
Me imagino que a esta señoritinga de pan pringao nadie le va a decir nada. La Iglesia, por aquello de mantener la paz social, se callará. En realidad, y bien que lo lamenta un servidor de ustedes, hace otra cosa: renunciar a su auctoritas moral batiéndose en retirada social ante la agresividad de la caverna anticlerical, tanto de la troglodita sin tapujos como de la que se hace pasar por «moderada».
La pesoe ha decidido ya que el enemigo a batir es «la Iglesia» y por eso salen los pedorros y pedorras de turno profiriendo estos insultos. Que, por otro lado, bien le van a Rajoy, para que no prestemos demasiada atención a sus reformas (ya hay quien dice que no son todo lo valientes que debieran ser).
Y mientras tanto, los fieles van dejando de ir a la iglesia, al ver que sus pastores callan (por prudencia mal entendida), contemporizan con el socialismo y el progresismo (la malhadada Ostpolitik y restos de la teología marxista de la liberación) o abrazan sin tapujos la religión política nacionalista, moralmente menos exigente y políticamente más rentable (para ellos, no para la Iglesia).
Nadie va a decir nada a esta señorita. Y eso, a pesar de que lo que esa piedra recuerda es verdad. Claro que según cuenta la noticia, se apresuró a borrar cobardemente la primera frase, porque alguien le diría que eso es un delito tipificado en el art. 525.2 del Código Penal. Pero la Iglesia callará, cansada, aun tratándose de sus muertos. «Paz social» sí; ¿pero a cualquier precio?
Luego se enfadan porque un señor como Salvador Sostres (con quien no comparto ideario, pero cuando tiene razón se la doy, faltaría más) les pone las peras a cuarto y dice que «para hacer feliz a un socialista, dale un convento que quemar». ¿Les traiciona el subconsciente? ¿Cómo se puede estar en 2012 con la mentalidad de 1936? ¿Será que entienden que la única posibilidad de que saquen tajada es revolviendo el río? No lo sé. Pero cada vez veo más claro que quieren destapar a toda costa la caja de los truenos, los que nos llevaron al campo en 1936. ¿O será, por otro lado, que apoyándose en Heinrich Kissinger (sí, está bien escrito: judío alemán emigrado a los USA) en alguna tenida construyeron el siguiente silogismo?:
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España, cuando es poderosa, es peligrosa (Kissinger).
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España es un país donde la Iglesia tiene poder.
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Para impedir que España progrese, hay que eliminar a la Iglesia.
Pero que no se preocupe la sectaria e ignorante Martu Garrote. Nadie le va a hacer nada. Pero sí: fueron malos. Muy malos. 8.000 religiosos, entre torturados, violados y asesinados, son testigos de ello.


Las empresas son como los seres vivos: nacen, crecen, se reproducen y, bajo los efectos de una crisis tremebunda como la que soportamos, mueren. Convendrán ustedes conmigo en que el hecho de que una empresa se vaya al carajo hoy en día no es una gran noticia. Es, por el contrario, demasiado habitual: ahí están los miles de autónomos que enterraron sus ilusiones (y sobre todo dineros propios y prestados) en un negocio que finalmente no funcionó y del que han tenido que echar el cierre.
El PP nos tiene a ración de cal y arena (no vamos a caer en la tentación del chiste fácil en relación a las próximas andaluzas). Pero después de comprobar con bastante horror que las medidas económicas del PP son

