Estremecimientos

«La Historia nos ha enseñado que cuando la derecha se pone a gritar «España» muchos españoles se estremecen» (Pepiño Blanco).

Bueno, bueno. Ya echábamos de menos una declaración de Pepiño. Una declaración rotunda, estratosférica y, como es habitual en él… solemnemente idiota. La culpa de todo la tiene el PP, claro. El PP crispa, el PP se apropia, el PP… ¡Pero coño! ¡Si lo que pretende el PP es ganar las elecciones! Eso no se puede consentir, hombre. Hay que restar legitimidad al PP: hay que encadenarlo a Franco como sea. Hay que evitar por todos los medios que Rajoy huela siquiera la moqueta de Moncloa como presidente.

¿Pero qué carallo le pasa a Pepiño, hom? Está nervioso, sin duda. Igual que lo está La Momia. Atacan al PP sin venir a cuento y esperan que una chorrada repetida mil veces se convierta en verdad irrefutable. ¿Y eso? Pues nada. Que están viendo que lo de «Gobierno de España» no cuela, porque al mismo tiempo que aparece esa frase salen las JJSS sacándose de la manga algún vídeo en el cual ridiculizan a quienes defienden sin complejos la idea de España. Ellos mismos se hacen la zancadilla, ¿no? Y que por lo visto les ha fallado también lo de la semana fantástica. Venga a prometer pisos gratis y sueldos mínimos de 800 leuros y al poco sale Solbes, cual Beckmesser en la gran ópera «Los ministros cantores de Nuremberg», diciéndole que sí, pero que antes habrá que hacer números y que en todo caso eso no sería posible… hasta el 2010.

Por si fuera poco, Rajoy se permite fabricar un vídeo en el cual la impresión nada subliminal es que está hablando como Presidente de la nación, lo cual es todo un ataque a la línea de flotación del gobierno de ZP. Creíamos que Rajoy era «demasiado gallego», que le «sobraba educación» frente a unas personas a quienes un día sí e outro tamén se les oye rebuznar en los medios de comunicación… pues sí, pero toma del frasco. Hay quien ha criticado ese mensaje subliminal; pero qué quieren: yo, sin ser para nada del PP, agradezco la fina broma, que demuestra que a Rajoy no le falta sentido del humor (algo que últimamente se echa en falta en el Gobierno y, por supuesto, en Pepiño). Que lo de menos es que el jefe de la oposición diga que hay que sacar a pasear la bandera. Lo importante (y lo que verdaderamente ha puesto de los nervios al PSOE) es lo otro.

Porque digo yo que hay estremecimientos y estremecimientos. Uno es el estremecimiento de emoción al ver ondear la bandera propia, al oír el himno propio y el sano desear lo mejor para la patria de uno, y sentirse hermano de aquellos que también se estremecen de emoción al ver ondear la bandera y escuchar el himno (que no tendrá letra, pero que para un servidor es el más bonito del mundo, faltaría más). El otro es el estremecimiento de segunda clase que causa oír a ZP decir que «apoya algo». Da igual que se trate de persona, animal, cosa o evento: fijo que se va a pique (no a Piqué, que ése ya se ha ido con quien tenía que irse). O el estremecimiento de tercera clase que precede a una frase lapidaria del Gobierno, como las del Mariano malo (recuerden lo de «cuando la jugada lo aconseje»: ahí es nada), o de Pepiño, o del felón Garrido (Anguita dixit).

Pero lo que de verdad estremece es que esta patrulla pretenda ganar una guerra fratricida que ellos mismos provocaron hace 71 años. Que pretendan borrar de un plumazo 40 años de historia, con sus luces y sus sombras. Pretenden, como Fernando VII, que se hable del período franquista como de «los llamados cuarenta años». Esa obsesión con Franco tiene mucho de freudiana. Se conoce que el PSOE (o por lo menos su capa dirigente) está todavía tratando de matar al padre. Cosa muy natural, pues a sus pechos crecieron muchos de ellos. Ellos y no el PP son los verdaderos herederos de Franco (cuando menos en las prácticas totalitarias).

Actualización a 12 de octubre.- Nos cuenta Martha Colmenares que el MicoMandante ha suprimido el Día de la Raza en Venezuela. Se conoce que a pesar del apoyo de Moratinos, flanqueado por Elenita Valenciano y Lerele Pajín, los españoles no le gustamos y no nos considera sus hermanos. Qué le vamos a hacer: el aprecio, al menos por mi parte, es mutuo.

Por lo demás, grandes imágenes en el Desfile de las FF.AA. Los sonoros abucheos a ZP han sido la nota dominante, por encima de lo que se celebraba hoy y de las autoridades todas. Después ha recompuesto la cara; pero mientras estaba en el acto, Telemadrid ha enfocado en un primer plano la expresión facial de ZP y ésta no era precisamente de «talante», ni de «paz», ni de «diálogo». Más bien era de «ya os ajustaré las cuentas, cabrones». Y encima escondiéndose, después de haber afrentado presupuestariamente a la Comunidad de Madrid (lo de dedicar una partida presupuestaria de 3,3 millones de euros a vigilancia costera y seguridad del tráfico marítimo es una afrenta en toda regla). Merecidos abucheos, pues, para ZP. Que ya lo decía mi abuela, en paz descanse: «el que siembra vientos, recoge tempestades».

Para Martha, con cariño

Éste es un post para Martha Colmenares, hermana mía en esta «Hermandad Bloguera» en que nos hemos constituido.

Ha llegado a mi bandeja de entrada un correo con archivo adjunto. El archivo adjunto contiene una entrevista de un periodista venezolano (de cuyo nombre no puedo acordarme) ante el cual el MicoMandante miente nada menos que tres veces. La entrevista tiene lugar en 1998 y el MicoMandante promete entregar el poder en cinco años, no nacionalizar empresas y mantener la libertad de prensa. El hecho de que mi amiga, mi hermana Martha tenga dificultades para postear las noticias que nos conmueven demuestra bien a las claras de qué pasta está hecho el régimen bolivariano del MicoMandante (que igual podía haber dicho cristalino por ser «Cristal» el primer culebrón venezolano que se vio aquí en España).

A toda velocidad, pues, se lo he mandado a Martha y al parecer, es uno de tantos vídeos que le tumbaron en el anterior blog. Tal como dice ella, ésta es la libertad de expresión que promueve la señora Elena Valenciano. Y, cabría añadir, la que promueve Lerele Pajín, bien apoyadas por Currito Desatinos. Así, pues, se hace un llamamiento a los hermanos y a las personas de buena voluntad para que manden sus vídeos sobre Venezuela a Martha, a este correo:

marthaccolmenares@yahoo.com

Sigamos la lucha por la libertad.

Oscars

El amigo Lobeznox me ha inspirado este post. La idea no es nueva, desde luego, pero siempre es posible darle un matiz personal. Él lo hace a través de canciones; yo lo voy a hacer a través de películas. Espero que guste el listado (se aceptan sugerencias xDDDD):

Zapatero: El increíble hombre menguante.

Mª Teresa Fdez. de la Vega: La Momia.

Pedro Solbes: El hombre que sabía demasiado.

Mercedes Cabrera: Rebelión en las aulas.

Las Cortes: La verbena de la paloma.

El PSOE: La tapadera.

Jesús Polanco: El Padrino.

La COPE: Un lugar llamado Milagro.

La CNMV: Toma el dinero y corre.

Miguel Ángel Moratinos: Las amistades peligrosas.

Alfredo Pérez Rubalcaba: La maldición del escorpión de jade.

Alberto Ruiz Gallardón: Uno de los nuestros.

Magdalena Álvarez: Juanita Calamidad

Federico Jiménez Losantos: Solo ante el peligro.

George W. Bush: Cocodrilo Dundee

Mariano Fdez. Bermejo: Juzgado de guardia.

Mariano Rajoy: La gran esperanza blanca.

El 11-M: La ley del silencio.

Esperanza Aguirre: La Chulapona.

El Tripartito catalán: Three Amigos.

Juventudes Socialistas: Los supercamorristas.

María San Gil: Difícil de matar.

El Bipartito Gallego: Dos tontos muy tontos.

La AVT: Algunos hombres buenos.

Hugo Chávez: Holocausto Caníbal.

Fidel Castro: El gran dictador.

Como digo, se admiten sugerencias. Tenéis barra libre para proponer lo que os parezca.

Hermandad Bloguera

Hace ya unos cuantos días me concedieron, junto con otros colegas, la distinción de «Hermandad Bloguera». Es decir: formamos un grupo más o menos homogéneo unido por el rechazo a Zapatero I, el Traidor. Uno se siente honrado con el premio (que no es un premio, sino un pequeño detalle que te hace decir «no estás solo»). En España todavía hay libertad (aunque quieren cargársela), pero, como dije en un comentario a un post de Lobeznox, esto es especialmente importante para aquellos «hermanos» que se juegan la vida todos los días por la libertad de todos.

En fin, muchísimas gracias por la distinción. Tendría que señalar a todos los blogs que tenéis a vuestra derecha, pero de forma especial mencionaré los siguientes (sin menoscabo de todos los demás):

Este país se va a la mierda
Decentes responde a los progres
Resurgir
Cuando canta la calandria
El Cerrajero
Martha Colmenares
El Asomado

Gracias a todos. Sigamos así.

SIN COHERENCIA LOS VOTOS VUELAN

Mientras que el líder de la oposición Mariano Rajoy promete acabar con el canon indiscriminado, abaratar el ADSL y fomentar el uso de las nuevas tecnologías en las aulas, su equipo en el Congreso mueve ficha en sentido contrario al de su Jefe de filas.

El pasado viernes, en el Congreso, el grupo parlamentario del Partido Popular defendió que se impusiera el registro de la identidad de todos los usuarios de Internet que se conectan a través de redes wifi (aeropuertos, estaciones, universidades,…) y en cibercafés. La promotora de tan peregrina idea fué nada menos que la diputada Beatriz Rodríguez Salmones, que en la actualidad ostenta el cargo de asesora de la campaña electoral de D. Mariano.

No dudo de las buenas intenciones de D. Mariano y su grupo, probablemente lo hagan por prevenir delitos de mayor o menor cuantía, pero sería necesario recordar que cualquiera con un mínimo de conocimientos informáticos puede saltarse barreras, protecciones, se pueden desviar líneas o confundir direcciones, y no hace falta para ello usar del anonimato de la conexión en un ciber. Desde el propio domicilio hay posibilidades, si se quieren cometer tropelías.

Esta fiscalización, esta intervención en la libertad de la Red es absurda. No se pueden poner puertas al campo. Esto es una actuación más propia de regímenes totalitarios como el chino, que de Partidos que dicen defender la libertad por encima de todo. Esto es una gallardonadamás, y ya es hora que D. Mariano reaccione y promueva políticas coherentes con lo que defiende, con mano firme y con respuesta dura y contundente para quienes desde dentro pretenden minar los cimientos del partido. El peligro, si no se reacciona a tiempo, es la fuga de muchos votos en los próximos comicios, y no nos lo podemos permitir.

(Del blog de Lobeznox).

Amigo Lobeznox: Yo ya tengo constancia de que esta señora, Beatriz Betina Rodríguez Salmones, ya en 2003 defendía la aplicación del canon digital. Lee uno estas cosas y, como cyber-usuario (y casi diré que como cyber-disidente), uno no sabe a qué carta quedarse. Probablemente vote al PP porque en asuntos «mayores» (organización territorial, terrorismo) coincide con lo que yo opino sobre la cuestión. Pero posiblemente esta postura de la señora Rodríguez Salmones haga que yo vote al PP tapándome la nariz, porque éste, a fin de cuentas, no es un asunto «menor».

No tener nada mejor que hacer

Aunque no suelo leer la prensa local (en mi caso, el respetable Diari de Tarragona), a veces me llega la noticia de que alguien con extraordinarias capacidades de fabulación ha acotado un tema de la actualidad de una forma que más parece una de esas kafkianas inversiones de la realidad o una oscura película de Antonioni o Resnais (iconos del cine «de arte y ensayo» que tanto les gustan a los progres.

Viene su foto en la página (toda una página para él solo: lujo al que pocos mortales podemos aspirar en un diario de tirada local) y semeja un señor bastante talludito, de los que han hecho la mili ya tres o cuatro veces. Quiere decirse con ello que se le supone un conocimiento de la realidad mayor y una capacidad de asombro menor ante esa misma realidad. Pero fíjese el lector que lo que ha provocado en mí precisamente es asombro al leer lo que este señor tenía que decir el pasado sábado.

Habla el docto periodista de un libro titulado Un Rey golpe a golpe, publicado con seudónimo, en el cual se sostiene la tesis de que el Rey traicionó a todos: «a Franco, a su padre, a su hija y a sus «amigos»». Dice que el libro es un «refrito» de una biografía de Paul Preston (de conocida filiación progre y que suele brindar al alimón con Ian Gibson por san Jorge y san Patricio). Y a partir de aquí, íncipit tragoedia (comienza la tragedia).

Principia por decir el docto periodista que «se dijo» (prueba concluyente: ¿quién dijo?, ¿cuándo?, ¿en qué medio escrito o audiovisual?). Es decir, el docto periodista cita como fuente… un rumor. Arzallus también lo hacía, aunque él solía citar a los muertos, que no tenían posibilidad de réplica, claro. Pero sigue: «que el libro había salido del entorno de Federico Jiménez Losantos». Eso del entorno queda muy bien, suficientemente difuso y al mismo tiempo directo: se ataca a alguien sin nombrarlo directamente. Se apunta este señor un tanto como federicólogo. No creemos que Federico le tenga una especial simpatía o antipatía al Rey; más bien, quien escucha con regularidad su programa sabe que la bête noire de Federico es Alberto Ruiz Gallardón. Por lo tanto, el Rey queda un poco lejos del interés de Federico.

Pero donde este docto periodista se luce es en el siguiente párrafo: «Sostengo la teoría de que hay una organizada campaña desde la derechona (cursiva nuestra) para debilitar y destronar al Rey. El motivo es simple: se ambiciona un asalto al poder que jamás llegará por las urnas. Para esta gente, el PP es un partido tibio, que no clama por la España más rancia y dura del franquismo. Por tanto, sólo cabe llegar al poder a través de un golpe, ante el cual el mayor obstáculo es el Rey, con su indiscutida autoridad militar. Sin monarquía, el sueño del golpe sería menos irreal».

Ante todo, habría que preguntarle a este periodista a quién se refiere cuando habla de derechona. Dudo mucho que se refiera a los militares, entre otras razones porque la mitad son extranjeros y de los otros, el que no está jubilado tiene un pie en el otro barrio. Y más diré aún: si el Ejército en 1981 no hubiese dado un paso al frente a favor de la democracia, con el Rey a la cabeza, quién sabe dónde podríamos estar ahora. Tal vez metidos o saliendo de una dictadura bananera a lo Videla.

Si se refiere a la Iglesia, entonces es que ignora interesadamente el papel crucial que tuvo la Iglesia en la Transición. Por supuesto que hay obispos retros (que, para retro, el bisbe Deig, emérito de Solsona), lo cual no deja de ser, sin duda, reflejo de la sociedad. En cualquier caso, es un número pequeño. Pero nuestro docto periodista no es tonto: entiende por «derechona» la que defiende sin complejos la unidad de España; la que no se avergüenza de oír el himno nacional y porta orgullosamente la bandera de su país. Con lo cual, aunque excluyó en principio de esa definición al PP, vuelve a meterlo por el escotillón. También es verdad que en Génova, 13 se asustan mucho cuando alguien les llama «derechona». En ese momento los gerifaltes, todos a una, gritan temerosos «somos del centro». Pero en fin. El PP es lo que tiene: cuanto más le acusan de lo que no es, más se convierte en lo contrario de lo que le acusan.

Y este docto periodista también, desde luego. Porque no solamente ataca a Federico y a los obispos. Ataca a la COPE, naturalmente. Será que dicha emisora posee una audiencia creciente, pese a algunos chirridos ocasionales de Federico; y por el contrario, será que los medios prisaicos poseen una audiencia menguante, pese a los esfuerzos nada disimulados del EGM por dar otra versión de la realidad. Nuestro docto periodista es fiel seguidor de la consigna de Ferraz: «hay que desactivar al enemigo». Lo hemos dicho muchas veces en nuestro blog: al PSOE le interesa una oposición blandita y acollonada, que no le moleste y además, le ría las gracias. Si el PSOE sufriera la misma oposición feroz que practica cuando no gobierna, tal vez otro gallo cantara a España.

Pero no nos desviemos. Sigue diciendo este docto periodista: «Alimenta estos sueños la Cope, y no es de extrañar, pues hay obispos que claman por la unidad de España». Es decir: según este señor, ser obispo y desear la unidad española ya es ser un golpista potencial. Pero no se para ahí: «Me pregunto por qué hay pastores de almas que se mantienen en una línea propia del nacional-catolicismo. Desde la Cope se pide radicalismo al PP, la marcha de Juan Carlos y luego, un golpe de timón hacia su miserable visión de España. El obispo que esté en contra de esta línea que clame, por favor, y haremos recuento».

Que yo sepa, ni la COPE en general ni Federico en particular han «pedido radicalismo» al PP. Lo que sí le han pedido es que defienda con valentía sus convicciones y que no se deje amilanar por las provocaciones, bravatas y mentiras del partido en el Gobierno. El resto es lo de siempre: la vana insistencia marxista-goebbelsiana en vincular al PP con el franquismo. Y aquí no hay que «recontar» nada, oiga. Sería bueno analizar alguna emisión de Radio Estel (la radio de los obispos catalanes) para calibrar el grado de sumisión de la cúpula episcopal catalana a los postulados nacionalistas.

Sigue diciendo nuestro docto periodista: «Claro que lo incongruente es que los jueces empapelen a los radicales que queman fotos y no escuchen las voces de la emisora episcopal, donde al Gobierno se le llama «Zapatero y sus secuaces» (César Vidal dixit). Diccionario en mano quizá resulte menos duro, pero, ¿se atreverán a llamar a los obispos y cardenales «secuaces del Papa»?». Les pone, pues, a los pies de los caballos de la justicia. Está bien. A mí tampoco me gusta lo que dice, presupone o sostiene este señor, pero no por ello voy a pedir que lo empapelen. Se llama libertad de expresión, ¿no? Ah, pero es distinto: lo que él dice, presupone y sostiene es «ejercicio de la libertad de expresión»; por el contrario, lo que dice la COPE (y la Conferencia Episcopal Española, por extensión) es «incitación al golpe de Estado».

E insiste: «Necesitamos saber, repito, qué obispos están con la COPE. Quizás nos llevaríamos una sorpresa, pero tenemos derecho a saberlo». Se constituye así nuestro docto periodista en Robespierre de aldea, buscando cabezas que cortar. Invoca los medios de comunicación ecuánimes (¿cuáles? ¿El País? ¿La SER? ¿El Periódico?) para pedirles que no den publicidad a «cuatro provocadores que buscan un reconocimiento mediático que no les corresponde». No se sabe si lo pide porque realmente lo cree así o porque, como a todo socio-nacionalista, le molesta que se sepa fuera de Cataluña lo que ocurre aquí (recordemos a nuestro querido JoJo en el reportaje de Telemadrid diciendo: «¿Qué cojones le importa a Madrid lo que hacemos aquí?»).

Lo que pierde a nuestro docto periodista es la memoria histórica. O más exactamente, la falta de ella. Resulta que el primer partido político golpista fue el PSOE (recordemos: 1934). Y por lo tanto, la manía marxista de acusar a los demás de lo que uno es o hace. Nuestro docto periodista no tenía nada mejor que hacer en esa soleada mañana de sábado. Pero ya ve el lector: le ha traicionado su inconsciente y el desodorante le ha abandonado. Que ya peina canas, hombre: respétese un poco y, sobre todo, respete nuestra inteligencia. Lo primero no me concierne. Lo segundo, sí.

¿Es posible otro Islam?

Valdría la pena preguntarse qué sensación nos produce la palabra Islam. Por lo poco que yo sé, «Islam» viene a significar «sumisión». Nada de malo tendría esa sumisión si lo fuese únicamente a Alá, como para los judíos la sumisión a Iahvé o para los cristianos la sumisión a Dios o Jesucristo. El problema de la religión es, desde hace mucho, el mismo: cómo compaginar la experiencia religiosa individual con aquello que se considera aceptable para el colectivo.

Desde mi perspectiva católica (que es la que conozco mejor), entiendo que el devenir histórico se ha desarrollado a través de la tensión entre el individuo y la institución. La Iglesia se consideró intérprete única de la divina voluntas y se arrogó el correlativo derecho de eliminar a quien discrepase poco o mucho. De ahí que los místicos nunca tuviesen buena prensa entre los católicos: recordemos especialmente a Santa Teresa de Jesús o a San Juan de la Cruz, quienes tenían una relación más o menos directa con la divinidad sin necesidad de pasar mucho por el confesionario. Eso les puso en el punto de mira de la Inquisición, aunque a Dios gracias (nunca mejor dicho) nunca llegaron a oler a chamuscado.

Hoy la Iglesia está sometida a un importante proceso de cambio. Ha perdido puntos de confesionalidad en términos globales, lo que en mi modesto juicio la beneficia: no se es cristiano por decreto o por imposición del poder público (ni mucho menos bajo amenaza de infierno), sino por convencimiento interior y plena conciencia de que la religión que se profesa es la forma más adecuada para uno de relacionarse con la divinidad y la trascendencia. El Estado debe velar por el bien de los ciudadanos, pero debe dejar que los ciudadanos elijan libremente cuál sea su forma de relacionarse con la divinidad si no quiere convertirse en una dictadura ética, como en mi opinión fue el comunismo.

Para llegar a este punto que podemos considerar uno de los pilares básicos de Occidente, de su cultura y su filosofía, han tenido que pasar aproximadamente 1382 años (los que nos separan del Concilio Niceno, del año 325), una colección bastante considerable de guerras (las dos últimas, las peores, por cierto, y en especial la Segunda Guerra Mundial) y muchas, muchas muertes injustificables siquiera desde el punto de vista cristiano (muchísimas de las víctimas de la Inquisición).

Todo este largo exordio me sirve para introducir adecuadamente el tema del artículo. Si, a pesar de todo, ha sido posible que con el tiempo floreciera en Occidente un humanismo cristiano no fundamentalista, basado en una interpretación más objetiva de las Escrituras y al mismo tiempo, más centrada en el hombre que en la estructura religiosa, ¿cabe ésa posibilidad en el contexto islámico?

Desconozco las posibilidades interpretativas del Corán; pero por las noticias que voy oyendo de vez en cuando, existe esa posibilidad. Puede haber una interpretación coránica que sea al mismo tiempo respetuosa con el espíritu del libro sagrado y con los Derechos Humanos. Es posible avanzar en una interpretación coránica que deje atrás los prejuicios interesados en contra de las mujeres y los «infieles» (es decir, el resto del mundo y especialmente cristianos y judíos).

Nosotros, como cristianos (católicos o protestantes, me es lo mismo), hemos visto ya cómo se han utilizado las Escrituras para justificar el poder temporal tanto de los reyes como de los Papas. Hemos visto cómo se ha usado la religión como un medio de control social por parte de las clases pudientes. Hemos visto cómo, incluso, se ha quitado y añadido al Nuevo Testamento para apuntalar más dicho poder y las prerrogativas que éste conlleva.

El Islam está, tanto por calendario como por espíritu, anclado en la Edad Media. Van 622 años retrasados respecto de nosotros. Todavía hoy, allí donde se aplica la shari-a lapidan a las mujeres adúlteras o cortan la mano a los ladrones. Poco importa que nuestros gobernantes y empresarios miren hacia otro lado porque se trata de petróleo, que es el combustible actual de nuestra sociedad (igual que miran hacia otro lado en China porque sencillamente es un mercado inmenso). No importa que en los países islámicos existan unos pocos que posean todas las riquezas del país, mientras el resto se debate como puede para salir de la pobreza de solemnidad y quedar en un status de «pobres, pero decentes».

Entiendo que el Islam debe hacer esa transición que a nosotros nos costó tantos años, tantas guerras y tantas vidas. Y sería lógico que, teniendo el previo ejemplo cristiano, dicha transición se saldara con un coste menor.

Volviendo ahora a lo que nos interesa, repetimos la pregunta: ¿cabe otro Islam, aparte del fundamentalista que profesan Al-Qaeda y el que parece salir de las madrasas pakistaníes? Entendemos que es posible un Islam más humanista, que mire a los ojos a la persona y no ponga el acento en la verticalidad, sino en la horizontalidad. Quizá haya una forma de trasladar la enseñanza cristiana que dice «no se hizo el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre».

Aferrarse a la letra del libro sagrado no conduce más que a la aberración. Los cristianos lo sabemos bien, en la persona de Galileo. Sacerdotes emperrados en que era la Tierra el centro del Universo frente a Galileo, cuya observación empírica le condujo a lo contrario. En ese momento la ciencia tuvo que ceder frente a la hoguera. En el medio islámico tenemos el ejemplo bien actual de Salman Rushdie, cuyos versos satánicos han sido anatematizados de tal manera que el hombre tuvo que salir por piernas de su tierra y afincarse en Londres.

El cristianismo hizo ya buena parte del camino hacia la tolerancia. Al Islam todavía le falta bastante, según se echa de ver. Pero no hay que perder la esperanza.

El Pasapalabra real

Directamente del blog RAMONPUNTOCOM, hete aquí la gran exclusiva del verdadero vídeo de JJSS. Que una cosa es lo que dicen los libros de «Formación del espíritu progre» (oséase, de EpC) y otra muy distinta la realidad. Disfrútenlo: no tiene desperdicio.

Suecia, capital… ¡OSLO!

En mis niñeces, en aquellos años setenta en que el régimen de Franco languidecía, en las escuelas se enseñaba todavía Geografía de España y mundial. Teníamos que empollarnos los cabos de España (siempre me acordaré de la Estaca de Bares), los ríos, sus afluentes por la derecha y la izquierda, las cordilleras con los picos más altos (el Mulhacén, el Teide, el Peña Ubiña, el Aneto, el Mont Perdut, el Pico de la Plaza del Moro Almanzor…). También, en aquella asignatura que llamábamos Sociales, nos aprendíamos capitales del mundo. Y aprendíamos que la capital de Australia no era Sydney (donde está ese modernísimo teatro de la Ópera), sino Canberra, que en su casa la conocen. O que la capital de Canadá no era Montreal (donde se celebraron los Juegos Olímpicos de 1976), sino Ottawa, más desconocida. O, incluso, que la capital de los Estados Unidos no era la abigarrada Nueva York, sino la más estirada y gélida Washington. A lo de la lista de los reyes godos no llegué, quizá porque en los años setenta lo del patriotismo se estaba dejando de lado.

Hoy en día, en cambio, bien se ve cómo han cambiado las cosas. Como decía Juan Antonio Zunzunegui, «lo que va de ayer a hoy». Hoy aquella modesta asignatura llamada «Sociales» se llama pomposamente «Conocimiento del medio» (obsérvese la influencia progre en la denominación), y así debe de ser, porque los chavales salen hoy de la escuela sin saber geografía más allá de las fronteras autonómicas dentro de las cuales residen. Vamos, que para ellos tiene hoy más importancia el tercer afluente del Manzanares (caso de que ese río tenga afluentes) que el Tajo, que cruza la Península casi de parte a parte. Y de Europa, por supuesto, no hay que hablar: París pilla demasiado lejos y Varsovia… bueno, Varsovia debe de ser la capital de Marte, por lo menos. Así salen los chavales: que ni conocen el medio, ni lo de arriba, ni lo de abajo.

Añadamos otro detalle. Dice la cúpula educativa que ahora no pasa gran cosa si se suspende dos o tres asignaturas. Que no es un fracaso, vamos. Cuatro sí, eso es un fracaso como una casa. Pero dos o tres no. Que al pobre muchacho o muchacha se le crea un grandísimo trauma al suspenderlo (sobre todo si no ha estudiado). No está de más recordar aquí lo que escribió Larra hace ya unos cuantos años (parece que fue ayer y volvemos a lo mismo):

«Lucidos quedamos, Andrés. ¡Pobres batuecos! La mitad de las gentes no lee porque la otra mitad no escribe, y ésta no escribe porque aquélla no lee.

Y ya ves tú que por eso a los batuecos ni nos falta salud ni buen humor, prueba evidente de que entrambas cosas ninguna falta nos hacen para ser felices. Aquí pensamos como cierta señora, que viendo llorar a una su parienta porque no podía mantener a su hijo en un colegio.

—Calla, tonta —le decía—; mi hijo no ha estado en ningún colegio, y a Dios gracias bien gordo se cría y bien robusto.

Y para confirmación de esto mismo, un diálogo quiero referirte que con cuatro batuecos de éstos tuve no ha mucho, en que todos vinieron a contestarme en sustancia una misma cosa, concluyendo cada uno a su tono y como quiera:

—Aprenda usted la lengua del país —les decía—. Coja usted la gramática.

—La parda es la que yo necesito —me interrumpió el más desembarazado, con aire zumbón y de chulo, fruta del país—: lo mismo es decir las cosas de un modo que de otro.

—Escriba usted la lengua con corrección.

—¡Monadas! ¿Qué más dará escribir vino con b que con v? ¿Si pasará por eso de ser vino?

—Cultive usted el latín.

—Yo no he de ser cura, ni tengo de decir misa.

—El griego.

—¿Para qué, si nadie me lo ha de entender?

—Dese usted a las matemáticas.

—Ya sé sumar y restar, que es todo lo que puedo necesitar para ajustar mis cuentas.

—Aprenda usted Física. Le enseñará a conocer los fenómenos de la Naturaleza.

—¿Quiere usted todavía más fenómenos que los que está uno viendo todos los días?

—Historia natural. La botánica le enseñará el conocimiento de las plantas.

—¿Tengo yo cara de herbolario? Las que son de comer, guisadas me las han de dar.

—La zoología le enseñará a conocer los animales y sus…

—¡Ay! ¡Si viera usted cuántos animales conozco ya!

—La mineralogía le enseñará el conocimiento de los metales, de los…

—Mientras no me enseñe dónde tengo de encontrar una mina, no hacemos nada.

—Estudie usted la geografía.

—Ande usted, que si el día de mañana tengo que hacer un viaje, dinero es lo que necesito, y no geografía; ya sabrá el postillón el camino, que ésa es su obligación, y dónde está el pueblo a donde voy.

—Lenguas.

—No estudio para intérprete: si voy al extranjero, en llevando dinero ya me entenderán, que esa es la lengua universal.

—Humanidades, bellas letras…

—¿Letras?, de cambio: todo lo demás es broma.

—Siquiera un poco de retórica y poesía.

—Sí, sí, véngame usted con coplas; ¡para retórica estoy yo! Y si por las comedias lo dice usted, yo no las tengo de hacer: traduciditas del francés me las han de dar en el teatro.

—La historia.

—Demasiadas historias tengo yo en la cabeza.

—Sabrá usted lo que han hecho los hombres…

—¡Calle usted por Dios! ¿Quién le ha dicho a usted que cuentan las historias una sola palabra de verdad? ¡Es bueno que no sabe uno lo que pasa en casa…!

Y por último concluyeron:

—Mire usted —dijo el uno—, déjeme usted de quebraderos de cabeza; mayorazgo soy, y el saber es para los hombres que no tienen sobre qué caerse muertos.

—Mire usted —dijo otro—, mi tío es general, y ya tengo una charretera a los quince años; otra vendrá con el tiempo, y algo más, sin necesidad de quemarme las cejas; para llevar el chafarote al lado y lucir la casaca no se necesita mucha ciencia.

—Mire usted —dijo el tercero—, en mi familia nadie ha estudiado, porque las gentes de la sangre azul no han de ser médicos ni abogados, ni han de trabajar como la canalla… Si me quiere usted decir que don Fulano se granjeó un gran empleo por su ciencia y su saber, ¡buen provecho! ¿Quién será él cuando ha estudiado? Yo no quiero degradarme.

—Mire usted —concluyó el último—, verdad es que yo no tengo grandes riquezas, pero tengo tal cual letra; ya he logrado meter la cabeza en rentas por empeños de mi madre; un amigo nunca me ha de faltar, ni un empleíllo de mala muerte; y para ser oficinista no es preciso ser ningún catedrático de Alcalá ni de Salamanca.»

Con estos antecedentes, no es extraño que la capital de Suecia sea Oslo. Y si no, vean y comprueben. Ni hecho adrede, oiga…

Oslo capital de Suecia

Sólo por los citados antecedentes se explica que ningún diario corrigiese el error geográfico.

Pensamientos al vuelo

Ideas, intuiciones y otras cosas que se me pasan por la cabeza

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Nadie entre sin aumentar la entropía

Mirando hacia arriba...

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Pensamientos diversos a vista de pájaro

Cuatro amiguetes y unas jarras

Ya que no podemos arreglar el mundo, hablaremos de lo que nos interesa: la política y los políticos, el fútbol, el cine, y todo lo que nos molesta, acompañados por unas jarras de cerveza. Bien fresquitas, por supuesto

General Dávila

Nada hay como el soldado español y mi única aspiración siempre ha sido estar a su altura

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C Y K L O S

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La Imagen Reflejada

El Patito se vió reflejado en el agua, y la imagen que ésta le devolvía le cautivó por su hermosura: era un magnífico Cisne

Es war einmal...

"Los dogmas del quieto pasado no concuerdan con el tumultuoso presente." (Abraham Lincoln)