El himno

The show must go on. Esto cantaba Queen cuando el llorado y recordado Farouk Bulsara (Freddie Mercury para los amigos) estaba en las últimas debido al traicionero sida. Él fue el único que me convenció de que el rock duro podía no ser una serie de berridos sobreagudos con acompañamiento eléctrico y abundante percusión y ya no está.

Traigo a colación esta estupenda canción de Freddie porque no parece sino que en el circo electoral cada día hay que presentar algo nuevo para que el personal se distraiga mientras ahí fuera la vida se pone más dura y más cara. Desde el primer día del año, la carga continua contra la Iglesia. Les escoció la manifestación del 30-D y ahora les escuece que la Iglesia no entre al trapo de sus provocaciones (la última, la de la Voguemomia: «No toleraremos tutelas morales»; a lo que yo contestaré, si se me permite, con lo siguiente: «ni la suya tampoco, doña; así que no se canse con lo de la EpC»). Y como la Iglesia no les ha hecho la propaganda gratis, han enfilado hacia los símbolos nacionales.

No hace muchos días, Z apareció perorando rodeado de seis banderas seis y repartiendo carnés de patriotismo (a la izquierda le encanta repartir carnés de lo que sea, siempre que sea ella quien reparta), viniendo a decir que «quien critica al gobierno no es buen español». Franco hacía exactamente igual, pero ningún socialista se levantó entonces para decirle que eso no estaba bien, ni tampoco ningún socialista le recordará ahora que ese tic es franquista.

Y ahora le ha tocado al himno. Un himno que desde su creación jamás tuvo letra. El intento más esforzado para calzarle una letra correspondió a José María Pemán, del que ahora nadie se acuerda por fascista. Y han adoptado la letra de un señor anónimo que gana un concurso público patrocinado por la $GAE, entre otras (seguro que cobró el canon por adelantado a los participantes). Un concurso no oficial, porque como todo el mundo sabe, la $GAE es una entidad privada.

Dejando por ahora aparte otras implicaciones, hemos de considerar la letra del himno. Con todos los respetos para su autor, un himno debe inspirar ardor guerrero, o, si se quiere, motivación para la lucha por los colores de uno, sea en contienda bélica o deportiva. Sí, ardor guerrero, ése del que tanto se burlan aquí en Cataluña. Claro que si vamos a mirar, «Els Segadors» (que hoy debería actualizar su título y llamarse Els Robadors) está lleno de ese ardor guerrero que tanta burla les provoca cuando se refiere a España. Y el Eusko Gudariak, otro tanto. Y eso es precisamente lo que le falta a esta letra: ardor guerrero. Miren, si no…

Catalunya, tremolant,
deixarem ben buida i neta.
Endarrera aquesta gent
que robar-ho tot no ens deixa.
Bon cop de Mas!
Bon cop de Mas,
defensors de la ceba!
Bon cop de Mas!

Uno se imagina a Artur Mas vestido de trabucaire y a Carod Rovira de Joan Serra, cada uno con sus huestes, a cual más feroz, defendiendo el sacrosanto oasi, en el que sólo ellos y Montilla —porque no les ha quedado más remedio que tolerarlo— pueden meter mano. Todos cantando el himno y el trabuco en la mano derecha o izquierda según sea la hueste.

Los himnos de Francia, Alemania o Estados Unidos rebosan de ardor guerrero, pero es que allí el panorama es otro. En Francia, Alemania, Estados Unidos o incluso México, todos son miembros de la misma nación. Por eso se pudo escribir una letra que los representara a todos y que fuera orgullosamente agresiva y por eso lo cantan todos con el mismo ardor. España, en cambio, desde que estamos en democracia, es la Rue del Percebe, 13. Se han dado tantas alas a los nacionalismos y ha habido tanta pasividad y tanta dependencia por parte de los Gobiernos centrales que en la democracia han sido que ahora es «normal» que aparezca un sujeto como el indecible Joan Tardà afirmando que España «no es su nación». Como normal es que saliese Z diciendo esa chorrada de que «el concepto de Nación es discutible y discutido».

Y así nos metemos de lleno en la corrección política, tan cara a la izquierda. No hay que cabrear a nadie, porque a la que glosas las glorias pasadas de España ya eres un «asqueroso nacionalista español» y un franquista, y un nazi (todo a la vez, porque los de izquierdas y especialmente los trolls no paran en barras a la hora de insultar). Por no poderse hablar, no se puede hablar ni de la independencia, porque enfadaríamos por igual a nacionalistas y a franceses. En Euskadi no sé cómo la llamarán, pero aquí en Cataluña la «guerra de la Independencia» se llama guerra del Francès, un rótulo muy aséptico y nada «patriótico-españolista».

La letra no es cosa mayor, ciertamente. Vistas las dos intentonas anteriores, me quedo con la de Pemán (asumo que, sin serlo, me llamarán «franquista» y cosas peores), que, aparte de mayor musicalidad, tiene lo que comentaba antes: ardor patriótico, que es lo que hace que a uno le emocione cantarlo y le prepare para la contienda deportiva o bélica. La actual sí, tiene mucho talante y parece hecha a propósito para los chavales que van a estudiar la EpC. Pero dudo mucho que a mí y a mucha más gente nos sorprendan cantando esa letra. Por mucho que la cante Plácido y vendan el CD y la $GAE se cobre el canon.

«Que soy menor, ¿eh?»

Quiero hacerme eco en este post de la noticia aparecida hace ya varios días en medios de comunicación escrita y televisada. Unos adolescentes tiran piedras a una casa. Sale una vecina a increparles y la emprenden con ella. Uno de ellos, incluso, graba la agresión en el móvil, cuyo destino final será, probablemente, Youtube, ese totum revolutum de diferentes visiones de la vida, cajón de sastre donde casi todo cabe. Los encontronazos no se acaban el primer día, sino que continúan. En uno de ellos uno de los adolescentes la reta: «Atrévete a pegarme. Que soy menor, ¿eh?».

En nuestro blog hemos hablado ya de las consecuencias de las teorías progres de la educación. La tribu progre que rige los destinos de los adolescentes españoles fuera de sus casas nos dice que siempre es mejor dialogar que azotar (por cierto, ¿no suena a conocido eso del diálogo?). Que si se puede razonar con el adolescente temporalmente convertido en fiera corrupia, mejor que no castigarlo físicamente. Eso es lo que hacen los «padres adelantados y modernos». Pegar es de cavernícolas, naturalmente, y usted, señor, no debe levantar la mano contra sus hijos si no quiere que le llamen Pedro Picapiedra o que su propio hijo le llame a usted «fascista» y sienta usted el ramalazo de la culpa recorriéndole la columna vertebral de arriba abajo.

Ahora bien, nos encontramos con un problema (no previsto por la ley, pero sí por el legislador). ¿Qué ocurre si el «diálogo» no funciona? A cierta edad no funciona el diálogo porque no hay suficiente conciencia de la falta cometida. Y a cierta edad lo que ya no funciona es el cachete que se tendría que haber aplicado a edad más temprana. La ley desgasta la autoridad de los padres, a los que se considera que «privan el posible desarrollo del joven llenándole de traumas insuperables». Por consiguiente los padres, presionados por la hipoteca, angustiados por no parecer retrógrados y temerosos de que si un día «se les va la mano» les denuncien, dimiten. No ocurre siempre y en todos los casos, por supuesto; pero podría hablarse de que en muchos casos en que nos encontramos un adolescente problemático, tras él podemos encontrar padres dimitidos.

Y crecen como adolescentes resabiados, que «conocen sus derechos» (parece ser que de sus obligaciones nadie les ha hablado y menos les ha obligado a cumplirlas). De ahí que salgan de vez en cuando adolescentes que lo amenazan a uno: «Como me toques un pelo te denuncio». O el caso de aquella muchacha de 14 años que denunció falsamente a su padre por malos tratos, cuando en realidad lo que ocurría es que la muchacha era un pendón desorejado y su padre no la dejaba salir por las noches.

Todo esto se inscribe en un ambiente de ataque a las instituciones básicas (o que lo han sido) de la sociedad española: familia-escuela-Iglesia-Ejército. Al Ejército se lo cargó Aznar cuando suprimió el servicio militar obligatorio por motivos electorales, aunque llevaba años languideciendo. La Iglesia está en proceso de acoso y derribo como guía moral de la sociedad. De ahí surgen declaraciones como la de la Voguemomia cuando dice que «no tolerará tutelas morales». Nos parece muy bien que a título personal la Voguemomia no acepte tutelas morales; pero otros muchos solemos acudir a la Iglesia en busca de consejo u opinión en cuestiones que nos preocupan. En cuanto a la familia y la escuela, están en ello. ¿Y todo para qué? Pues para construir una sociedad de ovejas salvajes: sumisos con el poder económico y político y rabiosos contra los vecinos.

Retomando el tema donde lo habíamos dejado, la menor edad no puede funcionar como excusa para cometer hechos que en personas más mayores son constitutivos de delito. La Ley del Menor no puede convertirse en la «Carta Magna del menor». Esto, desde luego, es ir contracorriente: ya hemos dicho que para muchos padres el dictado social es el de convertirse en «coleguis» de sus hijos. La disciplina, mejor ni se menciona porque tratar de ejercer de padre e imponer la disciplina necesaria para que el desarrollo del joven o adolescente no se tuerza es anticuado y, sobre todo, «fascista».

Por supuesto, el día que yo tenga hijos, si alguno se me desmanda, le daré un cachete cuando lo crea conveniente. Y haré caso omiso de la pestilente corrección política que impregna el tema. En tanto en cuanto yo me preocupe de la educación de mis hijos, el Estado no es quién para decirme cómo tengo que educarlos. Ni mucho menos le permitiré que me los adoctrine, para que acaben convertidos en ovejas eléctricas.

No sorprende, pues, el caso de estos muchachos (o mejor debiera decir «cafres»), futuros hombres nuevos de la deseducación socialista. Pero de eso del «hombre nuevo» hablaremos otro día.

Actualización 11/01/2008. Esta mañana me han recomendado un vídeo en el que en unos 20 minutos, el Juez de Menores de Granada D. Emilio Calatayud explica el tema con mucha más precisión y mucho más gracejo que yo. Aquí pongo el enlace:

http://mediateca.educa.madrid.org/reproducir.php?id_video=jibnzc4s1quh4cv2

Estoy seguro de que les va a encantar…

Patriotismo

Era lo que nos faltaba por ver. Z, rodeado de banderas españolas, apela al patriotismo para que cerremos los ojos al estado verdadero de la nación. Como si él, al igual que Chávez, que apareció con un chándal cruzado con la bandera de Venezuela para decir sus cositas, se hubiese envuelto en la bandera. Obviamente, es una provocación, como diciendo: «¿Veis? Yo también puedo sacar a pasear la bandera». Lo malo es que ya no engaña a nadie y aunque se rodeara de veinte mil banderas, seguiría siendo lo que es.

Claro que después hay que analizar para qué se envolvió en la bandera, ésa que siempre le ha producido urticaria. Y lo hizo, en resumidas cuentas, con una doble intención: primero, para seguir diciendo que la economía «va de película» y segundo, para calificar de antipatriota a quien no vea las cosas como él las ve.

Por esa regla de tres, hay que calificar de antipatriota a quien se queja de que los productos de primera necesidad han aumentado su precio más que ostensiblemente: el pan, la leche, la carne (creo que la de conejo también). Y a quien dice que la economía no va tan bien como se cree. Y no me refiero a Rajoy, claro (siempre se podría acusarle de hablar por puro interés electoral), sino a los especialistas de la cosa económica, que escriben en revistas dentro o fuera del país y que ya hace tiempo anunciaban la crisis debida a la desaceleración del sector de la construcción.

Todos ellos son malos patriotas, por supuesto. Y la Iglesia, no digamos. Todo el que está en contra del Gobierno aunque en ocasiones no se manifieste específicamente contra él, es un mal patriota. Pretenden así acallar las voces discrepantes (rasgo totalitario) mientras el país va entrando lentamente (o no tan lentamente) en la recesión. Cortinas de humo, que los cyberprogrevoluntarios ayudan a extender cuando uno los lee en los blogs acusando de «malos patriotas» a los criticones y de paso hablando de tiempos pretéritos, como si la huida hacia el pasado les librara de toda crítica en el presente. O tratando de decir que quien no está con el desgobierno zapateril es facha pepero, cuando la persona aludida ni pertenece al PP (ya quisiera Rajoy que todos aquellos a quienes los progres tildan de fachas peperos estuvieran dentro de su partido) ni mucho menos llegó a tiempo de hacerse «facha» o «franquista» (en las jíbaras cabezas progres, «facha», «franquista» y «no socialista» vienen a significar lo mismo).

¿Pero qué importa? Estamos metidos de lleno en el circo electoral y cualquier afirmación que se lance desde el gobierno tiene como último objeto despistar la atención. ¿Qué importa que suban las patatas si le puedo dar en los morros a ese facha / rojo de mierda? Los españoles siempre hemos poseído ese gen cainita, que durante los siglos XIX y XX se manifestó con especial virulencia. Siempre nos han perdido esas palabras. Sólo un presidente irresponsable y accidental como Z puede basar su política en atizar los viejos conceptos, esos que nos llevaron a la trinchera hace 72 años. Y miren qué fácilmente se distrae al pueblo. Al desgobierno zapateril le sale gratis atizar la discordia entre sus ciudadanos-súbditos, para que éstos no se den cuenta de que lo hace rematadamente mal y se unan para echarlo. Pues miren por dónde, eso sí sería patriotismo habida cuenta de las circunstancias.

Queremos un presidente que no evite mirar cara a cara los problemas de España, ésa en la que Z no cree. Y que aplique las soluciones necesarias al caso. Ahí sí que Z ha sido verdaderamente marxista y pre-Suresnes ’73. Z ha sido «marxista», sí, pero de Groucho. Recordemos al gran hombre…

La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.

Este axioma ha sido llevado a la práctica hasta el paroxismo en esta legislatura. Al mordaz cómico estadounidense le faltó especificar que «hacer un diagnóstico falso» incluye, en acepción que hemos conocido en esta legislatura, culpar de los problemas (que son esencialmente fallos propios) a la oposición. Porque para el P(SOE), el PP es culpable hasta de la pérdida de la Armada Invencible (y eso que ahora no gobierna).

Teniendo en cuenta cómo está el patio, posiblemente sea época de ajuste duro, pero así ocurrió durante la etapa de Aznar y salimos bastante bien parados. Pero por desgracia, ni Solbes es Rodrigo Rato (¡hostiaspedrín!), ni Elenita Espinosa es Loyola de Palacio (nuestra mejor valedora en Europa, por cierto). No sabemos si Rajoy puede ser ese presidente. Pero sí sabemos que Z no lo es.

Mientras tanto, sepa usted que si critica la marcha de la economía española, aun diciendo la verdad, es usted un mal patriota y un asqueroso derrotista. Y que a los derrotistas, en tiempo de guerra y cuando las cosas van mal, se los fusila. O cualquier otra acepción admitida en esta partitocracia que padecemos desde que en 1982 el P(SOE) ganó las elecciones.

Dolores de parto

Hay que ver, hay que ver lo que le cuesta a un progre decir «España». La prueba está en que Z ha tenido que ir de forma sorprendente e inopinada a retratarse con el Ejército después de que el Rey le tomase la delantera yéndose a Afganistán. Mucho «Gobierno de España», sí; pero a la hora de la verdad, quién sabe por qué se le lengua la traba a nuestro inefable y es que… caramba, no le sale. Eso sí, menos mal que se acordó de brindar por el Rey, a quien está deseando sustituir como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. Pero lo de España, como que no. Naturalmente, ha sido un «lapsus», al igual que lo de la T-4 fue un «accidente». Tuvo que ser un soldado anónimo el que gritara «¡Viva España!», que fue secundado por toda la tropa como un solo hombre, como es de rigor.

Hay que comprender al pobre Z. Si Dios quiere, le quedan ya dos meses en Moncloa. Y no puede aprovechar la coyuntura de un nuevo atentado de Al-Qaeda para mantenerse allí, porque esta vez el atentado se perpetraría contra él. Claro que si tal sucediese, posiblemente la COPE, El Mundo y La Razón pusieran el grito en el cielo, pero no habría manifestantes que asaltaran las sedes del PSOE, ni caceroladas violando la jornada de reflexión. Nadie llamaría a Z «asesino» y seguramente en los medios «adictos» se preguntarían con dolor «¿qué hemos hecho para merecer esto?» aparte de echar la culpa del nuevo atentado a Aznar, que siempre les ha resultado políticamente rentable aunque moralmente sea una ignominia (y además, está retirado de la política activa).

Al pobre Z se le viene todo encima. Imagínenlo como una parturienta. Él, tendido en la cama, sudando a mares de los ímprobos esfuerzos. Por un lado, la Voguemomia y Rubalcaba diciéndole por lo bajo: «Dilo, por el gran Arquitecto Hiram. Mira que si no lo dices, ¡perdemos las elecciones!». Por el otro, los nacionalismos cavernícolas de Ibarretxe, Quintana y Carod, juntamente con Josu Ternera, portavoz de todos ellos, con el garrote preparado y txapela calada hasta las cejas: «Que como lo digas te arreamos, ¡me cago en Dios, joder, pues!». Y Z en medio de todos ellos, haciendo esfuerzos sobrehumanos, no se sabe si para decir la palabra o para no decirla, o para decirla sin decirla, o para no decirla diciéndola, cual Penélope en estado de buena esperanza… «¡¡¡¡Esssssssssssssss… ppppppppp…aaaaaaaaahhhhhhhhh!!!!». Y Josu Ternera levantando el amenazador garrote: «¡Que te arreo, ¿eh?!»… Y Rubalcaba y la Voguemomia diciendo: «¡Vamos..! ¡Empuja! ¡Suéltala ya…!».

Al otro lado de la puerta, Rajoy comenta con Acebes: «Verásh cómo no le shale… verásh cómo no le shale…». Con el rabillo del ojo, Rajoy mira a Arriolín, quizá para pedirle permiso para decir en la próxima rueda de prensa que a Z no le sale. Pepiño está fuera del hospital, arengando a las masas: «¡Los fachas peperos no pasarán! Vamos, repetid todos conmigo: ¡El conceto es el conceto!». Y las masas (en realidad, doscientos o trescientos giliprogres a los que ha habido que poner el autobús y un bocata de jamón porque si no, nanay de nanay), repitiendo mansamente la famosa frase.

Al final, después de tanto esfuerzo y tanta espera, sale Bernat Soria, insigne tocólogo. El hombre está sudoroso porque se ha afanado mucho con Z. Abre los brazos, tribunicio, y dice sin poder disimular la satisfacción:

—Señoras y señores: tengo que darles una noticia.

—¿Es buena? es mala? —se alborotan Acebes y Rajoy—.

Z ha dado a luz un aborto. Bueno, en realidad no ha llegado a nacer porque le hemos mantenido dentro de su boca tanto como ha sido posible. Pero finalmente se ha aflojado la presión y casi que no ha hecho falta usar el garr… digo, el fórceps.

Rajoy y Acebes ponen cara de apenados. Pero siguen preguntando.

—Pero… ¿Y entonces España? ¿Qué pasa con España?

—¿Es que no lo han oído ustedes? ¿No me he expresado claramente? ¡España se-ha-ido-a-la-mier-da! ¡A la mier-da! —dice Soria, recalcando cada sílaba.

Acebes abre mucho los ojos un momento. Iba a decir algo, pero al final se queda cabizbajo. Rajoy, en cambio, se pone a pensar: «Mira que esho me shuena… mira que esho me shuena… ¿Dónde lo habré leído yo? No puede sher… en un blog no lo puedo haber leído». Llama a Arriolín y le consulta en voz baja:

—A ver, Pedrito, a ver… ¿tú recuerdash dónde hemosh leído lo de «España she va a la mierda»?

Arriolín hace como que se lo piensa. Y de pronto se le hace la luz.

—¡Ya lo tengo, Presidente! —no lo es (aún), pero hay que tratarle como tal para que se lo crea y se vea en el papel: técnicas del marketing político—. Fue una vez que aterrizamos en un blog de un tal Daniel. Pero no volvimos a entrar en ese blog.

—Sherá eso —dice Rajoy—. ¿Y por qué no volvimosh?

—Pues porque nos daba demasiada caña y ya sabes, Presidente: tan mala es la falta de crítica como su exceso. Además, hemos de mantener el perfil bajo…

—Claro, claro… Perfil bajo, shiempre.

Acebes tercia en la conversación:

—Bueno, pues otra vez será. Venga, os invito a un café. ¿Venís?

—Vámonosh —dicen los otros dos, cabizbajos—. Aquí no tenemosh nada que hacer.

Lo decía Pazos en Airbag: «Carmiña… oye, dejo esto, ¿eh? Es muy estresante… Interesante no, mujer, estresante». Pues nada, por nosotros, que lo deje Z, que lo deje. Que a fin de cuentas ya tiene su pensión vitalicia. Le prometemos que sin él nos gobernaremos mejor, aunque sólo se trate de poner a Rajoy en su lugar.

Alerta

Me hago eco, a través de la amiga Lady Vorzheva, de un caso de censura de blogs en Gran Bretaña. El bloguero en cuestión será detenido por incitar al odio racial. Pero mejor nos lo cuenta él mismo:

«Estoy en este momento fuera de mi país. Pero en cuanto ponga el pie en Inglaterra me van a detener como sospechoso de incitar al odio racial a través de material escrito, según se detalla en las secciones 18(1) y 27(3) de la Ley de Orden Público de 1986.

El cargo comporta, en caso de que me declaren culpable, una larga condena a prisión, mayor que la que se establece para los violadores y los pedófilos. Y todo por escribir la verdad acerca de la barbarie que se está viviendo en medio de nuestros hijos. Esto es una verdadera amenaza para el futuro de nuestro país.

La cultura es usada como arma en manos de la Jihad moderna dentro de Gran Bretaña. Se silencia la oposición usando nuestras propias leyes contra nosotros (los «asquerosos e imbéciles Keffirs», como los musulmanes nos llaman ante sus hijos a puerta cerrada).

¿Qué le ha ocurrido a mi patria, el país por el cual mis antepasados lucharon y dieron la vida en todos los campos de batalla del mundo, cuando uno de sus hijos es obligado a enfrentarse a años de prisión por defender lo que es justo y lícito dentro de la sociedad británica? Me consuela pensar que no cabe duda alguna de que mis palabras han llegado esta vez a los ojos y los oídos del pueblo, puesto que los poderes fácticos están tratando de hacerme callar (¡un gesto de tiranía tercermundista en una presunta democracia del siglo XXI!)

Me pregunto si Lord Ahmed, miembro de la Cámara de los Lores, ha sido uno de los que, entre bastidores, ha alentado que me intentaran callar. Me preguntaba por qué él se accidentó con su coche y casi se mató, poco antes de Navidad. Puede haber una lección en ello: «No toquéis a mis ungidos, no hagáis daño a mis Profetas» (1 Crónicas 16, 22).

¿Cómo se atreve cualquier musulmán a juzgar y silenciar la verdad contada por un inglés respecto del enemigo islámico que se mueve y actúa en medio de nosotros, dentro de nuestro país? ¿A quién he matado yo? ¿A quién he amenazado de muerte? A nadie. Todo lo que he hecho es escribir acerca de mi vida cotidiana en la pantalla de un ordenador. Por eso ahora tengo que enfrentarme a la prisión en mi propio país por defenderme a mí mismo y a otros.

¿Qué les ha ocurrido a aquellos que han amenazado mi vida o han matado a mis amigos? NADA. Esta es la justicia británica del siglo XXI. Que le den morcilla a la justicia laborista británica, que desprecia a los ingleses, cuyo país vosotros habéis destruido.


Quién hizo saltar por los aires trenes y autobuses el 7 de Julio? ¿Quién intentó volar coches en Londres y en Glasgow? ¿Quién busca por todos los medios explotar una bomba radiactiva en las calles de Gran Bretaña y quién cree que el territorio no islámico debe ser considerado campo de batalla y debe ser convertido al Islam a cualquier precio? No creo que penséis que sea yo, pero no se me caen los anillos por instruir a la gente acerca de esta amenaza, una amenaza que nuestro Gobierno chiflado afirma que no es real. El anterior Ministro del Interior sabía de qué estaba hablando.

¿Cómo se atreven estos pobres desgraciados a intentar conseguir que me calle yo o cualquier otro respecto de decir la verdad por el bien de nuestros hijos y nuestros nietos y el futuro de nuestra patria? ¿Dónde se creen que están? Son simplemente personas como los demás; pero se encuentran en una posición de fuerza y abusan de ella sin piedad. Ved, si no, la traición consumada en Bruselas por Tony Blair y Gordon Brown, entregando la soberanía nacional a manos extrañas. «Traición» es la única palabra por la cual a ellos no los arrestarán (y por la que a mí sí podrían arrestarme, por escribir unas cuantas verdades en un blog).

No podéis esconderos de vuestras acciones dentro de la Iglesia Católica.

Los traidores al pueblo británico son aquellos que aprueban esta valoración y la imponen a sus conciudadanos cuando todo lo que éstos están haciendo es defenderse por sí mismos. Sus hijos y sus vecinos están completamente rodeados por las huestes islámicas, que han penetrado profundamente en nuestro país llevando a cabo una guerra santa sobre la base de atacar diariamente a los vulnerables y los indefensos de nuestra sociedad. ¡Los hechos hablan por sí mismos!

¿Es el momento para el pueblo británico de despertar y ver que el horror que ha entrado en sus vidas amenaza también la existencia de sus hijos? ¿O será el próximo y más devastador ataque islamista terrorista, como pueda ser una bomba radiactiva, lo que nos obligue a despertar de nuestro sueño debido a la cantidad de vidas perdidas y las consecuencias de dicho ataque?

Esta detención y posible entrada en prisión es lo que ahora me espera, al principio de 2008. Y es también lo que le espera a cualquier blogger en Gran Bretaña que cuente la verdad acerca de la guerra moderna que se está desarrollando contra nosotros, nuestros hijos y nuestra patria británica por parte del enemigo promovido y protegido por el Gobierno Laborista que vive entre nosotros: el Reino Islámico.

Leed el libro de Melanie Philips Londonistán si queréis tener una idea clara de lo que la élite británica en el poder ha permitido para que nazca y crezca la bestia islámica. La bestia islámica hoy vive y respira en suelo inglés únicamente para declarar la guerra santa a los infieles (yo, tú y cualquiera que no sea musulmán en Gran Bretaña).

Los musulmanes gritan que ellos desean la paz y les podéis creer, mientras sus hermanos declaran la guerra y asesinan. Son dos caras de la misma moneda, dos ramas del mismo árbol de asesinato y guerra que hunden sus raíces en los discursos de Mahoma y el Corán.

Preguntaos qué les depara el futuro a vuestros hijos y a vuestros nietos. Hoy ya tenemos al Reino Islámico con sus formas y acciones asesinas y represivas creciendo ante nuestros ojos y avanzando en la conquista de nuestra patria (llegará un punto en que la nación dirá «basta» y el instinto de supervivencia le dará la patada).


He puesto mi cabeza por encima de la trinchera, preparado para ser disparado debido a las amenazas contra mi vida por los musulmanes pakistaníes. ¿Cómo se atreven esos enemigos del Estado a amenazar mi vida, a mí, un inglés, en su propia casa?

Aunque mi propio país se haya convertido ahora en mi enemigo por defenderlo, a sus hijos y nietos y a todos aquellos que pagan expertos no les va a gustar que siga contando la verdad. ¿Cómo os hace sentir eso?

Hoy me ha tocado a mí, pero mañana podría tocarte a ti. No hay una mayor verdad sobre el momento presente en Gran Bretaña en la que vivimos. Seguiré adelante, como siempre; pero por ahora dejadme deciros a todos como he terminado así, con la policía en los talones arrestándome por incitar al odio racial. Fijo que no me levanté un domingo por la mañana pensando que odiaba a los musulmanes y empecé este blog. No soy racista y de hecho este blog no habla de razas, sino de religiones. Han amenazado mi vida y este blog es el resultado.

Ya sé que mucha gente en todo el mundo lee este blog, que hay muchos bloggers y propietarios de páginas web que también luchan contra la Jihad en línea para elevar el nivel de conciencia de esta Guerra Santa islámica global que se ha declarado contra nosotros y que nuestros gobiernos pretenden que no está ocurriendo. Os pido que me ayudéis a aumentar esa conciencia ante lo apremiante de mi situación.

No quiero ir a prisión por muchos años por defenderme a mí, a mis hijos y a los niños que vendrán. Es un injusticia que ocurre dentro de una sociedad presuntamente democrática y civilizada. El pueblo necesita saber qué está pasando: que mi gobierno busca por todos los medios hacerme callar respecto de la verdad de que se ha declarado esta guerra contra todos nosotros.

Hoy soy yo y mi blog. Mañana podéis ser vosotros y vuestros blogs.

Os ruego que me ayudéis a llevar este mensaje a todo el mundo para aumentar la conciencia de esta injusticia, con lo cual mi detención no habrá sido en vano.

También os pido que vayáis visitando mi blog pues esto es todo lo que escribiré ahora (después de todo, mi vida y mi libertad penden de un hilo).

Al servicio del Rey – Jesús – El León de la Casa de Judá

Lionheart

Pido disculpas si la traducción no es muy buena y al mismo tiempo, pido también que si alguien encuentra algún error, me lo comunique para corregirlo inmediatamente.

Respuesta a nocheluna

Ante la necesidad de extenderme más de lo conveniente en la respuesta a un comentario de la usuaria nocheluna abro este post.

Aunque a mi entender te vas un poco por los cerros de Úbeda… intentaré ir por partes «troceando» un poco tu último comentario.

a) Sobre el tema de los valores evangélicos, nos estamos refiriendo a su aplicación y transmisión en la familia, no en general. Eso es lo que hace que una familia pueda ser definida como cristiana. Y la familia que no transmite esos valores, no lo es. Por otro lado, partimos desde el punto de vista de que el matrimonio es un sacramento, no un contrato, para definir a la familia cristiana.

b) En cuanto a «poner las mejillas», dos cosas. La primera es que sólo tengo dos, así que si me dan más de dos veces me defenderé siempre que me haga falta y con todo lo que tenga a mi alcance. Y lo segundo es que Jesucristo dijo que fuésemos «hermanos», pero no primos. Rechazo el «buenismo zapateril» en ese punto (buenismo que, encima, sólo enseña los dientes a la derechona).

c) «Cabemos todos». Muy bien. Es lo que dice Jesusito Caldera y lo que berrea el progrerío cantor. Pues yo opino lo contrario. Opino que cabemos los que cabemos… y que si quieren entrar más, que lo hagan con sus papeles en regla, con un orden. Lo que no se puede hacer es gritar alegremente «¡Eaaaaa! ¡Papeleh pa tó er mundo!». Que también eso es una fuente de problemas, del estilo «el que venga detrás, que se j…». Que de la relación entre inmigración y delincuencia también se podría hablar largo y tendido, e incluso de las instrucciones que se dan desde el Gobierno para minimizar el impacto de las noticias ante la opinión pública…

d) Si te hablo de la deriva totalitaria de este gobierno que se dice «socialista», es porque tengo motivos para pensarlo. Te puede bastar como muestra un botón: el intento de censurar blogs «desafectos al régimen» o el pago del canon digital. Para lo primero, puedes preguntar al amigo Caballero ZP. Para lo segundo, los berridos de Pepiño, López Garrido y Chaves intentando quitar importancia a la manifestación convocada el pasado 30, que les ha escocido y mucho. Hablan de libertad, sí… pero para ellos y para nadie más. Te añado una tercera: si son tan «defensores de la libertad», ¿por qué intentan acallar por todos los medios a Pío Moa? Aunque fuese mentira lo que dice, que no lo es, ¿no es más democrático dejarle decir lo que tenga que decir, aunque sea la verdad? Y en cambio, le han intentado agredir, desacreditar e incluso llevarlo ante la Justicia por no se sabe qué horrendo crimen que ha cometido (como no sea el de contar la verdad…)

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e) «Cristianos chalaos». ¿Conoces a alguien que lo sea, en la actualidad? ¿Hay algún cristiano en la actualidad que se plantee extender su fe a bombazo limpio? Porque de los otros, sabemos que Al-Qaeda tiene «franquicias» repartidas por todo el territorio árabe y que han atentado incluso contra españoles. Y ésos, además de locos, son muy peligrosos. De los cristianos, que se sepa, no hay equivalente. Y lo demás (y perdona que te lo diga así) es anticlericalismo barato y rancio, de ése que saca ahora el PSOE a pasear a falta de argumentos mejores para defender su gestión.

f) «España no es mi cortijo particular». Asumo, por las referencias que haces a una respuesta anterior mía, que eres militante socialista. Corrijamos en todo caso la afirmación: «la casta socialista dirigente se ha comportado desde 1982 como si España fuese su cortijo particular», para que tú no te veas incluida en el paquete. Sólo un partido que quisiera convertirse en un remedo del PRI mexicano y haber aguantado hasta el 2000 podía haber manejado con tanta «liviandad» (por no decirlo de una forma más dura) la cosa pública. De hecho, algunos asuntos de aquel entonces colean todavía en la Justicia.

g) «Estamos en el siglo XXI, hoy solo conquista y coloniza Estados Unidos, bueno y alguno de sus secuaces (entre los que afortunadamente España, por ahora no está). El musulmán, como el tío del saco, no nos va a hacer pupa». Éste es el antiamericanismo barato que toda la vida ha vendido la izquierda. ¿Habremos de recordar que en 1981 la izquierda toda gritaba «OTAN NO, BASES FUERA»? ¿Habremos de recordar a renglón seguido lo que pasó en 1986 o mejor no te hablo del famoso referéndum? Eso sin contar la porrada de millones que los USA dejaron en Europa gracias al Plan Marshall. Por otro lado, nadie te ha hablado, al parecer, de un país no muy grande, cuya población nos dobla y que se llama Birmania, ¿verdad? Es una colonia china (en sentido económico y político, porque su dictadura militar está sostenida desde Pekín). Ah, pero es que China es comunista y además, un mercado acojonante. Mejor no la mencionamos, ¿no? Pues vale.

h) Finalmente, lo de ser «ciudadana del mundo» es muy «progre» y muy «solidario». Pero yo a eso opongo dos cosas: la primera, que la caridad bien entendida comienza por uno mismo (por decir eso mismo, trataron a Le Pen en Francia como a un hijo putativo). Si nosotros ya tenemos problemas, ¿no será más lógico que arreglemos nuestros problemas antes de ofrecer solidariamente nuestra casa? ¿No es lógico que, por ejemplo, si vas a recibir a personas que van a quedarse en tu casa, la limpies, la asees y la abrillantes? Lo demás es alergia progre al uso del nombre de ESPAÑA.

La casta progre desgobernante ha decidido, con el aplauso y beneplácito de los nacionalistas de todo tamaño y pelaje, que el sentimiento patriótico español es facha y franquista y no sé cuántas cosas más (malas todas, supongo). Yo me fijo en otros países de nuestra área cultural y en ninguno de ellos se da ese «odio a la nación» como se da aquí. Ingleses, finlandeses, alemanes, italianos… todos ellos escuchan y cantan su himno con la emoción propia de los hijos agradecidos a su madre patria. Aquí parece más bien que España es la madre soltera de todos nosotros, incluidos aquellos que desde sus minúsculas patrias atizan el fuego de la discordia y la disensión acusando a los demás de lo que ellos hacen.

i) Y del 11-M… puede que a pesar de haber recaído sentencia no se haya dicho la última palabra. Así que, por esta vez, no hablaremos de ese tema.

Con todo cariño,

Aguador

Quien se pica…

Ya nos maliciábamos que el pepiñazo era el pistoletazo de salida para unas malas relaciones entre P(SOE) e Iglesia. Y efectivamente, así ha sido. Los trolls que en «apostólica misión» ha mandando Pepiño del uno al otro confín de la blogosfera están de enhorabuena y machacan «alegremente» lo «cavernaria y antidemocrática» que es la Iglesia. El P(SOE), muy escocido por la multitudinaria manifestación del 30 de diciembre, publica un documento en el cual viene a decir a la Iglesia que «si no va a estar con el Gobierno, que se calle» (por lo tanto, que sólo puede hablar en favor del Gobierno).

La manifestación del 30 de diciembre tuvo un marcado carácter eclesial, por más que muchos quisieran ver en ella un carácter político. Fue una reivindicación de la familia cristiana, una institución atacada especialmente desde este desgobierno zapateril. Que se sepa —y yo particularmente, grabé la retransmisión que se hizo del acto desde Popular TV—, nadie gritó consignas contra el Gobierno. Porque no fue una manifestación contra el Gobierno. Lo que le escuece a este Gobierno anticlerical es que la Iglesia tiene mayor poder de convocatoria que el P(SOE). Ahí es donde creo que se ha de buscar la razón última de los exabruptos del pasmo de Palas do Rei, del felón Garrido y del señorito Chaves.

La desgracia de todo lo que ocurra hasta el 9 de marzo es que habrá que leer los pronunciamientos y decisiones del gobierno y del P(SOE) en clave electoral, que siempre tuerce y pervierte las palabras y las intenciones. Prometer a unos e ignorar a todos los demás. Aunque sean dos millones de personas. O aunque sólo hubiera sido un millón. Iban de fiesta, no a gritar consignas. Eso es lo que no dicen. Tampoco dicen que buena parte de la Iglesia tuvo mucho que ver en la restauración democrática, empezando por el gran papel ejercido por el Cardenal Vicente Enrique y Tarancón. Y del papel que está llevando a cabo el conjunto de los misioneros por el mundo. Y el papel de Cáritas aquí, ocupándose de personas a las que, por la causa que sea, la «ayuda» del gobierno no llegará jamás.

¿Y cuál es la situación hoy por hoy? Desde el punto de vista general, las encuestas más serias predicen un empate técnico entre los dos grandes partidos. Asusta pensar que después de tres años de destrozos importantes en el edificio constitucional todavía haya tanta gente que prefiera votar PSOE. Y fíjese el lector que no añado «en vez del PP», porque tras el nivel de comprobación que llevamos, hasta Rosa Díez sería capaz de gobernar mejor que Z.

Sorprende más en Cataluña que el PSC se mantenga como fuerza más votada después del desastre del apagón veraniego y del AVE que «tenía que llegar el 21 de diciembre» y no sólo no llegó en esa fecha sino que ahora Z elude fijar una fecha determinada cuando se le pregunta. También habría mucho que hablar sobre el mantenimiento del oasi. Pero, sobre todo, en Cataluña el fet diferencial ha conseguido que el PP sea visto poco menos que como «el demonio», coadyuvado, cómo no, por el férreo control que ERC ejerce sobre los medios de comunicación «de la casa» (de ahí que desprendan ese pestazo progre-nacional-independentista que echa para atrás). Tal vez ese argumento explica por qué en Cataluña las cosas son diferentes.

Volviendo al pepiñazo y sus repeticiones, da risa que Pepiño acuse a la Iglesia de «antidemocrática» cuando sabemos que él, especialmente, se ha dedicado a intentar acallar las voces discrepantes con este régimen totalitario disfrazado de «demócrata». Y él, precisamente él, debería recordar que Palas do Rei está más cerca del Ferrol que Madrid o Valencia. Así le luce a Pepiño el plumero totalitario, mientras se desgañita contra la Iglesia, sólo porque es capaz de reunir más personas que el PSOE. Porque para Pepiño eso es una provocación. Como también lo es que la convocatoria lo fuera para apoyar una de las instituciones más atacadas de esta legislatura: la familia cristiana.

El Prestige queda ya muy lejos y además, un informe de una institución ajena (es decir, imparcial) a la Xunta dijo que la gestión de la crisis había sido perfecta por parte del gobierno del PP (un informe que la Xunta trató vergonzosamente de ocultar). Del 11-M ya no se puede sacar más jugo, porque ya ha recaído sentencia (no ha dejado contentos ni a tirios ni a troyanos, pero en fin, es la justicia que mandan hacer) y es impensable sacar a la gente otra vez en el mismo número que salió a la calle por aquellos entonces. ¿Qué le queda al PSOE? La Iglesia, naturalmente. Como en el año 1931. Claro que ahora no pueden incendiar iglesias, saquear conventos, violar a las monjas y asesinar a los seminaristas, porque son muy progres y muy modernitos y ya han entendido que eso quedaría muy feo… pero sí tratan de borrarla del horizonte intelectual del país. Encima, coquetean con los musulmanes, que ya sabemos es una amistad muy peligrosa. No solamente porque eso nos aleja de la Europa civilizada (centro del poder mundial), sino porque… bueno, no hay que ir muy lejos para saber qué ocurre allí donde el islam domina…

En fin. Que quien se pica, ajos come.

Felí (sin Z) Año Nuevo

Ante todo, Felí Año Nuevo (sí, sin Z, como dice el amigo Cerrajero) a mis lectores, los que tenga y a las demás personas de bien que acierten a pasar por ésta su casa.

No hemos hecho nada más que entrar en el 2008 y ya viene cargadito de asuntos que tratar. El primero de todos, un pepiñazo madrugador, pero nada original (si alguien quiere algo «original» de este hombre ya puede esperar sentado): que la Iglesia tiene que rectificar sus acusaciones contra la política socialista de familia. Algunos ya nos temíamos que esto no había hecho más que empezar. Y parece que se están haciendo realidad nuestros temores. También Francisco Vázquez recordó que el PSOE debería haber pedido perdón por la persecución a la que sometió a la Iglesia durante la República y ningún capitoste del nefando partido se plantea siquiera la necesidad de hacerlo.

En otro orden de cosas, hay marejadilla en la red anti-ZP y personas como Lobeznox cierran temporalmente y algunos blogueros se han encrespado un poco por un quitame allá esas pajas. A raíz de esto, algunos colegas han hecho una declaración de principios: es decir, por qué y para qué escriben. Y algunos se plantean el futuro tras ZP si, finalmente, se consigue echarle de Moncloa (lo cual, hoy por hoy, aunque tenemos la fe de que ocurrirá, «es un conceto discutible y discutido»). Yo me remito a una declaración de principios que hice ya hace mucho tiempo, antes de entrar en la red anti-ZP y encontrar a estos maravillosos colegas. Transcribo un párrafo de lo que entonces escribí, que creo que hoy por hoy se sostiene igual que en la fecha de su publicación:

«Tengo muy claro que no voy a «arreglar el país» desde mi minúsculo rincón. Pero eso no me impide hablar de las cosas que me molestan, o simplemente me llaman la atención. Y alguien tiene que decirle a ZP que, como el emperador del traje nuevo, va desnudo, aunque él trate de hacernos creer que va vestido. Que no nos creemos ni las mentiras ni los juegos de manos de él ni de sus cortesanos. Y eso lo hago yo desde mi minúsculo rincón. Y otros desde sus rincones más mayores. Personas valientes como Luis del Pino ayudado por los «peones negros», por ejemplo, que van escarbando entre las mentiras de la versión oficial del 11-M. Sus incómodas investigaciones no tendrían cabida en un diario «oficial», así que él ha ido construyendo su propio espacio y ha conseguido poner muy nervioso al Gobierno porque otros beben de las informaciones que se recopilan en su blog y eso se transmite.»

También tengo muy clara otra cosa. No se me escapa que tras los grandes partidos hay intereses empresariales no menos grandes, que no se presentan a las elecciones y a quienes la «democracia» sólo les importa en tanto en cuanto les permite alcanzar sus propios fines. Existen en la izquierda y en la derecha, pero para estos intereses empresariales da igual quien gobierne. La lucha contra quienes nos quieren convertir en borregos agradecidos debe continuar. Y no me cabe duda de que esa lucha será a cara de perro, con violación de derechos humanos incluida (¡ja! Hoy por hoy, todo el mundo sabe que la ONU es como aquella abuelita que se sabe dónde está, pero a la que nadie va a ver). No importa, en ese sentido, si gana Rajoy o quien le sustituya después del 9 de marzo en caso de que perdiese. Y lo mismo se podría decir de Z.

Quienes formamos en la red Anti-ZP —según entiendo y aquí cada cual puede poner su matiz— somos personas liberales, en el sentido de ser contrarios a la deriva totalitaria (disfrazada de nacionalismo trasnochado en algunos casos) que tanto a nivel nacional como regional se está produciendo en España. Que somos muy conscientes de que algo grave pasa en España. Y que si en los medios de comunicación, controlados por quien-tú-sabes, los «disidentes» no tenemos cabida (con las excusas habituales: sólo treinta líneas y el medio de comunicación se reserva el derecho de publicar lo que uno escribe o no), podemos y debemos expresar nuestra disidencia en la Red. Esa Red que ahora los socialistas quieren tomar al asalto porque quieren todo el poder en todas partes. Esa Red en la que, gracias a la libertad esencial que reina en ella, todavía se puede oponer uno al pensamiento único practicado, tanto por la derecha, destinataria primera de la expresión, como (¡sorpresa!) por la izquierda —por eso es único: ¿no te fastidia?—.

Ése es el sentido que yo le doy a pertenecer a la Red y al Movimiento anti-ZP. Si ZP desapareciese del panorama político, probablemente seguirán habiendo motivos para estar en la trinchera. Para luchar por esa libertad de la que apenas olimos el aroma durante el cuatrienio de Adolfo Suárez y que ahora es el pretexto favorito de algunos políticos y algunos gobiernos: «Te quito tu libertad en nombre de la libertad».

Para terminar, lo voy a hacer con una frase de un videojuego ya antiguo, pero que no sólo no ha perdido su validez (la frase), sino que está de rabiosa actualidad:

Como aprendieron de manera tan dolorosa los hombres en el último siglo de la Tierra, el flujo libre de la información es la única salvaguardia contra la tiranía. El pueblo encadenado cuyos líderes pierden por fin el control del flujo de la información, florecerá pronto, libre y vital. Pero la nación libre que poco a poco restringe la libre circulación de las ideas comienza un rápido descenso hacia el despotismo. Guárdate bien del que te niega el acceso a la información, porque en su corazón tan sólo desea ser tu amo.

Lo añado también en inglés, por si alguien quiere comparar la traducción o, simplemente, le gustan las versiones originales

As the Americans learned so painfully in Earth’s final century, free flow of information is the only safeguard against tyranny. The once-chained people whose leaders at last lose their grip on information flow will soon burst with freedom and vitality, but the free nation gradually constricting its grip on public discourse has begun its rapid slide into despotism. Beware of he who would deny you access to information, for in his heart he dreams himself your master.

Lo dicho: Felí Año (sin Z) a todos.

Inocentes (y II)

Continuando el post anterior y para hacer algún tipo de crítica constructiva… empezaremos por mencionar la entrevista que La Razón del sábado pasado hace a Jaume Cañellas, psicólogo y extrabajador de una clínica abortista. Lo que cuenta en ella pone los pelos de punta. Y el hombre se declara ateo y de izquierdas. Pero aún le queda conciencia: no le ha sido arrebatada por el discurso progre en boga. Pero esa entrevista me ofrece otro detalle: el hecho de que se necesiten psicólogos en esas «clínicas-mataderos» demuestra, a mi entender, lo antinatural del acto de abortar.

La entrevista pone de manifiesto dos puntos relevantes también: que «sólo los grupos cristianos y la derecha» se han preocupado de este tema, que a la izquierda no le ha interesado saber qué ocurría en estas clínicas. Y que no hace falta ser «ultraconservador» para ser humano. También —y éste es otro dato muy importante—, el silencio y el vacío que halló en la Conselleria de Sanitat cuando quiso denunciar estos hechos. Lo cuenta así (la negrita es nuestra):

–¿Denunció estos hechos?

–Yo quería contar lo que había visto. Pero yo soy una persona que me gano la vida, no tengo dinero para litigar contra la mafia del aborto, no soy un «Don Quijote». Por eso acudí a la Conselleria de Sanidad de la Generalitat. Los inspectores que me enviaron me hicieron un interrogatorio como si el delincuente fuera yo. Después pasé meses sin recibir respuesta. Acudí al Defensor del Pueblo y al Síndic de Greuges [defensor del pueblo catalán]. El único que me contestó fue el primero, Enrique Múgica. Me envió una carta en la que me explicaba que se había interesado por mi denuncia y que estaba dispuesto a tomar cartas en el asunto, pero que el Síndic le reclamaba las competencias. Harto de que no me contestaran, me puse a llamar a la Conselleria y al final me respondieron que no había irregularidades, que sólo advirtieron a la clínica que tuviera «más cuidado con las historias clínicas». Eso fue lo único que encontraron, cuando me habían llegado a pedir que me llevara yo los test psicológicos a casa, que es ilegal.

Entonces, ¿qué está pasando aquí? En la práctica, nos encontramos con que la realidad bendice el aborto libre, previo pago de una (muy) respetable cantidad de dinero. En otro punto de la entrevista el señor Cañellas habla de «mafia del aborto». Y ciertamente, una mafia digna de tal nombre tiene contactos en las altas esferas, cuando no es que ella misma forma parte de esas altas esferas. La Generalitat sólo encuentra «pequeñas irregularidades» cuando va de inspección. Está claro que se pasan por el forro de… el arco de triunfo la Constitución (art. 39 y, sobre todo, art. 15)…

Art. 15, pfo. 1: Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes.

Art. 39

1. Los poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la familia.

2. Los poderes públicos aseguran asimismo, la protección integral de los hijos, iguales éstos ante la ley con independencia de su filiación, y de las madres, cualquiera que sea su estado civil. La ley posibilitará la investigación de la paternidad.

3. Los padres deben prestar asistencia de todo orden a los hijos habidos dentro o fuera del matrimonio, durante su minoría de edad y en los demás casos en los que legalmente proceda.

4. Los niños gozarán de la protección prevista en los acuerdos internacionales que velan por sus derechos.

Pues eso: que, al menos en Cataluña, ni lo primero, ni lo segundo, ni lo tercero. ¿Y por qué ocurre esto? En mi opinión, esto siempre formó parte de los programas de la izquierda. Si la Iglesia Católica (recordemos que aquí la izquierda no es laica, sino anticatólica) defiende «el derecho de nacer», la izquierda defenderá lo contrario, es decir: el aborto libre y a las feministas recalcitrantes de «el vientre es mío» (deberían alegrarse de que sus madres no hubieran pensado igual cuando estuvieron embarazadas de ellas). Que además y para esta legislatura, dicha permisividad forme parte de un pago por el apoyo que dichas asociaciones es algo «discutido y discutible». Nuevamente, en mi opinión, no es algo ajeno e independiente (al igual que la muy injusta Ley integral contra la violencia de género, parida por las asociaciones feministas y que conceptúa al hombre, por el solo hecho de ser hombre, como maltratador potencial).

Finalmente, ¿hay esperanza? Sí, la hay. Hay alternativas a ese asesinato legalizado que es el aborto (incluso dentro de los tres meses hoy legales). Entendemos que la adopción es una de ellas. Respetando siempre la decisión de aquellas parejas que van a buscar el niño a Pekín, a Harare o a Lima, entiendo que sería más fácil encontrar un bebé adoptable aquí (y tal vez más económico) que en esos otros lugares. Me gustaría que mucha gente que está pensando en adoptar entendiese que tan «solidario» es adoptar un bebé boliviano como adoptar uno español. Tengo que confesar mi desconocimiento de si existe una estructura adecuada para esta demanda de la sociedad (desde luego, para los abortos parece que estaba perfectamente organizada). Si existe, debería haber más información al respecto. Si no, es un asiento más en la cuenta del debe de ZP.

En fin. ¡VIVA LA VIDA!

Felicitación del solsticio de invierno por nuestro presidente bienamado Z.

Tomamos del articulista Pablo Molina esta «felicitación del solsticio» porque no tiene desperdicio (y sin haberlo deseado, me ha salido un pareado y olé…)

¡Españoles! No se asusten. Soy el mismísimo José Luis Rodríguez Zapatero, Zeta, presidente del Gobierno de ¡España! Sonsoles y yo queremos dirigirnos a nuestros súbd…, a nuestros conciudadanos, aprovechando la amable invitación del titular de esta columna, para darles cuenta de los grandes éxitos que han jalonado mi gestión a lo largo del año que ahora termina. ¿Y qué les voy a decir? Pues que ha sido un año sensacional en el que ¡España! ha avanzado prodigiosamente por la senda del progreso. Tras el último mandato de José María Aznar López estábamos al borde de un peligroso precipicio; gracias a mí, ¡España! ha dado un gran salto adelante.

Es cierto que hay sectores que no han entendido el carácter eminentemente progresista de mis decisiones; por ejemplo, el grupo Prisa, con Cebrián a la cabeza, que se ha atrevido a cuestionar la moralidad de conceder una licencia en abierto a mis amigos de La Sexta aduciendo connivencias espurias con ciertos «brujos» visitantes asiduos de La Moncloa. Naturalmente, tengo que desmentir esta absurda acusación. En realidad, la concesión de la tele en abierto a Roures, Contreras y Milikito fue realizada bajo el más exquisito principio de legalidad: nos lo jugamos en un partido de baloncesto de tres contra tres, a diez puntos.

Para mi equipo seleccioné a Carme Chacón y a Jesús Caldera, que aunque no ha jugado mucho tiene bastante altura. Y ése fue mi error. Yo venga a decirle: «Jesús, el corte de UCLA, el corte de UCLA», cuando teníamos la posesión del balón, y el tío sin hacerme ni puto caso, venga lanzar melonazos desde la línea de triple. Y en defensa nada de nada. Cómo sería la cosa que hasta Roures, que es un tapón de piscina, le robaba todos los rebotes. Total, que perdimos 10-5, y eso gracias a que en un intento agónico de remontada Carme metió un magnífico triple.

En fin, un desastre. Pero las apuestas entre caballeros están para cumplirlas, y no tuve más remedio que darles la tele en abierto que habíamos acordado. El árbitro fue Sonsoles, que ajustó sus decisiones perfectamente a lo establecido en el reglamento de este deporte, o sea, que de ilegalidad nada de nada. Otra cosa es que en el asunto de los derechos del fútbol televisado los prisaicos tengan discrepancias legales con mis amigos de La Sexta. Ahí yo no puedo intervenir. Es decir, no debo. Además, al fiscal Pompidú y al ministro Bermejo les tengo ocupados con el follón ése de los hombres de paz vascos, y no es cuestión de hacerles perder la concentración con rencillas entre familias progresistas.

Por cierto, los hombres de paz de Euskal Herria me han defraudado mucho a lo largo de este año. Yo pensé que eran personas no sólo de paz, sino de talante, algo más importante si cabe, y que a poco que se sentaran a negociar conmigo abrazarían el proyecto de la España plurinacional y megaprogresista que estoy pergeñando. Oiga, pues no. Siguen empeñados en defender lo mismo que hace cuarenta años.

Qué tíos. Su cabezonería me ha dejado un poco con el culo al aire. Porque es que ahora tengo que detenerlos. Y es algo realmente absurdo, porque a mí me da igual que el País Vasco se declare independiente, pero siempre y cuando ese suceso no me joda las expectativas electorales. Las cosas se pueden hacer poco a poco, de forma que todos salgamos beneficiados. Pero estos tíos no razonan. Lo quieren todo y lo quieren ya. Pues hala, que se las entiendan con Rubalcaba y Sarkozy.

Gracias al Supremo Arquitecto, la política internacional ha sido el bálsamo que me ha curado de todos estos roces cotidianos con la realidad española. Ahí sí que he triunfado como un campeón. Hasta Sonsoles, que es algo escéptica sobre la capacidad intelectual y diplomática de Moratinos y Leire Pajín, no tiene más remedio que reconocer que lo estoy haciendo muy requetebién.

Mi última fazaña ocurrió en la pasada cumbre iberoamericana, como todos ustedes saben bien. Cuando mi amigo el presidente Chávez, espejo de demócratas y faro que ilumina el camino del socialismo de los siglos venideros, comenzó a decir esas verdades tan rotundas sobre la condición eminentemente fascista de Aznar, tuve que reprimirme para no levantarme de mi sitio y correr a darle un sentido abrazo. Qué bien resumió la esencia del aznarismo, el muy canalla.

El problema es que a mi lado estaba el Borbón, que a estas alturas sigue pensando que los españoles merecen un respeto. Los españoles sí, Majestad, pero sólo los progresistas. Claro, cuando vi que al Rey se le comenzaban a hinchar las venas del cuello no tuve más remedio que fingir también cierta incomodidad, pero mientras mi amigo Chávez me interrumpía no dejaba de pensar: «Qué par de huevos tiene este tío».

Al acabar el incidente, Trini me dijo que lo mejor era decir que la actuación del Rey había sido previamente pactada con nosotros. Me pareció que algo tan absurdo era un insulto a la inteligencia de los progresistas españoles, pero se ve que ella conoce mejor la capacidad intelectiva de nuestros votantes, porque lo cierto es que el engaño funcionó.

Sigo consolidando el Eje Mundial por la Libertad, con La Habana, Caracas, Teherán y Madrid como principales mojones. Ah, y lo de la Alianza de Civilizaciones, que sigue viento en popa. Me sorprendería mucho que cuando deje el Gobierno de ¡España!, dentro de veinticinco años, no me hicieran Secretario General de la ONU, o directamente presidente del mundo, por absoluta aclamación.

En materia legislativa, también los éxitos de este último año han sido rutilantes. El matrimonio entre homosexuales, la ley de la memoria histórica y la de propiedad intelectual con canon digital incluido han sido hitos históricos que las generaciones venideras me agradecerán sin paliativos.

Estoy especialmente orgulloso de haber podido mejorar las condiciones económicas de mis amigos los artistas, siempre tan desprendidos. Su dura labor en las jornadas de exaltación democrática inmediatamente posteriores al 11 de marzo de 2004 merece un premio de toda la sociedad en su conjunto, así que no entiendo por qué los usuarios de internet y el facherío liberal se han puesto como se han puesto.

Vamos a ver: los artistas son una gloria nacional, una especie en peligro de extinción por la que todo desvelo presupuestario es insuficiente. Cualquier español debería sentirse orgulloso de dar unos euros a Ramoncín, que tanto ha hecho por la libertad y la democracia de este país, digo de ¡España!

Bajarse música de internet es un grave delito, sólo equiparable a no votar al PSOE. Pero como no podemos poner una multa a todos los usuarios del Emule ni a los que votan al facherío, lo razonable es establecer un impuesto general para que todos contribuyamos al engrandecimiento de nuestra cultura.

Me duele que un acto tan elemental de justicia redistributiva no lo entiendan los sectores más jóvenes de nuestra sociedad, que siguen aferrados a no sé qué pamplinas de los derechos individuales. Parece mentira que hayan estudiado bajo la Logse. Si hubieran prestado atención a sus profesores, sabrían que su deber es apoyar entusiastamente cualquier medida coercitiva del Gobierno, siempre que éste sea de carácter progresista, como es el caso. En fin, tengo que decir a la ministra cabrera, quiero decir a la Ministra Sra. Cabrera, que aumente las horas de Educación para la Ciudadanía en los próximos cursos. No podemos permitir que de la escuela pública salgan sujetos con esa abyecta manía de pensar por ellos mismos.

Arreglados todos estos pequeños detalles, durante la próxima legislatura me voy a dedicar a salvar al planeta. Esto del cambio climático está adquiriendo unos tintes negrísimos. Oiga, que nos vamos a tomar por saco en cuatro días como el mundo no nos haga caso a Al Gore y a mí mismo. Yo reconozco que soy un chico Gore. O sea, es que el tío me encanta. Qué forma de epatar al público y hacer que se mee por la pata abajo del susto sin moverse de la butaca. Un fenómeno este hombre.

Y es que lo del cambio climático manda cojones. Me dicen mis asesores en la materia, todos ellos reclutados de ONG marginales en defensa del medio ambiente, que como no me ponga serio el mundo se acaba. No tienen apenas estudios, y se lavan relativamente poco, pero cuando me pasan sus informes sobre esta cuestión es que se me caen al suelo. Sobre todo porque está clarísimo que todo es culpa de la derecha, que no quiere proteger el medioambiente ni es dialogante ni nada. Voy a ver qué se me ocurre para que la Humanidad haga lo que tiene que hacer, es decir, obedecer fielmente mis instrucciones y, eventualmente, las de Al Gore.

Por otra parte, España está completamente arreglada gracias a mi gestión durante esta legislatura, así que bien puedo permitirme el lujo de solucionar los problemas del resto de la Humanidad usando, eso sí, las mismas herramientas: talante, sonrisa y mucho diálogo.

Pero para que el mundo pueda seguir existiendo unos años más es imperativo que todos ustedes me voten el próximo 9 de marzo. Si quieren a sus hijos, no tienen otra salida posible. Voten por mí y no se arrepentirán. ¿O es que alguien puede decir que he defraudado las expectativas que desaté cuando llegué a La Moncloa?

Feliz Solsticio de Invierno a todos y todas.

Vuestro presidente,

Z.

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