Autor: Aguador
La guerra imaginaria
Ayer saltaba la noticia: nuestro aguerrido Ejército español, defendiéndose, se ha cargado a trece talibanes. Que no son «delincuentes», como dice la Menestra de turno, sino «insurgentes», lo cual es muy distinto. Luego quiere decirse que no estamos en misión de paz, como incansablemente han repetido los menestros de la cosa desde Bono.
Ya en otro lugar defendimos que la actuación española en Iraq no fue sino la de reconstrucción del país, «nada de tirar tiros». Ni siquiera estábamos en zona de peligro bélico. Distinto era –y es– que nadie se haya molestado en explicar al pueblo español qué hacíamos en Iraq. Incluso Inocencio Arias, poco sospechoso de ser aznarista o cosa parecida, desbarata los embustes sociatas referidos a la guerra de Iraq. Recordemos el soberano ridículo que hizo ZP al sacar precipitadamente las tropas de Iraq e invitar a las demás potencias a que hiciesen otro tanto. Y el ostracismo y adelgazamiento de poder al que se condenó a España desde entonces (lo de no levantarse al paso de la bandera de los USA fue la gota que colmó el vaso, nada más).
Sin embargo, algo ha cambiado. A Morotinos Catavinos le llegó una noche la inspiración y, a la mañana siguiente, corrió presuroso a Moncloa a contársela a su jefe.
–A ver, Curro, cuéntame esa idea tan maravillosa que has tenido –le invitó ZP–.
–Bueno… verás, jefe –empezó él–. Resulta que es verdad que desde hace tiempo que en el mundo mundial no pintamos gran cosa. No fue una buena idea lo de ofender a los americanos, ni con lo de la retirada ni con lo de la bandera. ¿Estás de acuerdo, jefe?
–Mira, Curro… eso me lo pedía el cuerpo. ¡A ver por qué nadie puede toserle a los USA! Pero yo lo hice. ¡Yo! –aquí se dio varios golpes en el pecho con el pulgar–. Además, no te olvides que una parte de nuestra propaganda se basa en nuestro anti-americanismo y eso a ciertos sectores de la izquierda les gustó, ¿o no?
–Sí, Presidente –Moratinos se armó de paciencia viendo que ZP estaba inspirado esa mañana–. Y te ayudó a ganar las elecciones. Pero eso desde entonces no nos ha traído más que problemas fuera de casa. Si hasta a nuestros soldados, cuando los veían los de las otras potencias, les hacían la imitación de la gallina. No deberías consentirlo.
–¿Y qué quieres que haga? –replicó ZP–. Además, no es a mí a quien se lo hacen. Es a ellos. Y a mí el Ejército nunca me ha gustado.
–Claro –remachó Moratinos–. Por eso tu abuelo rojo era capitán y te casaste con la hija de un teniente coronel.
–Touché. Lo admito. Pero no me gustan esos tipos de uniforme. Entonces –dijo ZP, en tono más perentorio–, ¿qué es lo que propones?
Moratinos respiró hondo y empezó a explicarse.
–Verás. Mi idea es que tenemos que ganarnos al nuevo presidente Obama, tenerlo un poco más de nuestro lado. Bush era malo malísimo, ya lo sabes, y así lo creen ahora en todo el partido. Pero Obama no es Bush y puede ser que eso a nosotros nos favorezca.
ZP enarcó una ceja. Moratinos prosiguió.
–Obama dijo que no sólo no era inmediato que los USA se fuesen de Afganistán, sino que además incrementaría el contingente de soldados destinados allí. ¿Qué mejor forma de mostrar nuestro apoyo y empezar a ganar puntos que enviar soldados allí y mandarlos a las zonas de mayor peligro?
Para cuando terminó Moratinos su exposición, ZP se había puesto de varios colores y su cara rozaba el púrpura.
–¡Eso es una barbaridad! –vociferó ZP–.Va contra mis principios pacifistas –Moratinos hizo ademán de sorpresa; no sabía que su jefe tuviese principios y menos que peleara por ellos– y sobre todo, contra toda la propaganda que hicimos de Iraq. ¿Qué vamos a decir a las bases del partido?
–Eso es muy sencillo, Presidente. Las bases tragarán con cualquier cosa que tú les digas. Sólo hay que presentarlas bien. Se les dice que Obama es progresista, que es la versión americana del PSOE y que la guerra de Afganistán, al contrario que la de Iraq, es legal. Nuestros propagandistas y mamporreros harán el resto.
ZP meditó un momento.
–¿Y las críticas?
–Eso es fácil de evitar. Todos los diarios que controlamos empezarán a decir que quien critique la decisión es antipatriota y que no está con el Gobierno de España. Y si te refieres a Rajoy, sabes que con dos palabras le tapas. No tiene mayor problema. Los nacionalistas no te criticarán porque como es una guerra de España y ellos «no se sienten españoles»…
A ZP se le oía pensar.
–Todo atado, ¿no? No me acaba de convencer porque siempre hemos sido muy antiamericanos y ahora tú propones comerle la salchicha al negro. Además, se me ocurre que tendremos otro problema: ¿cómo explicamos que mandamos tropas a Afganistán y que al mismo tiempo estamos en la Alianza de So-Mamones?
Al cabo de un momento, a ZP se le iluminó la cara con una sonrisa.
–¡Ya lo tengo! Hablaré con Carme, a ver si puede mandar unos cuantos lejías con un CETME de extranjis. Desde luego, aquí no diremos que estamos en guerra. No sería bueno para la moral del partido. Y no vamos a dar muchas explicaciones de lo que pase. No queremos a toda la jauría encima.
–¿Y los muertos?
–Ningún problema, Curro. Los traeremos de madrugada y nadie se va a enterar en el momento. Es lo mismo que hacían cuando la UCD enterraba a los muertos de la ETA, ¿no? Pues nosotros podemos hacer igual. Y si hay que ponerles una medallita, les pondremos cualquiera que no indique que estamos en guerra. Los padres estarán contentos igual.
–Vaya comparación, Presidente…
–Bueno, pues lo haremos así –dijo ZP, en un tono concluyente–. ¡Por Jakin y por Boaz! Creía que no llegaríamos a encontrar una solución al problema. Te mereces un descanso, Curro. Llamaré a Cebrián para que te escriba un panegírico en El País y a los chicos de Público para que te hagan un reportaje a todo color destacando lo buen político que eres.
–Gracias, Presidente. No merezco tanto honor…
–¡Que sí, hombre! –y al decir esto, ZP le dio una palmada en la espalda–. Venga, hoy tienes el día libre.
–Gracias, Presidente. Te mereces el premio Nobel de la Paz –repuso Moratinos, todo emocionado–.
–Bueno, venga… Vete, que me espera una jornada muy apretada hoy.
–Adiós, Presidente.
Y así nos va, desde entonces.
Censura 2.0
Aunque relativamente tarde, me entero de la noticia hoy 1 de septiembre. Han censurado un blog liberal por presentar las fotos y un texto «políticamente incorrecto». Y lo más curioso es que quienes aplauden con las orejas esta decisión son los mismos que «truenan contra el franquismo».
¿Dónde está la libertad? No lo sabemos. En España (hoy conocida también como República Federalista Asimétrica del Estado Español) hemos disfrutado muy poco de la libertad. Desde el cierre gubernativo y sin contemplaciones que se ejerció durante el franquismo (ése contra el que específicamente el socialismo ha vivido de puta madre y del que es su «digno» sucesor) hasta la censura «formalmente judicial» (sólo porque la orden la firma un juez, aunque venga de más arriba), los españoles de a pie raramente hemos conocido la libertad.
No me cabe duda que la censura sigue existiendo. Los parámetros han cambiado (o no tanto como parece), pero estamos en las mismas. No se puede criticar al Gobierno incluso con razón (es antipatriota). No se puede criticar al Rey tampoco y aunque sea con razón (atrévete y verás lo que te pasa). No se puede criticar el totalitarismo islamista (a los moros más vale no cabrearlos). No se puede criticar el totalitarismo nacionalista (si vives fuera de territorio nacionalista, «no reconoces el hecho diferencial»; si vives en territorio nacionalista, te condenan a la pena de muerte civil). No se pueden criticar las dictaduras de izquierdas, como la norcoreana, la cubana o la venezolana (eso es estar contra la libertad). No se puede criticar la deriva amoral del país (es retrógrado y ultramontano posicionarse, por ejemplo, en contra del aborto, que a un servidor le parece un asesinato)… Pero bueno, ¿de qué se puede hablar en este país y, sobre todo, quién puede hablar?
Desde luego, el amigo Caballero ZP «no puede». A Federico ya lo sentaron en los Tribunales y fue condenado por una jueza más delincuente que él, porque es prevaricación dictar a sabiendas una sentencia manifiestamente injusta. Sin embargo, en un país donde todavía existe la censura, mayor delito que la prevaricación es decir la verdad. Como decía Ivà (Historias de la puta mili) por boca de su personaje Sargento Arensivia: «En este país, por decir las verdades te llaman facha».
Y los que hoy prohíben y censuran eran los del «prohibido prohibir». Manda carallo…
Todo mi apoyo y solidaridad con el amigo Caballero ZP (Julio para los amigos), en espera de que el asunto se arregle a su satisfacción y de que la libertad, que nunca estuvo muy cerca de los españoles, se acerque un poco más.
«Moderación salarial» y «flexibilidad laboral» (I)
Nos fijamos hoy en dos expresiones que, al igual que la expresión «serenidad y firmeza», forman parte del vocabulario habitual (colección de mantras) del poder fáctico (en este caso de la CEOE en cuanto presunta agente social). La primera puede traducirse en algo así como «que los sueldos de los trabajadores no crezcan demasiado». ¿Demasiado en relación a qué? En principio, en relación al IPC, para que no se note demasiado la pérdida de poder adquisitivo de la clase trabajadora. Aunque lo mismo podría ser en relación a la tasa de beneficios de las grandes empresas, vayan ustedes a saber.
Por de pronto, lo que siempre me ha sorprendido es que la tan cacareada «moderación salarial» se pide (o exige, según los casos) a los trabajadores (a los «obreros», que se decía antes). Y que –ahí está lo más irónico del caso– la piden o exigen orondos señores sentados en despachos de madera de nogal, cedro americano o abeto noruego, cuya agenda está llena de partidas de golf o de pádel (al gusto) y cuyas cuentas están bien repletas por ser consejeros delegados de la empresa XXX o por poseer parte del llamado paquete de control del banco YYY. O la piden sesudos –e igualmente orondos– analistas económicos al servicio de los primeros.
Y yo me pregunto: ¿por qué no se pide/exige «moderación salarial» en los sueldos de la política y la capa superior de la Administración (de cualquiera, no solamente del Estado)? ¿Por qué no se puede empapelar al funcionario o autoridad que niega información a quienes, con todo el derecho, preguntan en qué se gasta el dinero del sufrido contribuyente? Tenemos ejemplos en Cataluña y en Andalucía y seguramente ustedes conocerán de casos en su propia región o ciudad de residencia. ¿Por qué un señor, por muy Molt Honorable que sea, tiene que cobrar 164.000 euros al año (más que el Presidente de la Nación)? Eso, que está mal en tiempos de bonanza económica, está peor en tiempos de crisis. Viene a significar: «Estamos en crisis, pero mientras pueda seguir cobrando mi sueldazo, al pueblo que le f… un pez». Incluso les sugeriré que repasen la lista del llamado top ten, a ver si encuentran a alguno de esos señores que haya sido mileurista o al menos que se las haya tenido ver con un sueldo que ha habido que estirar haciendo malabares, como tantas familias hoy en día.
¿Conclusión? «Moderación salarial» sí (o no), pero para todos.
Metanepiandooooooooooo
Volvemos otra vez a los cuentos de la T.I.A. y la A.B.U.E.L.A. El PSOE, que nunca ha sido un ejemplo de honradez, ni en el Gobierno ni en la oposición, se ve acusado de «espionaje a la oposición». Tiene visos de realidad: los probos funcionarios del Estado tratando de remedar La vida de los otros, espiando y vigilando a los disidentes. El asunto, pese a ser gravísimo si se confirma, tiene detalles cómicos: que los «escuchas» se equivocaran «de Montero» y confundieran al magistrado del TSJV (que, para más inri, votó en contra de la libre absolución de Camps) con el abogado de la defensa es cosa que sólo pasa en Estepaís.
Pese a todo, lo que no podemos dejar de advertir son dos cosas: De Cospedal no puede lanzar una acusación tan grave en un Estado de Derecho y echarse a dormir, sin más. Lo que ha de hacer De Cospedal es, como todo hijo de vecino, presentar la correspondiente denuncia en el juzgado que por turno corresponda y aportar las pruebas que abonan su denuncia. Si no lo ha hecho así, eso sólo puede indicar dos cosas: primera, que su confianza en que la Justicia –que es quien debe arreglar este tipo de asuntos– resuelva la cuestión no es muy allá que digamos; y segunda, que algo tiene que haber cuando prefiere el ruido mediático al quehacer judicial. Vamos, que «cuando el río suena, agua lleva». Que seguramente no será todo lo que diga el PSOE que hay –la verdad y el PSOE sólo son amigos y a medias cuando aquélla favorece a éste, y poco más–; pero si De Cospedal no tiene pruebas, lo mejor que puede hacer es callarse hasta obtenerlas. Y tercero: que «ha querido levantar la liebre, pero no demasiado». Que se hable, pero que no se investigue demasiado, no sea que se encuentre algo que no se quería encontrar.
Es verdad que hay sospechas muy fundadas de que el PP pueda ser escuchado, e incluso cabe la posibilidad de que exista algún topo que informe a Rubalcaba (aunque a veces, viendo cómo actúan, uno cree que no necesitan topo alguno que los empuje al precipicio). No deja de ser sorprendente –o no– que el PSOE lleve tanta ventaja al PP en materia de escuchas (de hecho, a todo un Vicepresidente le costó el cargo y un proceso judicial). Pero todo eso debe ser demostrado y además, debe serlo en sede judicial. Cualquier otra cosa es gastar pólvora en salvas y etresaaaaaaaaaarse más de la cuenta, que no conviene con esta ola de calor y eso no se cura con una cañita de chiringuito.
Tampoco es de recibo que la Fashionaria Voguemomia, tan pronto sale la sentencia absolutoria, se apresure a decir «naturalmente, recurriremos esa sentencia», cuando a quien corresponde decir eso es al Fiscal General de Estado. Bien es verdad que sospechábamos que Conde Pumpido no era muy «independiente», pero que se haya visto hasta ese punto… Ni lo es tampoco que se haya levantado la veda para crucificar blogosféricamente a Camps (máxime cuando, por el momento, no se aprecian indicios racionales de delito en su comportamiento).
P.D.- De paso y ya que estamos en verano, me pido un posado refrescante de María Dolores de Cospedal. Si Soraya no tuvo reparos en hacerse una foto-shop enfundado su cuerpo serrano en un negligé, quizá De Cospedal podría seguir el ejemplo. Podría valer incluso como estrategia electoral; porque las estrategias serias parece que en el PP de Rajoy pasan de largo…
Questo blog tocca il cuore
Recibo muy honrado el premio «Questo blog tocca il cuore» de parte de mi amiga Martha Colmenares. Hace mucho que no recogía premios y que, tal como se están poniendo las cosas en la blogosfera, el verdadero premio va a resultar poder seguir escribiendo. Vean, si no, el caso del blogger Alexis Marrero, a quien la policía del simio rojo tiene en orden de busca y captura y que se ha librado de la detención por los pelos. Claro que a los palmeros, mamporreros y demás comparsas de Chávez a ambos lados del Atlántico les parecerá «muy retebién». Pero en fin, así está el patio.
Como he perdido un poco de práctica en esto de los premios, se lo voy a dedicar a los siguientes:
Felicidades a los premiados y buen verano (o lo que quede de él) a todos.
Bosque a bosque, fuego a fuego
Parece una canción de Serrat hablando de Machado, pero no. El caso es que el tema de los incendios debería causar más alarma, porque no hay año que no se quemen menos de 10.000 hectáreas de arbolado. La gente llora si en los incendios pierde sus pertenencias, o si por desgracia pierde la vida el miembro de algún retén o bombero. Pero no he visto a nadie «llorar» todavía porque España se esté convirtiendo en un secarral, en una extensión natural del Sahara. ¿A nadie le importa, verdaderamente?
Más que a nadie, les debería importar a los Ayuntamientos de los términos municipales de los bosques que se queman. Sin embargo, no tengo noticia (y corríjame alguien si me equivoco) de que en el otoño o invierno anterior los Ayuntamientos de los bosques que se han quemado en verano hicieran campaña alguna de prevención. No se quita la maleza, fácil yesca para cualquier desaprensivo. No se hacen los necesarios cortafuegos. No se toman las correspondientes medidas de prevención. Luego, claro está, se hacen barbacoas sin permiso (o sin tomar las más elementales precauciones) en días ventosos, entre varios hechos posibles y pasa lo que pasa. La desidia nos indica, además, que «para lo que cuesta mantenerlos limpios y arregladitos, mejor se queman y así ya no hay que cuidarlos».
Pero no es sólo eso. La legislación vigente impide sacar provecho económico de las zonas devastadas en un período no menor a 20 años; ¿pero se cumple esa legislación? Porque teniendo en cuenta que el 90% de los incendios son provocados y no estamos hablando de desidia o piromanía, diríase que hay un interés en que se quemen. ¿Habrá, pues, algún ayuntamiento damnificado que permita algún tipo de aprovechamiento económico, pasándose la ley por el arco de triunfo?
Y ya que mencionamos la piromanía, resulta curioso que en las noticias digan que se ha detenido a «52 o 53 pirómanos» y no den más información. A mí me gustaría saber cualquier cosa de esos hijos de puta. Es verdad que las noticias nos dicen que «se enfrentan a penas de 20 años de cárcel», pero no nos dicen por qué esas «personas» son capaces de quemar un bosque. Yo no digo que no existan verdaderamente pirómanos; pero no me basta que se anuncie la detención de uno de ellos y después «nunca más se supo». En lo que a mí respecta, son terroristas ecológicos y como tales terroristas habría que tratarles.
Me gustaría que todos aquellos a quienes la ley encomienda la responsabilidad de cuidar de los montes lo hiciesen. No solamente porque puedan fallecer personas o producirse daños materiales. Entiendo que los bosques, suficientemente bien cuidados, atenúan el efecto del cambio climático e impiden que las temperaturas alcancen niveles inviables para no pocas personas mayores, para los agricultores, etc. Es un patrimonio que hay que cuidar y que hemos de legar a nuestros descendientes en el mejor estado posible. No permitamos que el egoísmo brutal de unos pocos y la indiferencia de muchos destruya nuestro propio hábitat.
Actualización diciembre 2009.- El amigo Tercera Opinión ha escrito un estupendo artículo que creo complementa (con datos absolutamente descorazonadores, por desgracia) las reflexiones de nuestra entrada.
Flautista on the rocks
Tomo prestado este fragmento de una entrada de Red Hispania:
Seguramente todos sabréis como terminaba el cuento. Con su música, el flautista se llevó las ratas de la ciudad, hacia el río, y dejó a sus habitantes libres de roedores. Y todos fueron felices y comieron perdices. Pero el cuento no terminó realmente así. Nos han contado la versión falsa. La verdad es que el alcalde de aquella villa plagada de ratas habló con el flautista antes de que éste se dispusiera a librarles de la plaga, y le dijo:»Mira, si nos libras de todas las ratas, esta gente será absolutamente feliz, con lo cual no necesitarán para nada a un alcalde, ni a un exterminador de ratas, con lo cual tú y yo nos quedaremos sin trabajo». El flautista reflexionó sobre lo que le acababa de decir el alcalde y, tras meditarlo mucho, llegó a la conclusión de que éste tenía razón. Así que decidió hacerle caso, y exterminó sólo a las tres cuartas partes de las ratas, evitando así que los ciudadanos de aquella villa fueran totalmente felices, y necesitaran para siempre un alcalde que contratara a un flautista exterminador de ratas.
A lo cual hay que añadir otro detalle, que después pensaron el alcalde y el flautista por separado: «Y mientras los habitantes se preguntan, quejan, rabian o patalean por las ratas que quedan, no se preocuparán de si meto o no la mano en el cesto y me llevo más de lo que me corresponde. Y algo caerá para mí de lo que otros se lleven de más».
Sistema quitativo
Se trata, naturalmente, del nuevo sistema de financiación autonómica, en el que Cataluña y Andalucía consumen prácticamente la mitad de lo presupuestado y el resto de comunidades va tirando como puede. Porque sepan ustedes que ZP «reconoce el hecho diferencial catalán» (consistente en que alguien a quien consideras tu enemigo te pague la independencia) y en cambio, no reconoce el «hecho diferencial madrileño», que consiste en que la Comunidad de Madrid ha aumentado más que sensiblemente su población, mientras que los recursos se le han ido recortando.
A nosotros no nos cabe duda de que es una carambola a varias bandas. La primera banda es para ERC (menuda banda están hechos ellos), que «ha echado un pulso al Estado español y ha ganado», o así es como lo vende Ridao en El Mundo. Se intenta interpretar que la «victoria» de ERC va a suponer un desgaste para el gobierno de Montilla, y en este sentido Puigcercós ha «sugerido» un cambio de gobierno. Quizá Montilla resiste y le habrá dicho que ya no caben más hermanos en el Govern sin que se note. Y mientras unos y otros se pelean por la porrada de millones que han caído en manos de Cataluña, Carod sigue en su «país multicolor» poniendo embajaditas a no menos de 50.000 euros anuales para el jefe más el coste de personal, alquileres y mantenimiento. Pero en fin: a ZP eso «no le importa» y probablemente piense –no le faltaría razón- que de eso tenemos que pedir cuentas los catalanes, no él.
La segunda banda es para Andalucía, contribuyente igualmente al «éxito» de ZP en las pasadas elecciones (como si no supiésemos ya que ZP ganó las elecciones más por errores ajenos que por fallos propios). Andalucía, de siempre el granero de votos del PZOE, ha sido esta vez generosamente untada por el Gobierno. Hay que mantener el voto cautivo y, si se puede, comprar alguno más con el PER. Andalucía, como el dinosaurio de Monterroso, sigue durmiendo el sueño de los justos, acunada por las letárgicas zalemas de Canal Sur y Arenas no parece estar por la labor de despertarlo demasiado.
Y la tercera banda y la que da nombre a la presente entrada, es la de Madrid. ZP se ha empeñado en ganar la batalla de Madrid («¡Madrid como sea!», berrea el camarada Gómez) y la financiación autonómica no es sino otra vuelta de tuerca en la estrategia de ahogo económico y administrativo que desde el Gobierno se practica contra Esperanza Aguirre. Para dar a otras Comunidades (pero no a Castilla y León, Murcia o Valencia) hay que quitar a Madrid. Crece la inseguridad ciudadana porque Madrid no tiene competencias en la materia y el Gobierno no pone medios suficientes para combatirla. En el Gobierno confían en que Esperanza no pueda llevar a cabo sus proyectos por falta de minolles. Y si, además, en el PP hay algún gerifalte que dice algo así como «Estoy hasta la polla de que esta tía de mierda vaya dando ejemplo», miel sobre hojuelas para ZP. No sé si Rajoy se da cuenta –o caso de que se dé cuenta, si le importa- de que segando la hierba bajo los pies de Esperanza Aguirre se está cargando el futuro más o menos cercano del PP. Pero eso es ya harina de otra entrada.
Felón y traidor
A ver qué será lo próximo que van a reventar. Desde luego, sus «jefes» (ellos son simples ejecutores del plan) pueden estar contentos: están dejando Ex-paña hecha una puta mierda y costará decenios que vuelva a estar a unos niveles decentes, es decir, a los de un país que sea respetado en el concierto internacional. ¿Cómo es posible que a pesar de todo en 2008 hubiese 11 millones de personas que les votaran? La LOGSE ha hecho estragos, ciertamente; pero no es solamente eso. Miramos «al otro lado» y lo que hay es para caérsele a uno el alma a los pies. Sigue en pie la admonición de Antonio Machado…
Españolito que vienes al mundo
te guarde Dios:
uno de los dos partidos
ha de helarte el corazón.


