El silencio de los peperos

Tomo prestado el título del post homónimo de mi amiga Candela, porque me parece muy expresivo del clima político que se respira en estos días post-navideños. El hecho es que muchos vamos rumiando nuestro descontento ante las primeras decisiones de Mariano, sorprendentes algunas y cabreantes algunas otras. La queja de quienes viven del Partido (en mayúsculas) es algo así como «Joooo… es que no le habéis dado los 100 días de cortesía, o sea».

Por otro lado, una cuestión que sigue siendo importante es «cuánto sabía el PP» de lo que le esperaba al llegar a Moncloa. Ellos dicen que «se esperaban un desastre, pero no tan grande como el que han encontrado». La pesoe, para añadir más leña al fuego, dice que ellos «informaron bien» (¡ja!). ¿Conclusión? Se trata de un teatrillo pactado entre unos y otros para que no nos enteremos de la real dimensión de la debacle. Sobre todo porque conocerla daría alas a quienes pensamos que hay que reformar el sistema político de arriba abajo y, sobre todo, seguir el ejemplo islandés, a saber: la aplicación analógica a los políticos (a falta de una regulación específica, que ellos por motivos obvios no se van a molestar en parir) de los capítulos del Código Penal relativos a la delincuencia económica de cuello blanco.

Seguro que si ustedes han dado de alta un perfil en alguna red social han sufrido de una forma u otra el bombardeo de los peperos adictos. Que si la situación era inaguantable (que lo era y lo sigue siendo), que si el ministro tal, que si el ministro cual… Todos los días había motivo para quejarse del gobierno de ZP. Al final, lo que funcionó fue el viejo argumento de Orwell en Rebelión en la granja: «¿O es que queréis que vuelva el señor Jones?», que traducido a términos nacionales era: «¿O es que quieres tener 4 años más de ZP?». Era, sin duda, el voto del miedo.

Y muchos votamos. Primero, porque el bombardeo en las redes sociales ha sido de tal calibre que prácticamente el que no votaba «no cumplía con un deber patriótico». Segundo porque, ingenuos de nosotros, pensábamos que el hecho de depositar una papeleta en una urna «nos daba derecho a exigir cuentas al partido que hubiésemos votado». Que no nos íbamos a encontrar con la prepotencia socialista frente a «la voz de la calle». «Lo importante es echar a ZP», repetían incansablemente los tamagotchis de Mariano. Finalmente, optamos por la teoría del «mal menor», porque decíamos: «El único partido que puede sustituir al PSOE es el PP. Y el PP no puede ser peor que el PSOE». Nos olvidamos de que el mal menor, por mucho que sea menor, también es un mal. No es menos notable que a quienes intentábamos usar un poco la cabeza y preguntábamos qué era lo que traía Mariano en las alforjas nos dijeran «que no teníamos derecho a sembrar la duda» o a «desanimar» a los votantes (malo cuando alguien quiere que votes sin usar la cabeza, sino las vísceras: señal de que tiene poco programa que ofrecer). Vamos, una especie de traidores a la causa pepera. Muy propio del sectario dar por sentado que quien no está con tu enemigo está contigo.

Y así, con la estrategia arriolina de a poquitos, el PP consiguió mayoría absolutita (186 diputados, que hubieran podido ser más si el PP le hubiera echado huevos; pero eso no va con ellos, al parecer). Una modosa y justita mayoría, para no enfadar (mucho) a la izquierda, la única (auto)legitimada para gobernar el país. De haber sacado la mayoría que era posible sacar, el PP se hubiese acercado bastante más a los 200 diputados y RbCb, poniéndose al frente de la izquierda toda, hubiera tocado a rebato para quemar la calle. Más o menos como en Francia cuando ganó Sarkozy. Pero claro: ése no era un escenario deseado por el PP.

Así pues, Rajoy obtiene mayoría absoluta malgré lui. Es decir: la libertad (sin hipotecas nacionalistas ni de ningún otro tipo) de sacar adelante los instrumentos normativos que nos saquen de la Championlí del paro, de la recesión y del desastre social, político, moral y espiritual en que ha quedado España tras los 8 años de Atila ZP. Hay mucha tela por cortar. Sin embargo, toda la energía usada anteriormente para criticar a ZP parece que ha desaparecido. Todo lo que hace Mariano «está muy bien» y los que le criticamos, aún habiéndole votado, es que «no tenemos piedad con él porque no le damos los famosos 100 días, o sea, joooo». Poco importa que se trate del incumplimiento de promesas electorales (subida de impuestos, una medida muy socialista, cómo no), de las condecoraciones al peor gobierno de nuestra democracia o determinados nombramientos en determinados puestos importantes: Gallardón, el niño bonito de la izquierda madrileña, en Justicia), Lassalle en Cultura (el «liberal simpático»… con la izquierda. No en vano está casado con una miembra), o la mayor de las sorpresas (hasta ahora): la mamporrera de Cristina Garmendia, Carmen Vela, como Secretaria de Estado de Ciencia e Investigación, pese a su vistoso currículum zejatero y su insuficiente currículum académico y científico. Menos mal que Cosidó ha puesto un punto de sensatez en los nombramientos…

Es decir: que apenas llevan 2 semanas en el gobierno y han conseguido que los tamagotchis tengan que defender lo indefendible. Sin mencionar el hecho de que allí donde son administradores de grupos de la red social laminan cualquier intento de razonamiento contrario a su ideología. Es decir: aplicando la filosofía del «talante» y del «diálogo» tan querida por sus (presuntos) enemigos…

Por último y para poner una nota de humor musical, la pregunta de moda en estos días es «¿dónde está Rajoy?». En honor a la verdad, esta canción se la cantaban a Miguel Sebastián cuando era candidato a alcalde en los Madriles. Pero hay que reconocer que Mariano empieza a ajustarse admirablemente a la letra de la canción…

#Savethesocs

(Original aquí).

El sistema de organización social en el que vivimos es la socialdemocracia.

Ésta se diferencia del socialismo real en dos cosas fundamentales: en primer lugar, la socialdemocracia es socialismo sin crímenes «violentos». Los dirigentes socialistas de Europa occidental, y tras la experiencia traumática del expansionismo soviético en Europa oriental y central, cayeron en la cuenta que implantar el socialismo mediante la fuerza, el asesinato, el encarcelamiento y la deportación, no aseguraba su permanencia, puesto que los ciudadanos tarde o temprano se rebelarían. Y de esta manera, aceptaron el juego democrático y la vía electoral para llegar al poder.

En segundo lugar, la socialdemocracia se diferencia del socialismo en que éste último se derrumbó porque no era económicamente viable que toda la población trabajara para el Estado, es decir, que todos los ciudadanos fueran empleados de empresas públicas o funcionarios. Su sistema productivo penalizaba el beneficio y la competitividad, y por tanto, exigía inyección constante de dinero freso para compensar las continuas pérdidas. Por ello las economías de las naciones socialistas de Europa oriental y central vivían en un déficit permanente y dependían de la emisión continua de deuda pública y nueva moneda. Así, en Europa, el bloque socialista se vino abajo cuando se acabó el dinero.

Ante esta evidencia, los líderes socialistas de Europa occidental aceptaron la democracia liberal, en la confianza que podrían transformarla en democracia social, o socialdemocracia. La socialdemocracia en un sistema de organización social cuyo objetivo es el control de la sociedad civil mediante dos estructuras claras: una vertical, el Estado del bienestar, y otra horizontal, el sistema de subvenciones como instrumento director de la planificación económica, algo consustancial al socialismo.

Y todo ello está fundamentado en una idea simple pero muy pragmática: una parte de la población está obligada a trabajar en la economía privada para mantener mediante sus impuestos a la otra parte que vive directamente del Estado.  El socialismo resolvió así el problema de la inviabilidad económica que le es inherente y que en el pasado lo llevó a su fracaso.

Este proyecto político además tomó alas y velocidad de vértigo con la creación de la Unión Europea. No porque ésta en sí misma fuera mala, sino porque la UE constituyó el patio ideal para el logro del otro gran objetivo del socialismo: la añorada internacionalización.

Pero el mayor éxito del socialismo en Europa ha sido la conversión de los partidos conservadores de toda Europa a su sistema de organización social.  ¿Y cómo ha sido ello posible? Sencillamente porque los conservadores, que no son tontos, rápidamente visualizaron que todo este sistema quedaba bajo su control y a su servicio si eran ellos los que gobernaban.

En España el PP y el PSOE, ejerciendo el duopolio del voto, se han alternado en el gobierno durante los últimos 25 años, y se han servido de este sistema para ejercer poder político real y coercitivo en la sociedad civil. Esto es, se han valido de ello para observar, controlar y decidir acerca de la vida de las personas y en los aspectos más pequeños y personales, y sobre todo, en lo relativo a su dinero y autonomía económica. Y lo que es más evidente a los ojos de todos nosotros, este sistema constituye el modo de vida y el sustento de la casta política, burocrática y sindical, que son quienes al final, reparten cargos, puestos de trabajo y subvenciones por criterios de afinidad política. Tal y como sucede en los sistemas socialistas.

Lo que la actual crisis financiera ha puesto de manifiesto es que el dinero, aunque no se acaba porque el Banco Central Europeo siempre puede imprimir más billetes, deja de circular, es decir, tiende a ser ahorrado antes que consumido, invertido o prestado. Y ello provoca recesión económica, y por tanto acarrea un formidable desplome de ingresos fiscales necesarios para mantener la costosa socialdemocracia en la que vivimos.

Si el socialismo real se acabó cuando se acabó el dinero, la socialdemocracia en la que vivimos se acaba si se acaban los ingresos fiscales. Y eso es lo que quiere evitar Rajoy.

La primera prioridad de Rajoy, antes incluso que la recuperación económica, es salvar la socialdemocracia, es decir,  salvar el actual sistema de organización social. Y para ello, está decidido a estrujar y coaccionar a los ciudadanos, haciéndoles caer todo el peso de un Estado hipertrofiado y que es un sumidero de gasto improductivo.

En sólo 10 días, el PP ha subido los impuestos aún más de que lo que proponía Izquierda Unida en su programa electoral,  ha recortado la libertad económica, ha implantado un «minicorralito» limitando el uso del dinero en efectivo, y ha decretado la persecución de emprendedores y autónomos, principales creadores de empleo. Y para conseguirlo, Rajoy va a convertir la Agencia Tributaria en la Gestapo de la actividad económica. De la «base imponible» a la «base punible».

Por todo esto, lo que está detrás de estas medidas, es su firme intención y compromiso de proteger y prolongar el sistema socialista de organización de la sociedad, porque éste en realidad es sólo una herramienta para ejercer el poder sobre los ciudadanos. Porque todos los servicios que provee el estado del bienestar podrían ser desarrollados por la sociedad civil, por los particulares y las empresas, a menor coste y con mayor calidad y efectividad. Y porque las subvenciones son un instrumento para el clientelismo político y el reparto de prebendas, son ineficaces en el estímulo de la actividad económica, y atropellan la igualdad de oportunidades y la libre competencia.

Rajoy, Montoro y De Guindos ignoran intencionadamente que hay otro sistema de organización social que no incurre en una tributación elevada para los ciudadanos. Y lo ignoran porque, si se implantase, el PP y PSOE inevitablemente perderían su poder político y coercitivo sobre la sociedad civil, a pesar de que ello nos permitiría a los españoles acceder a cotas de libertad personal y económica desconocidas para nosotros.

Si se desmontara el estado del bienestar y el sistema de subvenciones, ¿cómo podrían ejercer el mismo poder que tienen actualmente? ¿Cómo podrían acostumbrarse a vivir sin ejercerlo? ¿Cómo podrían subsistir como partidos, y por tanto, como organizaciones de poder? ¿Y qué sería de todas las personas que han parasitado de ello?

Rajoy ha desvelado estos días en qué va a consistir su manera de gobernar durante los próximos cuatro años, y lo tiene bien claro: sacrificar nuestra libertad y nuestro dinero para mantener el sistema de organización social que les asegura el control de la sociedad civil. Lo mismito que hizo Zapatero. Y Aznar. Y González.

Comentario nuestro. Lasciate ogni speranza, voi ch’entrate

Errores preliminares

Como les decía en una entrada anterior, el nuevo PP (que no «el PP de Aznar», como Rajoy y sus mariachis han vendido en campaña) no ha entrado con buen pie en el Gobierno de la nación. Naturalmente, los tamagotchis del PP dicen que son «cuestiones menores» (o «de protocolo», que manda huevos) y que lo importante es «ponerse a trabajar para sacar adelante el país».

Más allá de lo que se machaque en las redes sociales, es cierto que no hemos dado a Rajoy los 100 días, queja común entre los adoradores marianistas. Claro que no se los hemos dado: nemo dat quod non habet. No tenemos tiempo. Y aunque es cierto que la corrupción de 7 años no se puede borrar de un plumazo o en dos semanas, ya que no disponemos de esos 100 días, podrían haber tomado algunas decisiones con más tino, porque algunas de ellas chirrían en los oídos de algunos que finalmente nos dejamos llevar por el sonsonete hay que desalojar a ZP.

Según el Gobierno, parece que todos los países de nuestro entorno nos meten prisa: Francia, para que nuestro déficit no lo tengan que pagar ellos (a escote, pero pagarlo, según Sarko). De ahí que Montoro se haya dado prisa en arrearnos un impuestazo (Los Clones ya han rebautizado el IRPF como «Impuesto de Rajoy Para Fastidiarnos»). Impuestazo que, naturalmente, recae sobre las castigadas espaldas de los mileuristas (a los ricos es mejor no espantarlos, que se van), anteriormente conocidos como «clase media»; sí, ésa en la que nuestros políticos no creen a pesar de ser su mayor granero de votos.

Parece ser que nadie le ha dicho a Montoro y a su equipo que en una nave que hace aguas, lo primero es achicar y tapar las vías de agua. Traducido a román paladino: cortar los gastos superfluos, poner firmes a las CC.AA. (a todas) y racionalizar el gasto en todo el espectro administrativo. Que no falte de lo necesario (Sanidad, Justicia, Educación) y que se corte lo absolutamente extravagante (embajadas). A las CC.AA. habrá que recordarlas que no son mini-Estados, sino partes integrantes de la Nación española, que conforme al art. 2 de la Constitución se rige por los principios de autonomía y sobre todo, de solidaridad entre sus territorios (más apremiante en los tiempos que corren). A no pocos municipios (de todos los colores) que ahora están tiesos pero que hace 5 años gastaban lo que no está en los escritos, lo mismo. Sin embargo, Montoro ha preferido empezar por los contribuyentes y sus familias. Claro: «bien me meto con quien puedo». Se le entiende todo, D. Cristóbal.

Por su parte, los USA al parecer también han tenido mucha prisa en decirle a Mariano lo que tenía que hacer. «O te pones las pilas con el tema de la piratería informática y cultural, o te ponemos en la lista negra (de países con los que no se hacen negocios)». Dicho y hecho. En campaña hablaban de «suprimir el canon». Bien: lo han «suprimido». Ahora hablan de «compensación por copia privada»… que en el fondo es lo mismo, pero más explicado.

De las medallitas mejor ni les hablo, porque ustedes y yo nos empezaríamos a cabrear y, como decía el gran Pazos, «vamos a llevarnos bien…». Que también tiene mucha guasa que los tamagotchis del PP intenten justificar la concesión de las famosas medallitas (a Dios gracias no pensionadas) como una «cuestión de protocolo». Produce irrisión (cuando no irritación) leer el art. 1 del RD 2395/1998, que contiene el Reglamento de la Orden de Isabel la Católica, concedida a ZP:

La Orden de Isabel la Católica tiene por objeto premiar aquellos comportamientos extraordinarios de carácter civil, realizados por personas españolas y extranjeras, que redunden en beneficio de la Nación o que contribuyan, de modo relevante, a favorecer las relaciones de amistad y cooperación de la Nación española con el resto de la comunidad internacional.

En estos casos, como se suele decir, «sin comentarios». Hay una afrenta añadida, que es la de que a un masón (que además se ha distinguido por estorbar a la Iglesia tanto como ha podido) se le conceda una condecoración advocada por la más católica de nuestras reinas. Pero en fin, supongo que eso Mariano no lo tuvo en cuenta. Como tampoco debió de tener en cuenta que la política de ZP se orientaba en todo a echar de la vida pública al PP (antes de cambiar, claro) y también a toda la disidencia enfrentada a su proyecto totalitario, ya fuera mediante cordones sanitarios (Luppi dixit), pactos tinellescos y leyes de desmemoria histérica. Por tanto, no se entienden ni la «cortesía» ni el «protocolo» con los miembros y miembras del Gobierno más nefasto de la democracia.

Finalmente, el affaire
Vela. La señora Carmen Vela, científica pero sobre todo zejatera de pro, ha sido promovida a sucesora de Cristina Garmendia, que ya podrá dejar de aburrirse en los Consejos de Ministros y volverá su Donosti del alma. Dos cuestiones se plantean ante semejante nombramiento:

  1. De lo que va trascendiendo sobre esta señora (envidias profesionales excluidas), parece que lo que más ha pesado en la decisión de Guindos ha sido la intima amistad de la susodicha con la esposa del ministro, dado que sus capacidades científicas no bastan por sí solas, al parecer, para garantizarle semejante promoción.
  2. Segundo y más sangrante. El PP da la matraca constantemente con los 700.000 afiliados que forman sus huestes. La pregunta es: ¿no había, entre esos miles de afiliados, algún científico que pudiera suplir o incluso superar las capacidades políticas (pues político es el cargo para el que se la ha designado) de la señora Vela? Vaya por delante que lo que nos preocupa no es tanto que esta señora no sea militante del PP, sino que lo sea de la pesoe. Un topo más a la vista.

Repito: no podemos dar a este Gobierno los famosos 100 días. Y han empezado con mal pie y tropezando. Deberían hacerse a la idea de que son pilotos de aviación: a 10.000 metros de altura el piloto no tiene derecho a equivocarse, pues cualquier equivocación puede ser mortal. Porque para actuar como los socialistas, que van por la vida con venia errandi, era mejor que siguiesen ellos. Siempre es mejor el original que una mala copia.

Vicepresidenta Soraya Simpson

(Vía Noatodo)

No dudo que Mr. Groening y sus guionistas tendrían un gran futuro aquí… como asistentes de la Vicetodo y Madre Superiora (¿Bene Gesserit?) Sáenz de Santamaría.

Prosit Neujahr!

Aunque sólo sea por chinchar a mi compadre Noatodo, yo también voy a desear a ustedes Feliz Año… pero con la batuta de das Wunder, en el Concierto de Año Nuevo de 1987, dos años antes de su fallecimiento. Mejor así, para que se nos pase el sabor amargo de comprobar que la socialdemocracia sigue viva

Notas sobre noticias

La no-imputación

Finalmente, el (todavía) duque de Palma ha sido imputado formalmente por el juez Castro. Sin embargo, y sin ser una lumbrera jurídica, el auto de S.Sª me produce cierta perplejidad. Si ustedes se toman la molestia de leer el art. 779.4º de nuestra venerable Ley de Enjuiciamiento Criminal (de 1882, pero con más parches que Robocop), se encontrarán con lo siguiente:

Si el hecho constituyera delito comprendido en el artículo 757, seguirá el procedimiento ordenado en el capítulo siguiente. Esta decisión, que contendrá la determinación de los hechos punibles y la identificación de la persona a la que se le imputan, no podrá adoptarse sin haber tomado declaración a aquélla en los términos previstos en el artículo 775.

El precepto corresponde a la regulación específica del procedimiento abreviado, aplicable a los delitos que tengan señalada pena inferior a 9 años de privación de libertad, cual sería el caso de los que, según las informaciones aparecidas en prensa, podrían haber cometido el duque y sus socios. Sin embargo, tal y como dice la negrita que les marco, traten ustedes de encontrar en el auto de marras la imputación. Aparece, sí, perfectamente identificado el duque, al menos a través de su representación procesal; mas, ubi imputatio? ¿De qué le acusa exactamente S. Sª? Y por otra parte, declarar ante el Juez, hasta donde uno sabe, sólo se puede declarar en calidad de autor, cómplice, testigo o perito. No tenía idea de que a una persona se la pudiera imputar por referencias a los folios del sumario.

Veremos en qué termina. El escenario que yo me imagino es el siguiente: Urdan-pillín sale absuelto por prescripción de los delitos presuntamente cometidos, pero le echan de la Casa Real, le retiran todas las prebendas que hacen al caso y a lo mejor es incluso aconsejado de divorciarse de la Infanta.

La guerra de papá y mamá

Papá RbCb y Mamá Chaconeta Metálica andan a la greña por repartirse las cuatro migajas de poder que han quedado dentro del PSOE. Menudo trabajo. Veamos los hechos:

  1. la pesoe ha sacado aún 7 millones de votos, lo que indica sobradamente la fortaleza de su red clientelar. Pero no es menos cierto que después del desahucio forzoso del 22-M, un partido de base fundamentalmente municipal como es el PSOE ha quedado sumamente tocado.
  2. estamos ante dos perdedores: RbCb perdió las elecciones ante Rajoy, pero no por méritos de éste (si excluimos la paciencia), sino porque RbCb no tenía nada que vender el 20-N; y en cuanto a la Chaconeta Metálica, deja un recuerdo catastrófico en Defensa, con 27.000 millones de deuda y la imperiosa necesidad de reorganizar las FF.AA. de arriba abajo al efecto de recuperar la eficacia y sobre todo, el orgullo y la moral de las mismas.
  3. RbCb, finalmente tiene un punto a su favor: no ser nacionalista, como le ocurre a la Chaconeta Metálica y al PSC, razón por la cual a ésta no se la puede ver ni en pintura en Extremadura o Andalucía. Y otro en contra: que con 60 años, estando más cerca de la jubilación, pretenda presentarse como la renovación del Partido.

Tal como diría uno de los manifiestos de la guerra, todos estuvieron allí. Mientras gobernaba ZP y corría el dinero a espuertas para los asuntos más peregrinos, a nadie se le ocurrió levantar la voz contra el despilfarro. Era peor quedarse sin la canonjía. Todos cantaban la canción de A comer, a beber y a arramblar, a todos los niveles. El que pretendía poner un poco de sensatez era laminado (por ejemplo, Jordi Sevilla).

Nos tememos que, tal como dice lúcidamente la exministra María Antonia Trujillo en su entrevista para Época, ninguno de los actuales valga para ejecutar la necesaria renovación-refundación del PSOE. Tiene que surgir alguien completamente desconocido: ni siquiera los tapados, que no son sino peones de los que ya andan en candelero. No parece, no obstante, que los tiros vayan por ahí: hay voces en la pesoe que no quieren primarias libres «porque eso crearía problemas», «pondría en cuestión el liderazgo» (¿einnnn? ¿Qué liderazgo?).

En fin. Dejamos para otra entrada el repaso al primer decretazo del año mariano de 2012…

No es país para inocentadas

Hoy, 28 de diciembre, las bromas están permitidas. Hay anuncios de todo tipo: que si Lerele Pajín ha decidido optar a la Secretaría General del PSOE (en cuyo caso pasaría a llamarse Secretaría Generala de la PSOA), que si Rajoy, echando pelillos a la mar, ha nombrado a Rubalcaba nada menos que Director de la Guardia Civil…

Quizá de todos modos sí sea bueno reírse de nuestra casta política, teniendo en cuenta que ellos se ríen de nosotros todos los días del año. Una inocentada que me ha parecido de las buenas es la que comenta D. Francisco Rubiales Moreno en su blog. Les extraigo un párrafo:

Mariano Rajoy, en un gesto inesperado por su contundencia y trascendencia, ha decidido lanzar una intensa campaña de limpieza democrática cuyo objetivo es liberar a España de los numerosos corruptos y delincuentes instalados en la política. Tras haber informado al rey de su decisión, Rajoy, flanqueado por su flamante ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, se ha reunido con los máximos representantes del Consejo General del Poder Judicial, del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional para expresarles su intención de limpiar España de indeseables y encargarles que preparen juntos la estrategia jurídica y procesal pertinentes.

Está clarísimo, tanto para ustedes como para mí, que esto es una inocentada de las buenas. Sobre todo, porque ni de coña se va a producir. Rajoy «respetará» (y hará mal) las designaciones digitales de sus predecesores e intentará trabajar con unas instituciones llenas de topos que seguirán siendo fieles al desgobierno anterior. Con lo cual se están sembrando las semillas de la repetición del anterior período del PP: cuando la despensa empiece a llenarse aparecerán otra vez las ratas, cucarachas y alimañas que minarán (o intentarán minar) el Gobierno desde dentro. Y el PP, more suo, no hará nada, porque en su ADN no está incluido lo de defenderse de esas especies. Pero en fin, esto es adelantar mucho los acontecimientos.

Centrándonos en lo que toca hoy, prefiero hacerles más bien una propuesta seria, tal que ésta: ¿por qué no declarar el 28 de diciembre algo así como el «Día Nacional a favor de la Vida Dependiente», entendiendo por tal a la que se está gestando en el vientre de la madre? Ya que no se pueden declarar «Días internacionales contra» (eso no queda muy «progresista» ni es «políticamente correcto»), que en este caso lo sería «contra el aborto», por lo menos quedaría constancia de que el Gobierno se acomoda al sentir de una mayoría social (perdón por el politiqués) que no está de acuerdo con las prácticas abortivas que el anterior gobierno permitió, alentó, legisló y subvencionó, siguiendo el programa del Livre Blanc de la laïcité.

No está el patio para bromas (gracias, PSOE), pero bien está que al menos por un día nos permitamos alguna que otra risa floja a cuenta de la casta política…

«Yo tenía un camarada…»

Parece mentira, pero como decía Don Quijote, «cosas veredes, amigo Sancho». Ya Mariano nos ha dado la primera en la frente con el nuevo Gobierno (japonés), incluyendo en él a personas que estarían mejor en otra parte, de quienes hemos hablado en los anteriores posts. Creíamos que ya estaba, pero no. Nuestra partitocracia democracia tiene momentos absurdos y esperpénticos, de los que Dº Ramón María del Valle-Inclán hubiese disfrutado con ganas.

Éste parece ser el caso de la consigna dada por Mariano a sus ministros: «No hay que hablar mal de quienes nos han precedido». Y el propio Mariano ha dado ejemplo en la despedida definitiva (ésta vez sí) de ZP: «Acertó y se equivocó, como todos«. Es aún la hora de que Mariano nos diga en qué acertó ZP, como no fuera en irse (y encima, un año más tarde de lo que le hubiera tocado, porque en junio de 2010 la legislatura ya estaba muerta). Por eso, uno oye a Fernández Díaz, flamante Ministro de Interior, haciendo el panegírico de sus predecesores Rubalcaba y Camacho… o del Faraón hablando de Caamaño, y se queda a cuadros. ¿Veremos repetirse la escena con Ana Jaguaryou Mato o Ana Pastor? Si no me dejaran otra opción, preferiría callarme antes que tener que hablar bien de toda esa patrulla que nos ha desgobernado durante 7 largos años y medio.

Todo contado, bien parece que estén hablando de ellos en este tono…

… que a lo mejor, hasta es verdad. O eso, o de logia a logia y tiro porque me toca.

Da zdrastvstvuet Tsar’ Boris Marianevich! (y III)

De los que no me gustan, el primero de todos ellos es Gallardón. Por muy «Fiscal en excedencia» que sea y por mucha promesa que se le hiciera a su señor padre, un señor que dice que «hay que obviar el 11-M» no puede estar de ministro de Justicia. Tal vez, como dice Anghara, Urdan-pillín y algunos otros integrantes de la casta cuyas pifias se han hecho públicas (Chaves, Bono, Pepiño et al.) podrán respirar tranquilos. O tal vez las zanjas crecerán alrededor de los Juzgados, vayan ustedes a saber. Pero desde luego, no me gusta.

Lo de Jorge (Jordi) Fernández Díaz entra en la nómina de sorpresas:

  1. No entiendo por qué había que premiarle, si el resultado del PP en Cataluña es mediocre. Y decimos mediocre porque de la debacle del PSC, el PP recogió solamente dos escaños y el ganador indiscutible resultó ser CiU (cosa incomprensible dada la política de recortes selectivos que aplican), que recogió la mayoría de esos escaños que perdió el PSC (pero quan convé, PSOE). Su nombramiento como titular de Interior es una bajada de pantalones ante CiU, que reconocieron no querer que un catalán fuera de Cataluña «tuviera más altura institucional» que el President Menys (y todo porque iba para presidente del Congreso, cargo que le venía mucho más a medida).
  2. Y ya puestos a premiarle, tampoco entiendo por qué en Interior. Lamentamos profundamente que Rajoy no recuperara a Mayor Oreja, salvo que por petición expresa de éste no se le incluyera en la quiniela. Necesitábamos a alguien que siguiera la misma línea que Mayor Oreja… y nos ponen a un señor que tal vez hubiera estado mejor de Secretario de Estado de AA.PP. Pero claro: esa área se la ha quedado Montoro, y el otro tampoco quería «estar a las órdenes de». Así que nada: por c… le damos un Ministerio aunque no tenga idea de la cosa y tots contents.

También me resulta desagradable Ana Mato en Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad. No sé qué conocimientos médicos y/o de Administración sanitaria tiene la señora Mato, como por ejemplo sí los tiene Ana Pastor, que era mi favorita para ese Ministerio. Lo que me supongo es que, en primer lugar, se ha premiado su fidelidad al líder. Y en segundo lugar, nos estamos oliendo que el verdadero Ministerio para el que esa señora está preparada es el de… Igualdad. «Ministerio» para el cual, como es sabido, no se necesita preparación alguna: todo lo más, una licenciatura en Sociología o haber hecho méritos en la promoción del flamenco y olé. Nos tememos también que continúe con la ideología y las políticas feminazis de sus predecesoras. Pero esperaremos antes de confirmar semejante barbaridad. Le queda el marrón, disimulado en Asuntos Sociales, de la inmigración. Veremos también cómo se las apaña.

Finalmente, henos ante el caso de José Ignacio Wert, que reúne en su mano la educación y la cultura (con permiso de las autonosuyas) de este país. Nada que objetar, a priori: un señor que lo conocen en su casa, pero que es profesor universitario, luego entiende de la cosa. En contra: al parecer es un acérrimo defensor de la nefanda Ley Sinde, la que nos considera a todos delincuentes por descargarnos contenidos de la Red sin pagar. Tampoco nos gusta que sea amigote de Prisa (¿también de RbCb?) y de la progresía en general. Nuevamente hay quien teme que lo único que hará este señor es proteger los derechos de autor (los zejateros serán «de izquierdas» y alguno hasta «comunista», pero creen como el que más en la propiedad privada, faltaría plus). Lo mismo nos sorprende con la aprobación de una mutación de la Ley Sinde

En resumidas cuentas, no hay que bajar la guardia, aunque el listón se haya elevado significativamente en comparación con los desgobiernos de ZP. Tampoco hay que olvidar que el listón se eleva exclusivamente por el equipo económico y que si no fuera por eso, a los restantes ministros también podría haberlos nombrado ZP.

Y para acabar con un punto musical, les dejo aquí con la «Escena de la Coronación» de Boris Godunov, muy adecuada al caso. Los intérpretes son el estupendo bajo ruso Evgeni Nesterenko (Boris), el tenor Denis Korolyov (Shuiski) y el Coro del Teatro Bolshoi de Moscú, con la Orquesta Nacional de Rusia dirigida por Alexander Lazarev, con ocasión del 150º aniversario del nacimiento de su autor, Modest Pétrovich Mussorgski. ¡Viva el Zar Boris Mariánevich!

Pensamientos al vuelo

Ideas, intuiciones y otras cosas que se me pasan por la cabeza

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Las cuatro esquinas del mundo

Nadie entre sin aumentar la entropía

Mirando hacia arriba...

Reflexiones sobre cosas que pasan en los cielos

El vuelo del albatros

Pensamientos diversos a vista de pájaro

Cuatro amiguetes y unas jarras

Ya que no podemos arreglar el mundo, hablaremos de lo que nos interesa: la política y los políticos, el fútbol, el cine, y todo lo que nos molesta, acompañados por unas jarras de cerveza. Bien fresquitas, por supuesto

General Dávila

Nada hay como el soldado español y mi única aspiración siempre ha sido estar a su altura

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La Imagen Reflejada

El Patito se vió reflejado en el agua, y la imagen que ésta le devolvía le cautivó por su hermosura: era un magnífico Cisne

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