Artistas

Empecemos por el principio y vamos al Diccionario de la RAE.

Artista.

1. adj. Se dice de quien estudiaba el curso de artes. Colegial artista.

2. com. Persona que ejercita alguna arte bella.

3. com. Persona dotada de la virtud y disposición necesarias para alguna de las bellas artes.

4. com. Persona que actúa profesionalmente en un espectáculo teatral, cinematográfico, circense, etc., interpretando ante el público.

5. com. artesano. (persona que ejerce un oficio)

6. com. Persona que hace algo con suma perfección.

De las seis acepciones del vocablo, particularmente interesantes son la cuarta y la sexta. La cuarta es la de toda la vida. Por mi mente pasa la imagen del carromato con el decorado a medias, acompañado, cómo no, por la troupe de cómicos de la legua que iban de pueblo en pueblo divirtiendo o intentando divertir al respetable. Todavía hoy, en el gremio del teatro se hacen temporadas «en Madrid» y «en provincias» (teniendo la segunda expresión un deje muy, pero que muy despectivo).

Ser actor, hace años, era estar en lo más bajo de la escala social. Que el mayorazgo o primogénito de una familia bien declarara su intención de dedicarse a la escena era una tragedia comparable al Diluvio universal. Poco importaba que el muchacho o muchacha tuvieran capacidades dramáticas (que de hecho quien tenía capacidades dramáticas era la familia: la escena que le montaban era de tal calibre que al pobre joven no le quedaba otra que rendirse o dar el portazo). Había que reconducir al muchacho o muchacha al buen camino.

Ser actor era, en suma, mezclarse con «personas de vida disipada y de mal vivir». No se trata de describir la dura vida del actor de antes; como botón de muestra les recomiendo las memorias de Groucho Marx, leyendo las cuales, además de reírse un buen rato, entenderán cómo era la vida de aquellos que empezaban en el noble arte de la escena.

Bien, las cosas han cambiado muchísimo, sobre todo desde que aparecieron el cine, la fábrica de sueños y, sobre todo, la caja tonta. Hoy en día, ser actor de cine (no tanto de teatro) es acercarse a esa cosa indefinible que se llama glamour y que se traduce habitualmente en cantidades muy respetables de dinero. Los grandes actores del cine como Gregory Peck (inolvidable su interpretación de Atticus Finch) o Marlon Brando (no menos inolvidable su interpretación de Don Vito Corleone) ya no tienen nada que ver con los cómicos de la legua o los actores del teatro de variedades.

Hoy y en España ni siquiera se necesita ser un gran actor como los citados (o, por hacer patria, citemos a los grandes José María Rodero, José Bódalo o a esa gran dinastía de actores y actrices que es la de los Gutiérrez Caba, entre tantos otros): basta que des bien en la pantalla (y que tu look incluso sea un poquito canalla, que eso siempre enloquece a las mujeres y perdón por el pareado) y que tengas tu miaja de talento.

Hoy, simplemente, el arte hay que tenerlo para vivir del cuento. Como Albertito San Juan, por ejemplo (vaya apellido… como para ponerse a rajar de la Conferencia Episcopal): da bien en la pantalla, su look es bastante canalla (recordémosle en Airbag, 1997, como uno de los amigos pijogamberros de Karra Elejalde). Con musho arte se pone uno al servicio del Régimen, como ya antes lo hicieran José Sacristán o Concha Velasco, a quien se le desconocían veleidades progres pero que últimamente hizo el camino de Damasco, al parecer. Con musho arte se raja de «la derechona», de la cual se vive a manos llenas y se come a tres carrillos.

Y aquí es donde viene al pelo la sexta definición: que vivir del cuento es algo que los titiriteros «hacen con suma perfección». Y los llamo titiriteros y cómicos de la legua porque no tienen ni jamás tendrán la talla interpretativa de los citados José María Rodero, José Bódalo, María Fernanda Ladrón de Guevara o la propia Concha Velasco, antes de meterse en un jardín que decididamente no es el suyo. De todas maneras, y en descargo y reconocimiento, me quedo con la excelente interpretación que hizo en su momento de Santa Teresa de Jesús, a la que ha intentado remedar Paz Vega y el personaje le quedaba demasiado grande a la sevillana, por cierto.

Pues eso: que «artistas» para vivir del cuento. Para otra cosa… como diría Z, «es discutible y discutido».

Tensión dramática

Por su interés, reproducimos aquí el contenido de un artículo de César Vidal aparecido en La Razón de hoy domingo.

Utilizar la tensión como arma política es una herencia del bolchevismo. Ya afirmó Lenin que «la mentira es un arma revolucionaria» y, desde luego, la usó con profusión para crear el primer estado totalitario de la Historia, el primero, dicho sea de paso, que creó una red de campos de concentración y que asesinó en masa utilizando el gas.

Durante los años veinte, otro socialista, en este caso un italiano llamado Mussolini, se destacó en el uso de esa misma estrategia. Lenin había dicho del vigoroso latino que era el único hombre capaz de llevar a cabo la revolución en Italia y no se equivocó. El único matiz era que el socialismo de Mussolini tenía un fuerte ingrediente nacionalista y recibió el nombre de fascismo. Los que vinieron después ya no fueron innovadores sino meros aprendices. Stalin interpretó una estrategia de la tensión escrita por Lenin que le permitió asesinar a sus antiguos compañeros de partidoy atestar el Gulag con decenas de millones de desgraciados; por lo que a Hitler se refiere, basta leer «Mein Kampf» para percatarse de que su socialismo nacionalista había captado a la perfección las lecciones bolcheviques. En buena medida, la Historia del s. XX ha sido la de los canallas que creaban una tensión ficticia para justificar luego el exterminio de aquellos que, presuntamente, eran culpables. En Rusia, se trató de los enemigos de clase; en Alemania, de los judíos y en la España del Frente Popular, de los contrarios a la revolución.

Por detenernos en este último caso, resulta ilustrativo recordar que desde 1933 hasta 1936 –pasando por el alzamiento armado de octubre de 1934– la izquierda y los nacionalistas practicaron una tensión en la que no faltaron los crímenes ni la violencia de todo tipo, tensión de la que culpaban al fascismo y que esgrimieron como excusa para practicar el asesinato del adversario político incluso antes del estallido de la guerra. En todos y cada uno de los casos, ver al adversario político –real o imaginario– les crispaba y, al final, tras un largo proceso de satanización, la salida era la cárcel o el tiro en la nuca.

Y mira tú por donde en apenas unas horas hemos descubierto que en esa galería de la estrategia de la tensión en la que reluce con brillo propio la hipocresía tiene también su papelito ZP. Cuando nadie lo veía, pero alguien lo grababa, ZP confesó a Iñaki Gabilondo que la tensión le convenía al PSOE. ¿Y qué hizo Gabilondo? Pues de la misma manera que difundió por sus micrófonos la horrible mentira de que en los trenes del 11-M había terroristas suicidas, en esta ocasión, dio la razón a ZP. «A mí me parece que os conviene muchísimo», sentenció el periodista que, al cabo de los años, ha afirmado que fue una redactora la que tuvo la culpa de la falsa noticia sobre los terroristas que nunca existieron. ZP remató la jugada señalando que iba a empezar a «dramatizar». En una nación como Estados Unidos, si uno habría sido expulsado con deshonor de la profesión periodística, el otro jamás podría desempeñar un cargo político. En España, esperemos que la estrategia de tensión que caracteriza desde hace años a ZP y al grupo mediático que lo respalda no se eleve esta vez sobre cerca de doscientos cadáveres.

Posiblemente, el mejor vídeo de la campaña electoral



Pues en HazteOir han tenido una idea similar a la mía, pero más modosita y mejor hecha. Posiblemente, el mejor vídeo de la campaña electoral.

Rompe con Z. ¡Pásalo!

Dejen que me defienda, por favor

El otro día unos cafres decoraron abundantemente el portal de mi casa. Desconozco si eran negros, amarillos o fruta del país. El aspecto que ofrecía dicho portal era indescriptible. No parecía sino que una piara de cerdos hubiese hecho en él parada y fonda. Montones de patatas fritas desparramadas por el suelo, una botella de refresco a medio vaciar… en fin. Supongo que ofrecía el aspecto de haberse celebrado un botellón.

Lo primero que uno piensa es: «Hay que hacer algo. Esto no se puede consentir». Bueno, ¿y qué hacemos? Lo primero, denunciar el hecho a la Policía Municipal. Se supone que ellos son competentes para arreglar este tipo de cosas. Va uno, confiado, a la Policía Municipal. Le reciben con una sonrisa amable, como a todo el mundo. Es un señor rellenito y simpático (o que pretende pasar por simpático). La conversación podría desarrollarse en estos términos:

—Buenos días.
—Buenos días, señor. ¿Qué se le ofrece?
—Mire, vengo a denunciar que unos cafres han ensuciado el portal de mi casa.
—Ajá —nos dice el funcionario, fingiendo interés—. ¿Conoce usted o tiene relación con dichas personas?
—No sé quién ha sido, pero le puedo mostrar fotos de cómo ha quedado el portal y así ustedes…

En este punto el funcionario resopla. Parece que tiene una solución.
—Entonces no podemos hacer nada. Si no nos dice quién ha sido no podremos detenerlos.
—Pero oiga…
—De verdad comprendo su problema —y da una palmada en la mesa haciéndonos comprender que por más que digamos él no va a mover un dedo—. Pero si no nos trae usted pruebas físicas de quién ha sido, no podremos ir a buscarles.
El funcionario se te queda mirando y luego se encoge de hombros. Está claro que no es su problema. Por si te quedaba alguna duda, el funcionario añade:
—Oiga, somos policías, no niñeras. —Al ver nuestra expresión de extrañeza, continúa—. Nosotros no tenemos la culpa de que sus padres no los hayan educado correctamente. Si hubiésemos de perseguir a todos los niñatos que se dedican a hacer botellón en esta ciudad todas las noches, no habría suficientes efectivos para realizar el trabajo normal. Además, el sindicato ya ha pactado las condiciones del horario nocturno y…
—Bueno, no se preocupe —corta uno, resignado—. Por cierto, está usted fondón. Se ve que le falta un poquito de ejercicio, ¿no cree? Buenos días.

El funcionario, sorprendido en su amplia línea de flotación, suelta un juramento. Se acaba uno de ganar un enemigo de por vida… pero bueno, la peripecia no acaba más que empezar. Resignados, digo, salimos de la Comisaría de la Policía Municipal.

¿A dónde dirigirse ahora? ¿Nos vamos a la Comisaría de los Mossos o a la Policía Nacional? Optas por lo segundo. Esta vez te recibe una muchacha que parece recién salida de la Academia, muy vivaracha ella.
—Buenos días, caballero. ¿Qué desea?
—Verá, yo quería denunciar que unos cafres han ensuciado el portal de mi casa.
La chica hace como que se lo piensa.
—¿Los conoce? —pregunta—.
—No.
—Bueno, entonces rellene este cuestionario, que cursaremos a una unidad para que haga el seguimiento necesario y…
—¿Cuestionario, dice usted?
— Ehhhh… sí.
—Bueno, démelo, a ver…
Y te apartas un poco para enfrentarte al cuestionario.

Las preguntas son de lo más curioso: «¿Conoce usted a los presuntos delincuentes?», «¿Sabe si forman parte de alguna banda latina?», «¿Ha sido amenazado, agredido o extorsionado por ellos?». Cuesta Dios y ayuda rellenar el cuestionario, pero ahí vamos. Lo terminas, no sin algún trasudor que recuerda a los del rey Alfonso VI en Santa Gadea…

… Las juras eran tan fuertes
que al buen rey ponen espanto,
sobre un cerrojo de hierro
y una ballesta de palo…

Entregas el cuestionario y la muchacha, toda alegría, te dice que se le dará curso debidamente. Te vas a casa tranquilamente pensando que la pesadilla ha concluido. Pero no. Resulta que una soleada mañana de domingo vuelve a aparecer el portal hecho una pocilga, abundantemente decorado. Por supuesto, nadie ha visto nada. Nadie sabe nada. Harto, pues, de fregar el portal y de adecentarlo, decides montar guardia el próximo fin de semana. A las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad no se las convence si no es con pruebas obtenidas en el momento del hecho. Así que esperas.

Aparecen los muchachos, cómo no. Resultan ser fruta del país, mixta (varios chicos y chicas). A lo mejor en su casa son obedientes y sumisos, pero en la de los demás no; se comportan como verdaderos cerdos. Ríen y vuelven a tirar las patatas fritas, pensando en la rabia que te dará limpiarlo a la mañana siguiente. Beben del botellón y las risas se hacen más fuertes. Es inevitable: el espectáculo te aumenta la adrenalina. Y el enojo. Así que sales de tu puesto de guardia aparentando calma, pero apretando fuertemente los puños. Los muchachos advierten que llega alguien de la casa. «¡Corred!», gritan; pero esta vez tú eres más rápido y agarras al que parece el jefe. Fijo que no tiene los dieciocho. Lo primero y sin mediar palabra le sueltas un tortazo. Y luego le acogotas y le ordenas: «¡Cómete esa mierda!». El chico se resiste, pero tú eres más fuerte y le haces que coma, hasta la última patata frita. «¡Y ahora vete a hacer esto a tu casa!» le gritas, finalmente. El muchacho, con el rostro demudado y a punto de vomitar, se va hacia su casa dando traspiés.

Por una vez estás contento y satisfecho. Has hecho lo que el cuerpo te pedía, harto de cuestionarios y funcionarios que no quieren mover un dedo por esa «minucia». Pero si crees que has terminado, estás apañado. A los pocos días llama a tu puerta una pareja de la Policía:

—¿Es usted Don Fulano de Tal?
—Sí.
—Tiene usted que acompañarnos a Comisaría, Don Fulano. Le tenemos que hacer unas preguntas.

No hay vuelta de hoja. Vas maliciándote de qué puede ser, pero hasta que no llegas a Comisaría no te das cuenta de hasta dónde ha llegado la pesadilla. El mocoso, acompañado de sus padres, te reconoce y se pone histérico: «¡Es él! ¡Papá, es él!». El padre te mira con odio… y la madre, si sus ojos fuesen espadas, ya estarías traspasado trescientas veces.

La cosa pinta mal. En las declaraciones apareces como culpable, naturalmente. Y hay que ir a juicio, porque en un Estado de Derecho todo se resuelve en los tribunales, faltaría más. Te presentas el día del juicio con tu abogado, pagado de tu bolsillo (como no eres pobre de solemnidad no tienes derecho a justicia gratuita). La otra parte, que te mira como si quisiera verte en el infierno, presenta partes de todo: de la gastritis que le provocaste por obligarle a comer las patatas, del trauma psicológico que le causaste… en fin. Tú presentas tus fotos de cómo quedó el portal.

El juez, que hoy no parece haber desayunado muy bien, mira al chico y te mira a ti. Temes lo peor. Empiezas a maldecir la hora en que no te quedaste en tu casa. Finalmente, dice:

—Primero: Dictamos orden de alejamiento contra la parte acusada. El acusado no podrá acercarse a menos de cien metros de la vivienda de la parte acusadora. Segundo: condenamos a la parte acusada a sufragar los gastos que se hayan deducido de su actuación, además de condenarla en costas.

Pausa tensa. Te mira un momento enarcando una ceja y dice:

—Y dése por contento.

Estás jodido. Tu abogado pone cara de circunstancias y se dispone a cobrar sus honorarios. ¿A cuánto se ha ido la broma en total? A cuatrocientos pavos, honorarios del abogado aparte. No dejas de sentirte como Amerigo Bonasera y, en general, como un perfecto imbécil. Ha funcionado el Estado de Derecho, sí. Pero sigues tan indefenso como antes. Puedes añadir el comentario ─privado, claro─ de algún funcionario de Policía comprensivo: «Yo hubiera hecho lo mismo si lo hacen en mi casa, pero ya sabe que como policías tenemos las manos atadas».

El siguiente paso, posiblemente, sea obtener una licencia de armas.

La entrevista (II)

Veamos otra posible situación…

Interior día. Despacho de la productora XYZ, S.A. Ambiente acogedor. Foto de ZP bien visible. El gerente, cómodamente recostado en su sillón de cuero repujado. El candidato, sentado frente a él, esperando a que le inviten a empezar a hablar.

PRODUCTOR
Así que tú eres actor.
ACTOR 2
Sí, señor.
PRODUCTOR
(observa un momento al candidato)
El currículum.
ACTOR 2
(le alarga una hoja de papel y el carnet del PSOE)
Mis referencias son inmejorables, como verá, pues…
PRODUCTOR
(cortándole con un gesto de la mano)
Sí, ya veo. Has estado en la Escuela de Arte Dramático de Mata de Romerales, has hecho algunos bolos en fiestas infantiles de cumpleaños… Ah, y aquí el carnet. (Mirándole)
Bueno, ¿y quién te manda?
ACTOR 2
Pues verá, vengo de parte Fulano Pérez Díez, que su hermano está casado con el hermano del secretario del PSOE de mi pueblo.
PRODUCTOR
Bien, tienes la recomendación. Pero tu currículum es más bien pobre. (Le mira de través) ¿Hay algo más que sepas hacer?
ACTOR 2
(con una sonrisa de oreja a oreja y profusión de gestos)
Sí, señor. Yo participé en la manifestación ésa de Don Federico Luppi y el cordón sanitario o como se llame. Y estuve también con los compañeros del «No a la guerra» y del «Prestige». Y cuando Doña Pilar llamó «fíus de la pinga» a los de LD, pues también estuve, sí. A punto estuve de hacerme la foto con ella.
PRODUCTOR
¿De veras?
ACTOR 2
(animándose por momentos)
Incluso quise hacer un montaje de esa gran obra que llaman «Me cagu’n Dios», en versión para el mio pueblu; pero la mi tía, que es una beata y vota al PP, que lo sé yo, se lo dijo al cura. Y el cura y el alcalde viniéronme a ver y me dijeron que como la montara ya nun faia falla que volviese al pueblu, que me iban a limar les costilles. Si al Venancio, que yera Conceyal de Cultura, lo echaron porque votó a favor de representar la obra. El pobre ye más babiecu que yo y…
PRODUCTOR
(cortando, pero visiblemente impresionado)
Bueno, bueno… O sea, que eres un actor comprometido, con conciencia social y que ya se ha enfrentado a uno de los enemigos del pueblo.
ACTOR 2
Sí, señor, muy comprometido. Lo de la conciencia social no sé muy bien lo que ye, pero dígole que sí. Y lo de enemigo del pueblu, pues más bien parezco ser yo, porque me han declarado persona no ácrata n’el mio pueblu.
PRODUCTOR
(Comprensivo) Se dice persona non grata, hombre. (Decidido) Bueno, pues no se hable más. ¿Puedes empezar mañana?
ACTOR 2
Sí, señor. Mañana, como una flecha, a donde usted me diga.
PRODUCTOR
En la calle del Pavo tenemos el set. Allá te esperamos mañana a las 8. ¿De acuerdo?
ACTOR 2
Como usted mande, señor.
PRODUCTOR
Tú, a mi vera, que harás carrera.
ACTOR 2
Sí, señor. Muchas gracias, señor.

La entrevista (I)

Menudo se está poniendo el patio. Estamos alcanzando (si no hemos llegado ya), los dos millones y medio de parados. Es decir, la misma y aterradora cifra de parados que legó Felipe González a José María Aznar. Por supuesto, los progres le informarán a uno de que «la población ha crecido» y que por tanto, el porcentaje en relación a la población activa «es menor». Lo malo es que la cifra sigue apuntando aproximadamente a un 10% de la población activa, un conceto que en esta entrada vamos a desbaratar.

La lógica nos dice que «población activa» es la que trabaja y percibe una contraprestación (a veces muy menguada) por trabajar. Pero eso no es lo que dice la ley. La ley suele incluir de forma ya habitual la idea que «población activa» no es solamente la que está trabajando y cobrando por trabajar, sino también la que «está en disposición de hacerlo», o sea, quienes están inscritos en el INEM como demandantes de empleo. Ese conceto permite al Ministro de turno darse un respiro y tranquilizar al respetable pudiéndole anunciar, con toda razón, que «la situación es desesperada, pero no grave». Quiere decirse con ello que si en la noción de población activa incluimos solamente aquellos que trabajan y no aquellos que «están en disposición de hacerlo», la tasa de paro podría ser muy, pero que muy preocupante. Pero el buen ministro de Trabajo es el que sabiendo la verdad, maneja las otras cifras con cintura y desparpajo. Que eso es lo que hace el mudo de Béjar y olé.

Así, pues, tal como se está poniendo el patio laboral (no hay trabajo decente para los propios, menos aún para los extranjeros), uno tiene que apuntarse a anuncios como éste que ha colgado mi amigo Daniel en su blog. Ciertamente, para acceder a la carrera por un trabajo digno ya se sabe que es inútil contar con las propias fuerzas. Tiene que haber un padrino, alguien que te presente. No tiene por qué parecerse a Marlon Brando y arrastrar las palabras cuando habla; o a Al Pacino y hacer que te vayas por las patas abajo sólo con mirarte. Basta con que te ponga en el camino. La recomendación es importante. Es una corruptela, ciertamente, y viola el artículo 14 de nuestra Constitución, a la que algunas señoras le tienen una inmensa envidia por esa razón. Pero lo hemos visto todos los días.

Pero así es la vida: el que tiene padrinos se bautiza y el que no, se queda moro (curioso dicho, ahora que empezamos a oler el peligro de acabar convertidos todos en moros). Veamos un ejemplo referido a la profesión de actor. Que la de actor, bien llevada, es una profesión muy dura, ¿eh? Hoy tienes éxito, mañana no y pasado quién sabe. Hay que ser muy proactivo, que se dice ahora. Vamos, que te tienes que mover mucho, aunque se trate de metamorfosearte de chica ye-yé en criatura de universo progre. Que lo de ser actor y de derechas no está muy de moda, que digamos…

Interior día. Despacho de la productora XYZ, S.A. Ambiente acogedor. Foto de ZP bien visible. El gerente, cómodamente recostado en su sillón de cuero repujado. El candidato, sentado frente a él, esperando a que le inviten a empezar a hablar.

PRODUCTOR

Así que tú eres actor.

ACTOR 1

Sí, señor.

PRODUCTOR

(observa un momento al candidato)

El currículum.

ACTOR 1

(le alarga dos hojas de papel)

Mis referencias son inmejorables, como verá, pues…

PRODUCTOR

(cortándole con un gesto de la mano)

Sí, ya veo. Has estudiado en la Real Escuela de Arte Dramático de Madrid, en el Institut del Teatre, has sido becado para estudiar en el Actor’s Studio, en la Royal School of Dramatic Arts de Londres… Caramba, está bastante bien.

(mirándole fijamente)

Y ésta será tu primera película.

ACTOR 1

Sí, señor. Me enteré del casting porque me muevo algo por el mundillo de los actores.

PRODUCTOR

Bueno, bueno. ¿Y quién te manda?

ACTOR 1

(sorprendido)

¿Cómo dice?

PRODUCTOR

(impacientándose)

Que sí, que quién te manda, quién te recomienda.

ACTOR 1

Ah, es que no sabía que para trabajar en el cine te tenía que recomendar alguien.

PRODUCTOR

Así es como va el negocio. Que sí, que tu currículum es bueno, pero te tiene que recomendar alguien. (Se fija en la cara de desencanto del joven). Bueno, no te preocupes. Hay que empezar desde abajo, como yo. Te mandaré a Fulano, que es director de cortos y por ahí ya empezarás con la recomendación, que como ves, es muy importante.

ACTOR 1

(mosca)

Sí, claro, ya me estoy dando cuenta. Muchas gracias por su recomendación y buenos días.

PRODUCTOR

De nada, muchacho. Estamos para ayudar a los talentos jóvenes.

(continuará…)

Premio Arte y Pico

Los amigos Daniel y Martha Colmenares me han concedido el premio Arte y Pico. Claro que para premio, el que ha recibido mi amigo Hartos, que tiene la prueba documental de que Mandatela ha visitado su blog. O el premio de mi amigo Daniel: poco después de publicar un post sobre el Schindler español Telecinco emitió un reportaje sobre dicho personaje. Me come la cochina envidia xDDDD

Debo considerar a 5 bloggers para conceder el premio, así que vamos a ello.

Contando estrelas, de Elentir.

Baluarte de Occidente, de Abu-Saif Al-Andalusi.

DoceDoce, de Clausius (por cierto, genial el post sobre el vídeo de los ^^ xDDD).

Spanish Pundit, de mi amiga Lady Vorzheva

In partibus infidelium, de Crispal.

Y lo que decía yo en el agradecimiento a Daniel: a quien yo se la dé, San Pedro se la bendiga, aunque no vaya a misa. Y a Martha… bueno, qué decir de Martha: está en el corazón de todos los que formamos la red anti-ZP, no digo más.

Normas a seguir:

A) Debes elegir a 5 blogs que consideres sean merecedores de este premio por su creatividad, diseño, material interesante y aporte a la comunidad bloguera, sin importar su idioma.

B) Cada premio otorgado debe tener el nombre de su autora y el enlace a su blog para que todos lo visiten.

C) Cada premiado debe exhibir el premio y colocar el nombre y enlace al blog de la persona que la ha premiado.

D) Premiado y premiador deben exhibir el enlace de Arte y pico, para que todos sepan el origen de este premio:

http://arteypico.blogspot.com/2008/01/ha-nacido-un-nuevo-premio.html.

E) Exhibir estas reglas.

El caldito


Después de 39 días de ataques prácticamente ininterrumpidos a la Iglesia (la jerarquía sociata comprobó con horror que «la secta de la cruz» tiene más pegada y más poder de convocatoria que el «clan de la rosa»), Z ha invitado al Nuncio Apostólico a «un caldito».

Según tengo entendido, existen varias clases de caldo: de gallina, de pollo, de verduras… Se corren apuestas acerca de la variedad de caldo que Z va a servir a Su Eminencia. O tal vez sea un caldo «especial», quién sabe.

De lo que sí estamos seguros es que la Iglesia ya le ha dado dos tazas de caldo a Z y a su gobierno. Los propagandistas se esfuerzan en presentar a la Iglesia como «heredera de Torquemada» (también lo es de Fray Bartolomé de las Casas, de Francisco de Vitoria, de Teresa de Jesús o de Ignacio de Loyola, por citar solamente a los españoles; pero está claro que esto no interesa resaltarlo). La primera la recibió el 30-D, que valió a los monseñores Rouco Varela y García Gasco el apelativo de «fascistas» y de «brazo eclesiástico del PP» y algunas otras barbaridades más. La segunda, con motivo de las «orientaciones electorales», tildadas de «interferencia intolerable» y de «petición velada de voto para el PP». Sobre éstas ya hemos hablado, así que sólo recordaremos un detalle. En 2004 la Iglesia se posicionó en contra de la guerra de Irak. ¿Por qué entonces no tacharon ese posicionamiento de «intromisión intolerable»? Ningún miembro del Gobierno o del PP se rasgó públicamente las vestiduras, porque entendieron que la Iglesia, como parte de la sociedad española, tenía derecho a opinar en ese momento trascendente. Y el P(SOE), que pasa por «laico», se calló. Qué muestra de talante, oiga.

Interesante también el cabreo que han pillado los ultras rojos al ver que la selección española ganaba (en un amistoso claro, que a España los amistosos se le dan de miedo) a la francesa con los colores del Vaticano…

Nos preguntamos si el resto de esa tercera taza de caldo se la dará la Iglesia al P(SOE) el 9-M…

Pensamientos al vuelo

Ideas, intuiciones y otras cosas que se me pasan por la cabeza

starcrazypie astrology

the astrology blog | sara shipman

Las cuatro esquinas del mundo

Nadie entre sin aumentar la entropía

Mirando hacia arriba...

Reflexiones sobre cosas que pasan en los cielos

El vuelo del albatros

Pensamientos diversos a vista de pájaro

Cuatro amiguetes y unas jarras

Ya que no podemos arreglar el mundo, hablaremos de lo que nos interesa: la política y los políticos, el fútbol, el cine, y todo lo que nos molesta, acompañados por unas jarras de cerveza. Bien fresquitas, por supuesto

General Dávila

Nada hay como el soldado español y mi única aspiración siempre ha sido estar a su altura

VIA LIBRE

Escribo y difundo lo que me interesaría leer. Para todos los públicos

Verdades Ofenden

"Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga" Diderot. / "El que tiene la verdad en el corazón no debe temer jamás que a su lengua le falte fuerza de persuasión" Ruskin – (Bitácora-Biblioteca virtual y PERSONAL, recopilatória de aquellos artículos que despiertan mi interés)

C Y K L O S

Asociación de Astrología de Cataluña

Queremos salir de la Crisis

¿Los políticos Tambien?

Galicia Futura

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La Imagen Reflejada

El Patito se vió reflejado en el agua, y la imagen que ésta le devolvía le cautivó por su hermosura: era un magnífico Cisne

Es war einmal...

"Los dogmas del quieto pasado no concuerdan con el tumultuoso presente." (Abraham Lincoln)