Colofón valenciano (y III)

Nos quedan un par de cuestiones más. La primera de ellas, una vez tenemos a Teresa Ribera bien colocada como comisaria, lejos de la cuchilla judicial, es que la otrora ubérrima huerta valenciana es hoy un barrizal; y dos meses después de la riada, lo sigue siendo. Que luego te enteres de esto no es sino añadir sal a la herida:

https://gaceta.es/espana/el-gobierno-de-sanchez-retraso-cuatro-dias-el-envio-de-especialistas-de-rescate-a-la-riada-en-vez-de-salvar-vivos-nos-mandaron-a-buscar-muertos-20250203-1206/

Esta cuestión merece algún comentario más en cuanto a beneficiarios. Como siempre, repito, es mi opinión y puedo aceptar cualquier otra siempre que esté fundamentada. Así que vamos al lío.

Es mi opinión que uno de los beneficiados directos de la catástrofe valenciana es… ni más ni menos que el Reino de Marruecos. Resulta incomprensible por varios conceptos, pero el único conceto decente que se nos ocurre es el de situación geográfica: es decir, Marruecos está más al sur de España (a la altura de las Canarias… a las que también quieren) y disfruta de un clima más benigno, según parece, para las frutas y las hortalizas. Con lo cual sus productos agrarios, teniendo salida, llegan antes a España y por tanto, llegan con poca o ninguna competencia. De otras razones otros hablarán más largo y tendido que un servidor

Menos comprensible es que nuestro ínclito Perro Sanxe se dedique a financiar la economía marroquí: venga a darles millones y millones. Incluso se va a gastar un pastón en un puente que va a unir a España con Marruecos mientras nuestros agricultores y ganaderos las pasan putas (que sí, que me caliento) para llegar a final de mes, en algunos casos teniendo que echar el cierre, con unos responsables políticos de la cosa a los que la palabra que mejor les define es incompetencia cuando no cobardía, irresponsabilidad o traición a la Nación. Y todo porque se han vendido al Mesías iluminado de Billy Puertas, el mismo que lleva tiempo promocionando su menú de insectos para pobres. «Claro», debe pensar, «como estamos preparando una hambruna de proporciones mundiales, de tal modo que sólo los muy ricos podremos comer carne, hay que dar una solución al populacho».

Para no alargar más la historia (la parte que falta la trataremos en una próxima entrada) y centrarnos en Valencia, quiero terminar aquí con un vídeo de una sesión en el pleno del Ayuntamiento de Paiporta. Las justas iras y reivindicaciones de una vecina contrastan con el silencio —toda una admisión de incapacidad— del consistorio. Y lo lamentable, como dice mi amiga Luisa (si ella me permite llamarla así) es que, como ella dice, «Ya hemos estado sin gobierno y no se notó en nada. Realmente no hacen falta». Y voy a remachar el clavo: ¿para qué queremos unos políticos que no se nota cuando están y cuando no están? Y me da lo mismo a nivel local, autonómico o nacional.

Y aunque más abajo del Turia algunos digan Català i home de bé, no pot ser, yo, catalán, quiero expresar ahora mis mejores deseos de que los paiportinos (y en general los damnificados de la riada/gota fría) tengan mejor suerte con unos nuevos consistorio y gobierno autonómico que se preocupen por ellos y no los dejen tirados… aunque la culpa no sea toda de éstos. Amunt València!

He aquí el vídeo:

Actualización febrero 2025. Creíamos que el tema valenciano se había acabado, pero no. Resulta extraño hablar del parecido, pero parece el mismo procedimiento que el usado en el verde norte, en «las Asturias de Oviedo»: hay una frondosa extensión de verde. Bueno, pues la quitamos pegándole fuego. «No son más que cuatro pinos y cuatro abetos. Y si empieza a haber protestas, se unta a los ecologistas y santas pascuas». Se suponía que esa tierra quemada no iba a servir para nada… hasta que nos enteramos de que se han plantado… molinos de energía eólica, que no sólo afean lo indecible el paisaje (al carajo los «estudios de impacto ambiental»), sino que además hacen un ruido («rrrrrrrrrr») que no deja dormir ni a los pocos pájaros que han quedado.

Grosso modo y con alguna brocha gorda, es lo que ha podido pasar en Valencia. Imaginemos la reunión. «Bueno, ¿y cómo lo hacemos?» es la pregunta del millón.
─Veamos… si por algo es famosa la región valenciana es por sus Fallas y por sus riadas, ¿verdad?
─Eeeeeh, sí, jefe.
─Bueno, entonces he aquí la cuestión: ¿provocamos una riada? Total, ¿qué es la huerta valenciana? ¿Cuatro tomates, cuatro pepinos y cuatro berenjenas? Nada que no se pueda eliminar porque ya no es lo que era. En cambio, nuestro proyecto va a dar nueva vida a la región y va a crear, según cálculos, 30.000 puestos de trabajo.

Lo que ese desaprensivo de proyectista quiere ignorar es que no es posible recolocar a los pobres campesinos que se han quedado sin medio de vida en la nueva empresa porque, en general, ya tienen una edad y no se manejan nada bien con lo nuevo. «Anda y que se jodan. Los viejos, al catre. Necesitamos jóvenes. Sangre nueva, vida nueva», sueña el promotor. Y mucho, mucho dinero público, faltaría mas.

¿Y de qué es el proyecto? Bueno, de esto:
https://www.elconfidencial.com/espana/comunidad-valenciana/2025-01-28/mazon-data-center-picassent-digital-valley-puig_4052749/

Quizá no exista relación entre que el proyecto fuera de Ximo Puig y que lo haya recuperado Carlos Mazón; pero poniéndonos en modo malpensado plus, da que pensar en hasta qué punto están de acuerdo el PP y el PSOE en las cosas importantes (en este caso, los negocios), ya sea a nivel nacional como regional. Eso sí: los pobres valencianets d’a peuque se jodan. Eso es lo que le importa al poder político el ciudadano al que presuntamente gobierna. En vez de comer tomates, pepinos y berenjenas, a partir de ahora los valencianos van a comer datos… que seguro que no alimentan, pero tampoco engordan. Hay que salvar el planeta… de estos desaprensivos.

Colofón valenciano (I)

No sabía cómo titular esta entrada, que podía ser el colofón de la serie Fets de València. Sin embargo, con alguna distancia respecto de los hechos, sí quería rematar la serie con algunos detalles que hemos sabido posteriormente y que creo que —esta vez sí— son el colofón adecuado para esa serie, respondiendo además a la pregunta acostumbrada de ¿en manos de quiénes estamos? Así que ahí va… y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.

La pregunta que hay que hacerse es la de Cicerón, como casi siempre: Cui bono fuit? Evidentemente, no ha sido bueno ni para el Gobierno central (Perro Sanxe sale ahora a la calle con más escolta que ningún otro dirigente europeo), ni tampoco para el Gobierno autonómico, todavía presidido por Carlos Mazón. Pese al espaldarazo recibido por parte de Feijoy, como éste es gallego en ejercicio y non se sabe si sube ou si baixa, si ven ou si vai, nadie es capaz de predecir si le mantendrá en su puesto o si, en el último momento, le asestará el hachazo y prescindirá de él. Lo que sé seguro es que en Paiporta no van a dar ni pa ni porta a ningún político del PPSOE (con las consabidas excepciones de los tontos y los fanáticos).

Pero no nos desviemos del tema. Preguntábamos para quién fue bueno. ¿Quién podría sacar provecho de unos hechos tan luctuosos como los de noviembre pasado en Valencia? La lista, al parecer, no es muy larga. En mi modesta opinión, una primera beneficiada ha sido la exministra Ribera. La cosa tiene delito por un motivo: fue ella la que decidió, ¿mal aconsejada? por sus asesores ecolojetas (¿dónde está ahora toda esa gentuza, desaparecida supongo del organigrama del Ministerio?) que había que demoler presas, con la excusa (oficial) de que «eran obra de Franco», sin pararse a pensar que, a lo mejor, eran obras necesarias para aprovechar agropecuariamente el caudal de los ríos.

O quizá haya que enfocar la cuestión desde una perspectiva más política. Veamos. Para empezar, ¿qué es lo que hizo que Teresa Ribera se apuntara a las elecciones europeas del año pasado, seis meses antes del desastre? No tenemos ninguna duda de que fue una pifia. Acerca de cuál sea esa pifia nadie ha dicho nada, aunque podría ser la citada demolición indiscriminada de presas. También en Castilla-León; pero, para que vean la presunta accesibilidad de los políticos en RRSS, yo pregunté a García-Gallardo, hoy dimitido pero a la sazón Vicepresidente de la Junta y nunca recibí respuesta alguna. De eso, además, hablaremos en una próxima entrada. El caso es que alguien en el Ministerio debió de alertar sobre los negativos efectos políticos de esas demoliciones y a la ministra no se le ocurrió otra cosa que salir corriendo. Se conoce que prefirió que no la juzgara la Sala III (o la II) del TS. Y consiguió meterse en los puestos de salir. De la calidad de sus votantes, que la votaron por un bailoteo, mejor ni hablamos.

La siguiente fase es la que nos interesa, aunque ya nos adentramos en terreno de la política-ficción. Una vez dentro del Europarlamento, había que conseguir que Teresa Ribera fuera Comisaria. Preferiblemente, de la cosa (Medio Ambiente); pero si no, daba igual siempre que ostentara ese título. Siempre es mejor que te juzgue el TJUE: aunque pueda caerte encima el hacha, siendo Comisaria esa hacha puede tardar años en caer, que es lo que le interesa a esta tipa. Este año cumple 56 años; así, si una sentencia que le pueda caer por los Fets de València tarda 9 años (algunas sentencias del TJUE han tardado eso y más), ya le pilla con la jubilación a las puertas y se iría de rositas. Claro que también podría ocurrir que, blindada y enrocada en su posición de Comisaria, no llegara siquiera a plantearse una demanda contra ella.

Sobre los «Fets de València» (I)

Como lo prometido es deuda, comentaremos en una serie de entradas la entrada anterior, que recoge un artículo de Luisa C. Perosán.

Vaya por delante nuestro pésame a las familias de los fallecidos y nuestra comprensión, cariño y apoyo a los que, sobreviviendo, lo han perdido todo: casa, vehículo (en no pocos casos una herramienta de trabajo), negocio (anegados por las aguas)… en fin, un verdadero desastre en todos los órdenes. Los damnificados (ya no los muertos, cuyas cifras bailan debido al coste indemnizatorio) se cuentan por centenares. Y aunque dice Luisa que «la mierda hay que quitarla después», a mí me gustaría hacer una pequeña lista, como ejercicio.

Antes de seguir la línea de razonamiento de Luisa quisiera que diéramos un salto… hasta 1957. En estos momentos gobernaba Franco, un señor malo malísimo que, según contaba su leyenda (negra) particular, «firmaba sentencias de muerte tomando café». Dejando aparte el hecho de que eso es mentira (desmontada por Pío Moa en su Galería de charlatanes), Franco fue un señor que vio un problema en esas riadas y encontró —y aplicó— una solución: había que construir presas y pantanos, bien para canalizar el agua, bien para reservarla en los tiempos de sequía. Y eso fue lo que hizo. Los perroflautas se burlaron siempre de esas obras públicas; sin embargo, yo siempre he dicho que los que no se reían de esas ingentes obras públicas eran los agricultores, a los que hoy hay que añadir a los valencianos de a pie. Y esos perroflautas que se burlaban, conforme a la frase consagrada, hoy ni están ni se les espera.

Nota a pie de página: mejor ni hablemos de comparar el volumen de obras públicas del franquismo con el posterior a 1975. Como se decía en aquellos tiempos, «¡ay de aquel ministro que el 18 de julio no tuviera nada que inaugurar!». Desde 1975, por tanto, se vivió de rentas.

Demos otro salto al 20 de octubre de 1982, luctuosa fecha en que se rompe la presa de Tous. Ya estamos en democracia; pero al parecer, se cumple el dicho de que «hay dinero para lo que lo hay y no lo hay para lo que no lo hay». Había dinero para el Mundial (en el que acabamos de comparsas) y no lo había para evitar una catástrofe. Quizá no se pudo prever lo que pasó (que el Júcar creciera muy por encima del caudal que la presa podía contener y se liberara así un caudal cifrado en 16.000 m3 por la zona); pero sí era previsible que el Gobierno, al tener forzosamente que pagar, dilatara los procedimientos hasta que 15 años después (1997) tuvo que ser nada menos que el TS el que le obligase a aflojar la mosca. Al igual que en el caso de la colza, la tardanza de la justicia supuso que algunos beneficiarios no llegaran a ver las indemnizaciones debido a su fallecimiento.

Ahora, si me permiten, enlazamos con Luisa. Estamos aún en lo que podríamos llamar fase de prevención. Y ahí, en mi opinión, encontramos a la primera culpable: la Conferencia Hidrográfica del Júcar. Parece que la experiencia de 1982 les pillaba lejos. Mientras tanto y, como denuncia Luisa, mucho comité, mucha reunión y —suponemos— muchas comidas de trabajo (en las que, como denunciaba Fraga, «ni se come ni se trabaja»). Creyeron que la combinación de acontecimientos inesperados que provocó la catástrofe de Tous (pérdida de corriente eléctrica debido a la intensa lluvia y fallo del grupo electrógeno de emergencia por inundación de la sala, que impidió a su vez abrir las compuertas) no se iba a repetir. Su principal preocupación era la remodelación de sus sedes. Del mantenimiento de las presas y/o limpieza de los cauces de la cuenca hidrográfica ya, si eso, hablamos otro día, porque además andamos escasos de dinero.

Sin embargo, se produjo otra serie de acontecimientos inesperados que dio al traste con esa previsión: fallan todos los sistemas de alarma. Los avisos llegan condenadamente tarde. Y, como dice Luisa, a las 18.48 del 29 de octubre, la CHJ manda un e-mail para minimizar daños (que se resumen en salvar la cara y limitar su responsabilidad); pero a esas horas, L’Horta Sud está ya con el agua al cuello.

Como responsable indirecta o en segundo término tenemos, pues, a Teresa Ribera, la Demolition Woman, que ha demostrado sobradamente que, más que administrar, lo que se le da bien es bailar. La (hoy) exministra Ribera se lanzó a una furibunda campaña de demolición de presas y pantanos con la excusa de que «los ríos deben fluir libremente y sin obstáculos» (con el atractivo añadido de que así «destruían la obra del dictador»). Seguramente eso se lo susurró un asesor ecolojeta al oído. Y otro asesor ecolojeta de ésos le susurraría también que «no se puede limpiar el lecho de los ríos», como si estuviéramos en un paraíso adánico que no se puede tocar, ni siquiera para proteger a los seres humanos que viven en él. Sea como fuere, Valencia quedó desprotegida frente a una posible catástrofe natural (pestosa humanidad, que todo lo destroza)… como la que ha ocurrido estos días. La señora Ribera siempre podrá decir que «se fue antes de que ocurriera lo que ocurrió» (con las europeas). Ahora quiere ser Comisaria europea… pero su candidatura presenta el lastre de tres querellas por inacción ante la gota fría. Veremos qué pasa.

A partir de aquí entramos en el nivel político de la cuestión. Para no hacer largo el cuento, lo tratamos en la entrada siguiente.

Hechos

Por cortesía de Luisa C. Perosán, valenciana residente en Valencia y, por tanto, perfectamente legitimada para hablar de la gota fría (no me da la gana de decir DANA, como los progres), cuelgo su último artículo sobre esta desgraciada circunstancia que ha padecido Valencia en estos últimos días. Original aquí (nos hemos permitido alguna corrección de estilo, que no desmerece ni desvirtúa la sustancia del artículo).

Mas allá del «Y tú más» al que tan acostumbrados nos tienen, lo que hay son hechos irrefutables, hechos que todo el mundo trata de acomodar en su beneficio, pero los hechos son estos:

Durante el martes día 29 de octubre en zonas del interior de Valencia cae un diluvio, que comienza a bajar rápidamente hacia su salida natural que es el mar.

Esto se sabe, pero la Confederación Hidrográfica del Júcar está «a por uvas»: comités y reuniones, todo menos vigilar adecuadamente. Tuvieron que abrir el embalse de Forata, y aun así parece ser que no vieron el peligro. Desatienden entre otras cosas, el barranco del Poyo. Cuando se dan cuenta y para intentar minimizar daños, mandan un e-mail a las 18:48. A esa hora, a L’Horta Sud le llega el agua al cuello.

Como en otras muchas cuestiones, un sistema elefantiásico, obeso e inoperante, lleno de sueldos Nescafé, se pasa la patata caliente y nadie quiere asumir responsabilidades. Se ponen de perfil amparándose en una maraña de normas y burocracia absurda.

A esas horas la gente estaba haciendo su vida con normalidad.

Sin embargo, cuando se dan cuenta de lo que se viene, muchos intentan desesperadamente salvar sus coches, lo que convierte en especial a los garajes en trampas mortales. Esto es así porque para muchísima gente el coche es vital; sin él no pueden trabajar y es seguramente una parte importante de su patrimonio. Esto, ecologistas criminales, os lo tenéis que grabar a fuego en vuestros podridos cerebros. La gente es arrastrada por la riada dentro o fuera de sus coches. El agua nos arrasa.

¿Y al día siguiente? El Armagedón.

Y entonces, después de que a todos nos pillara esa catástrofe por sorpresa, aún nos quedaba una sorpresa más: la omisión de auxilio.

Valencia hace lo que puede. A los bomberos y a la policía se unen miles y miles de voluntarios que acuden a pie, desde la ciudad hasta las localidades más cercanas, para ayudar. De entre estos voluntarios muchos son jóvenes, ésos de los que el gilipollas relamido de Pérez-Reverte decía que «eran unos pusilánimes». Los chicos de Revuelta son capaces de organizarse y enviar más de mil toneladas de ayuda. De toda España comienza a llegar gente con máquinas y tractores para ayudar.

Muchos policías y militares acuden sin uniforme porque no pueden hacerlo de forma oficial. Esto deja en muy mal lugar a papá Estado.

¿Y el Ejército? Buena pregunta. El Ejército esperaba la orden; una orden que no llegaba porque, según el presidente del gobierno, «no se había pedido ayuda». El Ejército y la UME, dependientes del Ministerio de Defensa y del de Interior respectivamente, llegaron seis días después. Los que llegaron antes fueron las «autoridades», recibidas por un pueblo al que habían abandonado y al que, además, impedían con su parafernalia continuar con los trabajos de limpieza. Todos fuimos testigos de lo que ocurrió.

Esto lo vio toda España. Es por eso, y sólo por eso, que el lunes empezaron a llegar militares y la UME.

De no haber ocurrido, y controlando los medios como los controlan, Valencia se hubiera podrido bajo el barro hasta que el PSOE hubiera conseguido el gobierno autonómico. Aun así, Sánchez no da puntada sin hilo y vuelve a poner a la oposición entre la espada y la pared, condicionando las ayudas económicas a la aprobación de unos Presupuestos que le aseguren la poltrona.

¿Qué hará la oposición? Pues eso está por verse; pero es evidente que Sánchez miente como un bellaco una vez más.

De esa partida de dinero no va a llegar apenas nada a los afectados. Si algo llega, será como esas ayudas que pagaban las Mutuas aseguradoras durante la pandemia, y que muchos, muchísimos autónomos han tenido que devolver. O como en La Palma, donde aún están esperando. Me imagino esos despachos donde se fraguan ya el destino de esas ayudas, que, como siempre, acabarán en manos de cuatro sinvergüenzas.

Aprobar esos Presupuestos sólo garantiza una cosa: asegurar el poder a una panda de corruptos.

Por otra parte, parece ser que todavía no se es consciente de la magnitud de la catástrofe. A los daños personales hay que añadir los económicos, ya que gran parte del motor económico de Valencia estaba situado en esa zona. Esto se verá claramente en unas semanas.

Y, como las desgracias nunca vienen solas, en muchos lugares, como en el barrio Orba de Alfafar, hay robos, saqueo y okupaciones por parte de los de siempre.

Otros con los que hay que tener cuidado son las ONGs y la Cruz Roja, que sólo han aparecido para «pedir perras» y mangonear una semana después.

¿Y qué decir de las pútridas televisiones, desinformando, lanzando bulos continuamente, intentando por todos los medios «crear el relato»?

Estamos mal, pero si se sigue «el juego de tronos» vamos a estar aún peor.

Ahora es momento de quitar el barro, pero la mierda hay que limpiarla después.

En la siguiente entrada comentaremos nuestras impresiones.

Comentario a las elecciones andaluzas

Ahora él era el amo del mundo, y no estaba del todo seguro sobre lo que hacer a continuación. Mas ya pensaría en algo.

Arthur C. Clarke,

2001, una odisea del espacio

Las elecciones andaluzas han arrojado un resultado que no se preveía: mayoría absoluta del PP en Andalucía. Esto, hace unos años, era inimaginable. Pero creo entender lo que ha ocurrido. Después de estar 37 años en la poltrona y de no dedicarse a otra cosa que a sangrar y robar a los andaluces engañándoles, éstos se han hartado. Ha llegado Moreno Bonilla y les ha dado un respiro. Y los andaluces, temerosos aún del cambio radical que proponía VOX, se han echado en brazos del PP. Se ha acabado (por ahora) el cortijo socialista y comienza una etapa nueva, al menos en apariencia.

Sin embargo, acabada la fiesta de la noche electoral y limpios de confetis los ojos, la pregunta que le hizo Aznar a Feijóo sin nombrarle sigue en pie: ¿Llegar al poder para hacer qué? ¿Qué es lo que quiere hacer Moreno Bonilla, ahora que «es el amo del mundo (andaluz)»? Tiene mucha tela que cortar si quiere empezar. Tiene que conseguir transformar Andalucía de territorio subsidiado (y por ello cautivo e improductivo, siempre a remolque de los deseos de otros) a territorio productivo y vibrante. La Junta debe ser una fuente de estímulo a los andaluces, en vez de ponerles palos en las ruedas y zancadillas en los pies. Tiene que dejar de mirar a la burguesía catalana gobernante, que siempre quiso a Andalucía de rodillas, temerosa de que creciera más que su Cataluña. Aquí ¾y perdóneseme la digresión¾ no hay sino recordar estas palabras de Pujol y ligarlas al hecho de que se educó en el Colegio Alemán de Barcelona, en los tiempos en que su dirección y profesorado eran designados por Herr Bernhard Rust, ministro de Educación del Reich en el gobierno del Führer bienamado Adolf Hitler:

«El hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido (…) es, generalmente, un hombre poco hecho, un hombre que hace cientos de años que pasa hambre y vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido poco amplio de comunidad. A menudo da pruebas de una excelente madera humana, pero de entrada constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España. Ya lo he dicho antes: es un hombre destruido y anárquico. Si por la fuerza del número llegase a dominar, sin haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña. E introduciría su mentalidad anárquica y pobrísima, es decir, su falta de mentalidad».

Y para remachar el clavo, resulta que Pujol ni siquiera inventó nada. Estas palabras, que pueden sonarnos repugnantes, las escribió casi letra por letra el intelectual e historiador Ernst Nolte como definición de «judío» cuando Marcel Reich-Ranicki dirigía el Frankfurter Allgemeine Zeitung, allá por 1986. Naturalmente, Reich-Ranicki, judío polaco, se negó a publicar el artículo, lo que se saldó con dos consecuencias: la dimisión fulminante de Marcel Reich-Ranicki de la dirección del FAZ y la abrupta terminación de la amistad mantenida hasta entonces con Ernst Nolte y Joachim Fest, que sí lo publicó como su sucesor.

Curiosamente, eso que dijo Pujol de los andaluces ¾de citada raíz nacionalsocialista, pues lo que dice Ernst Nolte de los judíos lo aplica Pujol a los andaluces y es lo que piensan no pocos dirigentes separatistas catalanes como marco mental¾ empieza a cuadrar demasiado bien a la Cataluña actual. Pero dejémoslo aquí, pues con la victoria todo el mundo proyecta sus sueños y esperanzas… hasta que viene la realidad y los recorta a la baja. Vamos a ver cómo se desarrolla el proyecto de Moreno Bonilla.

Al tiempo que hay que hablar de la victoria del PP, hemos de hablar de la curiosa situación en que ha quedado VOX. Ha aumentado, pero muy poquito. Ya dijimos en su momento que a nosotros nos parecía que a Macarena Olona, candidata válida donde las haya, alguien se la había quitado de en medio por el eclesiástico procedimiento del promoveatur ut amoveatur. Y la han mandado a Andalucía, donde la cuestión no era si iba a perder votos (que no, por el hartazgo del respetable con la izquierda), sino cuántos iba a ganar. Y si envuelves a una candidata válida con un equipo medianamente inepto, la imagen que queda es la proverbial del brioso corcel uncido a una yunta de bueyes. Resultado: VOX aumenta su representación, pero sólo en dos escaños. O sea, no lo bastante como para molestar a/influir en Moreno Bonilla, sean cuales sean sus planes.

Y del otro asunto que hay que hablar es del descalabro absoluto de eso que hoy todavía llaman «las izquierdas». Contra lo que se pudiera pensar, no era un descalabro imprevisible. Dejemos aparte que el discurso socialista sea la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la prédica a la envidia y que su virtud inherente sea la distribución igualitaria de la miseria. Pensemos en que Juan Espadas era ya un candidato tocado por «cositas» de su señora, es decir, tan inidóneo como la ínclita Fiscal General del Gobierno, Dolores Delgado. De nada sirve que en el PSOE andaluz digan ahora que «en realidad, Juan Espadas era una máscara de Pedro Sánchez»: tenía las mismas posibilidades de ganar las elecciones que El Fary de jugar en la NBA. Del resto mejor ni hablemos, que no tienen ni media torta, ni ideológica ni de las otras. Como dijo Escohotado, «la extrema derecha es un invento de la extrema izquierda»; y el aferrarse a la consigna de «que viene la extrema derecha» les ha costado los comicios tanto a Teresita la Maestra como a sus correligionarias, desperdigadas en toda la galaxia izquierdista. La única esperanza que les queda es esperar a que Moreno Bonilla cometa algún fallo de planeamiento o de ejecución, que no es probable en lo inmediato.

Pero, por otro lado, si el proyecto de Moreno Bonilla consiste sólo en rellenar la despensa sin derogar las leyes ideológicas con las que las izquierdas han gobernado Andalucía casi tanto tiempo como Franco y que, desde luego, no son fuente de progreso de una comunidad, sino origen de su atraso y de decisiones erróneas que lastran dicho progreso, apaga y vámonos. Eso que todavía se llama «izquierdas» puede respirar tranquilo, aunque no les guste no poder administrar el dinero. Esas mismas leyes, con el tiempo, propiciarán la vuelta del socialismo a San Telmo. Y esta vez, con la despensa llena (Mt 12:43-45).

Del desplome total de Ciudadanos en Andalucía hay que hablar; pero si hay que buscar culpables, no hay que hacerlo sólo en Andalucía, sino que hay que tirar por elevación. Pero de eso hablaremos en una entrada próxima.

Gaviota herida (y V)

Como les decía, quedan aún unos cuantos flecos por desenredar en todo este asunto. Sin mucho orden, iremos desgranándolos. Continuar leyendo «Gaviota herida (y V)»

Gaviota herida (IV)

Volvemos a dar un salto a través de la sierra de Guadarrama y nos plantamos de nuevo en los Madriles. Lo que sucedió en los días siguientes hubiera ameritado que la entrada se titulara algo así como «9 días que hicieron temblar al PP hasta los cimientos». Todo ha sucedido a gran velocidad, pero la resultante por ahora es la siguiente:
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Gaviota herida (III)

El engarce de las elecciones castellano-leonesas en esta historia es complicado, pero se va a intentar. Animado por el éxito de Díaz Ayuso en Madrid, Mañueco quiere convocar elecciones en Castilla-León. Sin embargo, su situación es harto más complicada que la madrileña: en primer lugar, por los pactos de uno y otra. En Madrid el PP ha creado una entente natural y sin complejos con C’s y con VOX, mientras que en Valladolid Mañueco berrea vade retro Sathana! a la formación verde limón (por consejo/orden de la planta innoble de Génova, 13) cada vez que aquélla intenta un acercamiento. En segundo lugar, la gestión del korona por parte del galeno Igea es mucho más discutible que la de Madrid (la del vallisoletano más alineada con las posturas del Gobierno que con las necesidades de los… ciudadanos: chúpate ésa). Y luego está el hecho menos discutible de que Mañueco tiene menos carisma que una almeja, algo de lo que Díaz Ayuso va más que sobrada.
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Gaviota herida (II)

Pongamos que los conjurados ponen rápidamente manos a la obra, tanto en el Ayuntamiento como en Génova, 13. Y empiezan a buscar trapos sucios a la presidenta, contratando incluso a una agencia de detectives para el trabajo sucio, una de ésas que tanto te busca la infidelidad de un marido o mujer como remueve papeles para construir un caso contra alguien. Y no se los encuentran. Para su mala suerte, la hoja de servicios y todo lo demás de Díaz Ayuso está limpio como una patena. No hay por dónde cogerla. Pero eso no detiene a los conjurados. En política la regla dice que, si no puedes con tu contrincante, prueba suerte con la familia: es fácil encontrar un garbanzo negro en un hermano, tío, primo, padre o madre. Ejemplos los hay para todos los gustos y en toda la extensión de la piel de toro, así que citaremos uno que valga por todos: el famoso y probablemente alejado en el tiempo caso de Mienmano, Juan Guerra para los amigos, que se tomaba sus cafelitos en un despacho prácticamente adyacente al Palacio de San Telmo.
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Gaviota herida (I)

La realidad vuelve a interponerse en el camino de las somaldades que uno quiere contar, pero es que así son las cosas. Vamos a comentar en esta serie de entradas dos asuntos que, aunque puedan parecer de índole distinta, tienen un nexo de unión, que es, naturalmente, Isabel Díaz Ayuso, Presidenta (por ahora) de la Comunidad de Madrid.
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Pensamientos al vuelo

Ideas, intuiciones y otras cosas que se me pasan por la cabeza

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Las cuatro esquinas del mundo

Nadie entre sin aumentar la entropía

Mirando hacia arriba...

Reflexiones sobre cosas que pasan en los cielos

El vuelo del albatros

Pensamientos diversos a vista de pájaro

Cuatro amiguetes y unas jarras

Ya que no podemos arreglar el mundo, hablaremos de lo que nos interesa: la política y los políticos, el fútbol, el cine, y todo lo que nos molesta, acompañados por unas jarras de cerveza. Bien fresquitas, por supuesto

General Dávila

Nada hay como el soldado español y mi única aspiración siempre ha sido estar a su altura

VIA LIBRE

Escribo y difundo lo que me interesaría leer. Para todos los públicos

Verdades Ofenden

"Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga" Diderot. / "El que tiene la verdad en el corazón no debe temer jamás que a su lengua le falte fuerza de persuasión" Ruskin – (Bitácora-Biblioteca virtual y PERSONAL, recopilatória de aquellos artículos que despiertan mi interés)

C Y K L O S

Asociación de Astrología de Cataluña

Queremos salir de la Crisis

¿Los políticos Tambien?

Galicia Futura

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La Imagen Reflejada

El Patito se vió reflejado en el agua, y la imagen que ésta le devolvía le cautivó por su hermosura: era un magnífico Cisne

Es war einmal...

"Los dogmas del quieto pasado no concuerdan con el tumultuoso presente." (Abraham Lincoln)