El tango diabólico

Con la mayor de las repugnancias escribo este post, dedicado a una de las páginas más negras de la historia —también de la historia de la Iglesia— argentina. El título hace referencia al tango que bailaron al alimón la jerarquía eclesiástica y la dictadura de los criminales ex-generales Videla, Camps y demás.

La noticia salta a las primeras páginas de la actualidad porque en estos momentos se está juzgando a un sacerdote que fue «confesor» de uno de esos generales: Christian von Wernich. No vamos a entrar en todo lo que se le acusa a esta persona (hay mucha información en la Red), sino que entraremos en una reflexión de tipo más general.

De entrada, no debería sorprender que la jerarquía eclesiástica en Latinoamérica se alíe con el poder. Es algo que ya hemos visto en Chile, con Pinochet; que, incluso, llegamos a ver en El Salvador con Anastasio Somoza («Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta», que decía la CIA de él). La argentina es una de tantas reediciones (a ritmo de tango, eso sí) de la «alianza entre la cruz y la espada» que a lo largo del tiempo y del espacio se han sucedido. Posiblemente, su «justificación» se hallara en la expansión del comunismo durante los años 70 en toda Latinoamérica, con lo que hasta cierto punto, la represión asumía el carácter de «cruzada contra las hordas rojas».

Y aunque existe una Iglesia humilde y sencilla que, por esa misma razón, no sale en los papeles, existe también la Iglesia que desde el año 313 (en el que Constantino convierte la religión católica en oficial del Imperio romano) ha disfrutado de poder temporal y espiritual sobre sus fieles. La Iglesia que, como institución (no nos referimos aquí al aspecto religioso, sino al político y/o administrativo), ha dado cobertura religiosa y moral a supuestas «cruzadas anticomunistas», al socaire de las cuales se han perpetrado crímenes de lesa humanidad.

Anoto aquí un recuerdo poco grato. Tengo familia en El Salvador, descendientes de un hermano de mi abuela. Recuerdo que hace unos años vinieron a España para «saludar a la familia» y nos fuimos a comer. El caso es que la conversación recayó sobre los jesuitas asesinados en El Salvador, Ignacio Ellacuría y compañeros. Nosotros dijimos que aquel asesinato nos parecía una barbaridad; pero mi primo afirmó totalmente convencido que «eran comunistas». Y cuando le pedimos que nos concretara un poco más, nos dijo que «maleaban al pueblo y que lo hacían revoltoso». Argumento comprensible si se tiene en cuenta que mi primo tenía una empresa bastante próspera de dulcería y una casa con servicio. Después de aquello no me sorprende la cerrazón de las clases privilegiadas allá en Latinoamérica.

Retomamos el hilo después de este recuerdo personal. ¿Cuál es la postura actual de la Iglesia argentina (cuando menos, de su jerarquía)? Un sospechoso silencio. Como ocurre en estos casos, «nadie era», «nadie estaba» cuando ocurrieron los hechos. Pero el mismo silencio de la Iglesia argentina y su poca o nula disposición a pedir perdón cuando las pruebas se acumulan en su contra la condenan. Tampoco Roma ha dicho gran cosa acerca del asunto. Juan Pablo II no hizo el mismo tipo de limpieza que hizo en Estados Unidos cuando se «levantaron» los casos de pederastia. Y, a la vista de lo que está saliendo en Argentina, esperamos un gesto, un mensaje, una acción del papa Benedicto XVI. Quienes actuaron así deben ser juzgados y condenados por esos delitos de lesa humanidad. Y en mi modesta opinión, la complicidad con quienes perpetraron esos crímenes les expulsa de facto de la Iglesia.

Me imagino que el progrerío, en general bastante ignorante de las cuestiones eclesiásticas, aprovechará para decir: «Mirad, mirad: así es, así actúa la Iglesia». Aprovecharán para mezclar churras con merinas, como siempre. Pero no importa. Basta con que se haga justicia a las madres, padres, hermanos, hermanas, esposas, maridos de las personas desaparecidas o torturadas. Basta con que a esos señores se les castigue de acuerdo con las leyes civiles. Basta con que a esos señores se les expulse de la Iglesia, pues no tienen derecho a permanecer en ella.

Más información en:

http://gatopardo.blogia.com/2006/041801–que-decia-la-jerarquia-catolica-sobre-los-crimenes-de-la-dictadura-argentina-.php

http://www.apdhlaplata.org.ar/prensa/2003/050203.htm

155

Otro número que debería dar más que hablar y no lo hace. Éste es el número de uno de los artículos más necesarios de nuestra Constitución, habida cuenta de cómo está el patio hoy en día. El PNV —los supuestos «moderados»: tiene narices— dice orgullosamente que se pasa por el forro de… el arco de triunfo (por decirlo en fino) la sentencia del TS que le obliga a mostrar la bandera española en los edificios públicos.

No es el primer desplante que hace el PNV a la democracia española, a la que desprecia (diríamos que en realidad el PNV desprecia a toda democracia que no se pliega a sus intereses, pero más a la que sí se pliega a éstos). Tampoco, probablemente, sea el último: forma parte de su estrategia el encerrarse en una burbuja (la burbuja «euskalerriana») y negar la existencia y la capacidad, en su caso, a todo lo que se halle fuera de esa burbuja.

Pensemos ahora: ¿qué harían Alemania o Francia si un estado o región tuvieran la desfachatez de rechazar el cumplimiento inmediato de una resolución del Bundesgerichtshof o de la Cour Suprème? Estamos seguros de que entrarían en funcionamiento los mecanismos legalmente establecidos y la sentencia sería cumplida sin más contemplaciones, hasta por la fuerza pública o militar en caso necesario.

En España también disponemos de esos mecanismos, por cierto. Nuestra Constitución, inspirada en la Ley Fundamental alemana de 1955, prevé el citado artículo 155, que dice así (la negrita es nuestra):

«1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en caso de no ser atendido, con la aprobación de la mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.

2. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a las autoridades de las Comunidades Autónomas.»

Creo que está fuera de toda duda que Euskadi se halla ahora en el supuesto del art. 155. Y por mucho que a Anasagasti se le atragante el marmitako, la Constitución establece una mayoría relativamente pequeña para tomar esas medidas. Sin embargo, el artículo tiene dos problemas en cuanto a su aplicación:

  1. El coste de oportunidad política: ningún Gobierno ha querido arriesgarse a una sangría de votos como la que provocaría la aplicación de este artículo, así como a la estigmatización como «Gobierno dictatorial» (o «fascista» o «franquista»). Suárez no lo hizo, pese a que tenía buenas razones para ello (la acción combinada del PNV y la ETA, que asesinaba a dirigentes de UCD con la suficiente frecuencia como para pensar en defenderse). Felipe González tampoco, para no perjudicar a los socialistas que andaban en comandita con el PNV en el Gobierno vasco. Aznar sí pudo hacerlo, pero en mi modesta opinión «no se atrevió» o creía que otras vías más «lentas» le darían mejor resultado a largo plazo. Y Zapo, pues… ya sabemos por qué tampoco toma esas medidas.

  2. El artículo 8 de la Constitución nos recuerda que el Ejército es el garante de la soberanía e independencia de España y el encargado de defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. La cuestión que se plantea es la siguiente: después de tantos años y tantos esfuerzos (sobre todo, de los socialistas) para romperle la columna vertebral a ese «nido de fascistas» llamado Ejército, ¿está éste preparado para una eventualidad de tal calibre?

Sin duda, otros juristas más sesudos que este humilde opinante le encontrarán las vueltas a la aplicación o inaplicación del precepto constitucional. Pero básicamente lo que tenemos aquí es que un partido con responsabilidades de gobierno en una Comunidad se burla y toma por el pito del sereno al Estado. Si a nivel personal y como españoles que somos, cuando nos pasa algo así juramos en hebreo y decimos «de mí no se ríe nadie», además de dar al otro su merecido, ¿a qué espera nuestro Gobierno para hacer lo propio con el PNV? Estamos seguros de que el PP apoyaría una tal iniciativa. La lástima es que no caerá esa breva.

Otro poco de memoria histórica

Para que los tontos y los indocumentados de la iz-mierda tomen nota de este trozo de memoria histórica. Supongo que algun@s seguirán negando la evidencia, pero en fin. Los hechos son los hechos (nada que ver con el tebeo que nos contaron Tuñón de Lara y sus discípulos…)

35.000

Va de números. Éste, en concreto, es un número muy doloroso. Es el número de hectáreas que a estas horas han quemado en las Islas Canarias. Pero vamos por partes.

Es sabido que durante el verano el riesgo de incendios en España es sumamente elevado. Cada año se queman unos cuantos miles de hectáreas y la Administración toma nota de ello, como si solamente fuera un dato estadístico. Suelen achacarlo a la desidia de algunas gentes o dicen que son «provocados» sin más.

Afinando más, un incendio puede ser provocado por varios motivos:

  1. Por venganza entre vecinos de un mismo pueblo o de pueblos cercanos.
  2. Por intereses económicos (papeleras, inmobiliarias, madereras), aunque la posibilidad de aprovechamiento económico ha sido muy limitada con la reciente legislación estatal y autonómica.
  3. Por descuido: ése fue, al parecer, el caso de Guadalajara. Una barbacoa mal apagada, una colilla mal apagada, etc.

En el caso canario podríamos señalar, al parecer, la primera de las causas. Lo curioso es que es un caso en que ya se ha encontrado al presunto culpable: un guarda forestal cuya intención, al prender fuego al bosque, era «que el Cabildo le renovara el contrato». La cuestión es que ha conseguido todo lo contrario: quedarse sin trabajo él y dejar sin trabajo a los demás compañeros, al menos durante 20 o 25 años (que es lo que como mínimo tardará en parecerse la superficie quemada al paisaje anterior al incendio). Habrá que esperar a que la investigación del siniestro nos diga si actuó definitivamente solo o hubo más personas implicadas.

El otro punto verdaderamente importante de este siniestro se desdobla en dos preguntas:

  1. ¿Se tomaron las medidas de prevención necesarias? Por ejemplo, eliminación de matorral bajo, que suele actuar de yesca en estos casos; u otras medidas de prevención que se pudieran tomar.

  2. ¿Con qué medios se contaba para hacer frente a un incendio? Esta pregunta, desgraciadamente, se responde por sí sola a estas horas: los medios eran, en todo caso, insuficientes. No se trata de caer en el lugar común de «nos tienen abandonados». No se contaba con hidroaviones (el más cercano, en Málaga, a 1.500 kms.) y los equipos eran (son) más bien exiguos, según ha denunciado la prensa.

En estas circunstancias y contando con unas condiciones meteorológicas favorables (fuerte viento), lo lógico es que el fuego se extienda como un reguero a lo largo y ancho de las islas. Por otro, lado, la descoordinación entre Administraciones ha sido también marca de la casa. Lo fue en Guadalajara, en donde los servicios competentes se negaron a recibir ayuda de la Comunidad de Madrid (y hay nuevos datos que podrían cambiar el deslinde de responsabilidades). En el caso presente, al parecer, la lentitud de actuación ha corrido en contra de los ciudadanos, que han visto cómo se quemaban sus casas (hay 5.000 personas alojadas provisionalmente en albergues).

¿Y qué hacer? Por de pronto, al presunto culpable habría que juzgarlo y encarcelarlo. Y que Dios le ampare si se produce alguna desgracia personal: podría pasarse de 12 a 20 años en prisión. De los daños es mejor no hablar: el daño ambiental es sencillamente incalculable y de las indemnizaciones a las personas que perdieron su hogar se encargará el Estado, como siempre. Pedir más coordinación y más medios es lo atinado. Lo malo es que ahora en Canarias queda poco que proteger.

Tampoco estaría de más —aunque esto pueda sonar un tanto ofensivo— que se sometiera a los guardas forestales y a los bomberos a algún tipo de evaluación psicológica. Recordemos el caso de Galicia, en que resultó que el pirómano era un miembro del cuerpo de bomberos. En el caso presente no sabemos si sería atinado, pero parece claro que el presunto culpable no midió las consecuencias de su acción (si las midió… ya estaríamos ante un psicópata, a mi modesto entender).

Ya ha empezado el pim-pam-pum de los políticos. La menestra Narbona no gana para sustos este verano. Primero fue lo de las desaladoras, de las que nunca máis se supo. Luego, lo de Guadalajara, que aún colea: todo el mundo recuerda a la Vogue teniendo que hacer frente a una multitud de vecinos enfurecidos. El año pasado fue Galicia la que ardió por los cuatro costados. Y este año… ay, este año: lo del Don Pepe en Baleares, que dicen que «ya está controlado» (pero la temporada turística se ha ido «concretamente a la mierda», que diría nuestro Boadella), lo de Cerro Muriano, en Córdoba, que también va por unos cuantos miles de hectáreas… y lo de Canarias… Por lo menos, los canarios tendrán la «suerte» de que Zapo dará la cara en primera persona, no como en Guadalajara. Y estoy como bastante seguro de que no le recibirán cantando esto

Vergel de belleza sin par

Son nuestras islas Canarias,

Que hacen despierto soñar.

Jardín ideal siempre en flor,

Son las mujeres las rosas,

Luz del cielo y del amor…

Mi condolencia a las familias que han perdido su hogar y mi solidaridad con todos los canarios por la pérdida de sus amados bosques.

La ocasión la pintan Calvo

Pues sí. Creíamos que ahora la ex-menestra se dedicaría a cantar lo de «I will always love you», a dúo con Whitney Houston. Pero parece que no quiere tener vacaciones y que puede seguir trabajando. Digamos que por la tarde se dedicará a sus gorjeos amoroso-culturales. ¿Y por la mañana? La ex-menestra Pixidixi echará las mañanas en el Congreso, de vicepresidenta. Eso suena como muy importante, vamos; como que se es segunda de a bordo de uno de los grandes poderes de la nación.

El caso es que, según hemos visto a su predecesora, otra Carmen (en este caso sin «n», porque ahora hasta los socialistas catalanes quieren tener pedigree), la función de la vice es repartir juego: o sea, decir cuándo y cuánto puede hablar cada señoría que suba al estrado. Claro que no es una tarea tan fatigosa como repartir subvenciones a los titiriteros de la cosa. Y tiene además una ventaja, eso sí: no hay que hacerlo de tapadillo, como lo de las subvenciones. Que eso de las subvenciones, como es una millonada, no puedes agarrar micrófono y decir que das a los titiriteros «5.000 millones de las antiguas pesetas» por la cara. ¡Cómo se hubiera puesto la derecha! ¡De soponcio, vamos! Por eso había que disfrazarlo de ley y darle un título genérico, así como «del Cine», para que por lo menos los tontos dijesen «hay que ver cómo promociona este Gobierno la cultura». Menudo paripé había que montar para que pareciese legal. La verdad que era cansado aquello. Y aún así, no se lo agradecieron. ¡Miserables roedores…!

Ah, pero ahora de vice ya no hay que hacer paripé ninguno. Bueno, sí, lo hace la Maritere, pero es que ser vice del Gobierno comporta esa responsabilidad. Como cuando tuvo que defender que se seguía manteniendo la paridad y eran nueve de un lado y siete del otro. La ex-menestra de Al-Kurturah no tendrá ese problema. Simplemente tendrá que decir: «Ahora hablas tú» o «Espérate, que a ti no te toca aún». Eso no tiene peligro ninguno de meter la pata. No hay que hacer paripé ninguno. Y no es difícil imaginar cómo disfrutará el día que un señoría le suelte un latinajo, tal que así: «De minimis non curat lex», que ella traducirá como «A la mínima te mando al cura» y responderá al señoría: «Oiga, que yo soy muy socialista y no quiero saber nada de los curas, ¿vale? Y me habla usted en cristiano».

Y bueno, como eso de repartir juego y soportar los latinajos de sus señorías es un trabajo tan cansado, qué menos que un buen sueldo, ¿no? Por eso los 11.000 leuros (que diría mi admirado Carlos Herrera) son una justa retribución a trabajo tan penoso. Aunque tengo entendido que no son todos para ella: el partido le puede pegar un buen mordisco a esa retribución. Porque así es como se financian los partidos: a base de las cuotas de los militantes (poquita cosa), la parte alícuota en el caso de los cargos del partido (por un estilo) y las donaciones oh-pacas (sobre todo). De todos modos, que le quede un sueldo de 6.000 leuros tampoco es moco de pavo.

Y si encima te hacen un pleno extraordinario de bienvenida, en medio del verano (les partes las vacaciones a los señorías, aunque no vengan todos), ¿qué más se puede pedir? Lástima que quedara un poco deslucido por la muerte de Gabriel Cisneros (ese señor podía haber palmado otro día, ¿no?). A ver quién se acuerda ahora del pleno veraniego. Bueno, como diría el nuevo presidente del Congreso: Ejque la política ej así.

Alta traición (y II)

Como dirían en México, «ay, chingaooooooo». Que de lo que decíamos en aquel otro post, nada de nada. Que Rusia no tiene ningún interés estratégico en nosotros (aunque supongo que a Putin le divertirán de lo lindo las cabriolas de nuestro Zapo). Que los tiros van por otro lado.

Nuevamente hay que recordar a Rubalcaba diciendo con su voz campanuda aquella frase lapidaria de «Los españoles nos merecemos un gobierno que no nos mienta». Porque nos han vuelto a mentir. Podrían haber dicho que Flórez espiaba para Laos, por aquello de que ya nos conocen. Pero quiá… Después del lío que se armó, han preferido mencionar un país más cercano y con más tradición en eso del espionaje, como Rusia.

El caso es que nuevamente se cumple el dicho aquél de «se coge antes a un mentiroso que a un cojo». Y la verdad empieza a colarse en este verano caliente. Eso: que Rusia aquí, ni pinchó ni cortó. Ahora nos enteramos de que Flórez fue más fiel al ideario del Duque de Ahumada de lo que denunciábamos en el post anterior (es bueno corregirse y reconocer errores). Su nombre aparece ahora relacionado con ETA e Intxaurrondo, dos palabras que a muchos nos hacen poner cara seria.

No es ninguna novedad que el desgobierno zapateril aproveche cuanta ocasión se le presente para echar mierda sobre Aznar y sus ocho años de gobierno. Sólo que esta vez lo han hecho de la peor manera posible. ¿Qué pinta el director del CNI en una rueda de prensa? Y nada menos para hablar de uno de sus subordinados, que estuvo metido en la harina etarra. Algo raro hay y el señor Sáiz deberá comparecer —ahora sí— en el Congreso, al menos, para explicar qué relación tiene Flórez con todo el asunto y la de otros personajes que están aflorando (su mujer y un comandante retirado con el que se asoció para crear una empresa, según informa LD). No tardarán en relacionarlo con el 11-M (de hecho, aparece en los créditos finales de un reportaje de su mujer sobre las «movilizaciones» del 13-M).

Como decíamos al principio, éste va a ser un verano caliente…

Presunto talibán

Gran artículo de Arturo Pérez Reverte en XLSemanal

Me seduce lo fino que hila tanto tonto del culo. La última corrección política elevada al cubo nos la endiñaron hace unos días, contando que en Afganistán han trincado a uno de los que ponen minas como otros aquí plantan tomates. Han pillado al que mató a una soldado española, decía el informativo, citando al ministro Alonso. El presunto talibán, matizaba. Yo estaba a medio desayuno, con un vaso de leche en una mano y una magdalena de la Bella Easo en la otra, y casi me ahogo al escucharlo, porque me dio un ataque de risa muy traicionero, glups, y los productos se me fueron por el caminillo viejo. Incluso, muy serios, los periodistas le preguntaban al ministro si iba a personarse en el juicio.

Y es que yo imaginaba al individuo: un afgano de los de toda la vida, con barba, turbante, cuchillo entre los dientes y Kalashnikov en bandolera en plan Alá Ajbar, hijo de los que destripaban rusos en el valle del Panshir, nieto de los que destripaban ingleses en el paso Jyber, y con la legítima arrastrando el burka por esos pedregales. Presunto que te rilas. Lo suponía de tal guisa al chaval, como digo, sensibles como son los afganos a matices y titulares de prensa, querellándose contra los medios informativos españoles y contra el ministro de Defensa, después de leer El País, El Mundo o el Abc por la mañana y verse llamado talibán a secas y no presunto talibán, ya saben, la presunción de inocencia, las garantías jurídicas y todo eso. O semos o no semos. Y al juez Garzón, acto seguido, tomando cartas en el asunto. A ver qué pasa con el hábeas corpus en las montañas de Kandahar. Mucho ojito. Que también los afganos son personas, oyes. Con sus derechos y deberes, y con la democracia export-import marca ACME a punto de cuajar allí de un momento a otro. Todo es sentarse y hablarlo, y para eso llevamos una temporada convenciéndolos de que adopten, como nosotros, el mechero Bic, la guitarra y el borreguito de Norit. Lo de menos es que talibán no sea palabra peyorativa, sino que describa un grupo social afgano, armado y mayoritariamente analfabeto, con su manera propia de entender el Corán y de paso la guerra al infiel, etcétera. Aquí y allí todos debemos ser presuntos, oiga. Talibanes y talibanas presuntos y presuntas. Por cojones. Para hacer esta muralla juntemos todas las manos, los subsaharianos sus manos subsaharianas, los talibanes sus blancas manos. Etcétera.

Así que ya saben. Presunto talibán. Una guindita más para el pavo. Además, como todo cristo sabe, en Afganistán no hay guerra, sino presunta situación humanitaria, aunque incómoda, donde se disparan presuntas balas y se ponen presuntas minas y se tiran presuntas bombas. Allí, cuando a un blindado con la bandera del toro de Osborne le pegan un cebollazo o se cae un helicóptero, no se trata de acción de guerra, sencillamente porque ni hay guerra ni niño muerto que valga. Lo que hay es una coyuntura de pazzzzz presuntamente jodida, donde nuestros voluntarios para poner tiritas las pasan un poco putas, eso sí, porque no todos los afganos se dejan poner vacunas de la polio ni dar biberones de buen talante, y porque nuestra maravillosa democracia occidental a la española, los estatutos de la nación plurinacional, las listas de Batasuna, la memoria histórica y demás parafernalia se gestionan allí por vías más elementales. A un afgano le cuentas lo de De Juana Chaos y su presunta novia, y es que no echa gota.

En el presunto Afganistán tampoco hay guerrilleros, por Dios. Decir guerrillero tiene connotaciones bélicas, reaccionarias, con tufillo a pasado franquista. Lo que hay son presuntos incontrolados que presuntamente dan por el presunto saco. Nada grave. Por eso cuando allí a un presunto soldado de la presunta España una presunta mina le vuela los huevos –o le vuela el chichi, seamos paritarios– nuestro ministro de Defensa no le concede medallas de las que se dan a quienes palman en combate, que eso de combatir es cosa de marines americanos y de nazis, sino medallas para lamentables accidentes propios de misiones humanitarias y entrañables. Que para eso salen en los anuncios de la tele modelos y modelas buenísimos vestidos de camuflaje pero sin escopeta, diciendo: si quieres ser útil a la Humanidad y trabajar por el buen rollito y la felicidad de los pueblos, y dar besos metiendo la lengua hasta dentro, colega, hazte soldado y ven a Afganistán a repartir aspirinas, que te vas a partir el culo de risa.

Presunto talibán, oigan. Hace falta ser gilipollas.

Una genialidad

«Siempre que se den las condiciones, cada Gobierno deberá intentar la vía del diálogo con ETA».
Mariano Fernández Bermejo, Ministro de Justicia.

Pero vamos a ver: ¿este tío es tonto o es que se ha dado un golpe en la cabeza? ¿O ni una cosa ni otra y juega a tomarnos por tontos? Porque soltar a estas alturas esta idiotez tiene delito, ¿eh? Ya hemos visto lo que ha dado de sí el «diálogo», el «talante» y, sobre todo, «la pazzzz».

¿Dialogar con ETA? Fracasó Suárez, preso del mito del «consenso». Problema: Suárez no jugaba al mus y no supo aguantar el órdago a la grande que jugaron Arzallus y Garaicoechea. Fracasó Felipe, que sí conocía la aguja de marear, pero que vio que aquella gente no era de confianza y trató de torearlos todo lo que pudo, cediendo lo menos posible (y aún así, montó el GAL). Fracasó Aznar (le acusan ahora de «acercar presos», que es lo único de lo que le pueden acusar). No fracasó Aznar en la política antiterrorista: en 2003 tenía al PNV en un puño de hierro y a la ETA consumiéndose por falta de recursos.

Lo que ha hecho Zapo es tirar por la borda esa herencia, a cambio del necesario apoyo del PNV. Ha liberado al PNV de ese puño de hierro y ha favorecido la vuelta de ETA a las instituciones (no importa bajo qué siglas), de las que el PP, recordemos, la expulsó. ETA vuelve a tener a su disposición fondos públicos. ETA vuelve a tener listados del censo electoral. ETA vuelve a poder imponer su ley allí donde tenga la llave de la gobernabilidad. Vuelven el miedo, el silencio, la huida, la muerte.

No hay nada que dialogar con ETA, ministro. No hay por qué repetir el error histórico de los presidentes precedentes (con la excepción de Aznar ya señalada). Con unos asesinos y mafiosos no se dialoga: se les detiene, se les juzga y se les mete en la cárcel. Eso es lo que debe hacerse en un Estado de Derecho. En los países comunistas no tendrían tanta piedad. Se lo digo yo.

El bucle melancólico

Se ha escrito mucha tinta sobre el nacionalismo, particularmente sobre el vasco. Sobre éste hay un excelente libro, que ya he citado en algún otro post. Se trata de El bucle melancólico, de Jon Juaristi. Afortunadamente no es un libro difícil de encontrar (como sí lo es Sacra némesis, tal vez continuación de éste que estamos reseñando). En él se disecciona la anatomía del sentimiento nacionalista vasco con una precisión como creo que nadie antes lo ha hecho, sin perder la amenidad y haciéndose accesible a quienes, como un servidor, no somos vascos.

La intención o propósito (o «principio y fundamento», que diríamos en términos jesuíticos) se revela precisamente en el capítulo introductorio. Que no es otra que explicar la función repetitiva y actualizadora de la melancolía en el nacionalismo vasco. Transcribo unas líneas de esta introducción, que para mí contienen una de las ideas fuerza del ensayo:

«La melancolía nacionalista, como la melancolía imperial, es una variante derivada de la melancolía por la pérdida de la patria, pero hay una importante diferencia entre ambas. Al contrario que los afligidos por la pérdida del Imperio, los nacionalistas no lloran una pérdida real. La nación no preexiste al nacionalismo.»

Como bien menciona Juaristi, el nacionalista llora por algo que no ha perdido. O más exactamente, llora por algo que jamás podrá recuperar: Unamuno y sus compañeros de la generación de 1879, por el Bilbao anterior al asedio de los liberales durante la tercera guerra carlista; Sabino, por el jardín de Abando; Txillardegi, literalmente, por la casa del padre. La Patria, con mayúsculas, se convierte en una especie de sueño edénico. Lo cual, ampliando a Juaristi, ya no es un trasunto saturnino (melancolía), sino neptuniano (conexión a la fons et origo), con todas las implicaciones religiosas que ello comporta (la doctrina como religión, la autoinmolación por la patria soñada e incluso, como el propio Juaristi menciona en el ensayo, la cristificación o transferencia de sacralidad a la religión política que es el nacionalismo).

Qué duda cabe que es Sabino quien, a partir de la pérdida del jardín de Abando (su edén particular), desarrollará una fobia patológica primero hacia los maketos y el baile agarrao y posteriormente lo ampliará contra todo lo español. Aversión que irá creciendo con el paso de los años, entre las generaciones de nuevos nacionalistas, hasta llegar a los tiempos actuales, en los que se llega a justificar la «guerra contra España», la acción violenta, la ekintza.

Juaristi explica perfectamente cómo unos mitos y leyendas recogidos con intención de ser poco más que una guía de viaje contribuyen a la formación de la leyenda de una patria soñada (no real, recordémoslo); y de cómo esa ensoñación o mito, revestidos por el odio a la realidad de la invasión del Edén (el tránsito de una situación de plenitud a otra de derrota y sacrificio del héroe) se transmite de generación en generación, que queda así atrapada en la rueda del eterno retorno nacionalista. Vuelvo a citar a Juaristi en su introducción:

«La estrategia global del abertzalismo es victimista, y por ello tiende a evitar por todos los medios la invalidación del arquetipo narrativo, pero precisa actualizar continuamente los significantes del mismo para que la narración no devenga tediosa incluso para los aristócratas del masoquismo (tanto sufrimiento repetido termina siendo una murga). Así que cambia continuamente la forma del relato a fin de que el contenido se mantenga inmutable.»

Falta un último elemento, tal vez: las voces ancestrales. Esas voces que operan como cantos mitológicos de sirena y que nunca dejará de oír quien alguna vez estuvo expuesto a ellas. Juaristi se equipara así a Ulises, atado al palo mayor de su nave, oyendo dichos cantos de sirena, rabiando por desasirse y sabiendo, no obstante, que la única forma de no caer es seguir atado.

Otros no han tenido tanta suerte. Otros han sido inmergidos en ese océano de voces ancestrales y ya no han podido escapar de su embrujo, de tal manera que con el tiempo han actualizado el arquetipo nacionalista, convirtiéndolo en una extensión más de su persona. No hay nadie en casa: sólo esas voces ancestrales, que como los coros de la tragedia griega, exigen víctimas de sangre para reparar la pérdida de la patria (¿es muy aventurado equiparar a «la vieja que pasó llorando» con Hécate, la Vieja de la diosa lunar en tríada?). Sólo que, para variar, ahora no son ellos quienes se inmolan, sino los demás (masoquismo que deviene en sadismo, en una especie de extraña transmutación).

No quisiera alargarme más, sino únicamente recomendar la lectura de este libro a aquellos que quieran entender el cómo y el por qué del nacionalismo vasco. Es una lectura interesante para este verano.

1500

El número hace referencia a la cantidad mensual de euros que el Gobierno planeaba pagar a los etarras reinsertados, para evitar, al parecer, que se dedicaran al trapicheo con la droga tras dejar las armas. Existe otro plan en el cual algunos empresarios vascos, colaborando con el Gobierno, darían trabajo a etarras reinsertados. Esta broma nos puede costar 300 millones de euros, a repartir en 10 años.

Me parece indignante. Sí, es cierto que «Aznar también exploró esa posibilidad». Sin embargo, y esto es lo importante, no lo llevaron a cabo. Pero «pagarles para que no maten más» es otra vía que ETA puede aprovechar para chantajear al Gobierno. Y desde luego, una vía ideal para que aquellos que militan en esa banda terrorista puedan irse de rositas.

No recuerdo yo que en Alemania se ofreciera pagar dinero alguno para que la banda terrorista Baader-Meinhof dejase de matar. Se acabó con ellos y punto. Y del caso irlandés, con el que los nacionalistas vascos tienen una fijación enfermiza, tampoco tengo noticia alguna de que a los sinnfeiners se les ofreciera dinero alguno a fondo perdido por dejar de matar.

Por otra parte, definamos «reinsertado». ¿Es el etarra que simplemente deja de matar y así lo declara, convencido de su propósito? ¿O es el etarra que ya ha pagado completamente sus delitos con la cárcel y se dispone a enfrentar una nueva vida? En cualquiera de los dos casos, todos recordamos lo que le ocurrió a Dolores González Kataraín, Yoyes. ¿Guardará el miedo la viña, como siempre?

Valiente programa «social». Es decir: hay dinero para «financiar» a ex-etarras y no lo hay —de forma sangrante, además—, para que las viudas tengan unas pensiones dignas que sobrepasen esa miseria de 400 euros promedio. El contraste es evidente: las viudas no pondrán una bomba-lapa en el coche del Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales si éste no atiende esta justa reivindicación. Que a quien me puede hacer daño le doy todo lo que me pida e ignoro a quien no me afecte. Lo de siempre, vamos.

El nacionalismo en su conjunto es una inmensa boca, que cuanto más le dan, más quiere. Y no se conforma con menos que la independencia. No importa que con esa hipotética independencia la región se vaya al carajo. Fiat independentia et pereat mundus, que hubiese dicho Kant de haber vivido en nuestro tiempo. En un próximo post nos referiremos a eso. Por el momento, me bastaría que el Gobierno —éste y los que vengan detrás de él— entendiese que a ETA no hay que darle ni agua. Y al PNV, recogedor de nueces, tampoco.

Bastaría con eso, de veras.

Pensamientos al vuelo

Ideas, intuiciones y otras cosas que se me pasan por la cabeza

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Las cuatro esquinas del mundo

Nadie entre sin aumentar la entropía

Mirando hacia arriba...

Reflexiones sobre cosas que pasan en los cielos

El vuelo del albatros

Pensamientos diversos a vista de pájaro

Cuatro amiguetes y unas jarras

Ya que no podemos arreglar el mundo, hablaremos de lo que nos interesa: la política y los políticos, el fútbol, el cine, y todo lo que nos molesta, acompañados por unas jarras de cerveza. Bien fresquitas, por supuesto

General Dávila

Nada hay como el soldado español y mi única aspiración siempre ha sido estar a su altura

VIA LIBRE

Escribo y difundo lo que me interesaría leer. Para todos los públicos

Verdades Ofenden

"Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga" Diderot. / "El que tiene la verdad en el corazón no debe temer jamás que a su lengua le falte fuerza de persuasión" Ruskin – (Bitácora-Biblioteca virtual y PERSONAL, recopilatória de aquellos artículos que despiertan mi interés)

C Y K L O S

Asociación de Astrología de Cataluña

Queremos salir de la Crisis

¿Los políticos Tambien?

Galicia Futura

Blogazine Independiente / Abierto 24 horas

La Imagen Reflejada

El Patito se vió reflejado en el agua, y la imagen que ésta le devolvía le cautivó por su hermosura: era un magnífico Cisne

Es war einmal...

"Los dogmas del quieto pasado no concuerdan con el tumultuoso presente." (Abraham Lincoln)