Vaughan Williams: Concierto para tuba y orquesta en fa menor

Como ya saben ustedes, en este blog hay espacio para descansar de la política (que parece descender todos los días un grado en sordidez). Y si mi compadre Noatodo trae a su consideración una obra de Frederick Delius, compositor apenas conocido para el gran público, yo les traigo hoy, sin ánimo de «competir», una curiosa obra de Sir Ralph Vaughan-Williams, contemporáneo de Gustav Holst (éste sí, muy conocido por su obra The Planets) y con quien compartió una investigación sobre la música popular inglesa y el gusto por la música inglesa en la época de la dinastía Tudor (hoy popular gracias a una serie de televisión).

La obra que les propongo hoy es el Concierto para tuba y orquesta. La curiosidad de la obra se halla en que hasta este compositor, a nadie se le había ocurrido antes dedicar una obra concertante a la tuba. Para instrumentos de cuerda y madera hay los que uno quiera; de trompeta y trompa hay obras muy estimables (Haydn, Mozart y Strauss, sin ir más lejos); pero cuesta imaginarnos a la reina del metal grave en un papel protagonista. No obstante, es necesario reconocer que Vaughan Williams consigue una obra que suena muy bien, cuando menos, y además muestra un alto grado de exigencia para el intérprete. Aquí les dejo los enlaces a la Virgen de los Vídeos (Youtube, naturalmente):

I. Allegro:

II. Romanza.

III. Finale: Rondo alla tedesca.

No debería haber paz para los malvados

Hoy la indignación casi no me deja escribir. Éste era el último favor que ZP pidió a Mariano y éste, graciosamente, se lo ha concedido. La sentencia que hoy ha cagado el Tribunal …stitucional es la mejor prueba de su prescindibilidad. Un «Tribunal» que, como se enseña en las Facultades de Derecho, «no se integra en el Poder Judicial aunque lo corona». También es la mejor prueba de que se trata de un Tribunal creado por políticos para asuntos políticos (por más que también resuelva recursos de amparo y cuestiones de inconstitucionalidad).

Ya anteriormente el TC se había bajado los pantalones por orden superior. Vimos con horror cómo la marca blanca de los asesinos accedía al poder en San Sebastián y en una porción de municipios que les asegura un territorio y, sobre todo, un suministro. Un partido que tenía que haber sido ilegalizado conforme a la Ley de Partidos resulta que ahora, gracias al enjuague entre los dos partidos nacionales, es clave en Vascongadas. Y ahora nos encontramos con la indignidad que remacha el clavo: otra de las marcas blancas de los asesinos etarras puede presentarse a las próximas elecciones vascas y, tal vez, conseguir que un etarra se siente en el despacho principal de Ajuria Enea.

Constato que ambos partidos han perdido la vergüenza: los hunos, por despreciar y ningunear a las víctimas. La última pedrada de ese lado, creo, la de la portavoza Gabriela Bravo, «progresista», cuando dijo esto.

Y los hotros, por pecados de omisión y de interés. Y todo por echar el incienso ante el altar del dios Voto: resulta que defender a las víctimas era aparecer como un «exaltado» y no convenía a la imagen («lo importante es la foto») de centrishta reformishta que quería dar Mariano después de 2008.

Así se entiende que saliese ese merluzo a la vasca, un tal Iñaki Oiartzabal, acusando de ultras a personas como Salvador Ulayar por preguntar todos los días al senyor ministre cuándo era llegada la hora de detener al bestia de Josu Ternera. Si Salvador Ulayar, al que tengo por hombre de bien, fuese un ultra, no se hubiera quedado de brazos cruzados ante el vil asesinato de su padre. Hubiera comprado un arma y primero le hubiera pegado dos (o cuatro) tiros al cobarde de Vicente Nazábal y otros tantos a Eugenio Ulayar Huici, un sobrino suyo, colaborador (¡!) del comando etarra que asesinó a su padre, don Jesús Ulayar Liciaga, cuyo delito contra la tierra y la patria vasca, al parecer, fue haber sido alcalde de Etxarri-Aranatz por UCD. Imperdonable, oigan.

Nuevamente, pues, facta est iniquitas. Seis «magi-astados», seis, han corneado la dignidad de todo un pueblo. Su ley no es muy explícita, pero los «magi-astados» podrían acogerse a la excusa de «cumplimiento de órdenes», porque en la parte del estatuto jurídico de los miembros del TC no se habla en ningún momento de que «no puedan estar sometidos a mandato imperativo alguno» (que sí rige para los jueces, aunque sólo en su relación con sus superiores: 12 LOPJ). Saben muy bien a quién se deben. Y lo han vuelto a demostrar. Ítem más: el TC está ya para el descabello.

Retengan estas caras y estos nombres. Tómense su tiempo. Estos señores (y otros que no salen en la foto pero que no se han movido) son los responsables directos de la infamia. No debería haber paz para ellos. Y se van a morir de viejos y en la cama, después de haber cobrado una buena pensión (que los partidos acuerdan para ellos por los servicios prestados), nada de los miserables 400 euros que cobran muchas viudas en este país. Triste país en que la memoria, la dignidad y la justicia (y casi que la legalidad también) salen echando leches por el retrete cuando la política aparece en escena.

Retrato certero de anemia cultural

No sabía cómo titular este texto, que he leído en Facebook y que proviene, al parecer, de un profesor universitario (o más arriba), el cual parece saber muy bien de qué habla. Por supuesto, no puedo estar más de acuerdo con él. Pero digo más y me incluyo en el paquete: nos quejamos, sí; ¿pero dónde estamos a la hora de actuar? ¿Será el problema que «hemos dejado la política en manos de los políticos»? ¿Será que la verdadera democracia no ha llegado aún a los partidos (pues sólo desde dentro de ellos se nos permite actuar)? Juzguen ustedes mismos.

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo y asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes o una huelga general.

Ha llegado la hora de reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel, y admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre. Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana, o en tres o cuatro años, sino que es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.

Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, porque son de los nuestros. Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.

Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura. Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un presidente que hablara inglés o tuviera mínimos conocimientos sobre política internacional.

Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir incluso a las asociaciones de víctimas del terrorismo.

Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo trece veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.

Mediocre es un país que no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.

Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro que sin embargo encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas.

Es mediocre un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada -cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada. Un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que se insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.

Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.

¿ZP es facha?

Vía mi compadre Noatodo me entero de que ZP reconoce que no estaríamos como estamos «si hubiéramos gastado menos de lo que ganábamos y hubiéramos tomado prestado menos del exterior». Da sencillamente grima ver el cinismo con el que admite, tras haberle dejado el marrón a su sucesor, que gastaban más de lo que ganaban (¿en qué, ZP, en qué?). Pero no solamente hay que poner en su cuenta que gastaban más de lo que ganaban, sino que:

  1. Dilapidaron dinero en ingeniería social utilizada contra la nación española.
  2. Dilapidaron dinero en promover el separatismo y el cuarteamiento de la nación española.
  3. Dilapidaron dinero en los asuntos más peregrinos (supuestamente), como «la corrección del pie zambo en el Congo» y otras cosillas.

 Pero y sobre todo, ZP no escuchó a nadie. No escuchó a los que ya en 2006, como Gestha (el sindicato de los técnicos de Hacienda, que no aprendieron economía en dos tardes y que si de algo saben es de números), avisaban de que no se podían atar los perros con longaniza. O Manuel Pizarro, que en el debate pre-electoral de 2008 con el Profesor Siesta dijo cosas que se han ido cumpliendo punto por punto. La reacción de ZP fue taparles la boca, envolverse en la bandera y llamar antipatriotas a quienes, aun sabiendo poco (como es el caso de un servidor de ustedes) o mucho (caso de Gestha o de Manuel Pizarro), decían que íbamos derechitos a la crisis. Quienes en la blogocosa no nos alineábamos con las tesis de ZP tuvimos que soportar el inmisericorde chorreo de los cyberpepiños y otras hierbas, que nos llamaban fachas (estoy seguro de que si la mitad de esos cyberpepiños supieran exactamente lo que nos llaman cuando dicen fachaaaaaaaaa, se callarían la boca) lo más bonito.

Y ahora va ZP y dice esto. Así, pues, ¿ahora ZP es facha-pepero-ultramontano-proinquisidor y no sé cuántas cosas más (parte de todo lo que a nosotros nos llamaban)? Pues véanlo y juzguen ustedes mismos:

De paso, habría que preguntar dónde estaba Rubalcaba en aquellos entonces. Ah, sí, ya me acuerdo: en el Gobierno. O sea: que pudo haber tomado unas medidas distintas de las que tomó. O sea más: que no lo hizo. Pues hay que verle hoy hinchado el pecholata contra los «errores de Rajoy» (que no serían distintos de los suyos porque ambos, con matices, harían la misma política económica).

Creo sinceramente que toda a esa troupe tendríamos que exigirles daños y perjuicios por mentir tan descaradamente (a los hunos por acción y a los hotros por omisión). Lo de devolver la comisioncita por cada subvención que concedieron… mejor que nos olvidemos. Devolver el dinero y dimitir son dos expresiones de nuestra rica lengua española que la casta política que soportamos desconoce absolutamente.

Finalizo con una pregunta (y ojalá no sea retórica): ¿habrá algún político que alguna vez y por una vez nos cuente toda la verdad? Espero que la respuesta no sea no, porque entonces dejaría de ser un político

Esto no es Uganda

Aquellos de ustedes que residan en el Principat recordarán, posiblemente, a cierto grupo musical cuyo estilo era mayormente el ska (que me cuelguen si sé lo que significa ese palabro). Se llamaba Decibelios y uno de sus mayores éxitos fue Vacaciones en el Prat, que gracias a los buenos oficios de la Virgen de la Memoria Visual (Youtube) recupero para ustedes:

Se preguntarán ustedes a cuento de qué viene esto. Pues viene a cuento de un SMS que Mariano mandó a su ministro de Hacienda, Mr. DeWindows, que alguien leyó y filtró a la prensa. El texto, según parece, era el siguiente:

Aguanta, somos la cuarta potencia de Europa, España no es Uganda.

Frase digna de entrar en el catálogo de political freakisms, al mismo nivel que el «nos interesa la tensión» de ZP, del «tendré que echar al filtrador o la filtradora» de Rubalcaba o el «manda huevos» de Trillo.

Creería Mariano que Uganda, por ser país africano, sería el agujero del culo del mundo comparado con España y que, por lo visto, como no tiene representación diplomática ni consular en España, nadie se iba a enfadar porque él dijera una cosa u otra. Tenía que estar en el atraso más absoluto, ese que nos viene a la cabeza cuando se menciona la palabra «África».

Bien, pues parece que Mariano anda atrasado de noticias: Uganda tiene representación, aunque no en España, sino en Francia. La primera en la frente. Más aún: ha sido un colaborador español de dicha Embajada ugandesa en Francia quien ha puesto a Mariano al día. El señor Santiago Jiménez informa a Mariano de que Uganda no es la porquería de país que era bajo la tiranía de Idi Amin Dadá. Al parecer ha hecho sus deberes mejor que España y, dentro del panorama general africano, se encuentra de la mitad para arriba de la tabla (aplicando el símil futbolístico). No es extraño que surjan economistas como la zaireña Dambisa Moyo bajándonos los humos de «conquistadores europeos».

Y no: España no es Uganda. Si fuésemos un país africano estaríamos por debajo de Uganda. No quiero imaginar a qué país, en tal caso, nos podríamos comparar. Por el contrario, si hubiésemos actuado como ellos, tal vez no hubiéramos llegado al punto de ser rescatados-prestatarios-lo-que-sea por la UE. Tal vez incluso estaríamos superando a Francia (que se dispone a probar la medicina zapatera, por cierto). Pero los españoles es lo que tenemos: cuando creemos que nadie nos oye, abrimos la gran bocaza. Y luego hay que estar medio año pidiendo disculpas.

No, España no es Uganda: no hay palmeras ni limones. Hay suciedad y radiactividad. Y los aviones no pasan por encima de nosotros porque hay que cerrar aeropuertos inservibles que sólo sirvieron para llenar los bolsillos de algunos politicuchos y mercachifles del cemento.

Vale la pena decir que Mariano ha dejado de ejercer de gallego: ha pegado un bajón importante y además, a partir de ahora no sabrá si los palos que reciba le vienen o le van

Pájaros cantores

Retomo un ámbito que había dejado un poco abandonado ante las graves cuestiones que se han suscitado en este tiempo en el ámbito nacional: la política catalana. Ya sabrán quienes han seguido un poco mi blog que ésta nos ha dado jornadas gloriosas, como la jornada en que Francisco Caja se decidió a defender el bilingüismo en Cataluña y los diputados de CiU, ERC e ICV decidieron que aquello no iba con ellos. Ese fue un mérito muy importante para la hoy Hble. Consellera d’Educació, Irene Rigau.

Hoy someto a consideración de ustedes esta intervención del diputado Cañas, de C’s. Ocurre en medio de un debate sobre un proyecto de ley para regular la captura y posesión de pájaros cantores (tiene huevos el nombre de la futura norma). Naturalmente, no podemos estar más de acuerdo con el diputado Cañas. Con todo lo que nos está cayendo, lo deseable es que el Govern nos hablase de otros pájaros, que por desgracia todavía no han cantado todo lo que saben.

Y que conforme avanzan las investigaciones policiales, la jaula se va haciendo mayor. Vean si no la interpelación al Molt Hble. por parte de Albert Rivera… y la respuesta de aquél, nada profesional, como la de alguien a quien han pillado con el carrito de los helados:

Es evidente que eso no preocupa al senyor Mas. No es de extrañar que en el Estatut de 2006 se pergeñara un Consell de Justícia de Catalunya, a saber, embrión o criatura hecha y derecha de un Poder Judicial Català. Si la Generalitat pudiera disponer de algo así, como dispone el partido único PPSOE en Madrit, cuánto más fácil sería lo de financiar el partido. Las denuncias por cobro de comisiones ilegales serían rechazadas de plano. Y debido a lo que tardan en Estrasburgo, no pasarían menos de 10 años antes de que se hiciera justicia. Y aún si llegara, ya tienen experiencia en el incumplimiento de sentencias: exhiben la prepotente seguridad de que no les pasará nada si decidiesen incumplirla.

A los catalanes (no a los nacionalistas catalanes) nos importa una mierda la captura y posesión de pájaros cantores. Nos importa, como dice el diputado Cañas, que 600.000 catalanes no tenemos trabajo. Nos importa que España (de la cual Cataluña forma parte, les guste o no a los nacionalistas y otras hierbas) está siendo objeto de rescate (o como quieran ustedes llamarlo, que aquí la polisemia es la norma). Así que sería bueno que els senyories del Parlament dedicaran su tiempo menos a untar a aquellos que se deben y más a pensar a aquellos a quienes, según la ley, representan (en teoría, los catalanes)…

Metamorfosis

En muchas ocasiones pienso que El Quijote, obra capital de nuestra literatura, debía ser recuperado para la escuela. Desgraciadamente, no tiene cabida entre tanta escuela comprensiva y otras pajas mentales psicopedagógicas, de tal manera que un porcentaje elevado de nuestros jóvenes sale de la educación básica sin saber hacer la O con un canuto (si tienen suerte, les habrán explicado qué es la O y qué es el canuto).

Viene a cuento esto que les digo porque observando ayer al Ministro de Economía, Mr. DeWindows, tuve un dejà vu. Uno, que no es experto en informática, lamenta no disponer de un programa de morphing. Créanme que estaba teniendo la pesadilla de ver a Elena Brotesverdes Salgado engordando y perdiendo pelo, hasta metamorfosearse en Mr. DeWindows. Y recordé a la Märschallin mintiendo como una bellaca cuando decía que dejaban el Gobierno «con el 6% de déficit». Las explicaciones de Mr. DeWindows tampoco tienen desperdicio…

No llega al virtuosismo de Fernández de la Vogue cuando hablaba de las «conducciones temporales de agua» (el trasvase, negado por activa y por pasiva por la personaja), o del propio ZP hablando de la «intensa desaceleración económica» (crisis, también negada por activa y por pasiva por el susodicho… hasta ese momento). Pero hay que reconocer que se esfuerzan y apuntan maneras. Por lo pronto, que todo un señor ministro diga esto:

El Gobierno lleva cinco meses en el Gobierno ejerciendo sus funciones de gobierno.

no hace sino recordarme aquella frase famosísima de

«la razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura (…)».

Y la machacona insistencia del ministro en que es una «ayudita para la banca (y exclusivamente para ella) me pone los pelos de punta. En el mismo sentido parece ir el titular de la Gaceta: que los Bancos tendrán que devolver 100.000 millones. Son cantidades absolutamente astronómicas, estratosféricas y en todo caso mareantes para un ciudadano de a pie como un servidor de ustedes. Y digo que me echo a temblar y se me ponen los pelos de punta porque ya nos hemos acostumbrado a leer a los políticos al revés. Es decir: es muy probable que los bancos reciban ese pastón (algún día sabremos por qué hay que dárselo a ellos y qué hicieron con pelos y señales para que haya que dárselo), pero el «préstamo», «ayuda incondicionada» o «rescate» lo tengamos que devolver nosotros. Y aún cabe cruzar los dedos para que ese dinero no sirva para arreglar fregados internos de la banca: el dinero debe circular para que sea realmente útil.

Eh, buen hombre, ¿qué dice usted? Esto es una democracia. Cierto. Es una democracia en la que los representantes pasan de sus representados y sólo se acuerdan de éstos al mismo tiempo que de Santa Bárbara. Que lo de capitalizar las ganancias en tiempo de vacas gordas y socializar las pérdidas en tiempo de vacas flacas es capaz de hacerlo cualquier político de medio pelo (o casi calvo, como el ministro DeWindows, aunque como decimos, le falta bastante para llegar al nivel de virtuosismo de la Märschallin o del Profesor Siesta). Lo difícil es, al parecer, capitalizar pérdidas en tiempo de vacas flacas y socializar ganancia en tiempo de vacas gordas. Eso es lo que hacen los estadistas. Pero por ahora, la única que pasa un poco por encima del listón, sin ser perfecta, es Esperanza Aguirre.

Y mientras esperamos la metamorfosis que nos traiga algún estadista en vez de los politicastros (que por mor del sistema político que, según el eufemismo oficial, «los españoles nos hemos dado» tenemos que aguantar), aquí les dejo (aprovechando el momento musical del domingo), estas Metamorfosis de Richard Strauss, subtituladas Lamento por Munich debido a que los bombardeos aliados convirtieron esa ciudad en fosfatina y ruinas. Más o menos lo que han hecho y permitido nuestros políticos con la economía, a todos los niveles. La orquesta es la Berliner Philharmoniker (23 instrumentistas de su sección de cuerda) y el director, por supuesto, Das Wunder Karajan.

La O y el canuto

Por mi amiga Candela acabo de confirmar algo que ya sospechaba: que las Cajas de Ahorros, como el Senado, como el Consejo de Estado, como el Parlamento Europeo… han sido otro yacimiento de elefantes. Aquellos fiables hombres de partido, que salían de algún cargo público porque el Partido había perdido las elecciones o porque las había ganado y había que meter a alguien con más servicios prestados al Partido méritos que el saliente.

Imagen actual de lo que puede ser el Consejo de Administración de una Caja cualquiera…

En este baile andábamos cuando resulta que un señor llamado Salvador Piles da algunas pistas sobre el funcionamiento de las reuniones de las Cajas, que en circunstancias normales debía de ser algo parecido a esto:

10.30: Llegada a la sede de la entidad, tras un largo y reparador sueño.

11.00: Lectura de la prensa (deportiva), comentando el partido del día anterior con algún otro consejero que haya tenido el detalle de llegar con antelación. Cosa lógica si tienen ustedes en cuenta que en estos últimos tiempos hay empacho de fúrbo y si no se puede hablar de los de arriba porque la competición se acabó matemáticamente, se puede de los que están en los play-offs de ascenso-descenso, que eso da mucho juego con los maletines y otras OMDs (Orchestral Manoeuvres in the Dark)…

11.45: Comparece el presidente de la Entidad con el Secretario y lee el orden del día. No suele plantear problemas porque consta de unos apartados que, ésos sí, se los conocen de memoria:

a) Comprobación del quórum. Es sencillo. Y es aún más fácil dar una excusa para no asistir: «Ha llamado la secretaria de Pérez para decir que no podrá asistir porque tiene hora con el dentista (o el ginecólogo, si se trata de una señora)». Al cabo de unos días se entera uno que el señor Pérez estuvo en el Santiago Bernabéu o que la señora Pérez fue vista en el Cortinglé de compritas a la hora de la reunión. Pero bueno, ser consejero es lo que tiene: qué vida más sacrificada y qué responsabilidades tan pesadas, oigan. Hay que relajarse todo lo que uno pueda.

b) Lectura y aprobación del acta de la sesión anterior. Sin problemas porque salvo pequeños detalles son todas iguales. O a veces, ni eso: precisamente porque son prácticamente todas iguales las aprueban el Presidente y el Secretario. ¿Para qué iban a molestar al resto de los consejeros y así tenerles que pagar las dietas de asistencia (¡horror!)?

c) Nombramiento de cargos. Éste es un punto que sucede una vez cada… bueno, puede ser hasta cada cuatro años. Si los consejeros de la Entidad han sido políticos en ejercicio representando a la Nación, no pierden las buenas costumbres, se excusan diciendo que van al baño y aprovechan para llamar a la sede de su Partido al efecto de decidir cuál sea el sentido de su voto:

–Hola, soy Fulano, consejero de la Caja XXX y quiero hablar con el Secretario de Organización.

–¿Para qué quiere hablar con el jefe? –responde una voz que por las trazas ha de ser de algún becario/a–.

–Tengo que consultarle un asunto personal y urgente.

–El jefe ahora está reunido (jugando una partida de minigolf con un pez gordo). Si quiere le dejo un…

–¡Que no, coño! Dile que soy Fulano y que es urgente. Ur-gen-te. ¿Lo has entendido?

–De acuerdo, señor. No se enfade. Le paso.

–Bien.

(musiquita de transferencia de llamada, normalmente el himno del partido. El consejero masculla: «Estos becarios… Cada día más tontos»).

–¿Diga?

–Hola, Pepe. Perdona que te llame así, pero…

–Espero que sea importante, Paco. Estoy con Mr. Fulanish-Fulanson, un pez gordo de los british y estoy vengando con creces el honor español en Gibraltar. Venga, desembucha.

El consejero traga saliva:

–Este… bueno, que en la Entidad se va a nombrar nuevo presidente por el Consejo y llamo por si tenéis alguna orientación sobre a quién hay que votar.

–No me jodas, Paco. ¿Para eso me llamas? –sulfurado a medias–.

El consejero iba a replicar algo, pero en ese momento el Secretario se acuerda de una cosa.

–Ah, ahora recuerdo que el Presi dijo que había que llamar para que os diésemos indicaciones de voto. Mira, a quien tenéis que votar es a Mengano, que se ha hecho muy amigo del Presidente y además le ha prometido unos dinerillos para su chalet en la playa y prácticamente sin intereses. El que tenéis ahora no es muy recto, pero no nos conviene porque le negó precisamente esos dinerillos, y es lo que el Presi dice: «Yo soy rencoroso, pero a mí el que me la hace me la paga». Así que ya sabes lo que tienes que hacer, ¿vale?

–De acuerdo –suspira el Consejero–. Joder, esto es más difícil que en el Congreso. Allí sólo tenías que aguantar los coñazos de los discursos y recordar qué botón tenías que apretar.

–¿Pero qué dices, Paco? En una Caja sólo tienes que hacer dos cosas: asistir a las reuniones del Consejo dos veces al año y cobrar cada fin de mes 12 veces al año. Y para esto último ni siquiera tienes que moverte de casa.

–Claro, claro. Visto así… Pues lo dicho, Pepe. Perdona que te haya llamado así y sigue humillando a los british.

–En realidad es majete, pobre. Ya te presentaré al bombón de su secretaria otro día que vengan.

–Hecho. Hasta luego.

–Adiós, adiós.

d) Proposiciones. Aquí cabe de todo. Si el Presidente actual es desalojado por votación, la cosa traerá cola en próximas reuniones del Consejo. Si es de otra naturaleza, normalmente hay poco que decir…

–Mirad, quiero proponer a mi sobrina Fulanita Fulánez y Fulánez para un puesto de administrativa en esta misma sede, con el sueldo que corresponda a su categoría. Es Licenciada en ESADE y ha hecho un máster en Harvard o como se llame esa universidad americana que cuesta un pastón. Quiero echarla una mano, pero le he dicho que si quiere aprender de verdad el oficio, tiene que empezar desde abajo y conocer todos los escalones.

Murmullos de asentimiento y sonrisas entre los consejeros más viejos. Se acuerdan del padre del actual presidente (entre paréntesis un cabrón, pero que hizo el mismo recorrido que ahora se propone para la sobrina). Ya se sabe: tiempos pasados…

El presidente, tribunicio, mira a los vocales representantes de los trabajadores. Uno de los asientos está vacío. Mira al representante que sí asiste.

–Ehhh… sí, sí… –consigue farfullar el otro– Ejque los compañeros de su sindicato l’han requerío pa que presida una marcha sindicá contra er gran capitá… M’ha delegao er voto.

–Entonces no es contra nosotros, que no somos gran capital y además hay una larga y comprobada tradición de servicio a las clases populares, ¿verdad? –sonríe avieso el Presidente, mientras piensa «a ése en Deusto no le hubieran admitido»–. Y bien, querido compañero, ¿qué le parece la propuesta del consejero?

–Eeeeh… buenooo– vuelve a farfullar el sindicalista–… Nozotro teníamo un… ezteee… candidato… joé, que no me zalía er palabro… É mu buen shavá. Y mu honrao. Como que le ofrecimo, y diho… «¿Pero cómo me vai a poné ahí zi yo no zé de eza coza?». Y que no quería. Ar finá, le convencimo y le dijimo: «Ea, tú no te preocupe que ya te irá enterando». Y como mi compañero m’ha delegao er voto, mi voto vale por dó.

El consejero que propuso a la sobrina está que echa chispas, pero se aguanta. Finalmente, el que sale elegido es el candidato del sindicalista porque el voto de éste vale por dos y porque nadie quiere enemistarse con los representantes de los obreros. Es duro que unos obreros te esperen a la puerta de tu lugar de trabajo y te manchen con huevos podridos el carísimo traje de Emidio Tucci que vistes para la ocasión.

e) Aprobación del acta, si procede. Esa es la parte más placentera para los consejeros. Normalmente antes se declara un receso de media hora en la que además de un café puede caer una cañita. También lógico: si los obreros tienen la media hora del bocadillo, ¿por qué ellos no iban a tener la hora del receso? No es tan placentera para el Presidente si se ha votado y le han botado o para algún Consejero si han rechazado una proposición en la que tenía interés.

13.30: Se levanta la sesión.

Bueno, pues ya está. ¿Ya está? No. Falta algo que no hemos mencionado y sí lo hace el señor Piles. Nadie se lee nada. Los dossiers que suelen entregarse al principio de las reuniones, o con vistas a una reunión posterior, no son objeto de una lectura atenta y reposada. Nada de nada. Porque si lo hicieran, resultaría que se darían cuenta para sus adentros, de que les han dado un cargo que les viene grande. Como dice el Consejero de nuestro ejemplo, «todo era más fácil en el Congreso». Y además, para eso están los técnicos en las Cajas. Esas personas que sí están preparadas y saben de qué va la cosa.

Con estos mimbres, ¿cabe extrañarse de lo que está ocurriendo en el sector Cajas de Ahorros español?