Concatenación (IV)

Mingorrubio, ese lugar

Y llegamos a uno de los puntos fundamentales del plan de Sánchezstein. Antes de que a él se le ocurriera la genial idea, gentuza como el Tardà o el Rufián –dejo a ustedes los correspondientes chistes fáciles– ya habían propuesto algo en ese sentido. Pero ahí quedó la cosa, estado de la cuestión reflejado por esta entrada. El hecho es que da igual lo que quieran proponer: sabemos ya que lo que quieren es dinamitar el Valle, de forma figurada o literal (a los socialistas, más comedidos, les basta con lo figurado; al resto, más salvaje, les va lo literal).

Por de pronto –y es algo que anunciamos–, el primer paso era sacar a Franco del Valle. Tuvo que ser la Sala III de lo Tendencioso-Administrativo del Tribunal Supremo (que dice algún radiofonista y esta vez con razón), sólo porque un simple Juzgado se oponía a ello. Había que sacar la artillería; ¿y para qué están los jueces? Para servir al Gobierno en las cuestiones importantes, faltaría más, pues de él depende que los jueces, a través del hipercontrolado CGPJ, asciendan de categoría o se queden donde están. Lo hemos visto con la sentencia del procés, que es una sentencia «en falso» y, tal vez, si alguien puede y quiere denunciarlo, una prevaricación («chorizada», en castizo). Como la resolución de esa Sala Tercera del Alto Tribunal, otra «chorizada» para agradar al Gobierno. Lo cual nos obliga a distinguir entre verdaderos jueces y «lacayos con puñetas».

Tenemos una segunda «prevaricación», no sé si de relevancia penal, pero sí política. Muy bien, se saca a Franco del Valle. ¿La familia puede decir algo? No. Parece ser que la familia Franco posee una cripta en la Catedral de la Almudena… pero el Gobierno les negó ese derecho, a través de la correspondiente indicación al Alto Tribunal. ¿Esto ocurre en China, en Corea del Norte, en la URSS o en la DDR? No; ocurre en España. Usted, señor, no puede enterrar a su difunto donde usted quiera con independencia de la relevancia histórica de su difunto. Se debe un respeto a los muertos y es mejor que descansen en paz. Principio básico que Sánchezstein se ha pasado por el forro de su enorme entrepierna y tarde o temprano le va a costar caro.

Uno tiene ese dejà vu y piensa en el gilipollas malvado de Largo Caballero, el Lenin español (por cierto: ¿dónde está esa tan cacareada «extrema derecha» que ni derriba ni pintarrajea siquiera la estatua en Nuevos Ministerios de ese personaje siniestro?) cuando dijo aquello de “Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la guerra civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos” (El Liberal, de Bilbao, 20 de enero de 1936). Y ahí tienes a Sánchezstein diciendo: «Dije que lo sacaría del Valle y, ¡hala!, lo he sacao».

De aquí surgen dos cuestiones. La primera: ¿para quién se montó ese espectáculo de luz y sonido? No para los familiares, a los que hasta requisaron los móviles. No para los «nostálgicos», que son cuatro, están mayores y apenas hacen ruido; y que, por si fuera poco, se montó un cordón policial para que no pudieran estorbar el espectáculo. De aquí sacamos una segunda mentira, la de Carmen la de Cabra: que «no habría publicidad» (se acreditaron unos quinientos medios, entre nacionales e internacionales») y que incluso «el Parlamento europeo se había pronunciado sobre un mausoleo público» (nunca jamás dijo eso el Parlamento europeo). Es mi modesta opinión que ese espectáculo de luz y sonido se montó para que Heinrich Kissinger (no me bese, por favor, que tiene halitosis) y sus adláteres vieran que el Gobierno español (que no el pueblo español) marcha francamente por la senda del NOM. Ese espectáculo sólo podría agradar a alguien que dijo: «España, cuando es importante, es peligrosa». Como ese sujeto ya tiene 91 años, hay que suponer que agradará a la delegación regional española del mismo. Hay que destrozar España; y para ello, nada mejor que empezar por sus mitos.

Y la segunda cuestión era la siguiente: ¿hubo un ritual masónico en el re-sepelio de Franco? Voces autorizadas parecen indicar que sí lo hubo. Por eso no se quisieron cámaras ni móviles ni aparato alguno con el que se pudiera dejar constancia gráfica o auditiva de la profanación. Además, cabría suponer la finalidad de ese ritual sería algo así como la de «encadenar al monstruo», para sortear lo que algunos medios han llamado la maldición de Tut-Frankh-Amón, para que no moleste en los planes que ya llevamos un rato describiendo.

Por último, la elección del lugar de la re-inhumación. Sacado Franco del Valle, ¿a dónde lo llevamos? Hay que alejarlo de cualquier lugar católico. Lejos, por tanto de esa cruz de 120 metros que tanto ofende a los rojelios y masones patrios como a los extranjeros del Bilderberg (denominación genérica para ese grupo de personas que trata de imponer un gobierno mundial, conocido popularmente como NOM y que son de todo menos buenos). Lejos también de la cripta de la Almudena, que además de ser un «lugar católico» está en pleno centro de Madrid: arreciarían las «peregrinaciones» cada 20-N y eso no se puede permitir. Escogieron un lugar llamado Mingorrubio, del que no conocíamos su existencia hasta que el Gobierno decidió que allí se volvería a inhumar a Franco.

Ahora ya han dicho que quieren sacar también a José Antonio. Falta que salga algún descerebrado y diga que lo que hay que hacer con los restos mortales de ese hombre es tirarlos a una cuneta… que en realidad es lo que hacían los rojos con los que no eran afines suyos: pegarles un tiro y enterrarlos en una cuneta. Supongo que los abuelos de estos rojelios, que mayoritariamente pertenecieron al bando nacional, se revolverán en sus tumbas que nunca nadie va a profanar.

De las consecuencias –terribles– de todo eso hablaremos en una próxima entrada. Lo que esperamos es que, como ni este Gobierno ni el Bilderberg van a durar para siempre, venga alguien que en España vuelva a poner las cosas en su sitio. Y bueno, lo que van a conseguir es que tarde o temprano se vuelva a poner esto de moda:

Concatenación (I)

Como hace muchos días que no damos señales de vida, creo que es llegado el momento de decir alguna cosa personal sobre los acontecimientos de las últimas semanas. Al tomar una cierta distancia, es posible ver una concatenación de hechos. O por lo menos, yo la veo así. Concatenación de hechos cuyo hilo conductor son las famosas encuestas, ya sean las publicadas o esos «trackings internos» de los que los comunicadores hablan como si fueran poco menos que secretos de Estado. Vamos a verlo como lo que realmente ha sido: una gran obra de teatro…

Prólogo: los trackings

Es una pena que la RAE no tenga capacidad de poner multas lingüísticas, como la Generalitat de Cataluña. Y también una suerte: si la RAE pudiera imponer multas a los periodistas y los políticos cada vez que usan una palabra extranjera que tiene correlato español, se pondrían las botas. En una próxima entrada hablaremos de diversas gilipolleces lingüísticas que la RAE se ha comido sin pestañear relativas al «español urgente». Por el momento, detengámonos en la palabra tracking. Lógicamente, en el mundo anglosajón «el conceto es el conceto» y a la lengua inglesa no le viene mal el uso de esa palabra. En las Batuecas, sin embargo, tenemos la palabra sondeo y no necesitamos préstamos de lenguas extranjeras, gracias. Parece ser que el uso de una palabra extranjera convierte a quien lo hace en alguien «menos pueblerino» (los complejos de siempre) y más… ¿inteligente? Hemos de precisar, no obstante, que llamar «sondeo» a lo que hace el Señor Tenazas es una broma de mal gusto, siquiera sea porque a los españolitos nos cuesta un pastón.

Dicho esto, vamos al lío. En Moncloa los sondeos internos son menos favorables que las encuestas publicadas en agosto y septiembre. «¡Hay que hacer algo!», truenan todos. No es que estén preocupados por la situación del país, ni mucho menos: les preocupa que, si las malas perspectivas se cumplen, los «puestos de salir» se reducen y, claro, ellos podrían quedarse fuera. Entonces Sánchezstein, que se cree una especie de «Vickie el vikingo» de dos metros de altura, piensa un momento. Se masca la tensión en el ambiente. De pronto, recibe una revelación, hace chasquear los dedos y dice: «¡Tengo un plan!». Más o menos así:

Los otros no saben si respirar aliviados o echarse a temblar. Al final uno de ellos, como en La muerte de Stalin, se atreve a preguntar, con voz temblorosa: «¿Y… y qué plan es ése?». «Bueno», contesta el interpelado. «Es un plan en varias fases, que considero que activará el voto desengañado de la izquierda y…». Los demás empiezan a pensar: «Ya se pone ampuloso…». «Es bueno, ya lo veréis», les asegura. Ábalos, que ya conoce las genialidades de su jefe, le mira de través como diciendo: «Ya veremos…». Isabel Celaá, la portavoza, suelta a media voz: «Con tal que no salga alguien del ABC, de El Mundo o de Libertad Digital denunciándote por plagio…». «Nah, eso no va a ocurrir. Es totalmente mío», dice el presidente, envalentonado y mirando directamente a Iván Redondo. «Veréis…»

Juantxo (y III)

Decía yo en mi anterior entrada que han fallado un montón de cosas en todo este tiempo. La pregunta, además de la clásica de Zavalita (parafraseando: «¿Cuándo se jodieron las Españas»), es «¿qué hemos hecho los españolitos para merecer esto?».

Tenemos una casta política que desde que subió al poder en 1982 (lo de antes fue «de transición»), no ha hecho otra cosa que bajarse los pantalones ante los enemigos de España (externos e internos pagados por los de fuera). Parece ser que a mucha gente le interesa que España no recupere jamás su peso en el mundo. Y sabemos que uno de los primeros en esa lista de nuestros enemigos es Heinrich Kissinger. Hay periodistas todavía valientes a los que no les han rebanado el cuello que hablan de nuestra «transición democrática» como una concesión graciable por someternos al NOM. A partir de aquí, lo que ustedes quieran.

Consumada la «transición política» (que no fue otra cosa que un «pacto entre nada caballeros» para repartirse una España que Franco, por mucho que les joda a unos y a otros, dejó pacificada y lista para otra nueva etapa en su historia), llegó eso que han llamado algunos juancarlismo (más bien habría que llamarlo «juanitismo»), que se tradujo en la transformación de la estructura estatal en «Estado-negocio». En román paladino: «Haga usted como yo: robe y no se meta en política». Recuerda mucho a lo de Dune: «No me importa lo que hagas allí, siempre que mantengas la cuota de especia». Es decir: «No me importa que destroces el país, siempre que asegures la sumisión al NOM».

Como consecuencia, ha crecido a los pechos del Estado una casta política que sabe mucho de intrigar y robar, ya sea para sí o para el partido, y poco de gobernar. Les importa un carajo que exista un divorcio absoluto entre los intereses generales y los suyos propios. Todo sea por no traspasar esa línea roja que les impide ocuparse de esos intereses generales en beneficio de la Nación, porque hay «otros intereses superiores en juego» (¿cuáles y de quién?).

Como consecuencia, asuntos tan importantes para el futuro de la Nación como la educación, la cultura y la comunicación en España han estado dejados de la mano de Dios… y puestos en manos de inútiles, advenedizos o simplemente malvados. Últimamente los titulares de la cosa han pertenecido a la primera categoría, pero es que el monstruo ha crecido tanto que ya no se le puede dominar con «diálogo» y «talante». ¿Quieren una demostración? Las palabras de un señor que –lo siento– me cae gordísimo. Un quídam llamado Andoni Ortúzar.

Imaginen –ya sé que es mucha imaginación, pero les ruego hagan el esfuerzo– que VOX llega a Moncloa sin haberse corrompido en el camino y conservando intactos su idea fundacional y sus principios. E imaginen ahora que ante la desoladora situación en esos tres terrenos, decide recuperar para el Estado las competencias correspondientes. No tengo ninguna duda de que todos los barones y caciques territoriales se cuadrarían y le dirían a Santi Abascal: «Cada uno de nosotros vale tanto como vos; y todos juntos, más que vos». Queda la duda de si Abascal sería capaz, en dado caso, de imitar a Ramiro II, El Monje, y formar una nueva campana de Huesca con todos aquellos que se le opus-ieran. Está bien, no obstante, que Abascal no se achante cada vez que un cenutrio de la izquierda le llama «¡fascista!», como les pasa a los dirigentes del PP, cuyo lema ahora mismo debería ser «Semos tontos, pero honraos». Quizá se lo quiten el día que abandonen la postración en que les dejó Mariano, el Registrador y Soraya, la niña asheshina; pero de momento, como diría don Juan, largo me lo fiáis.

Debería llegar alguien que tuviera claro que para que España recupere su tamaño natural hay que desherbar desapasionadamente, empezando por recuperar esas tres competencias (Interior, Educación y Cultura) en vez de dejarlas como hasta ahora, en manos de ignorantes, sectarios y malvados (o las tres cosas a la vez). Y empezar una tarea de verdadera reconstrucción. Pero quizá sueño demasiado.

En cualquier caso, Navarra está en manos del PNV y sus amigotes del trabajo sucio (gracias, Sánchezstein). Quizá Juantxo se haya preocupado de aprender euskera, ahora que lo impondrán en todo el territorio navarro, vascohablante o no. Y en todo caso, espero que siga siendo buena persona, como a mí me pareció que era cuando le conocí.

Actualidad de Franco y el Valle

Parece mentira que 43 años después sigamos hablando de un personaje que murió en 1975 y al que las generaciones presenten conocen poco o nada. Pero el tema tiene alguna más enjundia, porque ese personaje dejó un mausoleo. Para los sectarios cenutrios (los sectarios malvados sí conocen la verdad), no fue un mausoleo «en honor a su persona», sino en el que fueron enterrados muertos de ambos bandos. El segundo problema es que es un mausoleo católico, en la medida en que está coronado por una cruz que se ve a kilómetros.

Supongo que la línea de pensamiento de estos sectarios malvados es la siguiente: ¿de qué manera podemos «cerrar el Valle de los Caídos»? Hay una forma simple: se exhuma el cadáver del dictador y de algún otro personaje más al que los «nostálgicos del franquismo» se pudieran aferrar en caso dado (José Antonio, por ejemplo: algunos se llevarían una sorpresa si leyeran sus obras). La familia puede decir misa (nunca mejor dicho): tanto si quieren como si no, Franco sale del Valle. Y lo hacemos por Decreto-Ley, que tiene un inconveniente y dos ventajas:

  1. El inconveniente es que resulta difícil de justificar la extraordinaria y urgente necesidad que exige el art. 86 de la Constitución. De ser así, hubiera sido una de las primeras cosas que hubiera hecho… Felipe González.

  2. La primera ventaja es que reducimos las posibilidades de la familia de protestar ante la Justicia, por más que vulneremos su derecho a la tutela judicial efectiva.

  3. Y la segunda es que obligamos a los que se oponen a la decisión a retratarse, especialmente los fachas del PP y el extremo centro (gran aportación lingüística do pasmo de Palas do Rei) de C’s, en el momento de ratificar el Decreto-Ley.

Una vez eliminado el motivo de peregrinación, eliminamos a los monjes benedictinos a cargo del mausoleo. ¿Cómo? Podemos hacerlo a lo suave, a través de una CEE que no quiere tener problemas con el Estado y son unos cagaos; o podemos hacerlo a lo bruto, montando una manifa con el cuento de que «ese mausoleo es una vergüenza» (mira qué buena consigna) y lo quemamos.

Eliminado Franco y los monjes, ya no quedan obstáculos para borrar del mapa el mausoleo o, dinamitando la cruz, transformarlo en un parque temático en loor de la República contra la que se levantó el enano de la voz aflautada —así lo llaman los sectarios cenutrios; los malvados, que fueron a buenos colegios durante el franquismo y saben la verdad, dejan que los tontos les precedan y les hagan el trabajo sucio—.

Y así es como se eliminan, juntamente con la transmisión forzosa por vía educativa de una historia averiada y falsaria desde la más tierna edad, cuarenta años de historia de España. Lo de Fernando VII con los llamados tres años, una bagatela al lado de esto. Y el rencor con que ejecutan su damnatio memoriae, sabiendo que le deben lo que son y lo que sus padres y abuelos fueron, simplemente no tiene parangón en la historia. Salvo, quizá, con lo que hizo el separatismo vasco con las víctimas de ETA.

En nuestra situación, un Gobierno tendría otra clase de preocupaciones. Pero esto, naturalmente, no es un Gobierno.

Ladrones (II)

¿Para ahí la cosa? No. Y dijo Maravall: «Secuestremos el alma de los niños». Y pronto una aplicada manada de lobos se esforzó en inocular en las indefensas mentes y almas de los niños los esquemas y axiomas que interesan. Lo que Philip Petit podría haber llamado «ahormar el marco mental». Particularmente los axiomas políticos colectivistas, ya sea en su variante nacionalista o en la socialcomunista.

Pueden ustedes, si quieren, realizar esa labor de alta inspección que el Gobierno del PP (todos, en realidad) pasa de realizar para no cabrear a las autonomías por “invasión competencial”. Pueden inspeccionar esos libros de texto primorosamente editados que cantan las miserias capitalistas y las maravillas nacionalistas y socialcomunistas. ¿Para qué iban a hablarles de que el capitalismo bien entendido fuerza a las personas a ser mejores y que para llegar a las utopías nacionalistas y socialcomunistas hay que transitar por un camino que se llena de cadáveres a cada paso (comprobado desde 1789)?

Lo peor de todo: que con tanta marea verde y tal, nunca he oído a nadie criticar el adoctrinamiento escolar que escora las mentes infantiles indefectiblemente hacia la izquierda. Como el que practican algunos que se hacen llamar “profe rojo” y otras cretinadas. El nacionalista sí, porque criticar eso ha dado y da réditos políticos; pero sólo en Cataluña. No he oído a responsables. Ni siquiera he oído a padres (o confederaciones de padres) que se quejen de eso. Los padres molestan en el proceso de moldeado de las infantiles mentes. Vale más que se mantengan apartados de la escuela y que no jodan (modelo de ezkuela laika, puvlica i de kalida). Y por supuesto, tampoco tengo noticia de que el Gobierno haya tomado medidas para que los libros de texto vuelvan a ser políticamente neutros.

De lo que hacen los medios de comunicación a este respecto nos ocuparemos en una próxima entrada para no hacerles la historia más larga.

Finalmente, el robo de la memoria tiene dos manifestaciones muy importantes. Se produce a partir de la generación del 68 una primera afirmación: todo lo pasado es caduco y no sirve para nada, en la línea del “seamos realistas: pidamos lo imposible”. La brecha generacional que esa afirmación produjo no hizo sino agrandarse en las décadas siguientes. Y en España ha cortado lo que Unamuno bien hubiera podido llamar flujo intrahistórico, la transmisión de la memoria familiar a la generación siguiente. Los viejos ya no transmiten valores porque lo hace el Estado; y cuando lo hacen, en tanto en cuanto sean contrarios a los del Estado, no sirven.

Se corta el flujo de la memoria familiar, de esas historias que, en tiempos de Jon Juaristi, se contaban al amor de la lumbre. Hoy es un coñazo ir de montaña en montaña. Los mendigoxales —y su equivalente catalán— se sientan hoy alrededor de la televisión autonómica, recordando las historias de los grandes hombres que «lo dieron todo por la patria». Y si no pueden, como en el caso catalán, porque están pringados hasta arriba, sueñan con ese noupaís, donde, como decía la canción Xauxa (1972)…

Xauxa, Xauxa,
país meu ideal,
on farem la gran disbauxa
i farem, farem l’animal.

Que de hecho, lo de la disbauxa y lo de fer l’animal ya es una esplendorosa realidad, gracias a los okupas y los o-CUP-as. Y a una alcaldesa que, en vez de solucionar el problema, pide que los vecinos de Gràcia interlocuten con los okupas. Menuda gràcia que les debe haber hecho a los vecinos la gràcia de la alcaldesa. No en vano sale la cuadrilla del PSC al quite para alejar al morlaco de la torera acollon-ada.


Total, que lo que resulta es que ahora hay que cargarse a los viejos. Lo dice Rosa María Artal, que salta de plumilla mediocre en el juguete de Nachete a cabeza de lista de Pablemos por Zaragoza y cuyo mérito máximo es competir en ese concurso tan de izquierdas de a veure qui la diu més grossa… Resalto este tweet porque hasta Lenin hubiera estado orgulloso de ella:


También tiene su guasa que lo diga una señora que frisa los 67 años. Pero Unamuno, el bardo de Hendaya, estaría orgulloso. Podemos es el triunfo de los que pretenden convertirnos en seres intrahistóricos: personas sin historia, que en su vida han hecho nada digno de mención. Algo así como los insectos, que nacen, crecen, se reproducen y mueren, sin más conciencia de lo que pasa a su alrededor de lo que les dicte el Estado protector. Es decir, no somos nadie sin que nos dé permiso el Estado. Y todos hemos de acabar amándolo, como Winston Smith al Gran Hermano, cuyo rostro no es el de Mercedes (Mercè, según el lugar) Milà, aunque alguno pudiera pensar otra cosa.

Así que ahora ya no metemos a los viejos en el asilo, como trastos inútiles, porque tienen Alzheimer y son un coñazo. Ahora ya pedimos su liquidación directamente, porque «no podemos hacernos cargo de ellos».

¿Lo peor de todo este panorama? Que esto lo permite el PP-de-Mariano, con el gallego al frente. Debe creer Mariano que esto no va con él. O peor: que sigue instrucciones, porque como él mismo dijo, es un mandao En esto, como en casi todo, el tiempo acabará trayendo sus respuestas. Esperemos que para entonces quede alguien lo bastante viejo que sepa cómo unir los puntos y contarnos esa historia que hoy se nos sustrae ante nuestras narices.

¿”Brigadas Internacionales” o la banda de Stalin?

Por su interés, reproducimos este artículo de Teresa Puerto. Original aquí.

Gracias a esa genética embustera, fabricante de MENTIRAS HISTÓRICAS, el socialismo made-in-Spain alcanza siempre el oro del medallero. Por enésima vez el odio guerracivilista de la derrotada izquierda estalinista resucita la milonga de la «rehabilitación de los derrotados de la Guerra inCivil del ´36» y el NADA DEMOCRÁTICO rector José Carrillo de la Universidad Complutense erige un monumento a los «peones estalinistas, malhechores y delincuentes» (brigadista George Orwell dixit) que:

“Ni sois la historia, ni sois la leyenda, ni sois el ejemplo histórico de la solidaridad y tampoco de la universidad de la democracia: sois el ejército de Stalin para imponer en España una DICTADURA COMUNISTA en la ÓRBITA SOVIÉTICA”.

La desclasificación de los Archivos (comunistas) de Moscú tras la perestroika, publicados por la Harvard University Press, son antídoto inagotable contra la mentira zapaterina, carrillista ¡y socialista!

Los Archivos de Moscú y los escritos del autor británico (socialista) George Orwell son dos de la mejores fuentes bibliográficas que hay sobre las BRIGADAS INTERNACIONALES porque Orwell vino engañado como BRIGADISTA a luchar en los frentes de Cataluña y Aragón. Su experiencia allí fue funesta y cuando huyó espantado de España, después de contemplar las masacres ordenadas por el genocida Stalin contra los trotskistas del POUM en Cataluña, escribió sus dos novelas corrosivas contra el Socialismo Real : Rebelión en la granja y 1984, advirtiendo a la sociedad británica de la antidemocrática dictadura socialista que amenazaba Europa.

George Orwell escribe su libro Homenaje a Cataluña para describir lo visto y define —literalmente— a estos los BRIGADISTAS como “peones del estalinismo y estalinistas disfrazados enviados desde Moscú para acabar con los trotskistas del POUM e implantar en España una dictadura marxista-estalinista”.

Los residuos comunistas que quedaron posteriormente desperdigados fueron controlados por el Partido Comunista Francés y por Stalin y se establecieron en el norte de España, al norte de Lérida y en los pasos de Huesca y Navarra: y pronto degeneraron en simples bandoleros en cuya desaparición colaboraron todos los aliados desde 1944; en particular el general De Gaulle, que cortó la agresión comunista contra España desde Francia. Y hasta el mismo Stalin en persona les canceló su apoyo desde Moscú al llamar a capitulo a los jerarcas comunistas españoles en 1948.

“Y hasta la misma policía francesa, tras la victoria de los aliados en octubre 1945, inició la busca y captura de los residuos maquis comunistas exiliados en su territorio francés (No nos robarán la historia, Ricardo de la Cierva, p. 160. Editorial Fénix).

Y todo esto coincide con la segunda fuente histórica que son los Archivos de Moscú, publicados tras la perestroika de Gorbachov por las Universidades de Harvard (USA) y la Sorbona (Francia) y recogidos en el famoso documento internacional El Libro Negro del Comunismo.

El capítulo 2 de dicho libro recoge los documento de la NKVD-KGB soviética sobre la Guerra inCivil española; y, al referirse a las Brigadas Internacionales y a estos residuos de maquis, el comunista alemán Alfred Adolph los define —literal— como «una lista de voluntarios indeseables de los que Stalin y sus servicios se aprovecharon cínicamente». Y en el capítulo desfilan toda la panoplia de comunistas (Líster, el Campesino, Marty, Regler, etc…).

El relato es impresionante y acaba diciendo que: «para Stalin el objetivo fundamental era conseguir el control de la II República española, y, para conseguirlo, tan necesaria era la eliminación de la oposición de izquierdas trotskista y socialista como la franquista». Estos documentos, repito, los ha publicado la prestigiosa Universidad de Harvard y de la Sorbona y coinciden con lo que escribió el socialista desencantado británico George Orwell: él nos contó in person lo que ahora Carrillo, Zapatero, y su Multinacional de la Mentira nos quieren cambiar.