempló con mirada fría e inexpresiva el paso de tres generaciones de políticos (Revolución, Imperio y Restauración) a las que supo dominar jugando con sus trapos sucios, con Alfredo Pérez Rubalcaba, casi igual de insumergible que su avant-passé francés.

Tras estallar el escándalo de las presuntas escuchas, tenemos una semejanza más: el convencimiento de ambos de que la información es poder, y que no importa por qué medios se obtenga ese poder. Fouché había articulado una red de informadores que cubría toda Francia y parte del extranjero. Curiosamente, no a nosotros. A Fouché, frío e intelectual pero no libre del todo de esa estomagante grandeur francesa, los españoles no le parecíamos suficientemente importantes en la cosa militar (nuestro ejército eran «sólo partidas de bandoleros») como para inquietar al Empereur, y por eso Napoleón fue expulsado de España. Eso sí: con la inestimable ayuda británica, que se ocupó además de eliminar la competencia comercial haciendo saltar por los aires nuestras Reales Fábricas de Tapices de Segovia y Salamanca.

Asimismo, Rubalcaba llegó al Ministerio del Interior para cerrar las goteras que se producían mientras su antecesor duró la dirección de ese Ministerio. Porque José Antonio Alonso, al parecer, antes que socialista era juez. Y esa formación jurídica imbuye un respeto básico por el ordenamiento jurídico que impide moralmente actuar contra la ley o, cuando menos, crea un remordimiento insoportable por actuar contra ella. Para que me entiendan ustedes, se parecería a romper el condicionamiento de un doctor Suk de los que aparecen en la saga Dune de Frank Herbert (el personaje Wellington Yueh, interpretado por Dean Stockwell en la película de David Lynch, es el caso). Hacía falta un sujeto que no tuviera escrúpulo moral alguno en hacer lo que el Partido demandaba, que fuera socialista ante todo y por encima de todo, incluso de la Ley. Y ese sujeto, frío como un pez y doctor en Químicas, era perfecto para lo que necesitaban ZP y su entorno. Su fama le precedía: portavoz socialista en los peores casos de corrupción de nuestra democracia y factótum en la época zapatera tras la caída de la Voguemomia, era sin duda el más indicado.

Por algo dijimos, cuando nombraron a Rubalcaba, que ponerle al frente del Ministerio del Interior era como poner al zorro a guardar el gallinero. Sobre todo el gallinero de Interior, en el que la línea entre el bien y el mal suele volverse bastante borrosa (ambigüedad en la que Rubalcaba se mueve como pez en el agua). Resuenan aquí las palabras del Profeta de Khalil Gibran (cito de memoria):

Hablaré del bien que hay en vosotros,
mas no del mal.
Pues, ¿qué es el mal sino el bien
atormentado por su propia hambre y su propia sed?
En verdad, cuando el bien tiene hambre
se alimenta en oscuras cavernas,
y cuando tiene sed
bebe hasta de las aguas estancadas.

Al parecer, esas oscuras cavernas y esas aguas estancadas son el hábitat natural de Rubalcaba. Quizá, al saltar el escándalo del Rubalgate, el hombre de la guadaña ha decidido que ya es tiempo de que salga de ahí porque su cometido puede haber terminado.

In memoriam Dietrich Fischer-Dieskau

Via Noatodo me entero de que ha fallecido uno de los grandísimos nombres del canto: Dietrich Fischer-Dieskau. Prácticamente en todas las áreas que cultivó dejó muestras de su estupenda voz y genuina interpretación, así se tratara de lieder, concierto u ópera. Era mi barítono favorito, de siempre, en ese panteón en que todos los melómanos tenemos a algún cantante favorito, así como otros puedan tener a Hermann Prey, otro de los grandes. Creo que deja un discípulo, Matthias Goerne, aunque para llegar al nivel de su maestro… ufff… Sigue leyendo “In memoriam Dietrich Fischer-Dieskau”

Etta James (1935-2012)

Hace tres días se nos fue Jamesetta Hawkins (más conocida como Etta James) una de las mejores voces del blues, si exceptuamos probablemente a Billie Holiday. Seguramente, allá en el cielo estará esperándola el hombre que quiso, y la recibirá con todos los honores. Mientras tanto, les propongo que honremos su memoria con esta estupenda versión de The Man I Love, que a mí particularmente me gusta por el tono blues. Pareciera como si la artista se sentara en una mesa de un bar con uno y, cigarro tras cigarro (hagamos como que la Ley Pajín no existe) y le cuente… esos anhelos y esperanzas…

Someday he’ll come along, The man I love
And he’ll be big and strong, The man I love
And when he comes my way
I’ll do my best to make him stay.

He’ll look at me and smile, I’ll understand
Then in a little while, He’ll take my hand
And though it seems absurd
I know we both won’t say a word.

Maybe I shall meet him Sunday,
Maybe Monday, maybe not
Still I’m sure to meet him one day
Maybe Tuesday will be my good news day.

He’ll build a little home, That’s meant for two
From which I’ll never roam, Who would, would you
And so all else above
I’m dreaming of the man I love.

In memoriam Manuel Fraga

Bien sé que con este post algunos de los que lo lean pueden pensar que en el fondo soy ultraderechista, facha y todas esas otras etiquetas que la izquierda gusta de aplicar a quienes no comulgan con sus ¿ideas? De cualquier modo, la verdad merece siempre ser honrada y no andar como mercancía entre unos y otros.

Se ha ido D. Manuel Fraga Iribarne, con 89 años. El corazón, simplemente, se le paró. No padecía enfermedad grave alguna –que se conozca–, de lo cual cabe deducir que el famoso baño de Palomares no le afectó lo más mínimo. Tampoco parecieron afectarle los buenos deseos de muerte recibidos de la izquierda democrática y del talante. Sí, ésos que quieren olvidar que si no hubiera sido por él y por otros seis señores más (los ponentes de la Constitución), la izquierda y el nacionalismo no camparían por sus respetos como ahora lo hace, destrozando el país con autorización constitucional.

Como ya el panegírico se lo harán otros muchos y recordarán todos sus «buenos hechos», solamente voy a fijarme en dos. El primero, que ingresó en el Cuerpo Diplomático con el número 1 de su promoción (no se regalaban entonces los cargos, como parece ocurrir hoy en algunas instancias del poder). Si aplicáramos aquellos baremos hoy en día, Moratinos Catavinos no hubiera pasado de conserje y La Trini de auxiliar administrativa con pretensiones en el Ministerio de Exteriores.

Como ministro de Franco, que es la mayor tacha que le reprochan sus enemigos, sacó adelante la Ley de Prensa, que eliminó la censura previa que se ejercía hasta entonces. Para poner en su adecuada perspectiva el logro, les pondré un pequeño ejemplo. Hoy en día, a todos nos parece una barbaridad el ojo por ojo, porque (presuntamente) el Estado es quien imparte justicia a través del Poder Judicial (habría que hablar largo y tendido sobre eso). Sin embargo, en el momento en que la ley mosaica la impuso, cuando menos entre los judíos, aquello resultó ser un avance en el contexto de barbarie generalizada de aquella época. Exactamente eso fue esa Ley; y a pesar de ello, Franco le mandó de embajador a Londres (evidentemente, no le gustó).

Ya en «democracia» (en puridad, «monarquía parlamentaria»), su actuación fue más desigual: hay luces y sombras. Entre las primeras, como ya hemos comentado, estar en el grupo de ponentes de la Constitución, que a pesar de sus fallos (legitimar la partitocracia y el derroche autonómico, entre otros), aún reconocemos como vigente y ser la voz de la España que no quería (legítimamente, por supuesto), ser socialista, haciendo visible que se podía ser de derechas y hacer política, e incluso (algo que la izquierda tampoco perdona) aspirar a gobernar el país.

Entre las segundas, por ejemplo, la de copiar la política de inmersión lingüística de la Generalitat pujolista. O los intentos de seguir en el machito nacional de AP cuando su liderazgo claramente ya no funcionaba: tuvo que ceder el testigo al ganador de la pugna entre Herrero de Miñón y Hernández Mancha, que se saldó con la victoria del segundo y la retirada del primero de la política (de todos modos, sigue dando la nota). O, aún, el intento de tutelar al clan de Valladolid encabezado por José María Aznar, a lo que también hubo de renunciar con aquella famosa frase de «¡Ni hay tutela ni hay tu tía!», dejando así paso a la nueva generación de políticos de lo que en las Batuecas se conoce genéricamente como derecha.

Finalmente, rasgo a destacar y del que deberían aprender políticos de todos los colores y niveles, no se enriqueció con la política. No salió de ella más rico de lo que entró y probablemente, si viviera aún, podría explicar perfectamente todas y cada una de sus variaciones patrimoniales. Cosa que, por ejemplo, no pueden decir ni su paisano Blanco, ni Bono, ni Chaves, ni…

Se ha ido uno de los PROTAGONISTAS (sí, con mayúsculas) de nuestro siglo XX, de esa España en blanco y negro, de nuestros padres y abuelos, que todavía podemos recordar frente a la televisión. Descanse en paz.

Steve Jobs (1955-2011)

Nos lo ha arrebatado un cáncer de páncreas. Pero necesitamos gente como él: suficientemente visionaria como para avanzar y con el suficiente talento práctico como para convertir sus visiones en realidad.

Tampoco está de más recordar su famoso discurso en la Universidad de Stanford, que debería forma parte del credo de la Universidad española, hoy carcomida por la mediocridad, el politiqueo, el desánimo y la nula voluntad de superación en no pocos casos…

Descanse en paz y que Dios lo haya acogido en su seno.

Qui és el “feixista”?

Nada menos que un tal Santiago Espot, presidente de Catalunya Acció y descendiente de murcianos (es decir, un xarnego, como un servidor de ustedes). Presten atención al minuto 2:30 en adelante: no tiene desperdicio. Ésa es la verdadera cara de los catborregos subvencionados por Carod (o Pérez Díez, como ustedes quieran). El furor conversi de toda la vida, oigan…

Famélica legión

Y éstos ni siquiera son de la pesoe, sino de la aún más famélica Izquierda Hundida. ¡Qué tíos! (y qué marisco, oigan). Además, antipatriotas: ¿acaso no hay buen marisco nas rías galegas? ¡Qué afrenta a los trabajadores marisqueiros, ésos de los que dicen que se preocupan tanto! Digo yo que en Vigo el marisco es tan bueno o más que en Bruselas, ¿no? ¿O es que actuaron como los paletos de antes, que se iban a la capital a perrear en vez de hacerlo en el pueblo?

Veremos lo que dirá el juez