¡¡¡¡¡A por ellos, oé!!!!!

No es que yo sea muy futbolero. Realmente, no soy forofo de ningún equipo de la Liga porque, por lo general, el fútbol está ligado a esa clase de politiqueo barato que a mí al menos me hace bostezar. No menos cansino es ver cómo se mezclan las tres dimensiones del fútbol (negocio, espectáculo y deporte) y ver cómo la gente hace de su pertenencia a la hinchada para hinchar las narices o los morros a los demás.

Sin embargo, cuando el equipo que salta al terreno de juego es la selección nacional, la cosa cambia. Porque en la selección no hay culés, ni merengues, ni periquitos, ni colchoneros: hay españoles. Y lo mismo en la hinchada: se puede ser del Sevilla, del Madrid, del Espanyol; pero cuando juega la selección española se desea que gane España (bueno, menos los cuatro organismos mononeuronales a los que, siendo españoles, repugna todo lo español, que también los hay).

Así, pues, y sin más preámbulos, vaya todo mi apoyo para mi selección. Que jueguen lo mejor que sepan y puedan contra los alemanes, que son un rival correoso y difícil. Que San Iker Casillas tenga las manos suficientemente largas para parar todo lo que tenga que parar y que Cesc, que hoy suple al lesionado David Villa, tenga la mejor actuación posible y moje por lo menos un gol. Particularmente, me gustaría que el míster contara hoy con Rubén de la Red, para darle ocasión de desquitarse por la derrota del Getafe (épica campaña la de ese modesto equipo), teniendo en cuenta que al menos la mitad de los jugadores alemanes son del Bayern.

También quiero expresar mi apoyo al blog http://www.zapateronovayas.blogspot.com/, que fue boicoteada informáticamente (ya nos imaginamos por quién: por los paladines del diálogo y del talante). Y eso, aunque sea una mala noticia que nuestro inefable ZP sí va a ir a ver la final. Yo también pido que ZP se quede en casa, viendo el partido con su mujer y sus hijas. Porque las estadísticas mandan y los números cantan:

26/06/08 ESPAÑA 3 – 0 RUSIA
Zapatero no fue

22/06/08 ESPAÑA 4 – 2 ITALIA
Zapatero no fue

18/06/08 GRECIA 1 – 2 ESPAÑA
Zapatero no fue

14/06/08 SUECIA 1 – 2 ESPAÑA
Zapatero no fue

10/06/08 ESPAÑA 4 – 1 RUSIA
Zapatero no fue

Hagamos un pequeño recuento…

– Fue a ver un partido de La Ponferradina y desde aquel partido hasta el final de temporada el equipo no levantó cabeza.

– Dijo un día que Alonso era la prueba de lo bien que iba el deporte español y en el GP siguiente el pilotó tuvo que abandonar.

– Fue a Valencia para presumir de su contribución a la Copa América y no hubo viento durante cuatro días seguidos.

– Se fotografió con la selección de fútbol antes del mundial y quedó eliminada a la primera de cambio.

– Va a la final de baloncesto y hunde a nuestra selección, muy superior a la rusa, yendo ganando durante todo el partido y perdiendo a menos de un minuto y por un solo punto. Ahí rizó el rizo.

– Otra hazaña que hizo ZP fue acompañar en su viaje a Singapur a la delegación que presentaba la candidatura olímpica de Madrid 2012. Gracias al impulso presidencial, la candidatura volvió con las manos vacías, a pesar de que era “favorita”.

Si todas estas razones no son suficientes para pedir que no vaya… francamente, no sabemos qué decir. Porque claro: ya estamos oficialmente en crisis. Y si, encima de haber crisis, el fútbol (panem et balompedia) se derrumba por el gafe conocido y no evitado de ZP, pues… caramba. Eso sí que sería la visualización (ya sabemos que al P(SOE) sólo le importa la visibilidad) perfecta de la catástrofe en la que nos hemos metido con este señor.

Pero no adelantemos acontecimientos. Si tenemos suerte, San Iker Casillas será inmune a ese gafe. Y si no lo es, tendremos otra razón más para pedir que ZP no vuelva a aparecer en los compromisos internacionales de la selección española. Por si acaso, le recomiendo al míster que los jugadores, antes de saltar al campo se rocíen con ajo licuado, que es muy bueno para este tipo de ocasiones.

Y en todo caso…

¡¡¡¡¡A POR ELLOS, OÉEEEEEEEEEE!!!!! ¡¡¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!!!

Carta abierta a Luis Herrero y a los eurodiputados populares sobre la iniciativa de la Comisión para el control de los blogs

Unimos nuestra firma a http://noticiasdeeurabia.wordpress.com/ (A Más Dinero Ganar xD)

Estimado Sr. Herrero-Tejedor, estimados europarlamentarios populares,

Sé que las actuales circunstancias del Partido Popular en España no son las mejores para pedirles su atención, pero el motivo de mi comunicación es muy importante. De hecho, es mucho más importante que la actual deriva ideológica del Partido Popular, que se veía venir desde antes de las elecciones y que hizo que por primera vez dejara de votarle en unas Generales.

Estoy observando que los gobiernos europeos y las propias instituciones de la Unión Europea están poniendo en práctica diversas iniciativas contra la libertad de expresión. Los medios de comunicación tradicionales –de derechas como de izquierdas, aunque más éstos- nos están presentando una visión distorsionada de muchos hechos. Entre ellos destacan el “conflicto palestino” (en realidad, la agresión árabe al Estado de Israel) y el proceso de islamización demográfica y cultural de Europa.

No es de extrañar que en esas circunstancias hayamos visto el surgimiento de blogs en los que los ciudadanos más conscientes y mejor informados se decidan a publicar sus reflexiones, así como las noticias que esos medios de comunicación comerciales silencian.

Por ese motivo me parece especialmente preocupante la iniciativa que la Comisión ha tomado con el PROYECTO DE INFORME sobre la concentración y el pluralismo de los medios de comunicación en la Unión Europea (2007/2253(INI)), que el Parlamento Europeo ha aprobado: The report was adopted with 33 votes for, 1 against and no abstentions.

Considero sorprendente que se pida a quien quiera expresar sus opiniones que haga una declaración de intenciones previa. O que declare sus intereses. Los intereses, las intenciones, las preferencias y las ideas y opiniones solo son asuntos de regulación legal en los regímenes totalitarios. Pedir que se expliquen por adelantado es un rasgo autoritario que delata a la UE.

No exagero al hacer esa acusación. Los considerandos de esa iniciativa muestran uno tras otro la intención autoritaria y antiliberal de esa Unión Europea en la que ustedes ostentan cargos de la mayor relevancia.

Recordarán ustedes una propuesta similar de “estatuto del periodista profesional” debatida y rechazada en el Parlamento español. Me pregunto cómo puede ser posible que una iniciativa contra la libertad de expresión similar a rechazada en España por el Partido Popular sea aprobada ahora en el Parlamento Europeo por ustedes mismos.

Recibieron ustedes mi voto en las últimas elecciones europeas, las del 2004. Por eso les hago estas dos preguntas: ¿Cuál es su opinión sobre esta iniciativa? ¿Han hecho ustedes como eurodiputados populares algo por detenerla? Estas preguntas se dirigen especialmente al Sr. Herrero-Tejedor, que participa en la Comisión de Cultura y Educación que aprobó esa declaración. Me alegraría mucho que fuera suyo el voto en contra.

Sr. Herrero-Tejedor, señores eurodiputados, como representantes democráticos próximos a la ciudadanía -y también como servidores públicos pagados por los impuestos del pueblo soberano- les invito a que dejen la respuesta sin ceremonias, directamente en los comentarios del blog.

Atentamente les saluda

AMDG

De Blogbis

Lista de eurodiputados populares a los que se les ha enviado la carta (gracias Montcalm):

mayuso@europarl.eu.int ; ldegrandespascual@europarl.eu.int ; pdelcastillo@europarl.eu.int ; adiazdemera@europarl.eu.int ; fmfernandez@europarl.eu.int ; cfragaestevez@europarl.eu.int ; ggaleote@europarl.eu.int ; jgarciaMargallo@europarl.eu.int ; sgarriga@europarl.eu.int ; cgutierrez@europarl.eu.int ; eherranz@europarl.eu.int ; lherrerotejedor@europarl.eu.int ; citurgaizangulo@europarl.eu.int ; alopezisturiz@europarl.eu.int ; amatoadrover@europarl.eu.int ; jmayororeja@europarl.eu.int ; imendezdevigo@europarl.eu.int ; fmillanmon@europarl.eu.int ; cmontororomero@europarl.eu.int ; jpomes@europarl.eu.int ; lfrudiubeda@europarl.eu.int ; josalafranca@europarl.eu.int ; dvarela@europarl.eu.int ; avidal@europarl.eu.int


Palabras sabias

«Una comunidad que ha sucumbido a esta grave enfermedad espiritual [el nacionalismo] tiende a resentirse por su deuda cultural con la civilización de la cual ella misma no es nada más que un fragmento, y en esta disposición moral dedicará gran parte de sus energías a crear una cultura nacional restringida, a la que se pueda proclamar libre de influencias extranjeras. En sus instituciones sociales y políticas, su cultura estética y su religión intentará recobrar la pretendida pureza de una era de independencia nacional previa a ésta en que se encuentra incorporada a la sociedad, más amplia, de una civilización supranacional».

(Arnold J. Toynbee, Estudio de la historia, donde se define el nacionalismo como «una forma arcaica de utopía»; cursiva nuestra).

Vergüenza parlamentaria y quiebra de la Seguridad Social

(Visto aquí)

España necesita, hoy más que nunca, una sociedad civil que ponga freno a los disparates que día tras día comete la clase política ante la asombrosa anuencia de gran parte de la ciudadanía. Un movimiento cívico que establezca una barrera, respecto a determinados signos identificativos que son motivo de orgullo y signo de pertenencia en otras naciones, imposible de rebasar.

Que ponga patas arriba el sistema actual de partidos, su sospechosa financiación a través de sociedades domiciliadas en el extranjero, la no adopción en sus cuentas de criterios de contabilidad internacionalmente aceptados, el carácter plebiscitario y tercermundista de sus procesos de elección que recuerda a las Asambleas del Partido Comunista Chino, la ausencia de disensión, la falta de experiencia práctica, preparación e incluso capacidad de muchos de sus miembros (el 65% de los parlamentarios españoles no han pisado la empresa privada), la discriminación que obliga a un bedel ministerial a hacer una oposición pero que no impide a un animal político sin formación llegar a dirigir un ministerio.

Que denuncie ese sucedáneo del Despotismo Ilustrado, Todo para el Pueblo pero sin el Pueblo, en que se ha convertido gran parte de nuestro teatro público. Y sobre todo, que ponga un dique a un modo de hacer las cosas, el caradurismo, -ande yo caliente, ríase la gente-, que encuentra una de sus máximas expresiones en la complacencia con la que nuestros parlamentarios contemplan el deterioro de la Seguridad Social mientras ellos, todos ellos, y con el dinero de los españoles, destinan 2,5 millones de euros al año para que una entidad privada, el BBVA que ganó el concurso, trate de garantizar el futuro de un colectivo cuyo mayor mérito es tratar de perpetuar un modelo, el anteriormente descrito, del que resulta ser el mayor beneficiado.

La arenga no es propia. Corresponde a un comensal con el que departí ayer, próximo colaborador de Cotizalia, pero como si lo fuera. Por dos motivos:

Uno. España, de verdad, necesita de una sociedad civil por pura higiene democrática. Su ausencia no puede sino ser caldo de cultivo para la aparición de una estrella política que aglutine el desencanto de esa clase media y obrera que va a ser la mayor perjudicada de la crisis actual. Un líder que se dedique a hacer de la xenofobia y la exclusión, esto es, del gobierno contra, el mensaje central de su ideario político. Se equivocan quienes temen a la teórica extrema derecha alentada por unos obispos que parece no tienen otra cosa que hacer. No es éste sino aquél el verdadero peligro.

Dos. Un peligro que puede verse auspiciado por, vuelta la burra al trigo, la difícil situación por la que amenaza transitar la Seguridad Social, cuyo sistema de reparto y no de capitalización, aceptado comúnmente, no deja de ser un fraude piramidal de proporciones gigantescas legitimado de forma consuetudinaria. Les recuerdo lo que escribí sobre el tema en mayo de 2006: “Me uno, finalmente, a la opinión que han reflejado muchos lectores de este periódico digital estos días: el mayor fraude piramidal con diferencia en este país es el de una Seguridad Social concebida como sistema de reparto y no de capitalización.

Tal y cómo evoluciona la pirámide poblacional, visto cómo España se ha convertido en la panacea sanitaria de cualquier indocumentado que caiga por aquí y teniendo en cuenta el bajo nivel de participación en productos privados de pensiones que hay en España, nos enfrentamos a un problemón de aquí a menos de 15 años. Y si el viento deja de soplar de cola… abróchense los cinturones que va a haber turbulencias. Claro que a ver quién es el guapo que denuncia este fraude a todos los que contribuimos a pagar el sistema hoy en la esperanza de una prestación futura que sólo Dios sabe si vendrá. Pido no”.

Pues bien, hoy es el día en que el viento ha dejado de soplar de cola. Con la crisis económica actual los ingresos de la Seguridad Social se van a resentir, especialmente una vez que desaparezca el efecto al alza provocado por las cláusulas de salvaguarda salarial que han elevado las bandas de cotización de muchos contribuyentes. Por el contrario, los gastos sólo tienen un camino: hacia arriba. Las prestaciones por desempleo están incrementándose a un ritmo similar al de principio de los años 90. Y lo peor está por llegar si nos atenemos a lo que afirma el divino Celestino.

Es verdad que, según se desprende de la propia Seguridad Social, la cifra de partida de los ingresos es sustancialmente superior a la de los pagos. Sin embargo, si se produjera un estancamiento de las entradas y, por el contrario, las salidas aumentaran en tasa interanual tan sólo un 5% adicional en cada uno de los próximos cinco años, podría darse una situación en la que, dentro de un quinquenio, las aportaciones de los paganini actuales no puedan hacer frente a los desembolsos exigidos por el sistema. ¿Y entonces? No es de extrañar que cada vez sean más las voces que exijan un nuevo Pacto de Toledo que aborde la reforma en profundidad de la institución para adecuarla a la nueva realidad demográfica y económica española.

Una reforma que resulta ineludible e inaplazable, que debería venir acompañadas de medidas fiscales de fomento de la previsión privada, y que requiere el consenso común de, como dicen los cursis, la gran mayoría del arco parlamentario. Es demasiado lo que está en juego. Entre otras cosas, probablemente, la propia estabilidad social de nuestro país. Bien. Seamos generosos y hagamos, para concluir, una concesión a nuestra clase política, expresión de la soberanía popular en la división de poderes de Montesquieu (algo que debería hacernos reflexionar: ¿cuál es la España que muestra? ¿Qué consonancia tiene con la realidad? ¿Dónde queda reflejada la riqueza de la sociedad española, en el pensamiento único que se impone en cada partido?).

Aceptémoslo: son humanos al fin y al cabo. Que pongan a salvo primero sus posaderas ante las posibles inclemencias futuras, aunque suponga una traición al interés por la colectividad que teóricamente. McCoy despierta, justifica cualquier vocación por la cosa pública. Pero una vez superado ese trago, (joder, qué tropa, que diría Rajoy), exijámosles sin desmayo que se pongan de una vez manos a la obra. Desde mi pequeña porción de sociedad civil tengo el derecho y el deber de exigírselo. Así lo hago. Eso sí, no les voy a engañar: con la misma convicción con que San Juan Bautista hacía su prédica en el desierto.

«Respaldo responsable»

Por fin se ha terminado el Congreso. Ese Congreso que casi consigue distraernos de las pifias del Gobierno porque informativamente no parecía haber otra cosa (ahora sí: queda el fútbol). Ese Congreso al que todas las ambiciones, todos los deseos (probablemente todos los odios también) se posponían. «Eso se verá en el Congreso» oíamos incontables veces, en vez de oír que Fulano o Fulana le saltaba a la yugular del «querido compañero o compañera de partido». Pero tenían razón: los trapos sucios, de haberlos, se lavan en casa y no ante una alcachofa que algunos profesionales casi te obligan a comer.

Después de tanta expectación que ha levantado el famoso Congreso, casi parece obligado hacer un balance del mismo. Obviamente, mi «balance» no será el mismo que el de un compromisario o militante del PP («siemprre positifo, nunca negatifo»). Veo ese tipo de acontecimientos desde fuera y me guío posiblemente más por mis impresiones que por certezas contrastadas, por ejemplo, con el haber estado ahí, en el lugar de un compromisario. No obstante y como poseer un blog me da la oportunidad allá vamos, asumiendo que nuestra valoración pueda estar equivocada.

Lo primero de todo es, probablemente, rectificar un poco a mi admirado Federico. que ha alcanzado ese grado de popularidad sin apellidos que es garantía de pasar a la posteridad. Al igual que cuando en España hablamos de «Felipe»: todo el mundo sabe que no nos estamos refiriendo al hijo del Rey, sino al ex-presidente Felipe González. Pues eso: comentarle que a nuestro humilde entender Valencia no fue exactamente Sofía, capital de Bulgaria, aunque se acercó bastante. Desgranemos algunas impresiones a este respecto.

La primera de todas está en el propio Rajoy. El candidato buscaba esa legitimidad popular que no le dio el dedazo de Aznar. Después de dos derrotas consecutivas en las urnas era obligado hacer un Congreso extraordinario para ver si se continuaba en las mismas o había cambios. Pues bien: si Valencia hubiese sido la capital de Bulgaria, Rajoy hubiese obtenido el 100% de los votos. Sin embargo, hubo una horquilla de votos entre el 16% y el 25% (dependiendo del número de compromisarios que se tome como referencia, como comentaba ayer Ignacio Villa en LDTV) que se atrevió (¡pecado y condenación!) a votar en sentido distinto al de los demás.

Por lo tanto, aun dando por bueno el resultado más favorable (84% de los votos), estaremos de acuerdo en que Valencia no fue del todo capital de Bulgaria. Y en que una legitimación del 84% no es una legitimidad total, que es la que hubiera debido obtener Rajoy libremente. También significativos en el pre-congreso son los portazos de María San Gil (¿por qué José Manuel Soria le hizo la gracia de enviarle un SMS con el texto «Arriba España» después de conocer la ponencia política? ¿Qué clase de broma de mal gusto es ésa?) y de José Antonio Ortega Lara. Ambos entendieron que los valores morales que ellos representan ya no tienen cabida en el nuevo PP.

No menos significativo es el hecho de que en el pre-congreso (y por la razón apuntada anteriormente), Rajoy y «su equipo» se dedicaron a laminar cualquier candidatura alternativa. No cuajó la de Esperanza Aguirre, que tal vez hubiese sido una alternativa sólida de haberse planteado de otra manera, ni tampoco la extemporánea («¿te presentas de una puta vez o qué?») y casi testimonial de Juan Costa. Nadie se atrevió a plantar cara al jefe, de manera que el Congreso se convirtió en una suerte de referéndum de ratificación con la siguiente pregunta: «¿Aprobamos o no aprobamos al jefe?».

Y la otra impresión con la que me quedo son las relaciones entre Aznar y Rajoy. Dejando aparte el supuesto —o no— enfado de Aznar por haber sido postergado al sábado, hay dos momentos fundamentales: el primer saludo entre ambos, que fue más frío que correcto, y el discurso de Aznar, recordando cómo y por qué se llegó al Gobierno, lo que en sí es un reproche apenas velado al candidato fallido. Algo así como «Fallaste porque olvidaste lo fundamental». Y en política lo fundamental, aunque no lo parezca, son los principios y valores que uno, en tanto que candidato, trata de transmitir a su partido primero y a la nación después. No lo es tanto «ganar las elecciones», porque éstas no se ganan si no hay un proyecto sólido detrás, amén de capacidad de ilusionar y galvanizar energías en torno a ese proyecto. Y en cuanto a «ejercer el poder», que es lo que parece preocupar a algunos dentro de ese partido, pues… de eso sólo hablan los totalitarios.

El discurso de Aznar me ha parecido muy bueno. Y no me resisto a copiar unas líneas del mismo.

[…] Un partido que cree y que defiende la libertad y la responsabilidad. Que cree y que defiende la convivencia basada en el respeto a la ley. Que cree y que defiende la política como expresión de ideas, y no como un ejercicio cotidiano de oportunismo y ocultación. Que cree y que defiende la democracia como garantía de los derechos y libertades individuales. Que trabaja para fortalecer las instituciones democráticas, frente al abuso, la arbitrariedad y la corrupción. Un partido comprometido con el gran legado histórico que fue la Transición, y que defiende lealmente cada día la Constitución de todos. Un partido, en suma, que levanta muy alta la bandera de la libertad y la bandera de España, nuestra Nación.

Creo que esto lo firmaría cualquier demócrata. Y no menos esto otro:

[…] mi compromiso inequívoco con un proyecto político con objetivos comunes y ambición nacional. Un proyecto comprometido con la unidad de la Nación española y con la igualdad de derechos de los ciudadanos. Un proyecto cohesionado de Nación que tiene como motores de progreso la libertad amparada por la ley y la solidaridad entre los españoles. Un proyecto que cree en la responsabilidad y en la ampliación de las oportunidades para que todos puedan desarrollar sus capacidades.

Me gustaría saber si Rajoy firma esas ideas también. Por de pronto, se ha apresurado a decir que «Aznar es el pasado y yo soy el presente», como queriendo enterrarlo o encerrarlo en una vitrina para sacarle brillo de vez en cuando. Ya hoy Esteban González Pons ha coreado hoy al jefe diciendo que Aznar «no está actualizado en cuanto a las formas de un discurso político». Comparado con Fraga, puede que sí. Pero a Estebanillo González se le olvida que los principios y los valores no pasan de moda y que, justamente porque muy pocos políticos parecen creer en ellos, están de rabiosa actualidad.

A los demás, a los que votamos el 9-M por el PP (no precisamente por Rajoy) y hoy nos sentimos un tanto estafados por el giro al centro rajoyesco nos queda la alternativa del respaldo responsable (voto útil, pero desganado y/o con la nariz tapada). O tal vez cambiar el voto y votar por Rosa Díez, que aunque repugna en algunas cosas (apoyo a la EpC, laicismo militante o defensa del aborto), tiene menos complejos a la hora de defender las bases que fundamentan nuestro régimen político.

Cambio de régimen

(Artículo cedido al Blog PEZ. Gracias por tu amable invitación, Harto)

No queda duda ninguna, señoras y señores: estamos ante un cambio de régimen. Vamos, que se acabó lo que se daba. La zetacracia ha entrado como un elefante en la cacharrería de las instituciones españolas y puede que no se rompa España, pero sí es cierto que el consenso (o «consexo», como lo llamaban Yale y Julen Sordo) que fue uno de los pilares básicos de la «primera» Transición, se ha ido a hacer puñetas. En Barcelona, en Vitoria o en Santiago de Compostela resuenan tambores de guerra y hasta los candidatos a presidentes del Barça terminan con un «Visca Catalunya lliure», del que cualquier día les hablaré.

Pero a lo que vamos. Ha sonado la hora del cambio de régimen, señoras y señores. Alguien ha decidido por decreto que «España es de izquierdas» (a pesar de que haya diez millones de personas en contra) y está haciendo la revolución. Hay que borrar el concepto de «España» de la mente de los españoles. «España» es un concepto facha, pepero (de esto ya no estoy tan seguro), franquista y de la derechona. A partir de ahora habrá que llamarla —me supongo— algo así como «Convoluto de Naciones Zetaperas», porque ZP ha demostrado que con crisis o sin crisis hace siempre lo que quiere y su palabra es la ley. Y por lo tanto, vale todo lo que él diga en el momento en que lo diga. Que lo que vale hoy no valga mañana no supone ningún problema para él ni para los zetácratas. Porque, vamos a ver: usando un razonamiento zetapero, ¿acaso el dinero no cambia todos los días de valor? ¿Se deja por eso de usar?

«Y es que la Constitución ya tiene treinta años y es un poco antigua. Bueno, no solamente es antigua sino muy molesta. Veamos: ¿qué demonios es eso de la «libertad religiosa»? (16 CE) ¿Por qué hay que permitir que los ciudadanos crean en Dios? El Convoluto de Estados Zetaperos es laico y por eso no se permitirá ninguna religión (y menos la católica, la más molesta de todas). O, por ejemplo, ¿para qué quieren los ciudadanos hablar castellano en la Nación Zetapera Catalana o en la Nación Zetapera Euskaldún? (3 CE) ¿O en la Baleárica? Respuesta: el castellano es una lengua facha, pepera, franquista y de la derechona. Por tanto, tiene todos los números para ser barrida de esos territorios.

Y no digamos la «libertad de expresión» (20.1.a CE): ¿para qué la quieren los ciudadanos? ¿Para criticar al Gobierno zetapero? ¡Anda ya! Criticar al Gobierno es antipatriota, hombre, aunque sea verdad la crítica. Que no se puede aguantar que un mequetrefe como Federico dé la matraca todas las mañanas en la radio de los obispos, aunque tenga razón. Y detrás de él, todos los blogueros fachas: ése que se llama Harto, ése que se hace llamar Aguador (querrá decir «aguachirle», seguro), y una que no sé dónde está pero que también le da muy duro, una tal Nora, ése otro que también pica mucho en Baleares, un tal Daniel, un tal Braincrapped (¿por qué se pondrán esos nombres tan difíciles de escribir?) y otros que se autodenominan PEZ, que tienen a gala ser enemigos de ZP y menos futuro que El Fary en la NBA. A los nuestros hay que premiarles el esfuerzo de combatir a los fachas. Hay que concederles la Medalla al Mérito Cultural Zetapero.

Pero aún hay más: eso del «funcionamiento democrático de los partidos» (6 CE) es una chorrada. Se acata lo que dice el jefe aunque se equivoque y sanseacabó. Y si no te gusta, puerta. Que para eso es un partido político: el partido que roba unido, permanece unido. Por no hablar de tus hijos: ¿qué es eso de que «los poderes públicos garantizarán el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones» (27.3 CE)? Eso es una imposición de la Iglesia carca y de la derechona, joder. Y Suárez fue un flojo por permitírselo. Si los chicos no han de creer en Dios, no necesitan para nada una educación religiosa y moral. Les basta con la EpC, que la da el Estado y es gratis, caramba.

Y sigamos leyendo la antigualla de la Constitución. Mira eso que dice: «Asimismo, tienen derecho a acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos, con los requisitos que señalen las leyes» (23.2 CE). Otra chorrada. Pero si el otro día me enteré de que metieron a la hija de un pez gordo en el Ayuntamiento, para coordinar no sé qué de Urbanismo y la chica creía que los ladrillos venían de París… O sea, que no hace falta entender de la cosa para mandar, ni hacer oposiciones. Bueno, oposiciones sí: hay que guardar un poco las formas. Pero salen los que tienen que salir, ni más ni menos. Además, ¿para qué están los cargos? Pues para meter a los amiguetes y a sus hijos, naturalmente. Y si estás dentro, para favorecerles y pagarles el favor. Hasta ahí podíamos llegar. Que hoy por ti y mañana por mí.

O ésta otra, un poco más adelante: «… Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley» (117.1 CE). ¡Bah! Hoy por hoy ningún juez de tres al cuarto se atreve a desairar a la zetacracia. Mira cómo están en el TC. Y si ésos, que son gordos, están como tarros de gelatina, de ellos abajo mucho más.

O sea, que algunos ya han dado por muerta y enterrada la Constitución. Y otros dicen que vive, pero que ellos, como no se sienten españoles, tampoco se sienten obligados a obedecerla. Y de los que todavía creen en ella, también hay algunos que empiezan a desmarcarse y en vez de hablar del terrorismo y sus víctimas (menuda matraca, oyes) vuelven a hablar del precio de los garbanzos, que eso es lo que interesa de verdad a los españoles. Hacía mucho tiempo que no se oía hablar del precio de los garbanzos…»

Señoras y señores, dejemos a este zetapero en sus cavilaciones y repitan conmigo: welcome to the Matrix World.

Balada del teléfono de Reding

Pasen, señoras y señores, pasen y vean la nueva atracción del circo ¿europeo? Se llama Viviane Reding y es flamante comisaria de Sociedad de la Información. Vamos, que en Europa eso de las nuevas tecnologías lo tienen muy a gala. Hay que progresar y han empezado a decir que eso de que sólo se pague por las llamadas que uno hace es «anticuado» y «antieconómico». Así que doña Bibiana ha propuesto, nada más y menos, que los ciudadanos europeos paguemos no sólo por las llamadas que hacemos, sino también por las que recibimos. Eso es modernidad y progreso y lo demás son cuentos.

Al parecer en Luxemburgo (país de origen de la comisaria) no tienen problema ninguno en pagar por las llamadas que reciban (es un paraíso fiscal donde algunos industriales van a esconder sus vergüenzas, como todo paraíso fiscal que se respete): no en vano es el país con el mayor nivel de renta per cápita de la UE (según mis noticias, 89.618 dólares por año). Pero los españolitos, que ya estamos oficialmente en crisis, no disponemos de tanto dinero, doña Bibiana. Y tal como vemos el mundo, eso que usted ha propuesto es un atraso. Que sí, que probablemente las timofónicas se verán beneficiadas (y usted venga a insistir en que también lo seremos nosotros). Ahora, perdóneme si parezco un poco cazurro y no veo beneficio en eso de pagar cada vez que me llamen cuando antes no pagaba.

Y uno, que no es muy viajado pero sí ha visto un poquito de mundo, recuerda perfectamente que en México ése es precisamente el sistema que se sigue, unido a otro criterio que a mí, desde mi óptica española —y ya veo que anticuada—, me pareció siempre un abuso: lo de la larga distancia. O sea, que si yo, estando allá en México, D.F., llamaba a alguien que estaba en el mismo D.F. no pasaba nada; pero si estando en Guanajuato, Gto., se me ocurría llamar a alguien que estuviese en León, Gto., que escasamente distan 50 kms. una de otra, Telmex me atizaba un sablazo de no te menees. Y no digamos en llamadas internacionales. Temblaba yo cada vez que me llamaban desde España; porque claro, ésas eran llamadas «Premium» y el premio consistía en pagarlas a 15 pesos por minuto (si no recuerdo mal).

O sea, dona Bibiana: que eso de que Europa «se preocupa de los ciudadanos», va a ser que no. Se preocupa, como mucho, de los mercachifles (patrios y foráneos) que hacen sus buenos negocios en Bruselas, mientras los Comisarios del ramo correspondiente miran sonrientes y apacibles hacia otro lado y los Gobiernos sacan sus buenas tajadas. ¿Y el ciudadano europeo? Es barato de contentar. Se le regala una banderita con las doce estrellas para que la cuelgue en el balcón cada 9 de mayo y cante con extática y tonante voz el Himno de Europa (que visto lo visto, es más bien el Himno de la Alergia, más que de «la Alegría»).

Lo que yo propongo es que U.E. signifique «unión económica» (y nada más), porque hay que respetar a las minorías. Y que signifique también «Unión de Empalados» para la inmensa mayoría que sufrimos el déficit democrático de la institución y de la correlativa codicia de los eurócratas. No es de extrañar que los Irishmen y las Women of Ireland no hayan querido seguir esa deriva.

(Menudo fistro que nos ha querido colar la Bibiana europea. Anda que como la nuestra tome nota, ya nos podemos echar a temblar…)

La huelga

Informe de situación.-

Estado de huelga. El transporte se ha levantado en armas contra la subida del carburante impuesta por el Gobierno. Ha habido disturbios y al menos dos personas han fallecido.

Situación de los manifestantes: Jodidos, (muy) cabreados y (muy) apaleados.
Situación de los ciudadanos: En algunos casos, psicosis de escasez.
Situación de la economía: Preocupantes y crecientes huecos en las tiendas. Preocupante subida de los tipos de interés (en especial, el EURIBOR).
Situación del Gobierno: No hay crisis.
Argumentación del Presidente del Gobierno: No hay crisis: sólo una desaceleración intensa que desaparecerá con el tiempo. Sospechas de la oposición acerca del uso por el Presidente de alguna sustancia alucinógena o estupefaciente.
Situación del Ministro o Ministra del ramo: En paradero desconocido.
Medidas que el Gobierno ha tomado ante la situación: Garrotazo y tentetieso a los huelguistas.
Oposición: PPresente, afeando a la Vicepresidenta que su Gobierno sea el que más altos cargos ha designado y que trabaje menos que el sastre de Tarzán.

Hay algo que podrían hacer las Cortes, aparte de rebajar su jornada semanal de tres a dos días (sin rebajarse proporcionalmente el sueldo, of course). Promover la aprobación de una verdadera Ley Orgánica del Derecho de Huelga, puesto que sólo se puede regular por ley orgánica como derecho fundamental que es. La regulación actual se contiene el Decreto 17/1977, constitucionalizado por la STC 192/1981, de 8 de abril. Al parecer, ningún Gobierno hasta ahora ha tenido narices de sacar adelante una Ley Orgánica (al igual que se hizo con el Código Penal) que regule de una vez por todas este derecho fundamental.

No tengo idea de todos los detalles que haya de contener esa ley, pero ciertamente ha de proteger el derecho a trabajar de aquellos que no quieran secundar la huelga y de declarar ilegales de una vez por todas los llamados piquetes informativos (de ésos que te informan que como no secundes la huelga te van a partir la cara, destrozar tu negocio, echar a perder tu mercancía o las tres juntas), cuya actuación, de siempre, ha constituido cuando menos un delito de coacciones, hoy tipificado en el artículo 172 del Código Penal (en relación con el 315.3). Lo transcribimos aquí por si a alguien le interesa:

Art. 172

1. El que, sin estar legítimamente autorizado, impidiere a otro con violencia hacer lo que la ley no prohíbe, o le compeliere a efectuar lo que no quiere, sea justo o injusto, será castigado con la pena de prisión de seis meses a tres años o con multa de 12 a 24 meses, según la gravedad de la coacción o de los medios empleados.

Cuando la coacción ejercida tuviera como objeto impedir el ejercicio de un derecho fundamental se le impondrán las penas en su mitad superior, salvo que el hecho tuviera señalada mayor pena en otro precepto de este Código.

Art. 315.3

1. Serán castigados con las penas de prisión de seis meses a tres años y multa de seis a doce meses los que, mediante engaño o abuso de situación de necesidad, impidieren o limitaren el ejercicio de la libertad sindical o el derecho de huelga.

2. Si las conductas reseñadas en el apartado anterior se llevaren a cabo con fuerza, violencia o intimidación se impondrán las penas superiores en grado.

3. Las mismas penas del apartado segundo se impondrán a los que, actuando en grupo, o individualmente pero de acuerdo con otros, coaccionen a otras personas a iniciar o continuar una huelga.

Valdría la pena que sus señorías se tomaran más en serio el trabajo por el que se les paga (y bastante bien, por cierto, en relación a otros colectivos). Además, que España iba a ganar a Rusia estaba cantado y sus señorías podrían haber seguido el partido desde su escaño, porque para eso se les ha puesto internet, ¿no es así? En cuanto al Gobierno, por desgracia, es absolutamente previsible. Cuando la crisis (perdón, intensa desaceleración) arrecia, el Gobierno incrementa su gasto en… propaganda. No vamos bien. Para nada.

Ich bin auch ein Airberliner

Recojo el testigo que ha puesto en circulación mi amigo Daniel y de paso comento la actuación del pallasso (dicho sea con todo respeto para los payasos, que éste da más pena que los payasos de Micolor) de Joan Puig. A los catalanes «normales» nos produce sonrojo ver cómo un senyor que se dice «nacionalista» se pone a hacer el ridículo provocando, además, el ridículo de aquello que dice defender.

El senyor Joan Puig, al parecer, no ha castigado su cuerpo con penitencias. En las fotos se le ve que está de buen año (ahhhh, qué bien se vive de la política). Por lo que tengo leído, no le quieren ni en Palamós, su propio pueblo; y pese a ello, no se resigna a dejar de cobrar una gabela de cuando estuvo de concejal allí.

Pues nada. Parece que como hay congreso en su partido, quiere hacer méritos para que le enchufen en alguna Direcció General o Subsecretaria, donde seguirá mamando de la ubre pública sin hacer nada (los que no valen para otra cosa, como él, sueñan con eso). Ya hace un par de años o así nos obsequió con un intrépido allanamiento de la morada de PedroJota en Mallorca. Eso sí, llevando el carnet de diputado en la boca, cual seguro de vida o escudo protector: «Mira que soy diputado y no me puedes juzgar ni detener». Valiente, muy valiente.

Y ahora el senyor Joan Puig, tan cruzado él, la ha emprendido con Air Berlin. Claro. ¿Cómo se atreven estos Krauts a no hablar en Mallorca la excelsa lengua catalana? ¿Por qué se empeñan en seguir hablando su lengua cuadrada alemana? Y, sobre todo, ¿por qué encima exigen que se hable en castellano (¡horror!)? Claro que el senyor Joan Puig se ha pasado diez pueblos en su cruzada, ofendiendo a Herr Joachim Hunold en lo más íntimo en que se puede ofender a un alemán: acusarle de nazi. Naturalmente, esto le va a costar al senyor Joan Puig medidas legales que podrían ir desde una rectificación obligada hasta un procesamiento por injurias.

Pero lo más lamentable de todo es que esta situación que padecemos muchos haya tenido que ser denunciada por un extranjero. No he oído aún a nadie de la oposición balear manifestarse en contra de las payasadas del senyor Joan Puig. Tampoco hemos de olvidar, si la memoria no me falla, que el problema lingüístico de Baleares ya empezó en la época Matas («de aquellos polvos…»). ERC se está expandiendo, como el PNV hizo en Navarra, y los esquerros baleáricos no difieren en mucho de sus hermanos catalanes. Y así van las cosas en Baleares (como aquí, vamos). Que se puede ser nazi aun perteneciendo a la izquierda rabiosa.

Los idiomas están para entenderse, no para señalar con ellos cual si de un número en el antebrazo se tratara o imponerlos como una seña de «identidad nacional». Por eso, Herr Hunold, aunque prácticamente no viajo en avión, a todos los efectos me declaro airberliner (así sea nada más que por solidaridad).

 

Pobre iluso

Siempre entendí que la política era el noble arte de gobernar. Y que gobernar era servir a aquellos sobre los cuales se manda, respetándolos y creando las condiciones necesarias para que puedan desarrollar libre y armónicamente su personalidad.

Sin embargo, miro la actualidad de nuestra nación, ¿y qué me encuentro? Que la supuesta nobleza de la función de gobernar brilla por su ausencia. El feroz relativismo que se ha imprimido a la vida de la nación ha provocado que cada cual trate de hacer de su capa un sayo. La negociación política se ha vuelto chalaneo de feria, cuando no chantaje o intimidación.

Los políticos se aferran a sus sillones con un empeño y energía dignos de mejor causa. Son políticos orondamente encantados de haberse conocido. Protegidos —mientras no discrepen, y ya les guardarán Dios y todos los santos del calendario si discrepan de la línea oficial— por su partido, no les importa aprobar leyes inicuas, porque ellos no las van a soportar. Y cuando por fin los desatornillan, su pregunta no es: «¿En qué puedo servir más al pueblo?», sino «¿Qué hay de lo mío?». Y ese mío acaba siendo un puesto directivo en una empresa pública, de consejero de Estado o de eurodiputado, carísimo cementerio de elefantes. Es el principio del coche oficial: el que sube a uno ya no se vuelve a bajar de él.

Que el Gobierno no nos respeta como ciudadanos —ni éste, ni los anteriores en mayor o menor medida— es un hecho. El Gobierno insulta a nuestra inteligencia cuando hoy, junio de 2008, se resiste como gato panza arriba a hablar de crisis y prefiere decir esa chorrada de «desaceleración intensa». Cuando las amas de casa ven que los precios suben sin freno y las hipotecas rompen todos los límites, resulta que la culpa la tiene Jean ClaudeTrichet, que no se entera, no el Gobierno por no haber llamado a las cosas por su nombre desde un principio y haber tomado las medidas pertinentes desde hace meses, como Alemania.

¿Y qué decir del «desarrollo libre y armónico de la personalidad»? Las constantes educativas van cayendo en picado. El desgaste del concepto de autoridad, propiciado desde las instancias gubernamentales —tan progresistas ellas, hijas del «prohibido prohibir»— ha devenido en «nadie tiene derecho a poner límites, siquiera razonables, a mi libertad y además, papá Estado está obligado a darme incondicionalmente y en todo momento lo que yo quiera». Se discute —o directamente se burla— la ¿autoridad? del profesor en las aulas. Se discute incluso la autoridad de los padres («ya no sabemos qué hacer con el niño»), hasta el punto de que hay padres que han delegado su derecho de custodia en la Administración.

Y ésta, por lo demás, hoy partida en diecisiete taifas nada menos, se preocupa únicamente de fidelizar a sus siervos, presentes y futuros. En algunas taifas se enseña a hablar con desprecio de la madre patria, que hoy, más que madre patria parece madre soltera. En algunas taifas el subgobierno se preocupa de tener cautivos ideológicamente a sus habitantes, para que no piensen lo que no deben y se borre la identidad de la odiada madre patria. Los apátridas son ciertamente más manipulables que los que tienen patria, raíces o pertenencia.

Hoy el Gobierno no quiere ciudadanos; quiere súbditos. Personas que no le rechisten cuando se equivoque o cometa alguna barbaridad. Algo así como los proles de 1984 (claro está que Orwell no está de moda precisamente cuando más debería leerse). Por eso se ha inventado la EpC: para detener el alud de información que proviene de Internet y consagrar la autocensura como un valor para que el súbdito no se entere de lo que no debe.

Sería verdaderamente horroroso que el mundo futuro fuese una mezcla de 1984 y Un mundo feliz, ¿no?

Pues eso: iluso de mí…