Imagínense la escena., Podría ser un tablao flamenco, pero no. Continuar leyendo «Dos cabezas»
Categoría: Bata de cola
Pelotas de acero
Tras un período de silencio, volvemos a la carga. Hubiese preferido usar un sustantivo más rotundo en el título de la entrada; pero como ustedes ya se lo imaginan, dejo el título tal cual. Empezando por el principio, sepan ustedes que un servidor no valdría para juez en estos tiempos que corren. Tal vez en otros tiempos de paz sí; pero en estos tiempos de debacle moral y económica, es complicado. Y no digamos si al Juzgado o Tribunal de uno le cae la desgracia de instruir y/o decidir un caso con elemento político. Eso es al juez instructor/decisor como al agricultor un pedrisco una semana antes de la cosecha.
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Más de lo mismo pero distinto (II)
Pactos
Susana tiene que meditar muy bien con quién va a pactar. Sus votantes verían un pacto con el PP como contra natura, después de toda la propaganda que durante años han tenido que tragar los andaluces. «¿Paztá con lo zeñorito de la deresha? ¡Amoanda!». Da igual que muchos no se den cuenta de que los zeñorito votan hoy PSOE y de que el panorama refleja a la perfección el último párrafo de Rebelión en la granja. La publicidad de la marca, grabada a fuego, lo aguanta todo.
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Más de lo mismo pero distinto (I)
En Andalucía, antes de Semana Santa y de las tres campanás, han hablado las urnas. «El pueblo es sabio», dicen. Yo, que soy menos optimista, digo más bien que «el pueblo que no es esclavo es sabio». Pero ya me estoy desviando, así que vamos por partes, que dijera Jack el Destripador. Continuar leyendo «Más de lo mismo pero distinto (I)»
Barullo nacional 1
Si creían ustedes que con el veranillo de San Martín íbamos a poder descansar de la cosa nacional, van ustedes más que dados. Este verano, que climatológicamente no ha sido verano, ha sido pródigo en cambio en hechos que nos han sobresaltado las vacaciones en algún momento. Centrándonos solamente en lo de aquí, resulta que prácticamente no ha habido partido político que, por sí o por alusiones no haya tenido presencia en el panorama nacional. Curiosamente el único que se ha salvado un poco ha sido el PP, si bien a través de las actuaciones gubernamentales podemos incluirlo en ese barullo.
Empezando más o menos cronológicamente, tenemos al PSOE, del que definitivamente podemos decir que se le han caído las letras O y E. Constatación que acentúa la inanidad de su discurso actual, cuyas ideas más sólidas son dos: «cómo conseguir el poder» y «cómo retenerlo una vez conseguido». Pedro Sánchez, el recién elegido Secretario provisional de la cosa, está pasando de ser Pedrito Guapo a ser el monstruo de Sánchezstein. ¿Por qué? Por una curioso encadenamiento. Verán: Sánchez, que sin el apoyo de la poderosa Federación Socialista Andaluza, sería hoy una cara bonita y nada más, resulta que está agarrado por donde no suena por Susana Díaz. Poco importa lo que dijera en primarias y poco después, en que se «comportaba como un futuro presidente». La cosa pudo haber ido telefónicamente así:
—Hola, Pedro.
—Hola, Susana. ¿Qué te cuentas?
—No mucho. ¿Qué tal te sienta la Secretaría General? ¿Estás cómodo?
—Bueno… —Sánchez se esponja—. Tengo grandes proyectos para el Partido. Quiero que el PSOE se vuelva a convertir en referente de la política nacional. Quiero que los socialistas se sientan orgullosos de serlo. Y para eso he decidido que hay que limpiar el nombre del Partido. Que hay que hacer limpieza y…
—Epera, ¿cómo dise? —le corta en seco Susana Díaz.
—Sí… ehhh… —Sánchez se azora un poco por el corte—. Hay que acabar con eso de los EREs porque va a resultarnos una sangría de votos de narices. Es mala imagen para el Partido y…
Susana Díaz inspira profunda y fuertemente, aparentando calma.
—Un momento, quiyo. Amoavé lo que tá diciendo. ¿Acabar con los EREs? Ehto no lo sabe naide, pero como hagamos limpieza con lo de los EREs y los cursos de formación en el PSOE no quedará nadie que te apoye. Los pondrán a todos caminito de Jeré, porque la jaca galopa y corta el viento que é un primó. Hasta a mí me podrían poner caminito de Jeré porque mi marío empieza a salir también en los papeles. O sea, que tú no vá a tocá er tema si quiere seguir de Secretario. ¿T’ha enterao?
Al otro lado del hilo telefónico, Susana Díaz puede percibir la cara de soufflé aplastado que se le ha puesto a Pedrito Guapo.
—¿Pero cómo me haces esto, Susana? —intenta quejarse Sánchez— Si precisamente eso era el punto principal de mi campaña y quería recuperarlo para las elecciones generales y…
Susana Díaz empieza a ponerse nerviosa.
—Quiyo, ¿los de Mojácar soi todo asín de cortitos o ejque a tí t’ha dao er só má de la cuenta? Que no puede tocar ese tema. Que como lo toque, vamo a hacer tó la romería de la reja en Alhaurín el Grande. Y tú delante con el cirio.
Gran suspiro de resignación desde Madrid.
—Está bien, Susana. Te debo el puesto y vamos a hacer las cosas a tu manera, aunque no me gusta, ¿eh?, no me gusta.
—Me da iguá si te guhta o no ─se impacienta Susana Díaz─. Yo también me debo a mi hente. Y te ví a decí argo má, mi arma. A los paraos les da iguá que les hayan robao er dinero y la diznidá. Que les den. Y a lo andaluce y andaluza tú le pone dó partío de fúrbo der Beti y er Sevilla y un programa de copla y se les han orvidao el orgullo, la rabia y er Jezú der Gran Podé. Y si ademá de lo que se roba tú deha una partida pa paguita, bufanda y otra gabela, tós contentos.
Ante una exposición tan abrumadora de dominio de realpolitik, Pedro Sánchez termina reconociendo a la maestra que tiene en Sevilla.
—Tienes razón, Susana. Haremos como dices. Eres toda una maestra en estas lides —dice Sánchez, con sorna—.
—Quiyo, aprendí de lo mejore: Chaves, Griñán, Zarríah…
—¿Pero ésos no están ya caminito de Jeré, o sea, del Supremo?
Susana Díaz suelta una carcajada.
—Mira que ere arma de cántaro, Pedro. Cúshame. Lo delito por lo que quieren jurgá a esos tres compañeros han prescrito en su mayor parte. ¿Y quién cree tú que le espera en Madrí? Nuestro amigo Conde-Pumpido. Para cuando lleguen ar juisio orá ya habrá precrito tó er paquete. Así que no leh pasará ná: una semana de pena de telediario y yahtá. Y cuidao que la otra parte tenga que pagá la costa der juisio —Susana Díaz se vuelve a reír con ganas—.
Pedro Sánchez sigue con los ojos como platos.
—¿Y Moreno Bonilla? ¿No te va a dar problemas?
—¿Juan Manué? Ná, hombre. Me llevo muy bien con él. Que sí, que tá en la oposisión. Pero cada vez que hay una cueztión no agendamo una comía y lo solucionamo como lo bueno amigo que somo.
—Veo que lo tienes todo atado y bien atado. Me rindo, mujer. No se hable más: los EREs desaparecerán de mi discurso y asunto terminado.
—Ea, asín me gusta. Tó obediente er niño.
—A quién tiene razón hay que dársela, Susana. Bueno, cuelgo ya que voy a empezar a poner en práctica lo que hemos dicho.
—Bien disho. Sigue asín y en octubre tú va a ser Secretario nasioná.
—Gracias, Susana. Hasta luego. Saludos a los compañeros y compañeras.
—De tu parte, Pedro. Con Dió.
El tema es que, con todos estos manejos, Susana Díaz da la impresión de ser la administrativa que los jefes han dejado a cargo de la tienda mientras ellos están ocupados en otros y altos menesteres… porque a ella también la tienen agarrada por donde no suena. A pesar de que ella tiene sus propios planes y aún no haya soltado mucha prenda acerca de ellos. Política batueca. Nivel excelso.
De Malaya a M. Alaya (y II)
Y vamos con la segunda parte de la entrada que se prometía en el título de la primera, sin movernos de Andalucía y olé. Un servidor de ustedes intuía que no era momento de continuar la entrada anterior, que ya iba bastante larga y que era bueno esperar. Y la espera ha tenido premio: las novedades en el caso de los EREs andaluces son de aúpa. Pero vamos por partes, que dijera Jack el Destripador. Continuar leyendo «De Malaya a M. Alaya (y II)»
De Malaya a M. Alaya (I)

Gracias a Dios, ya ha terminado el macrojuicio de los malayos. Siete largos años de instrucción, en los que ha habido de todo y sobre todo, cambios inimaginables cuando empezó el baile. Continuar leyendo «De Malaya a M. Alaya (I)»
Hedukazion «progresista»
Y ERE que ERE… No importa que los niños andaluces se conviertan en unos cenutrios y se la peguen en los informes PISA. Lo importante es que sepan practicar el fornicio. Seguro que eso «les preparará para la vida adulta». BIBA LA HEDUKAZION PUVLICA I DE KALIDA!
Serpiente roja de verano
Todos los veranos hay una noticia que, según la frase consagrada, se convierte en serpiente de verano, cuya virtualidad es no durar más allá de la calurosa estación. Durante estos últimos años ha habido serpientes de verano de los más variados tipos, tamaños y pelajes: desde rumores del corazón hasta noticias de calado más serio. A medio camino, a nuestro entender, se sitúa la noticia que hoy nos ocupa.
Trata la noticia del asalto y robo «acción revolucionaria de reivindicación como propiedad del pueblo de una superficie comercial», con agresión a «lacaya del capital» honrada trabajadora de la misma incluida. Lo sorprendente es que el Curro Jiménez del siglo XXI al frente de la cosa es el alcalde de la villa de Marxinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo y los autores materiales unos 200 valientes muchachos, autodenominados «sindicato» y que, como es habitual, no representan a nadie más que a sí mismos.
De cualquier modo, no hay que sorprenderse mucho. El que avisa no es traidor, dice el dicho. Sánchez Gordillo ya dio muestras de estar imbuido (más bien emborrachado) de toda esa retórica revolucionaria de la acción directa y de la toma del Palacio de Invierno en el acto de su juramento o promesa como parlamentario autonómico. Entonces hubo mucha gente a quien le entró la risa floja y a no pocos les vino a la mente la palabra «payaso». Hoy las cosas presentan un cariz mucho más feo y el valiente alcalde de Marxinaleda podría ser acusado de cometer e incitar a cometer un delito de robo.
Como dice Hermann Tertsch en su columna Montecassino del día 10 de agosto (la negrita es nuestra):
«(…) Con mucha ideología y manipulación de la ignorancia, la apología sistemática del frentepopulismo ha hecho mucho daño a la cultura política de este país. Y aumentado el nefasto prestigio de eso que se dio en llamar la acción directa: desde un saqueo, una ocupación, una paliza o un secuestro a –¿por qué no?– el crimen. El grotesco espectáculo dado por el alcalde de Marinaleda va en ese sentido. Se trata de animar al mayor número de ciudadanos posibles a cruzar las líneas rojas de la violación de la ley. Y cuestionar la propia validez de las leyes violadas. Primero las de la propiedad. Y las del orden público. Y llegado el momento se pondrían en cuestión todas. Acabar con el imperio de la Ley y con el Estado de Derecho es el principal objetivo de cualquier fuerza revolucionaria. Y da la impresión de que en sectores radicalizados de nuestra izquierda ya se ha declarado enemigo al Estado de Derecho.»
Para entenderlo, que no justificarlo, habría que acudir a un tópico específicamente andaluz: la popularidad del anarquismo en el campo andaluz, justificada por los abusos de los señoritos (que hoy votan o pertenecen en su mayor parte al PSOE, curiosamente). Quizá por eso en Andalucía no se ha producido una reacción apreciable, fuera del distanciamiento público de los socios socialistas y del silencio de Diego Valderas, coordinador general de IU en Andalucía. En Madrid sí; pero en fin, a Llamazares ya lo conocemos.
Pero tal como pone de relieve Tertsch en las líneas que hemos transcrito, lo peligroso no es tanto el revival de las «alegrías revolucionarias» de 1917 o de 1931, sino el carácter de ejemplo que pueden tener esas acciones revolucionarias hoy en día, con un umbral reconocido de 5.700.000 parados y de 11 millones de personas que viven en el umbral de la pobreza (sí, según Cáritas). Personas pertenecientes a la antes extendida clase media que hoy, gracias a los políticos y otros bergantes vestidos de lagarterana, se ven en el dilema moral dar de comer a sus familias o de cometer un delito.
Además del carácter propagandístico de la acción, hay otra dimensión. Sánchez Gordillo no para de berrear «Zoi aforao». Es clarísimo que esa expresión va dirigida a los ignorantes: lo que éstos interpretan sin esfuerzo es «soy intocable y hago esto porque a mí no me van a tocar un pelo». No es muy distinta la actuación a la de cierto Joan Puig, que hace unos cuantos calurosos veranos intentó allanar la residencia de Pedro Jota en Mallorca, carnet de diputado en la boca. Con los demás no cuela, desde luego: eso sólo significa que por su cualidad de parlamentario autonómico no le enjuiciará un Tribunal cualquiera, sino el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Pero para ello, como siempre, harán falta dos cosas:
-
que los funcionarios del senyor ministre reciban la orden de cumplir con la misión que les encomiendan las leyes.
-
que la Justicia juzgue y condene a este señor, que ha pretendido presentarse como el Curro Jiménez del siglo XXI (eso sí, con cargo electo y viajes en first class) y no es más que un delincuente que apela a una presunta razón superior.
Que por otro lado, lo que no dice el alcalde de Marxinaleda y revolucionario de tres al cuarto es también «Zoi zuvencionao» y no sólo por lo que él recibe como diputado y demás, sino por las cantidades que le llueven al sindicato del que es patrón pueblo tanto desde la Junta como desde el Estado. Pero ya es sabido, y es cosa que también decía Maggie, que el socialismo solamente es boyante cuando funciona con el dinero de los demás y que cuando se acaba el dinero, se acaba el zozializmo.
Hablando de eso, ayer falleció el actor Sancho Gracia, quien encarnara para la posteridad precisamente al bandolero de la época napoleónica, a los 75 años y debido a un cáncer de pulmón que padecía desde hacía tiempo. Quizá ha sido casualidad; pero poéticamente se podría decir que el actor no ha querido presenciar en vida la degradación del personaje por el que siempre le recordaremos en las barbas marxistas del alcalde de Marxinaleda.
Batacazo
Se la pegó Arenas por cuarta vez en Andalucía. Parece mentira, pero el frío relato de los hechos así lo demuestra. Por un lado, la participación descendió significativamente un 16% respecto de la última convocatoria, hecho que perjudicó precisamente al candidato popular. En segundo lugar, otro dato a considerar es que obtuvo casi 500.000 sufragios menos que en 2008, cosa aún más increíble teniendo en cuenta que la Comunidad andaluza está social y económicamente postrada, razón por la cual era más que deseable un cambio.
De lo anterior cabe deducir dos cosas: personas que en 2008 votaron PP han dejado de hacerlo en 2012. Parece posible que el impuestazo del jienense Cristóbal Montoro, mal explicado por éste y metido a los españolitos con calzador, por el fuero y por el huevo, no ha gustado nada a sus paisanos. Por otro lado, la reforma laboral de Fátima Báñez, bien jaleadas sus maldades por aquellos que, cuando nadie les ve, la aplican sin contemplaciones, tampoco ha entrado por el ojito derecho a los paisanos de la ministra. Son argumentos de Rubalcaba, así que cabe sospechar que arrima el ascua a su sardina si lo leemos en clave nacional.
Cabe preguntarse si Arenas era un buen candidato para Andalucía. Tiene ya 55 años, 20 de los cuales gastados en intentar ser el inquilino pepero del Palacio de San Telmo. Es la cuarta vez que le derrotan. ¿Era idóneo? Parece ser que le han encajado demasiado bien la etiqueta de señorito cortijero (cuando Chaves lo es tanto o más que él). Por otro lado y aunque en principio parecía buena idea, Arenas hizo mal en no aceptar el envite de la izquierda respecto al famoso debate, siquiera en TVE. Que sí, que aquello era una encerrona; pero Arenas tal vez debió ir, para dejar bien claro que acepta debates y no encerronas.
Al margen de esas causas sociológicas y políticas referidas exclusivamente a Andalucía, apunta Almudena Negro una causa más general: la dimisión de los principios.
Dicen desde la izquierda, que no está tan tranquila como aparenta, que el fracaso ha sido consecuencia de las reformas emprendidas por Mariano Rajoy. Sí y no. La debacle del PP comenzó en realidad mucho antes de las generales de 2012, en que sólo consiguió subir unos míseros 600.000 votos, pese a la que estaba cayendo. La cuarta derrota de Javier Arenas -que se vaya ya- comenzó a fraguarse cuando los votantes populares empezaron a otear la rendición ideológica de su formación política ante el consenso socialdemócrata entre la derecha y la izquierda. El día en que José Antonio Ortega Lara abandonó la formación de centro-derecha. El día en que intuyeron que el PP, con sus diecisiete baroncitos, dejaba de ser un partido político para transformarse en una burocracia tan apegada al consenso y tan desapegado de la realidad como el PSOE, pero con menos garra.
Ha sido denigrante esa dimisión, cuyo último hito ha sido el ninguneo (me perdone D. Fernando Lázaro Carreter por el palabro) al que se ha sometido a las víctimas del terrorismo por seguir (¡!) la hoja de ruta marcada por ETA, uno de cuyos puntos posiblemente sea «que las víctimas no molesten», dicho así o con otras palabras. Sólo así se explican las expresiones del lumbrera Oyarzábal (que cualquier día se nos cambia a la grafía euskaldún y se nos llama Oiartzabal) llamando ultras a quienes no piensan como él en ese tema concreto. Sólo así se explica que la (presunta) Soraya buena no acuse recibo de la carta que le envió Rosa Alcaraz, cuando ha sido publicada por varios medios.
Posiblemente con todo eso comulgue el señor Arenas. Por algo es alguien tan cercano a Mariano Rajoy. Pero no su electorado (mucho menos el electorado natural del PP) y tampoco buena parte de su militancia, que no se cree el mensaje de buen rollito arriolista y ven que su jefe se va a peces con la izquierda un día sí e outro tamén. El elector, confuso, dice: «Para votar a una mala copia del socialismo, me quedo con el original». Otros en cambio, han dicho: «Me quedo en casa. Más aún cuando no queda nadie que defienda mis principios». Y unos por otros, la casa sin barrer. Quizá en el PP andaluz debiera calar este mensaje: que para cambiar Andalucía deben cambiar ellos antes, dejando de formar parte del paisaje. No estaría mal la idea de un Congreso extraordinario. Veremos por dónde respira la cosa.